Ir a la Home
Noticias Mapa de Medjugorje Videntes Mensajes Peregrinaciones Programa Info Parroquia Links de interés
Comentarios de Mensajes
Bibliografia / Oraciones
Comunidad de las Bienaventuranzas
Encuentros / Visitas
Clero y Testimonios
Datos Utiles
Fotos
Otros Santuarios
Cenáculo
Newsletters

 




LA VIRGEN MARÍA NARRA LA NAVIDAD EN MEDJUGORIE

por P. Francisco Á. Verar Hernández

La diaria presencia de la Virgen María en Medjugorie, por más de 26 años, es la más grande intervención de Dios, después de Pentecostés, en la historia de la humanidad. Y una vez reconocida la sobrenaturalidad del fenómeno por parte del Magisterio: será el acontecimiento eclesial que más realce dará a la figura de María en la historia. Recordemos que en Medjugorie, la Virgen María, le narró durante dieciocho meses su vida a los videntes. Y a Vicka, le pidió que lo pusiera todo por escrito. Vicka llegó a escribir tres cuadernos y espera la indicación de la Virgen para que "esta vida" se publicada. Según Vicka, la Virgen le narró su vida desde su nacimiento hasta su Asunción a los cielos. Esta narración termino en Pentecostés de 1983.

Otro dato interesante, es que los videntes afirman que la Virgen les dijo, mientras corría el año 1984, que el día del Bimilenario de su nacimiento era el 5 de agosto. Aquel mismo año, una de las videntes, Jelena tuvo la siguiente visión de la Navidad, el 25 de diciembre. Esta visión aparece el libro "Oren Juntos con el Corazón Alegre", del Padre Slalvko, quien fuera Padre Espiritual de los videntes.

-"La Virgen me había prometido el 22 de diciembre, que el 25 me iba a mostrar como vivió la Navidad; y tuve la siguiente visión:

-Al inicio vi un ángel, que luego desapareció. De inmediato todo se volvió oscuridad y de la oscuridad, poco a poco, apareció un cielo estrellado. En el horizonte vi a alguien que se acercaba. Era san José con un bastón en la mano. Caminaba sobre una calle empedrada y en el fondo, hacia donde se dirigía, vi varias casitas iluminadas. Al lado suyo, vi un mulo, y sobre él, vi a la Virgen muy triste, mientras le decía José: "Estoy muy cansada. Mucho desearía que alguien nos hospedara esta noche". Y José contesto: "Allí hay casas. Pediremos allí". Al acercarse a la primera casa, José llamó a la puerta. Alguien le abrió, pero a penas vio a José y María, cerró inmediatamente la puerta. Esta escena se repitió varias veces. Y en algún caso, para incitarle a María y a José que no llamaran a las puertas mientras se dirigían hacia sus casas, llegaron hasta a apagar las luces interiores. Ambos estaban muy tristes, y José particularmente estaba muy adolorido, confundido y turbado por todos estos rechazos. María en medio de su tristeza lo animó diciéndole: "¡José: conserva la paz!, ¡el día de la alegría ha llegado! Sin embargo, ahora deseo orar contigo porque hay mucha gente que no le permite a Jesús nacer!".

"Después de haber orado, María dijo: "¡José, mira: allá abajo hay un establo! En verdad allí no duerme ninguno. Seguramente está abandonado". Y de esta manera se dirigieron hacia allá. Adentro hay un mulo y llevan también el suyo delante del pesebre. Entonces, José recoge un poco de leña para encender el fuego. Luego coloca un poco de paja; pero el fuego se apaga inmediatamente, porque tanto la leña como la paja estaban sumamente húmedas. Mientras tanto, María, busca como calentarse cerca de los mulos.

Sucesivamente, se me presentó una segunda escena. El establo, que hasta ahora estaba poco iluminado, de pronto se iluminó como si fuera de día. Y de momento, cerca de María, vi al Niño Jesús recién nacido, mover las manitas y los piecesitos. Tiene un rostro sumamente dulce; parece que ya sonríe. El cielo, por otra parte, se llena de muchas estrellas luminosas. Arriba del establo vi dos ángeles que llevaban en la mano algo parecido a una bandera grande, sobre la cual estaba escrito "¡Te glorificamos, oh Señor!". Sobre estos dos ángeles, había un enorme ejército celestial que cantaba y glorificaba a Dios. Luego, algo distante del establo, vi un grupo de pastores que cuidaba su rebaño. Están cansados y algunos ya dormían. Y he aquí que un ángel se les acerca y les dice: "Pastores escuchen la buena nueva: ¡Hoy Dios ha nacido en medio de ustedes! Lo encontrarán recostado en el pesebre de aquel establo. Sepan que lo que les digo es cierto". De inmediato los pastores se dirigieron hacia el establo y, habiendo encontrado a Jesús, se arrodillaron y le ofrecieron sencillos dones. María les agradece con dulzura y agrega: "Les agradezco por todo, sin embargo, ahora quisiera orar con ustedes porque muchos no quisieron acoger a Jesús que estaba por nacer".

Después de esto, desapareció instantáneamente esta segunda escena y apareció la tercera. Vi en Jerusalén los Magos que preguntaban por Jesús, pero nadie sabía darles información al respecto; hasta que vieron levantarse de nuevo la estrella cometa que los guiaba hasta el establo de Belén. Extasiados y conmovidos, observan al Niño Jesús, se inclinan rostro en tierra para adorarlo profundamente y luego le ofrecen dones preciosos. María les agradece y les dijo luego: "Ahora deseo orar con ustedes porque muchos hombres no quisieron adorar a Jesús".

Hasta aquí la narración de la Navidad según Jelena. Agregamos que ese mismo año, el 15 de diciembre, la Virgen sugirió los siguientes temas de meditación para los días de la Novena de la Navidad.

1. Habrán sus corazones, porque Jesús quiere habitar en ellos después de Navidad.
2. Acojan la Navidad con alegría.
3. Purifíquense para la Navidad.
4. De ahora en adelante, permitan que Jesús ocupe el primer lugar en sus corazones.
5. Permitan que sólo Jesús los colme de alegría.
6. Permitan que el amor esté presente en cada una de sus palabras.
7. Nace el Hombre - Dios que desea el mundo unido.
8. Vivan en Jesús.
9. No se aparten de la Navidad.


A continuación, algunos mensajes de aquel mismo año sobre la Navidad

16 de diciembre: "¡Queridos hijos: procuren que de la iglesia emane la fragancia de Navidad! ¡Y que la Navidad esté ya en los peldaños de su casa! Purifiquen sus corazones, de manera que estén listos para recibir a Jesús en Navidad. ¡No permitan que las cosas materiales tomen la delantera sobre la Navidad de Jesús! Queridos hijos, Jesús nace: ¡recíbanlo con un corazón alegre!".

18 de diciembre: "Queridos hijos: deseo que cada uno de ustedes prepare en su corazón el pesebre para Jesús".

21 de diciembre: "Queridos hijos: deseo que ustedes sean como una flor que florece en Navidad para Jesús; una flor que no se marchitará, y que nunca cesará de florecer aún cuando la Navidad halla pasado. Deseo que sus corazones sean como los pastores de Belén delante del pesebre de Jesús".

25 de diciembre: "¡Deseo que esta sea para ustedes una Navidad luminosa!".



Mensaje de la Santisima Virgen Maria Reina de la Paz del 2 de diciembre de 2011 y reflexión del padre P. Francisco Verar H.

Ver el comentario


Mensaje de la Santisima Virgen Maria Reina de la Paz del 2 de noviembre de 2011 y reflexión del padre P. Francisco Verar H.

Ver el comentario



 Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz desde Medjugorje el día 25 de agosto de 2011 y Reflexión del P. Francisco Verar

"Queridos hijos: Hoy los invito a orar y a ayunar por mis intenciones, porque satanás quiere destruir mi plan. Aquí inicié con esta parroquia y he llamado al mundo entero. Muchos han respondido, sin embargo es enorme el número de aquellos que no desean escuchar ni aceptar mi invitación. Por eso, ustedes que han dicho SÍ, sean fuertes y decididos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

Comentario del Mensaje del 25 de agosto de 2011

El mensaje de este 25 de mes tiene un matiz algo particular, toda vez que de manera enfática la Madre invita a sus hijos a responder con prontitud a una llamada especial, por lo que se hace necesario recordar, que la razón fundamental del porqué la Virgen María aparece en Medjugorje —desde el 24 de junio de 1981 hasta el presente—, no es otra que la conversión de la humanidad y la reconciliación del mundo entero. Téngase en consideración que el 26 de junio de 1981, mientras sostenía una gran cruz entre sus manos —y lágrimas en sus ojos— mencionó: "He venido aquí porque hay muchos y verdaderos creyentes, deseo estar con ustedes para convertir y reconciliar el mundo entero… Paz, paz, paz, reconcíliense… sólo la paz. Hagan la paz con Dios y entre ustedes mismos. Para eso es necesario creer, orar, ayunar y confesarse." Ahora bien, han pasado 30 años y dos meses de aquella apremiante llamada y advierte que su plan está a punto de desmoronarse a causa de satanás.

Sería temerario que alguien presagiara las formas posibles de hostilidad con la que el Maligno quiere destruir los proyectos de María; en vista que ni siquiera Ella los precisa. Sin embargo, cabe destacar, que en años pasados utilizó una expresión similar cuando empezaron las guerras del Golfo Pérsico, la de los Balcanes y cuando cayeron las torres de NY. También manifestó expresiones afines al abandonar sus hijos la vivencia de sus mensajes —debido a la influencia del materialismo o al aferro del pecado— o bien, frente a la hostilidad creciente a sus apariciones. No obstante, se subraya, sea cual fuere el ataque del "príncipe de la mentira" Jn 12.31 contémplese que el mismo pasa por la mente de los seres humanos, quienes a fin de cuentas no pocas veces "se ponen en sus manos sin discernir lo que hacen". Obsérvense al respecto los innumerables datos de la Sagrada Escritura, los pensamientos que pasaron por la mente de Hitler, de los organizadores de los gulags soviéticos, de los terroristas, de los miembros de las sectas satánicas, de quienes legalizan el aborto, de quienes equiparan los matrimonios de los homosexuales a los heterosexuales…por nombrar sólo algunos casos. Pero acótese, que sea cuales fueren las embestidas del demonio, la Madre ha enfatizado que con la vivencia de sus mensajes se puede desarmar.

De cara a este nuevo mensaje no hay cabida entonces para cruzarse de brazos y permanecer indiferentes, sino que por el contrario, se debe considerar que es hora de doblar rodillas, orar y volver a la práctica del ayuno.

A dicho tenor, reflexiónese que Ella ha indicado que la mejor forma de ayunar es a "pan y agua." Y de esta manera se recuerda una antigua práctica bíblica que estuvo en boga por siglos en la Iglesia; particularmente, los miércoles y los viernes. El primero se hacía por los pecadores, en vista que la traición de Judas se recordaba ese día, y el segundo se asociaba a la Pasión de Cristo. Se evidencia entonces, que la Madre ha dicho que el ayuno "puede prevenir las guerras y si estas han empezado hacer que cesen." Que "el ayuno puede detener hasta las calamidades naturales." Y aún: "que cualquiera gracia que se le pida a Dios, como la curación de un enfermo o la conversión de alguno, es necesario acompañar la oración con el ayuno." Y puntualiza que "sólo los enfermos están dispensados del mismo". Por otro lado enfatiza: "el ayuno es necesario para poder orar con el corazón." Y obsérvese, también, como indica este mes, que el ayuno es necesario para desarmar a satanás.

Cada cual, entonces, organiza sus días de ayuno como pueda y según las circunstancias lo permitan. Pero no se olvide que la Madre no habla de abstinencia o penitencia en general sino de ayuno, y que por lo mismo está invitando a sus hijos a la privación prolongada de las habituales bebidas y comidas.

Muchos preguntan ¿Cómo ayunar? Por lo que la Madre precisa: "el mejor ayuno es a base de pan y agua todo el día" ¡Pero adviértase que no es la única forma de ayunar! Pero el ayuno que propone la Virgen comienza después de la cena del martes o del jueves y se prolonga hasta el desayuno del jueves o del sábado. Nótese que en español la palabra "des-ayuno" está compuesta del prefijo latino "des-" que expresa negación y significa "salir de" o "terminar de", y la palabra "ayuno" del latín "ieiunum" que quiere decir "vacío". De lo cual se observa que la palabra desayuno significa textualmente: quitarse lo vacío del estómago.

La Virgen ha dicho que sólo "los enfermos están dispensados del ayuno" lo cual para muchos podría sentirse exagerado. Pero también podría verse exagerado el ayuno de Jesús en el desierto 40 días, porque ni siquiera quiso tomar pan o agua: También pueden verse exagerados los ayunos de san Francisco de Asís y de santa Clara quienes hacían tres cuaresmas a pan y agua cada año, fuera del ayuno de los miércoles y de los viernes —¡y adviértase además, que santa Clara agregaba además el ayuno de los lunes! Todo puede verse exagerado, sin embargo, para quienes ayunaban por amor y la conversión de las almas era un medio de santificación y de intercesión eficaz por la humanidad. Quizá los "exagerados" hoy sean los cristianos que han dejado de ayunar y hacer penitencia por considerar que la comida, la diversión, los placeres son más importantes que el sacrificio por el bien de las almas. No se olvide entonces, que la Madre dice hoy en Medjugorje: "Hoy los invito a orar y a ayunar por mis intenciones, porque satanás quiere destruir mi plan".

Sobre la oración acompañada de los ayunos se puede pensar en las vigilas ante el santísimo, las 40 horas de adoración, Horas Santas, rezar cada día las tres partes del santo rosario, la Liturgia de las Horas e incluir en las preces del Oficio y de las eucaristías pedir por las intenciones de la Virgen María en Medjugorje. Se recuerda que para la Madre este tiempo predominantemente, es un tiempo de oración. Nadie sabe lo que pueda venir para el mundo si desatendemos las exhortaciones de María, sin embargo todo hijo suyo sabe que todos los males se pueden detener con la oración y el ayuno. Recuérdese que cuando comiencen a verificarse los "secretos" que la Virgen ha anunciado será demasiado tarde. Recuérdese que es ahora de ayudar a la Gospa.

María inició un plan en Fátima que debe concluirse en Medjugorje. Y obsérvese, que cuando terminan los "secretos" del Santuario Portugués comienzan entonces los del Santuario Bosnio-croata. Y en esto todos los cristianos católicos que conocemos el mensaje somos responsables de lo que se avecina para el mundo.
Recientemente Iván Dragicevic —uno de los videntes de Medjugorje que aún tiene las apariciones diarias— mencionó en una entrevista: "un día cuando las cosas serán reveladas,se comprenderá [todo], se les abrirán los ojos. Cuando sucedan los cambios físicos que ocurrirán en el mundo, comprenderemos porqué Ella venía todos los días. El tiempo que tenemos por delante es de suma responsabilidad. Cada cual es responsable. Cada familia es responsable. Debemos guiar nuestras familias espiritualmente y fundamentar nuestra vida en el Evangelio, poner en práctica lo que el Evangelio enseña. Este es el mensaje de estos 30 años. No es una novedad, lo sabemos de la Iglesia. Pero nosotros no lo vivimos. La Virgen nos invita a ser responsables." (cf.www.temponuovo.net)

Se recuerda entonces, que la Madre solicita urgentemente la intervención de los que han dicho "SI" para derrocar las huestes de satanás, toda vez que él quiere las guerras, quiere destruir el plan de María y de Jesús, y quiere arrancar la fe de los hijos de Dios. Téngase en cuenta, que el más grande "secreto" ya ha sido revelado por María en Medjugorje: satanás puede ser vencido por medio de la "oración y del ayuno."

Este mes, tenemos el encargo de "orar y ayunar" por las intenciones de la Madre. Cada cual debe preguntarse cómo responder y de hacerlo con la responsabilidad de "salvar" el plan de María. No hay tiempo que perder. El Maligno como León rugiente busca a quien devorar (cf. 1 Pe 5:8) y la Madre por su parte, quiere arrastrar su cola y la de todas sus huestes, hasta los niveles más bajos del infierno. Y para lograrlo necesita nuestras oraciones, sacrificios y ayunos.

No quiere cristianos light, "bajos en calorías" espirituales, cómodos, materialistas… Ya que esos no producen frutos de santidad; nunca los han producido en la historia de la Iglesia. La Madre, por el contrario, requiere de personas "firmes y decididas", que estén dispuestas a renunciar a sus placeres hedonistas y a inmolarse espiritualmente por la salvación de las almas.

Suficientes signos, suficientes llamadas, demasiados frutos en Medjugorje que confirman la autenticidad de las apariciones de la Inmaculada Auxiliadora. Medjugorje es el pulmón más espiritual del mundo en estos momentos y aún una gran masa permanece indiferente. ¡Qué pena para María!

No hay que esperar que los demás comiencen a orar y ayunar. Pregúntate tu ahora se lo estás haciendo como se debe, como tu Madre te lo pide; por sus intenciones y el futuro del mundo. ¡Es hora de despertar y de responder como verdaderos creyentes! Hay que dejar a un lado tantas recreaciones inútiles, deportes excesivos y fanáticos, navegaciones prolongadas por la internet, tiempo perdido en las redes sociales, en los chats, en la televisión, en diversiones nocturnas… y tomar, ininterrumpidamente, la corona del santo Rosario. Recuérdese que hay que salvar el proyecto de María. Y por lo mismo, también hay que saber renunciar a los proyectos personales para volver a la práctica semanal del ayuno, dos veces a la semana a pan y agua.

Oremos:
Oh Madre, queremos ayudarte en este siclo particular de la historia de la humanidad. Yo soy responsable de tu proyecto de paz para el mundo y de la conversión de muchas almas. Por eso te ofrezco mi corazón: para ayudarte a derrotar a satanás, príncipe de la mentira.

Madre de Dios y Madre mía: ayúdame a decir "SI". Tu Corazón Inmaculado me necesita, Hazme entender que puedo colaborar contigo por medio de mis ayunos, sacrificios y oraciones continuas.

María, te entrego una vez más mis disposiciones espirituales para continuar ayunando con el corazón.

Tu Madre has dicho que quienes no pueden ayunar por enfermedad pueden sustituir el ayuno con las obras de misericordia hacia los pobres. Por ellos también te ofrezco mis renuncias de comer y beber.

Gracias María por invitarme a colaborar contigo por el bien de los demás: sé que Tú me necesitas y no quiero defraudarte. Por eso renuncio al miedo, a toda forma de desánimo, a la acedia, y a la negligencia espiritual y a cualquier forma de esclavitud vinculada a la dependencia de los vicios y a las comidas y bebidas. Quiero ser libre para siempre del apetito desordenado y al consumo de sustancias tóxicas. María hazme dócil a tus inspiraciones, quiero colaborar contigo, quiero ayudarte, por eso te ofrezco este mes mis ayunos y sacrificios de los miércoles y viernes, y todas mis oraciones: para que tus proyectos se puedan realizar y satanás pueda ser vencido.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.



 Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz desde Medjugorje el día 25 de junio de 2011 y Reflexión del P. Francisco Verar

"¡Queridos hijos! Agradeced conmigo al Altísimo por mi presencia entre vosotros. Mi corazón se regocija mirando el amor y la alegría en la vivencia de mis mensajes. Muchos de vosotros habéis respondido, pero espero y busco a todos los corazones adormecidos que se despierten del sueño de la incredulidad. Acercaos aún más hijitos, a mi Corazón Inmaculado para que pueda conduciros a todos hacia la eternidad. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"

Comentario del Mensaje del 25 de Junio de 2011

Al cumplirse los 30 años de la Primera Aparición de la Virgen María en Medjugorje, la Madre ha dado un bello mensaje. El mensaje de este mes comienza diciendo: “¡Queridos hijos!: Agradezcan conmigo al Altísimo por mi presencia entre ustedes.” En esta primera parte, la Madre expresa su alegría porque el Altísimo le ha permitido aparecerse 30 años en la Iglesia. Los videntes la vieron sumamente contenta y alegre. Sin embargo, el mensaje comienza con una exhortación específica : “Agradezcan conmigo”. Esto quiere decir, que la Virgen espera que sus hijos vivan Su alegría y que sepan “agradecer” como Ella por el Don de su presencia en Medjugorje. Una manera de responder a esta primera exhortación durante este mes es por medio del santo Rosario. Es decir: cada vez que se rece el Rosario durante este mes, en las intenciones iniciales, se puede ofrecer la corona como acción de gracias a la Trinidad Santísima por permitir a María aparecer por 30 años. También se pueden ofrecer Eucaristías por esta misma intención, Horas Santas e incluir esta petición de acción de gracias en la Liturgia de la Horas; como también: ofrecer ayunos de agradecimiento a Dios por el Don de las Apariciones más largas de la historia.

Luego, el mensaje dice: “Mi corazón se regocija mirando el amor y la alegría en la vivencia de mis mensajes.” Una de las notas particulares que expresa el contenido de los mensajes de la Madre en Medjugorje, es la referencia continua al agradecimiento. Por lo común, sus mensajes terminan con “gracias por responder a mi llamada” o bien, cuando habla por medio de Mirjana: “les agradezco”. Estas expresiones reflejan el trato cortés de una madre que se dirige a sus hijos con cariño y esperanza motivadora; aunque muchas veces la respuesta no sea tan efectiva. El mensaje de este mes —que por otro lado coincide en esto con los de otros Aniversarios— pone en evidencia el agradecimiento en la vivencia de los mensajes y dice además : “Muchos de ustedes han respondido”. Porque la Madre no es indiferente al esfuerzo de tantos católicos en el mundo, que han tomado con seriedad poner en práctica los mensajes fundamentales de la espiritualidad de Medjugorje. Esos mensajes son conocidos por todos: esencialmente la vida de oración continua, que no sólo conlleva el rezo de las tres partes del Rosario cada día, sino, esencialmente, el encuentro personal con Dios cuando se ora. La Madre ha dicho que la oración es siempre un encuentro de amor con Dios y la meditación cristiana es un encuentro personal con Jesucristo. Luego, vivir los mensajes de la Virgen es encontrarse con Dios cara a cara todos los días. Si una persona reza el Rosario mecánicamente y Adora la Eucaristía sin experimentar el amor de Dios, no puede decir que vive los mensajes de la “Gospa”. La vivencia de los mensajes de la Virgen comienza y se desarrolla con la experiencia de Dios en el corazón. La Virgen quiere que cada uno de sus hijos conozca al Dios verdadero y aprenda a caminar con Él. De ahí se desprenden los demás mensajes: ir a Misa todos los días, si es posible, ayunar a pan y agua los miércoles y viernes, leer y meditar la santa Palabra de Dios y la Confesión mensual.

Acercarse al sacramento de la Penitencia también es un encuentro personal con el amor de Dios, y para sacarle el debido provecho, nadie se debe ir a confesar a partir de sus propios criterios ni tampoco examinar su conciencia sobre lo que cree que es pecado u errores cometidos. Sino más bien a partir del pensamiento de Cristo. Mucha gente no se confiesa como se debe por su orgullo: piensan que son humildes siendo soberbios, que son generosos siendo egoístas, que son piadosos cuando en realidad no experimentan el amor de Dios en su corazón… La Madre ha dicho:” No existe en la tierra una sola persona que no tenga la necesidad de confesarse, al menos, una vez al mes”. Vivir los mensajes de la Virgen significa: confesarse debidamente y confesarse, al menos, una vez cada mes; con la puerta del corazón abierta de par en par y examinando la conciencia con las palabras y el ejemplo de vida de Jesús. No según los criterios personales, ni de la manera individual de pensar. Una pregunta fundamental antes de confesarse debe ser : “¿Estoy viviendo como Jesús vivió en mi casa, en mi oficina, en mi colegio, en mi barrio?” “¿La gente que me ve, ve a Jesús en mí?” ¿Por qué no? Y lo que se encuentra es lo que se debe confesar. Hay que confrontar la vida directamente con el evangelio antes de hacer la confesión sacramental. La Madre el mes pasado habló dos veces de la confesión.

El mensaje de este mes también dice: “espero y busco a todos los corazones adormecidos que se despierten del sueño de la incredulidad”. Esta sección de la exhortación de este mes quizá es la más notable, porque en ella la Madre expresa su preocupación por aquellos que aún no se han abierto al don de su presencia extraordinaria en Medjugorje. No es común encontrar esta observación en los mensajes de la Virgen sin embargo en esta ocasión deja entrever, que el marco de la celebración festiva del XXX Aniversario una pena que porta en el Corazón Inmaculado: la indiferencia de muchos. Lo que indica que la Madre no espera que la Iglesia reconozca las apariciones de Medjugorje para que se vivan sus mensajes (“porque será demasiado tarde”, ha dicho) sino que quienes no creen se abran a este vaso de gracia y tomen con responsabilidad la seriedad de la situación, tanto la personal como la del mundo.

En relación a la situación personal se debe recordar que los mensajes de la “Gospa” son un camino de santificación personal, familiar y grupal. Quien se abre a la presencia de María cuenta con una motivación especial, fuera de lo común, para vivir el evangelio. Un sin número de almas, gracias a Medjugorje, hoy son otras personas. Muchos han cambiado radicalmente de vida, muchos encontraron su vocación en la Iglesia. En suma, los frutos de Medjugorje son innumerables. Por otro lado cuando un alma se abre al don de María “que aparece” también coopera con Ella, por medio de la vivencia de sus mensajes, para que el mundo cambie. El 25 de junio de este año la Virgen la habló a Ivanka en la aparición anual de la realización del 1º Secreto. Ivanka, como los otros cinco videntes, conocen perfectamente el contenido, como el día, la hora y lugar de la realización. La Madre sabe que Ivanka no debe hablar de su contenido el cual será dado a conocer por medio de un sacerdote a través de Mirjana. No obstante, le habló de él ¿y por qué motivo? Sin duda: para recordarnos a todos que estamos cerca de los acontecimientos advertidos por Ella desde el principio de las Apariciones. Los “Secretos” son una confirmación de la autenticidad de Medjugorje y una confirmación del Mensaje que la Virgen trae a la humanidad. Pero se debe recordar que los “Secretos” en sí no cambiarán la vida del mundo si no la respuesta a la conversión, la vida de oración y los sacrificios que se hagan. Por eso la Madre invita constantemente a todos a la oración, al ayuno y particularmente a la conversión del corazón a Dios . ¡Treinta años de apariciones diarias y aún muchos no despiertan del sueño de la incredulidad!, lo cual refleja el materialismo y la indiferencia en los que han caído el mundo. Ahora pareciera que el fútbol, los deportes, las modas, las vacaciones, el internet, el trabajo excesivo, el dinero… es más importante que Dios.
La última parte del mensaje es la más sublime y hermosa, la Madre dice: “Acérquense aún más hijitos, a mi Corazón Inmaculado para que pueda conducirlos a todos hacia la eternidad.” Se recuerda que el próximo sábado es la Fiesta anual del Corazón Inmaculado de María. Como en muchos de sus mensajes la Virgen se adapta a la Liturgia de la Iglesia e invita a contemplar las virtudes y delicias que los fieles pueden encontrar en Su Corazón de Madre de la Humanidad. ¡Cargo que desempeña por expresa voluntad Divina! El Corazón Inmaculado de la Virgen es la sede de sus pensamientos, acciones y sentimientos. Es su ser más profundo y más tierno, más amoroso y misericordioso… Pero a la vez es refugio de esperanza para la humanidad y fuente segura de intercesión ante las dificultades contemporáneas. Recuérdese que en Fátima la “Gospa” profetizó: “al final mi Corazón Inmaculado triunfará.” Y Medjugorje es la realización de ese triunfo.

La Virgen lo ha dicho en este mensaje:
«Queridos hijos: También hoy los invito a la oración, ahora como nunca antes, cuando mi plan ha comenzado a realizarse. Satanás es fuerte y quiere arrasar con mis planes de gozo y paz, y hacerles pensar que mi Hijo no es poderoso en sus decisiones. Por eso los invito a todos, queridos hijos, a que con mayor firmeza, hagan una renuncia personal por 9 días; para que con la ayuda de ustedes se realice plenamente cuanto inicié por medio de los «secretos» que comenzaron en Fátima. Los invito, queridos hijos, a comprender la importancia de mi venida y la seriedad de la situación. ¡Quiero salvar todas las almas y presentarlas a Dios! Por eso oremos, para que cuanto ya he comenzado se realice plenamente. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!».

Luego, cuando la Madre dice ahora: “Acérquense aún más hijitos, a mi Corazón Inmaculado para que pueda conducirlos a todos hacia la eternidad” está invitando a sus hijos a asumir la espiritualidad cordimariana. Es decir, aquella dimensión de la espiritualidad mariana que nos introduce en la profundidad del misterio del Corazón Inmaculado de la Madre. El Corazón Inmaculado de María debe ser entonces objeto de contemplación, modelo de virtud para el creyente, refugio de esperanza segura, confianza filial y objeto de culto.

En Fátima la Virgen presentó la devoción a su Inmaculado Corazón como un medio eficaz de intercesión frente a la incredulidad moderna, las guerras, la conversión de los pecadores y de salvación de las propias almas. Y aseguró que los fieles que abrazan tal devoción serían presentados por Ella misma como pétalos de una flor delante del Trono del Altísimo.

Entonces la Madre una vez más pide a sus hijos “acercarse” a Su Corazón Inmaculado refugio y medio seguro de salvación.

Consagración al Inmaculado Corazón de María dictada por Ella misma en Medjugorje, para rezarse el primer sábado de mes:
Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor.
Que la llama de tu corazón María descienda sobre todos los hombres.
Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón, el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo de Ti
Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado.
Tú sabes que todos los hombres pecan.
Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual.

Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón, haz que nos convirtamos. Amén.

P. Francisco A. Verar

 

 Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz desde Medjugorje el día 25 de mayo de 2011 y Reflexión del P. Francisco Verar

“¡Queridos hijos! Mi oración hoy es para todos ustedes que buscan la gracia de la conversión. Llaman a la puerta de mi Corazón, pero sin esperanza ni oración, en el pecado, y sin el sacramento de la Reconciliación con Dios. Abandonen el pecado y decídanse, hijitos, por la santidad. Solamente así puedo ayudarlos y escuchar vuestras oraciones e interceder ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Al inicio de la reflexión del mensaje de este mes, se debe tener presente que dentro de cuatro semanas se cumplen los 30 años de la primera visita que la Madre de Dios hizo a Medjugorje. Se puede considerar además, que en el lapso de este tiempo, es común observar que el mismo día de los Aniversarios, o bien antes, la Madre ha hecho referencia a esa memorable fecha. Por consiguiente, es conveniente tomar como dato dichos elementos al momento de reflexionar este nuevo mensaje.

La exhortación comienza diciendo: “¡Queridos hijos! Mi oración hoy es para todos ustedes que buscan la gracia de la conversión”. Se subraya que por lo general, cuando la Madre aparece y están los peregrinos presentes, Ella ora con sus brazos extendidos sobre todos; especialmente por los enfermos, las familias y los sacerdotes. Pero en esta ocasión, el mensaje comienza destacando que en este tiempo −previo al Aniversario de las Apariciones−, María ora por quienes buscan diligentemente la gracia de la conversión. Apréciese que cuando dice “mi oración hoy es para todos ustedes”, no se debe tomar la frase en forma literal como si sólo estuviera orando el 25 de mayo  −y los demás días no− por quienes buscan la gracia de la conversión. El sentido es otro. La Madre en el mensaje quiere expresar que en este tiempo , y en especial al aparecer delante de los peregrinos, permanece orando por aquellos hijos que buscan la gracia de la conversión. Porque para María eso es lo primero. Si un peregrino va a Medjugorje o lee acerca de las actuales apariciones de la Madre, y no tiene deseo de convertirse, ha perdido su tiempo. Para María todo cuanto pide en Medjugorje se resume en la conversión de las almas. Sin embargo, muchos no sienten la necesidad de cambiar de vida, se conforman con lo que son, y por lo tanto la Madre presenta a la Trinidad Santísima la intención de la conversión. Si María ora por este fin es porque es una urgencia pastoral para los tiempos que se viven. Por consiguiente, quien se esfuerza en vivir la espiritualidad de Medjugorje debe procurar trabajar incansablemente con María en la Pastoral de la Conversión.
 
La Pastoral de la Conversión, se podría afirmar, fue la principal opción pastoral de los profetas en el Antiguo Testamento. Otro tanto se podría afirmar de Juan el Bautista o del mismo Jesús de Nazaret. Cuando el Señor predicaba buscaba siempre la conversión de sus interlocutores, y lo mismo ahora, dos mil años después, piensa María. La Virgen quiere que todos sus hijos se conviertan, que cambien de vida. Que pongan a Dios en el primer lugar de su corazón. Y la conversión es siempre una gracia que Dios da a quien quiera convertirse.
En el camino de la conversión de cada ser humano Dios va por delante. Lo que quiere decir que Él primero ha llamado a la puerta del corazón del hombre para que éste le corresponda. Convertirse significa ante todo: abrirle la puerta del corazón a Dios para Dios entre en él. María ora por esta intención. Recuérdese que cuando la Virgen permanece orando por esta intención, al mismo tiempo, espera que los corazones se abran a Dios. Esa es la razón de su oración.

Todos contamos pues, con la oraciones de la Virgen: para que Dios entre a nuestras vidas y podamos convertirnos. Y cuando Dios visita el corazón del hombre, inmediatamente, el hombre experimenta su miseria, su debilidad, su fragilidad…percibe su pequeñez frente a la Omnipotencia divina. Este el segundo paso de la conversión: cuando el hombre reconoce su pecado y logra pedirle perdón a Dios por haberle fayado.

En la segunda parte del mensaje la Madre dice: “Llaman a la puerta de mi Corazón, pero sin esperanza ni oración, en el pecado, y sin el sacramento de la Reconciliación con Dios.” Esto lo dice la Madre porque muchos se acercan a Ella sin haberle permitido a Dios entrar primero en el corazón. Es un error muy grande en la vida espiritual acercarse a Dios o la Virgen, buscando sólo cosas materiales, sin buscar antes el cambio de vida. Ya lo dijo Jesús: “busquen primero el Reino de Dios y todo lo demás les vendrá por añadidura” (Mt 6:34), sin embargo, en la práctica, la gente invierte la frase: buscan primero las añadiduras para buscar ocuparse luego del Reino de Dios. ¡Gravísimo error!

La Madre, después de treinta años de estar hablando, quiere que sus hijos vivan el evangelio. Que no se queden sólo en palabras. Para María, Medjugorje significa una urgente llamada a la conversión. La conversión es la gran opción pastoral de María en este lugar santo. Por tanto, para vivir la espiritualidad de Medjugorje hay que tomar en serio esta invitación o mejor: la gran Invitación. ¿Cómo? Se ha afirmado que lo primero para lograr este objetivo es permitiéndole a Dios entrar primero en el corazón. Y cuando Dios entra en el corazón, entonces se puede renunciar al pecado. Para Zaqueo no fue difícil renunciar a sus bienes materiales, y ayudar a los pobres, porque primero Jesús había entrado en su corazón. Adviértase, que antes de entrar Jesús a la casa de Zaqueo primero había entrado en su corazón. Y lo mismo ha ocurrido en la vida de los santos: le dieron primero a Dios la posibilidad de entrar en ellos. Francisco de Asís ante el crucifijo de San Damián escuchó una voz que le decía: “ve y repara mi casa que amenaza derrumbarse”. Entendió al inicio que lo que Jesús le pedía era reparar la capillas que estaban deterioradas en Asís, luego se dio cuenta que lo que debía reparar era su alma y de esta manera para repararía la Iglesia. Entonces optó sólo por Dios por medio de su oración y el ayuno. Así Dios entró en el corazón de Francisco y de esta reparó la Iglesia: reparando primero su vida. En Francisco el Evangelio se hizo carne y la carne se hizo evangelio. Si Dios no entra en el corazón del Hombre el hombre el hombre no puede cambiar. Por eso ora María por esta intención. Apréciese que el mensaje de este mes inicia diciendo: “¡Queridos hijos! Mi oración hoy es para todos ustedes que buscan la gracia de la conversión.”
 
 María ora para que la gracia de Dios penetre en el corazón y cuando la gracia de Dios penetra es fácil lo demás, y por lo mismo, también debemos imitar el ejemplo de María: orar por los pecadores. En efecto, Ella ha pedido muchas veces esta intención. Como también lo pidió en Lourdes: durante dieciocho apariciones seguidas le decía a Bernardita Soubirous: “Reza el rosario por la conversión de los pecadores”
y le pidió también que hiciera penitencia por la misma intención. Entonces, cuando la Virgen ora por esto ahora en Medjugorje, se debe responder a la llamada y permitirle a Dios entrar en el corazón. Y una forma concreta de hacerlo es acercándose al Sacramento de la Reconciliación. El Sacramento de la Reconciliación es un verdadero encuentro con Dios, con Jesús, con el Espíritu Santo. La Madre ha dicho en Medjugorje al respecto: “Queridos hijos: no existe en la tierra una sola persona que no tenga necesidad de confesarse, al menos, una vez al mes” También ha dicho: “No se confiesen por rutina, la conversión debe ser en ustedes un estímulo para avanzar en su vida espiritual”. También ha dicho que “la Confesión es medicina para la Iglesia de occidente.” Entonces, la Confesión sacramental es un aspecto esencial de la espiritualidad de Medjugorje.

También en el mensaje la Virgen dice: “Abandonen el pecado y decídanse, hijitos, por la santidad.” Quizá es la parte más importante del mensaje de este mes. Cuando la Madre dice “abandonen el pecado” no se refiere solamente a ir a confesarse. Porque muchas almas se confiesan y no abandonan el pecado. Lo que la Virgen quiere es que se termine con ser esclavo del pecado. Muchas almas se confiesan y no hacen nada para acabar con el apego desordenado a los vicios porque saben que por medio de la confesión podrán recibir siempre la absolución. Un día dijo la Virgen: “no se confiesen para seguir siendo los mismos” y también dijo, que “la preparación para la confesión no debe hacerse con cinco minutos antes sino durante todo un día.” Es porque la Confesión sacramental siempre es una decisión definitiva de la conversión, lo que no significa que no se volverá a ofender a Dio sino que cada vez que alguien se confiesa lo debe hacer como se debe, con el corazón y con el debido examen de conciencia.  

Recuérdese que la Madre en el mensaje también dice: “decídanse por la santidad”. Lo que hace pensar que muchas almas se confiesan sin haberse decidido por ser santo. En realidad, parece incongruente buscar la confesión sin tener en cuenta la llamada a la santidad. Pero ocurre: la gente se confiesa sin el deseo de ser santo.

La santidad también es un don de Dios: pero recuérdese que también es una decisión personal. Dios no puede hacer santo a alguien que no lo desee. Por eso la Madre dice: “decídanse por la santidad” y podría agregar:“entonces Dios los hará santos”. Pero eso se hace imprescindible afirmar lo que al principio se esta reflexión se acotó: nadie que no tenga a Dios en su corazón podrá decidirse por ser santo. Por ende, se le debe invitar a hacer su morada en el corazón frágil del hombre pecador.

Decidirse por la santidad es lo mismo que darle a Dios el primer lugar en la vida, y sin oración es imposible. Porque lo que abre la puerta del hombre a Dios es la oración y sobre todo la oración con el corazón.

Al final del mensaje la Virgen dice: “Solamente así puedo ayudarlos y escuchar vuestras oraciones e interceder ante el Altísimo.” Se recuerda que como Madre María quiere ayudar en todo momento a sus hijos. Pero −como afirma el mensaje−, esta ayuda está condicionada a la respuesta del hombre a la santidad. Es decir: entre más santa es una persona, más gracia recibirá de María, porque Dios es justo. Y no puede conceder igual número de gracias en todos sus hijos si unos responden más que otros. María nos recuerda este principio. Al respecto un día dijo la Virgen: “queridos hijos: ustedes quieren recibir gracias a través de mí pero no quieren orar. Por lo tanto aunque quisiera concedérselas no puedo hacerlo porque no oran lo suficiente. Por eso oren, oren, oren.” Y en el mensaje de este mes dice algo más, dice: “Abandonen el pecado y decídanse, hijitos, por la santidad. Solamente así puedo ayudarlos y escuchar vuestras oraciones e interceder ante el Altísimo.” Entonces, para poder recibir gracias especiales por medio de la intercesión de la Virgen no sólo hay que orar frecuentemente sino que además hay que abandonar el pecado y decidirse por la santidad. Y la santidad hay que vivirla todos los días, de lo contrario no hay verdadera virtud, porque la virtud que sólo se queda en apariencia no es verdadera conversión.

La Madre no trae a Medjugorje devociones nuevas, sino que ha venido esta vez a incendiar el mundo con la santidad de Dios. Después de treinta años de dar espera respuestas generosas de santidad. Lamentablemente, en el lapso  todo este tiempo muchos no han comprendido el propósito de la venida de la Virgen. ¡Ojalá por medio del mensaje de este mes se asimile mejor porque aún aparece en Medjugorje!

Oremos:
Señor, una vez más Te damos gracias por la visita de María. Ella como Reina de la Paz quiere presentarte el mayor número de almas convertidas. Señor hoy Te quiero dar la oportunidad que entres a mi pobre corazón: sólo de esta manera podré convertirme y podré abandonar para siempre el pecado que tanto Te ofende. Señor hoy mismo renuncio a todas las cosas que me separan de Ti: pensamientos, acciones, palabras, gestos, apregos… Hoy quiero ponerte en el primer lugar de mi corazón. Estoy dispuesto a iniciar una vida nueva con María, la Reina de la Paz, la Reina del amor y de la conversión de las almas.

Jesús: acepta mi corazón hecho pedazos por el pecado que habita en mi, por la falta de la recepción de los sacramentos. El demonio me ha entretenido con muchas cosas para que no haga una buena confesión, para que no me acerque a la confesión sacramental a través de la cual Tu quieres limpiar mi corazón. ¡Señor: hazme comprender que está en juego la salvación de mi alma!

Hoy quiero iniciar Jesús una vida nueva. María me ha invitado una vez más a decidirme por la santidad. ¡Ese día por fin ha llegado! Hoy me decido por esa llamada: quiero ser santo para vivir agradándote: para adornar tu Iglesia y trabajar más diligentemente por la salvación de las almas. ¡Señor, hazme tomar conciencia de la responsabilidad que tengo ante la Iglesia como discípulo tuyo! Sé que la santidad no es imposible en mi vida: hoy mismo inicio una vida nueva, por eso Te abro las puertas de mi corazón de par en par, sin algún tipo de reservas.

¡Gracias María porque Tu oras hoy al Altísimo por mi conversión. No quiero que esas oraciones caigan en saco roto. ¡Gracias por ayudarme a convertirme María! En este momento oro por mi conversión, para renunciar para siempre al pecado. Hoy mismo comienzo una vida nueva. Tú me da das la oportunidad de hacerlo.

¡Gracias Señor…! Padrenuestro que estás en los cielos… Dios te salve María….



 Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz desde Medjugorje el día 25 de abril de 2011 y Reflexión del P. Francisco Verar

“¡Queridos hijos! Así como la naturaleza muestra los colores más hermosos del año, también yo los invito a que con su vida testimonien y ayuden a los demás a acercarse a Mi Corazón Inmaculado, para que la llama del amor hacia el Omnipotente brote en los corazones de ellos. Yo estoy con ustedes y sin cesar, oro por ustedes para que su vida sea reflejo del Paraíso aquí en la tierra. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Mientras se acerca el Trigésimo Aniversario de las apariciones de la Madre en Medjugorje, una vez más invita a sus hijos al testimonio de vida. ¡Apréciese que en los últimos mensajes esta exhortación ha sido recurrente! El mensaje de este mes comienza diciendo:“¡Queridos hijos! Así como la naturaleza muestra los colores más hermosos del año, también yo los invito a que con su vida testimonien y ayuden a los demás a acercarse a Mi Corazón Inmaculado, para que la llama del amor hacia el Omnipotente brote en los corazones de ellos.” En esta primera parte del mensaje, la Madre establece una analogía entre los colores que la naturaleza muestra cada año en primavera con el testimonio de vida que los cristianos ofrecen al mundo. Anualmente, la naturaleza muestra un colorido espectacular cuando pasa el invierno, sin embargo, no siempre los cristianos muestran en el mundo “sus propios colores” con su comportamiento. Por consiguiente, la naturaleza puede aventajar con su colorido el mal testimonio de muchos cristianos.
 
Todo ser humano pertenece a una sola creación. Todos provenimos del mismo Dios. La naturaleza que rodea al ser humano —y la humanidad entera—, pertenecen a un mismo proyecto de creación del Único Dios vivo y verdadero. Y dentro de ese proyecto de amor de la creación, Dios Padre previó que la naturaleza mostrara anualmente su esplendor en los colores, olores y frutos. La naturaleza no tendría razón de esta transformación si con ella no embelleciera, ni sirviera de alimento a los animales y al mismo ser humano. Y en la vida del hombre ocurre algo parecido: también el ser humano tiene sus propios colores, flores, olores y frutos. Y este conjunto sirve a la creación más que los colores de la misma naturaleza. Sin embargo, muchos cristianos no son conscientes de su responsabilidad en el mundo y por lo tanto, la Madre lo recuerda. Se esclarece entonces, que como los colores embellecen la naturaleza, la vivencia de las virtudes de los cristianos embellecen al mundo.
 
¿Que representa el testimonio?
 
La palabra testimonio proviene del latín testimonium que significa: una declaración que alguno puede presentar para demostrar o asegurar un hecho. O bien, una prueba que servirá de confirmación de una verdad o de existencia de una cosa. También se puede pensar en la aseveración o reafirmación que asegura algo. Si se aplica estas connotaciones a la vida espiritual del discípulo de Cristo, el testimonio significaría: “declarar”, “confirmar”, “aseverar”, “probar” la realidad de la santidad por medio del ejercicio de las virtudes en la vida cotidiana. Jesús pensó en esto cuando dijo: “ustedes son la luz del mundo”, “ustedes son la sal de la tierra”, “no se oculta una ciudad edificada en la cima de un monte”. También dijo: “en esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos: si se aman unos a otros” , “que así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.(cf. Mt 6: 17)Jesús sabía que la lámpara se enciende es con la función de iluminar a quienes están alrededor de ella y no para ocultarla encendida. La Madre ha pensado en todo esto cuando especifica en el mensaje de este mes: “¡Queridos hijos! Así como la naturaleza muestra los colores más hermosos del año, también yo los invito a que con su vida testimonien y ayuden a los demás a acercarse a Mi Corazón Inmaculado, para que la llama del amor hacia el Omnipotente brote en los corazones de ellos.”
 
¿Cómo tomar la santidad con seriedad?
 
Habría que considerar primero que “la santidad en el adorno de la casa del Señor”( Sal 92.5) y la casa del Señor también lo es el mundo en que vivimos. La santidad es la vivencia de las virtudes en grado heroico y la llamada a vivir tal heroicidad es para todo cristiano, no para unos cuantos escogidos. Sin embargo, la decisión de vivir las virtudes en grado heroico siempre es una decisión personal. Y cuando la Virgen habla de dar testimonio en el mundo lo que está pidiendo es que cada hijo suyo se decida de una vez por todas a vivir la santidad. Y tal decisión es una muestra de amor a Dios y al prójimo. Entonces, para vivir la perfección evangélica no es necesario esforzarse mucho en saber comportarse delante de los demás sino más bien decidirse por el amor. Cuando el amor domina el corazón no es difícil, ni imposible, comportarse debidamente delante del prójimo porque el amor vivido espontáneamente en el corazón será el indicador de dirección; marcará en cada momento lo que se debe hacer. Luego, lo fundamental es amar profundamente al estilo Jesús, al estilo María y los santos. A Jesús no le costó vivir la santidad porque Él amaba. Y otro tanto ocurrió en los santos. La llamada que la Virgen hace de testimoniar delante de los demás, que pueda encender la llama del amor hacia el Omnipotente, es una llamada al amor. Sin el amor es imposible dar testimonio. El mejor ejemplo es Jesús, su Madre, sus Apóstoles y los santos. Para dar testimonio, entonces, hay que amar hay que amar. El Cenáculo para los Apóstoles, mientras esperaban al Espíritu Santo, era una escuela de amor; como también lo había sido permanecer tres años con Jesús. Lo mismo fue el Calvario, la lección más grande del amor del Señor. Cuando se ama se entiende el evangelio. Sin amor cuanto hizo Jesús es letra muerta. Era el amor y sólo el amor, lo que impulsaba a Jesús en todo.  Lo mismo ocurría en la vida de los santos. De ahí que para cumplir con este mensaje hay que decidirse por amar evangélicamente. La Madre lo que desea es que el mundo de hoy arda en amor por medio del fiel testimonio de los cristianos.
 
Profundicemos aun el planteamiento con el ejemplo de Santa Teresa de Lisieux. La gran maestra del amor se preguntó muchas veces cómo vivir la virtud y llegar a embellecer la Iglesia —con las mismas virtudes que habían desarrollado los grandes santos— cuando se posee un alma tan pequeña y frágil incapaz de realizar las hazañas de los grandes mártires. Y la vida de comunión con Dios por medio de la oración y el discernimiento espiritual se lo reveló. La doctrina del famoso “caminito” para alcanzar la santidad que expone en “Historia de una Florecilla Primaveral” lo resume de la siguiente forma: Entendí que la Iglesia tiene un cuerpo resultante de la unión de varios miembros, pero que en este cuerpo no falta el más necesario y noble de ellos:entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno. Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé: «Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo, y mi deseo se verá colmado»”.
 
El amor pues lo es todo, el amor es el testimonio que la Madre espera de sus hijos.
 
La segunda parte del mensaje también es muy significativa. Dice la Virgen:“Yo estoy con ustedes y sin cesar oro por ustedes para que su vida sea reflejo del Paraíso aquí en la tierra.” Como en otros mensajes, la Madre asegura que está con todos. María ve siempre el corazón de cada uno de sus hijos, es en definitiva la mejor Madre. ¿¡Y si una madre común jamás se separa de sus hijos, cuanto más se puede esperar de la Madre del Cielo!? Esta afirmación de fe la misma Virgen la recuerda frecuentemente en sus mensajes, es para que sus hijos caminen con confianza, con la certeza que Ella está al lado de todos, y que por lo mismo, no hay que temer frente a las adversidades, dificultades, enfermedades… La Madre desde el cielo observa y acompaña cada corazón por la fuerza de Su amor. Todos los cristianos, y todo ser humano en general, son hijos predilectos de María. Por otro lado, también el mensaje recuerda que un componente fundamental de la misión que el Altísimo le ha concedido a la Virgen desde Su gloriosa Asunción a los Cielos es interceder de continuo con sus oraciones por la humanidad. Lo que hace pensar en la importancia que tiene para Dios la oración de la Iglesia triunfante y en especial la de la Madre de Dios. Y a partir de ese ejemplo la Madre inspira a sus hijos a que imiten dicho ejemplo. Es como si dijera: “en vista de que yo como Madre oro sin cesar por todos ustedes, oren también conmigo. Sigan mi ejemplo. Dense cuenta cuan importante es la oración. Les doy un ejemplo para que hagan lo mismo.”
 
El final del mensaje está en estrecha relación con el testimonio que la Virgen pide. Para María, dar testimonio es reflejar con la propia existencia la vida del Paraíso en la tierra, lo que lleva a pensar en un mensaje que en cierta ocasión dijo. Efectivamente mencionó hablando del Paraíso, “que desde la tierra, quien se lo proponga, puede comenzar a vivir la vida del Paraíso, a tal puno que su muerte puede ser una continuación de lo que ya se estuvo viendo en la tierra”. Se refiere entonces, a cierto estado de paz, de amor y de alegría permanente en el corazón que la santidad puede adquirir. Si el hombre se lo propone lo alanza y todo cristiano sabe que la vía que lo hace posible es la oración. Sin que en esta ocasión lo mencione es obvio que sólo viviendo en unión profunda con Dios se puede reflejar el Paraíso en la tierra.
 
Oremos.
Señor, Tu me das a Tu Madre como intercesora para que yo alcance la santidad. La Virgen quiere y espera que todos seamos santos. No se cansa de extenderme la invitación. Señor, ¡quiero colaborar con Ella! Ante todo, abandonándome en tus brazos y en los suyos. ¡Dame Señor hoy mismo el don de la santidad para adornar el mundo con testimonio heroico de las virtudes! Señor, Tu tienes el poder de hacerme santo. Hoy Te lo pido desde lo más profundo de mi corazón: ¡quítame el miedo de vivir las virtudes en grado heroico!, ¡enséñame a confiar más en tu gracia que en mis propias fuerzas! Jesús, Tú y Tu Padre han llevado a los santos, por medio del Espíritu Santo, por el camino de la pequeñez, del amor, de la humildad, de la sencillez. Jesús, quiero recorrer ese mismo camino. Por eso hoy mismo Te entrego mi corazón: ¡Hazlo similar al Tuyo! Jesús, enciende de Tu amor en mi corazón para que yo a mi vez ayude a transformar en amor el corazón de los demás.

Jesús, hoy renuncio a cuanto me pueda separar de Tu amor y del amor hacia mis hermanos.  Renuncio para siempre al pecado y a toda forma de egoísmo que me impida amar.

¡Ven Espíritu Santo, Te necesito. ¡Ven ahora mismo a mi corazón y lléneme de Tus dones, de tu Gracia y Tu poder sanador. Con un corazón herido, reconozco que jamás podrá amar y ser un reflejo del Paraíso. Por eso te pido también que me sanes, que me unjas con tu divina unción. Te necesito Espíritu Santo.

Oh María, Madre del Amor Hermoso: gracias por tus oraciones ante Tu Divino Hijo. También hoy oro unido a Ti por mi santidad: quiero dar testimonio de Tu Divino Hijo en el junto, gracias por estar conmigo y por tus plegarias. Dios te salve María…



 Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz desde Medjugorje el día 25 de marzo de 2011 y Reflexión del P. Francisco Verar

“Queridos hijos, de manera especial, hoy deseo invitarlos a la conversión. Que a partir de hoy comience una vida nueva en su corazón. Hijitos, deseo ver su “sí” y que su vida sea el vivir con alegría la voluntad de Dios en cada momento de su vida. Hoy, de manera especial, Yo los bendigo con mi bendición maternal de paz, de amor y de unidad en mi Corazón y en el Corazón de mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

En el día en que la Iglesia Católica celebra la Anunciación del Señor  —y que tradicionalmente también es Día de la Encarnación del Hijo de Dios—, la Madre ha dado un bello mensaje. Comienza diciendo: “Queridos hijos, de manera especial, hoy deseo invitarlos a la conversión.” Es de notar primero, que el mensaje menciona dos veces “de manera especial”. Esta expresión está ligada a la Solemnidad que la Iglesia celebra hoy de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo. La Madre se une al Cuerpo Místico de su Hijo en la tierra, y recuerda la trascendencia del Día tan especial en que el Arcángel Gabriel la visitó en Nazaret. Por eso dice “de manera especial”. Es como si quisiera decir, “mientras ustedes celebran el Día de la Encarnación de Jesús,  los invito de “manera especial””. Es una forma de destacar la importancia de este día. Luego viene una vez más la llamada a la conversión.

Se recuerda que también el tema de la conversión fue la llamada fundamental del mensaje del 25 de febrero pasado, que reza: “Queridos hijos, la naturaleza se despierta y en los árboles se ven los primeros capullos que darán una hermosísima flor y fruto. Deseo que también ustedes, hijitos, trabajen en su conversión y que sean quienes testimonien con su propia vida, de manera que su ejemplo sea para los demás un signo y un estímulo a la conversión. Yo estoy con ustedes e intercedo ante mi Hijo Jesús por su conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” Entonces, la Madre de Dios reafirma nuevamente la llamada a la conversión. ¿Por qué? Seguramente, porque desde el Cielo ve la superficialidad de la respuesta. Por lo tanto, hay que destacar la importancia que tiene para la Virgen el tema de la conversión.
 
 La Madre está preocupada por la santidad de sus hijos y por lo mismo, vuelve a insistir en lo mismo. Y para convertirse es necesario establecer un proyecto particular que los antiguos llamaban plan de vida. El plan de vida es el proyecto de conversión personal. Y ese proyecto hay que hacerlo con el Espíritu Santo, pues es Él el artífice de la conversión. En el camino de la conversión una parte la hace el hombre la otra el Espíritu de Dios, 50 y 50.
 
¿Cómo desarrollar el plan de vida que pueda responder a la invitación d la Madre?
 
1. Hacer un alto, detenerse. Los antiguos monjes lo llamaban “Statio” (del latín, “estar parado”). Es el momento cuando el corazón se dispone al encuentro con Dios y con la realidad que cada uno vive en su interior, sin ningún tipo de máscaras. La dificultad grande que el hombre tiene para convertirse según la voluntad de Dios, son sus máscaras. Cuando uno hace un alto, cuando se detiene el camino en medio de la monotonía, se entregan todas las máscaras al Señor porque Él conoce al hombre como es. A Dios no se le puede engañar. Es inútil ir con máscaras a Él. La “Statio”, o estación es romper con la rutina. Se trata de rendirle cuenta a Dios de todo, pero bajo la luz del Espíritu Santo.
 
2. El examen de conciencia. Se trata de una introspección, entrar dentro de uno mismo con la gracia de Dios para descubrir las miserias, pero también el amor de Dios que hace posible la conversión. Encontrarse con la miseria personal sin el amor de Dios es peligroso. Puede subestimar al hombre, el hombre sin Dios puede desarrollar un pesado sentimiento de culpa persistente. Por eso hay que recorrer la interioridad personal de la mano de Dios y sin miedo, ya que Dios mismo con Su amor le hace ver al hombre, no sólo las debilidades y esclavitudes sino el medio para vencerlas. El examen de conciencia es siempre obra del Espíritu Santo. Por eso es recomendable para hacer un buen examen de conciencia invocar antes al Espíritu Santo. Dice Jesús que “ el Espíritu Santo es quien convence al mundo del pecado”. Cf. Jn 16:8 Sin el Espíritu Santo el hombre no sabe de qué convertirse.
 
3. Perdonar y pedir perdón. Para llegar al tercer paso hay que humillarse, y es en realidad cuando el hombre se engrandece. No basta tener el deseo de perdonar y pedir perdón, más bien es una decisión y un acto de fe no de la razón. En la conversión es necesario perdonar de corazón a todos aquellos que hallan podido herir con sus gestos, palabras y acciones, como también y perdonarse uno mismo los errores que ha cometido. Por otro lado, es necesario pedir perdón de corazón a Dios y al prójimo de las faltas personales. Y las almas que tienen dificultad para hacerlo, deben orar por esa intención. Pedirle a Dios la gracia para dar el paso.
 
4. Cambiar de actitud. La conversión comporta siempre un cambio de vida. La Madre de Dios dice claramente en su mensaje de este 25 de marzo: “a partir de hoy comiencen una vida nueva en su corazón”. Lo que significa: romper con el pecado, abrirse a la gracia de Dios, cambiar de actitud  y sanar las heridas del pasado que puedan interferir en las decisiones nuevas. Si el hombre se abre a Dios y tiene buena voluntad para cambiar no es difícil alcanzarlo.
 
5. Reconciliación Sacramental. El lugar por excelencia donde se logra la conversión es el sacramento de la Confesión. Cuando la Virgen invita a la conversión está invitando a la confesión sacramental. El hombre por sí mismo no puede perdonarse sus pecados. La Madre ha dicho que “la Confesión es medicina para la Iglesia de occidente.” La Confesión con el corazón, con el debido examen de conciencia y arrepentimiento es la mayor muestra de amor a Dios. Dice Jesús que hay más alegría por un solo pecador que se convierta que no por noventa y nueve que no tengan necesidad de convertirse. Las almas devotas de la Confesión alegran continuamente el corazón de Dios.
 
6. Satisfacción. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica:“Muchos pecados causan daño al prójimo. Es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados. Esta satisfacción se llama también "penitencia".(CIC 1459 ). La penitencia purifica el corazón y ayuda al hombre a reparar el daño causado a otros y al mismo Dios. También por eso la Madre de Dios recomendó ayunar dos veces a la semana a pan y agua.
 
7. Emprender un nuevo camino conforme a la voluntad de Dios. Para cumplir con este paso, luego de la Reconciliación, se debe considerar vivir en la gracia. La Madre nos ha dado las armas. Lo primero la oración diaria con el corazón, rezar el santo rosario todos los días. La Virgen recomienda 15 misterios. Más aún, se puede afirmar que un signo claro que se toma la conversión con seriedad es llevar una vida continua de oración. Porque quien habitualmente saca tiempo para la oración, es quien puede vencer las tentaciones y vivir en la virtud. Teresa de Ávila vio el camino de la conversión como un progreso en los grados de la oración del corazón. También la Madre ha dicho al respecto: “Oren hasta que la oración se transforme en alegría en ustedes.” Por lo tanto, la vida de oración frecuente y con amor, es lo que le da al hombre la gracia de vencer el pecado y vivir en la virtud. La Madre de Dios también recomienda la Eucaristía diaria y la adoración a Jesús Sacramentado, el grupo de oración semanal y la lectura diaria de la Biblia; la confesión mensual y el ayuno dos veces a la semana a pan y agua. Por medio de la vivencia de estos mensajes, se puede vivir sin dificultad la conversión .

Luego en el mensaje la Madre dice: “Hijitos, deseo ver su “sí” y que su vida sea el vivir con alegría la voluntad de Dios en cada momento de su vida”. La primera parte de esta exhortación recae en la decisión personal de cambiar de vida: “Deseo ver su “SÍ” significa tomar la decisión personal de iniciar una vida nueva conforme a la voluntad de Dios. Seguramente hay una analogía entre lo que la Virgen pide y lo que Dios le pidió a Ella el Día de la Anunciación. María no dudó en responder: “Aquí está la esclava del Señor hágase en mi según tu palabra” El “Sí” de María hizo posible la Encarnación del Hijo de Dios. María se entregó totalmente a los proyectos que Dios tenía para Ella y Jesús vino al mundo. Cuando el hombre se entrega a Dios y repite el ejemplo de María, en cierta forma Dios se vuelve a encarnar en Él. Todo depende del “SÍ”. La Madre quiere acciones concretas, no promesas ni reflexiones piadosas. El “SÍ que María pide es el inicio de la vida de gracia en la voluntad de Dios.
 
Luego, en el mensaje la Madre enfatiza el don de la alegría. Ha dicho: “que su vida sea el vivir con alegría la voluntad de Dios en cada momento de su vida.” Para muchos esta parte del mensaje puede significar un verdadero desafío: Vivir alegre su vocación cristiana, vivir alegre la voluntad de Dios y sobre todo, en cada momento de la vida. Y esto no es imposible. Quien toma la conversión con seriedad no tiene problemas para ser feliz. El mejor ejemplo es la vida de los santos.
 
Al final la Madre dice: “Hoy, de manera especial, Yo los bendigo con mi bendición maternal de paz, de amor y de unidad en mi Corazón y en el Corazón de mi Hijo Jesús.” La bendición Maternal de María en este mensaje, es una reafirmación que su persona transmite paz, amor y unidad. Pero quien puede experimentarlo, es quien se abre a Ella. María en cada una de sus apariciones bendice a los presentes y bendice los objetos religiosos que los peregrinos llevan consigo. Pero desde el cielo también bendice, sin —necesidad que aparezca— a quien le abre su corazón. Por lo tanto, esta última exhortación puede ser una invitación de la Madre para que sus hijos se abran a Su amor, a Su intercesión, a Su ayuda.
 
Oremos:

Jesús, gracias una vez más por enviarnos a María. Ella te dio su “si” yo quiero darte el mío.  En este tiempo de cuaresma quiero que reines en mi corazón. Tu Madre me enseña a aceptarte como el Señor de mi vida y de mi historia. Tú sabes Señor las dificultades que actualmente se me presentan para convertirme de corazón. ¡Ayúdame Señor! Yo en estos momentos te abro sin reservas mi corazón. Visítalo en este momento. Aquí estoy delate de Ti.
 
Renuncio con todas las fuerzas de mi corazón al pecado que me esclaviza. Renuncio a mi vanidad que tanto te ofende, a mi apego al dinero, a los bienes de este mundo. Renuncio para siempre a mis intereses egoístas, mis vicios y mezquindades para que sólo tu gracia me pueda conducir.

¡Jesús, manda ahora Tu Espíritu a mi corazón!

Ven Espíritu Santo dame la gracia para renunciar al pecado y a mis apegos y egoísmos: quiero ser todo de Jesús y de Su Madre Santísima.

Ven Espíritu Santo y dime de qué debo convertirme, donde están mis apegos, mis debilidades… Por qué aún no vivo plenamente en la voluntad de Dios.

María intercede por mí ante Tu Divino Hijo: Te acojo una vez más como Mi Madre y Señora de mi corazón. ¡Gracias María por tus mensajes y Tu venida a la tierra: Tu eres la Reina de la Paz, del Amor y de la Unidad! Dios te salve María…

 

 Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz desde Medjugorje el día 25 de febrero de 2011 y Reflexión del P. Francisco Verar

“Queridos hijos: la naturaleza se despierta y en los árboles se ven los primeros capullos que darán una hermosísima flor y fruto. Deseo que también ustedes, hijitos, trabajen en su conversión y que sean quienes testimonien con su propia vida, de manera que su ejemplo sea para los demás un signo y un estímulo a la conversión. Yo estoy con ustedes e intercedo ante mi Hijo Jesús por su conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!

La Madre de Dios sabe que sus mensajes se difunden en los cinco continentes, sin embargo el marco de referencia de donde se dirige a la humanidad es Europa. El invierno ahora ha pasado y reluce la primavera. Y con la primavera un nuevo despertar en los árboles y plantas. Por otro lado, en la Iglesia también estamos por iniciar un nuevo tiempo litúrgico de preparación a la Pascua: Cuaresma. Y en consecuencia, mientras la naturaleza se despierta en Europa a la primavera, nosotros en la Iglesia, a partir del miércoles de Cenizas, despertamos espiritualmente para entrar en Cuaresma. En el hemisferio Sur ocurre lo opuesto de Europa en esta época del año. Pero al igual, hay un cambio substancial en la naturaleza: se pasa del verano al otoño y este cambio coincide además con la Cuaresma. Cuando la Virgen habla —es importante subrayarlo— se dirige tanto a los cristianos del hemisferio Sur como a los del hemisferio Norte; y a quienes residen también en el Ecuador, donde aparentemente en este tiempo no hay cambios significativos en la naturaleza. Se acota, entonces que lo que la Madre fundamentalmente espera de todos sus hijos, es que se decidan con seriedad a vivir la conversión ahora que se entra en Cuaresma; sea en el hemisferio Norte como en el Sur.Pero como aparece en Europa —y Europa pertenece al hemisferio Norte—  asume realidades específicas del lugar donde aparece para transmitir su mensaje.

En el mensaje menciona la Virgen: «Queridos hijos: la naturaleza se despierta y en los árboles se ven los primeros capullos que darán una hermosísima flor y fruto». En esta primera parte del mensaje, a diferencia de otros,la Gospa cambia su tradicional forma de iniciar: «Queridos hijos: también hoy los invito» para referirse a la noción de transformación del medio ambiente que ahora se percibe en Europa. En realidad, los árboles y las plantas nunca «duermen» en invierno; es sólo apariencia, es un modo común de hablar. Y con este mensaje, expresándose de esta forma, la Madre busca motivar a sus hijos a tomar en serio el cambio de vida. Puntualícese que para la María la conversión es siempre el más importante mensaje que trae a la humanidad desde Medjugorje.

Obsérvese la profundidad del mensaje en la siguiente reflexión:
Científicamente se sabe que mientras las hojas caen de las ramas de los árboles en otoño, comienzan aparecer en la corteza unas pequeñas estructuras celulares de tejido esponjoso que llevan el nombre de lenticelas. Las lenticelas permitirán al árbol intercambiar gases entre la atmósfera y el interior de la corteza, en sustitución de lo que antes hacían los estomas en la superficie de las hojas. De manera, quemientras el árbol parece dormir, en su interior, las yemas y las ramas trabajan frenéticamente en la respiración, la fotosíntesis, la división celular, la síntesis de enzimas y la producción de sustancias que en primavera estimularán el crecimiento de las yemas. Esto ocurre cada año: los árboles trabajan en su interior para luego florecer y producir frutos. Y lo que ocurre en ellos cada año, sirve de inspiración a la Madre de Dios para estimular a los cristianos —y a todo hombre de buena voluntad— a trabajar interior e incansablemente en la conversión personal.

Como se ha visto, en los árboles hay dos modos de respirar: por medio de las lenticelas durante el invierno y por medio de los estomas de las hojas en verano. Sin embargo, en el ser humano sea invierno como en verano, el trabajo interior de la conversión se realiza sólo en el corazón, pero cuando la mente toma la decisión de cambiar de vida.

La Cuaresma representa siempre un llamado serio a entrar en una especie de metamorfosis espiritual. Significa: tomar en serio la conversión. Si se toma en serio el cambio de vida, entonces los frutos vendrán por sí solos. La razón del porqué muchas obras en la Iglesia caen por su peso es porque se comienza a trabajar primero por las ramas y frutos en lugar de iniciar en las raíces con la conversión. Recuérdese que los frutos en los árboles —como se ha visto— son corolario de un lento y arduo trabajo interior. Lo mismo debe ocurrir en el ser humano. Es decir, cuando se le dedica tiempo y esfuerzo suficiente a la conversión, consecuentemente las virtudes y obras florecerán. El mejor ejemplo es siempre la vida de los santos. Ellos no pensaron tanto en obras grandes sino en el cambio interior. Los santos resplandecen en la Iglesia no por lo que hicieron sino por lo que fueron, cómo se comportaron, cuán ejemplar fue su manera de actuar para con Dios y para los demás. Y en esa misma línea la Madre de Dios habla a la humanidad, toda vez que quiere que sus hijos adornen con el testimonio de sus vidas el Cuerpo de Cristo y el mundo en el que se vive. Por eso dice: « Deseo que también ustedes, hijitos, trabajen en su conversión y que sean quienes testimonien con su propia vida, de manera que su ejemplo sea para los demás un signo y un estímulo a la conversión».

¿Cómo se puede trabajar en la conversión?
Dedicar tiempo a Dios y a uno mismo. Hacer un alto no es fácil. Las ocupaciones e intereses del hombre moderno se mueven hacia lo que el hombre contemporáneo considera ser lo más importante. Y para muchos la conversión personal no es algo que se le daba prestar demasiada atención. Por consiguiente, para convertirse hay que cambiar de dirección, y es este uno de los significados de la palabra conversión en la Biblia. Y el cambio de dirección es hacia Dios y hacia el interior de uno mismo. Por tanto, quien quiera responder a la invitación de la Madre deberá reordenar su vida desde la voluntad de Dios. Y no es que las demás ocupaciones no sean importantes, si no lo que se busca con la conversión es no descuidar todo lo que se pueda hacer para cambiar de vida. El fin de la conversión es dar prioridad a aquello que más cuenta para Dios y quien se acerca a las Escrituras sabe que para Dios lo que más cuenta es la santidad de sus hijos. Recuérdese que Dios quiere que todos sus hijos sean santos, y cuando la Madre invita a vivir la conversión se hace eco de esa llamada. Dedicar tiempo a Dios para trabajar en la conversión es una muestra de amor hacia Él y al prójimo. El tiempo que se le pueda dedicar a la conversión personal no es tiempo perdido sino recompensado por el mismo Dios. Quien se acerque el Miércoles de Cenizas a la Iglesia, recibirá determinante una llamada mientras recibe la imposición de una cruz con cenizas en la cabeza o en la frente: «conviértete y cree en el evangelio». Y con este mensaje, en cierta manera, la Virgen se anticipa a ese desafío: urgentemente pide a todos el cambio de vida hacia la plena voluntad de Dios. Porque convertirse significa asumir los designios de Dios para dejar a un lado los propios o los del mundo. Por tanto, para entrar en la conversión es necesario encontrarse con Dios y con sus proyectos de salvación para el hombre, es asimilar su voluntad y hacerla norma de vida.

Colaborar con la gracia santificante. Recuérdese que la conversión también es un proceso que nunca termina nunca en esta vida. Puede haber y debe haber un momento de inicio, de rompimiento con el pecado mortal y venial, pero el proceso de conversión no se termina allí. Cuando una persona decide convertirse, decide cambiar de rumbo y arrepentirse de todos sus pecados, decide reconciliarse con Dios y con el prójimo. Da inicio a una vida cónsona a la voluntad de Dios. Pero allí no termina todo, es sólo el inicio de un largo proceso que termina en la muerte, porque las tentaciones siempre vendrán y siempre habrá que luchar con nuevos enemigos de la virtud que crece. Por lo tanto, se debe colaborar siempre con la gracia de Dios y vencer las imperfecciones y el pecado, porque el ser humano no es espíritu puro como los ángeles, ni puede vivir en la tierra la realidad del Paraíso. Recuérdese que habitamos en un mundo imperfecto y tentador que de continuo inyecta su mortal veneno sobre los sanos principios del bien común. Para no abandonar el camino de la conversión, por lo tanto, hay que colaborar con la gracia de Dios tomando partido en decisiones fundamentales de abandonar inclinaciones desordenadas, apartar lo que pueda ser ocasión de pecado y abrirse cada vez más al amor de Dios.

Continua oración con el corazón. Aunque la Madre no lo haya mencionado en esta ocasión, todos sabemos que la oración continua con el corazón, es el medio por antonomasia por medio del cual la gracia de Dios fluye para liberar al hombre de sus ataduras y poder crecer en Su amor. Por ende, trabajar en la conversión también significa colocarse delante de Dios con las puertas abiertas del corazón de par en par. Es pedirle que entre para que venga hacer su morada en él. Cuando el hombre se abre a Dios, Dios mismo le da la gracia de convertirlo a Él. San Agustín rezaba: «Señor, dame fuerzas para lo que me pides, y pide lo que quieras». Si el hombre no se coloca delante de Dios y no le pide la gracia de convertirse como se debe no lo logra por sus propias fuerzas.

Confesión frecuente. Quien desee abandonar el pecado e iniciar una vida nueva, debe acudir frecuentemente al sacramento de la confesión. El ser humano por sí mismo no puede perdonarse sus pecados. La confesión cancela la deuda y restituye la gracia que el pecado hizo perder. Pero este paso que se da al inicio de la conversión debe ser permanente. Es decir, frecuentemente  se debe manifestar a Dios el arrepentimiento por toda acción cometida que le desagrada. Las almas que poco se confiesan no sólo van perdiendo el interés por la confesión y les aumenta el temor de acercarse a ella, sino que es peor: pierden con el tiempo la noción del pecado y se acostumbran a vivir en él, no perciben que a diario ofenden a Dios con sus actos, palabras y acciones. Se recuerda que la Madre en Medjugorje ha dicho: —« no existe en la tierra una sola persona que no tenga necesidad de confesarse al menos cada mes.» Pero en la práctica muchos no saben de qué arrepentirse, otros no sienten dolor por los pecados y las imperfecciones que cometen, y otros a fin de cuentas, pierden el interés de vivir en plenitud la santidad. Por eso es necesario, que para trabajar en la conversión, no se descuide el recurso frecuente a la confesión sacramental. Y se destaca la necesidad de acudir al sacramento porque no basta que el mismo hombre le pida perdón a Dios por sus pecados. Es necesaria la mediación humana —y de la Iglesia— para recibir la absolución y lucrar indulgencias. O sea la remisión total o parcial de la pena por los pecados cometidos. Recuérdese por otro lado, que antes de acudir al sacramento de la confesión, es necesario prepararse con el debido examen de conciencia. San Ignacio de Loyola aconsejaba practicar frecuentemente dos exámenes de conciencia:el examen general, por el cual se examina la conciencia de todas las faltas y pecados que se puedan haber cometido; y el examen particular, en el que se analizan las faltas contra una determinada virtud. El primero se debe hacer cada semana y el segundo, al menos dos veces al día a fin superar una determina inclinación contra la virtud. También es recomendable, antes de ir al confesionario, preparase con oración durante el día y pedir la gracia para hacer una buena confesión. Y para quienes se ponen nerviosos o temerosos al momento de la confesión, y por ende olvidan con facilidad los pecados, convendría llevar algunas palabras o frases por escrito a fin de recordar con mayor precisión las faltas. Se debe tomar en cuenta que «se deben confesar todos los pecados graves aún no confesados que se recuerden después de un diligente examen de conciencia. La confesión de los pecados graves es el único modo ordinario de obtener el perdón» CCIC 304 y «todo fiel que haya llegado a uso de razón, está obligado a confesar sus pecados graves el menos una vez al año, y de todos modos antes de recibir la sagrada comunión.» CCIC 305 Y en cuanto los pecados veniales «la Iglesia recomienda vivamente la confesión de ellos aunque no sea estrictamente necesaria, ya que ayuda a formar una recta conciencia y a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarse curar por Cristo y a progresar en la vida del Espíritu.» CCIC 306.

Tomar decisiones firmes de abandonar los malos hábitos. Quizá sea los más difícil pero no imposible. Como se ha visto, la conversión implica un cambio de conducta, de pensamientos y de deseos pero también conlleva adquirir una nueva conciencia y un nuevo corazón. Sin la firme voluntad de dejar a un lado las costumbres indecorosas es imposible trabajar debidamente en la conversión. Y en esto también se le debe pedir a Dios la gracia para lograrlo. O sea una firme y diligente voluntad para transformar los llamados defectos de carácter. Recuérdese que la conversión no es otra cosa que ir asumiendo poco a poco la vida de Jesús. Es poder hacerse para el mundo Su imagen y semejanza. Quien trabaja como se debe en la conversión se hace uno con el Señor. Y téngase en consideración que Dios respeta la voluntad del hombre. Cualquiera puede tener firmemente el deseo de cambiar pero si no renuncia a las costumbres e inclinaciones de los defectos de carácter, seguirá siendo el mismo. Al respecto, algunos místicos distinguían en el pasado la diferencia entre la segunda conversión y la primera. Para ellos la primera conversión era el paso de la vida de estado de pecado a la vida de gracia. Y la segunda, y el paso de la vida de gracia a la vida de santidad. Tómese en cuenta que la Madre está combatiendo 30 años contar el mal para que sus hijos en la tierra —que escuchan sus mensajes— se decidan por vivir la santidad. No se le debe defraudar.

Al final del mensaje la Madre dice:«Yo estoy con ustedes e intercedo ante mi Hijo Jesús por su conversión» La Virgen no deja sólo a ningún hijo suyo en la tarea del cambio de vida. ¿Cómo ayuda? ¿Cómo intercede? Ante todo con sus oraciones. La Virgen en el Cielo ora por cada hijo suyo para que la gracia de Dios fluya en sus corazones. Pero tómese en consideración que ora más por aquellos que más buscan su intercesión y más recurren a Ella, toda vez que la Madre en el Cielo vive en la justicia Divina. Por eso es importante rezar frecuentemente Su Rosario y abrirse siempre a Su Amor Materno. Por eso es importantísimo en el camino de la conversión invocar a María, meditar en sus virtudes y abrirse a su intercesión materna.

Oremos:
Señor, pongo frente de Ti mi corazón imperfecto, todas mis miserias y mis egoísmos. Hoy Tu Madre me ha invitado una vez más a convertirme, a trabajar en el interior de mi corazón. Me ha hecho ver que es lo primero en todas mis ocupaciones. No permitas que pase por inadvertido este mensaje. En la medida en que me comprometa a vivirlo, sé que te agradaré más y agradaré más Su Corazón Inmaculado.
Señor se que sin tu gracia no podré jamás convertirme, cambiar mis hábitos de conducta y los defectos de carácter que te desagradan. Por eso en esta oración me abro a Tu amor Divino invocando el artífice por excelencia de la conversión: el Espíritu Santo.
Señor, nunca los Apóstoles se convirtieron tanto a Ti como el Día que recibieron el Espíritu Santo en el Cenáculo de Jerusalén. Tu Espíritu Santo los hizo reconocerte como Su Dios y Señor. Les dio la gracia de amar Tu santa voluntad por encima de todo y cada una de las palabras que les habías enseñado. De igual manera hoy yo me abro a la gracia de Tu Espíritu.
Ven Espíritu Santo y convierte mi corazón a Jesús y a los designios del Padre para mí. Con tu presencia en mi corazón podré renunciar para siempre al pecado y a todos los defectos e imperfecciones que me acompañan y Te desagradan tanto.
Espíritu Santo ven a mí, Te necesito. Tu convertiste el corazón de los santos hacia Jesús. Ven hoy y del mismo modo convierte el mío. Ven con Tu poder, ven con Tu fuerza, ven con Tus dones.
Dame la gracia que necesito para vivir en plenitud la santidad, para renunciar a las imperfecciones y abrirme cada vez más al amor de Dios.
María Tu eres mi Madre. ¡Gracias por acompañarme en esta tarea! Te acojo una vez más como la Reina y Señora de mi corazón que me conduce a Jesús el Salvador del mundo. María, Tu eres la convertida por excelencia porque Tu Corazón Inmaculado vivió siempre unido a la Santísima Trinidad. María, haz mi Corazón similar al Tuyo. ¡Gracias por tus mensajes y tus oraciones por mi conversión personal y mi santidad!

 

 Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz desde Medjugorje del 2 de febrero de 2011 y Reflexión del p. Francisco Á.  Verar Hernández

“Queridos hijos, se reúnen en torno a mí, buscan su camino, buscan, buscan la verdad, pero olvidan la cosa más importante: olvidan orar correctamente. Sus labios pronuncian innumerables palabras, sin embargo su espíritu no experimenta nada. Deambulando en las tinieblas, también imaginan a Dios mismo según su modo de pensar y no como Él es en realidad en Su Amor. Queridos hijos, la verdadera oración proviene de la profundidad de su corazón, de vuestro sufrimiento, de vuestro gozo, de vuestra petición por el perdón de los pecados. Este es el camino para el conocimiento del verdadero Dios y con ello mismo, también de ustedes mismos, porque han sido creados a Su imagen. La oración los conducirá a la realización de mi deseo, de mi misión aquí con ustedes: la unidad en la familia de Dios. ¡Les agradezco!”

Como información general, se comparte con los amigos lectores la alegre noticia de que el vidente Iván Dragicevic de Medjugorje estará con nosotros los días 18, 19 y 20 de marzo (del presente año), para participar de diversos encuentros de oración. Una experiencia similar se vivió ya en este país, en febrero de 1992 con Marija Mavlovic y el P. Slavko. Ahora la visita Iván nos anima y nos dispone a acoger con más amor y entrega los mensajes de la Madre. Por tal razón les pedimos especiales oraciones por el fruto de esta visita a la ciudad de Panamá.

Hoy, cuando la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada —en ocasión de la Fiesta de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén—, la Madre de Dios nos da un bello mensaje relacionado a la vida de oración. El mensaje comienza diciendo: “Queridos hijos, se reúnen en torno a mí, buscan su camino, buscan, buscan la verdad, pero olvidan la cosa más importante: olvidan orar correctamente. Sus labios pronuncian innumerables palabras, sin embargo su espíritu no experimenta nada.” En la primera parte del mensaje, la Virgen tiene en su pensamiento a sus devotos. Se puede pensar en quienes peregrinan a Medjugorje, pero también en todos los que siguen sus mensajes en el mundo entero y participan en los diversos grupos marianos de oración. También en forma más general, el mensaje refiere a todos sus devotos. Obsérvese que dice: “se reúnen en torno a mí”. Reflexiónese entonces, en todos los que pertenecen a diversas Asociaciones marianas, a los que participan en las fiestas dedicadas a la Virgen, a los que peregrinan a los santuarios marianos, a los que asisten a las procesiones de la Madre…Sin duda, son millones en el mundo los que se congregan en torno a la Virgen María, y como educadora de fe de sus hijos, Ella no quiere que la veneración que se le atribuye quede sólo en devoción privada o pública,  sino que además, el corazón de todos se disponga a lo que es más esencial: experimentar, por medio de la oración, el amor de la Santísima Trinidad. Adviértase que la Virgen no rechaza a nadie. Pero conciencia que lo más importante es la experiencia de Dios. Considérese que Medjugorje es una escuela de fe y de conversión. Es una cátedra espiritual de María de cara a los tiempos que se viven. Es una ayuda del Cielo a la Iglesia para que cumpla a plenitud su misión de ser luz a las naciones y continúe irradiando al mundo el testimonio de Jesús resucitado.

Cuando la Virgen dice: “buscan su camino, buscan, buscan la verdad, pero olvidan la cosa más importante: olvidan orar correctamente” piensa en la salvación de las almas. Ella sabe que muchos de los que van a la Iglesia, que están en la búsqueda de un camino seguro de paz, de amor, de fe, de esperanza, de ánimo, de entusiasmo… en suma, de verdad —frente a las voces discordantes de los mass media— no oran como deben. Por tanto, el mensaje es una invitación a reconocer ese error para rectificarlo. La Madre quiere a todos los discípulos de su Hijo de rodillas junto al sagrario y entorno al altar familiar de oración.

¿Cómo orar correctamente?

Se podría afirmar, a la luz de este mensaje, que lo primero es precisar cómo no se debe orar. La Madre advierte que la oración no es repetir palabras sin fin, ni mecánicamente. Ella no desaprueba la oración continua ni la oración vocal de fórmulas, sino el ejercicio mecánico irracional de la oración. En otras palabras: rezar sin saber lo que se dice, o rezar sin llegar a la experiencia de Dios. La Madre quiere que cada diálogo con el Creador, por muy pequeño que sea, sea provecho para el espíritu humano, y por consiguiente, sea hecho con el corazón; siguiendo el ejemplo de Jesús y de María en la tierra; que guardaban solícitamente en el corazón cuanto el Espíritu les comunicaba. Y recuérdese que orar con el corazón no es difícil, no es algo que rebase las fuerzas y capacidades del ser humano sino una experiencia al alcance de todos. A este tenor la vidente Vicka  gusta repetir a los peregrinos, que la Madre les dio a ellos este mensaje: “la oración no es algo que se pueda aprender por medio de libros o cursos, sino algo que cada hombre, por sí mismo, puede descubrir cuando cada día se coloca delante de Dios. Todos ustedes tienen en su casa una maceta con una flor y cada día colocan en ella una o dos gotas de agua para que crezca. Lo mismo ocurre en la oración. En la oración cada día se pone una o dos oraciones hechas con amor para crecer. De esta manera ustedes pueden aprender a orar y pueden crecer en el conocimiento de Dios.”

Muchas cosas en el campo de la educación y en el orden profesional son más complicadas que orar con el corazón y la gente lo aprende. Por lo que cabe formularse las preguntas: ¿por qué la gente no aprende a orar como se debe y no dedica el tiempo que merece el trato íntimo con Dios? ¿Será acaso que la oración no produce nada económica ni sentimentalmente y no resuelve las aspiraciones materiales del ser humano?

La peculiaridad de este mensaje de la Virgen va en línea directa en la educación de la oración y de la vida espiritual. Obsérvese que la Madre enfatiza que se debe orar “desde adentro”, “desde las profundidades del ser”. Orar “sin reservas de sentimientos”, “ni de pensamientos”. En otras palabras, cuando se ora se experimenta que uno es “todo de Dios”. En la oración con el corazón “Dios visita al hombre” y “el hombre visita a Dios”. Siempre se realiza el encuentro de amor. Lo que los psicólogos llamarían al verdadero diálogo de los sentimientos de una pareja: “el encuentro”. Para ellos el verdadero “encuentro” de la pareja no se logra en la relación genital sino afectiva; por medio del diálogo asertivo de los sentimientos. Y en la oración ocurre exactamente lo mismo: la oración más existencial es aquella que más expresa los sentimientos personales a Dios . Nadie puede orar en el lugar de otro. Como nadie, en una relación de pareja, puede amar en el lugar de otro. Ambos se deciden amar. En una relación interpersonal de pareja no se puede hablar de amor cuando uno sólo es el que ama.  Lo mismo ocurre en Dios. Si Él me ama y yo no, no hay amor pleno en la relación, lo cual sólo se alcanza por medio de la oración con el corazón. La Madre dice: “Queridos hijos, la verdadera oración proviene de la profundidad de su corazón, de vuestro sufrimiento, de vuestro gozo, de vuestra petición por el perdón de los pecados” Esto se traduce en: “cuando ustedes vayan a orar: ábranse completamente sin algún tipo de reservas a Dios, no dejen algún sentimiento por fuera. Entréguense totalmente. No le teman a Dios en la oración. Dios los ama y espera que ustedes se abran a Su amor.”

Ahora obsérvese otro dato interesante de este mensaje. La Virgen dice: “Deambulando en las tinieblas, también imaginan a Dios mismo según su modo de pensar y no como Él es en realidad en Su Amor”. Un día dijo la Virgen en un mensaje del 2 de mes: “Dios es amor, Dios es amor, Dios es amor”. Esto se debe tener siempre presente antes de orar, durante la oración y después de la oración: Dios es puro amor y el amor puro, el verdadero amor y el Único amor. La Madre quiere enseñar a sus hijos a orar como se debe, y advierte, a cuantos mendigan amores pasajeros en el mundo, que no hay ni habrá para el ser humano otro amor como el de Dios. Cualquier casado que haya vivido muchos años un matrimonio estable y agraciado puede corroborarlo.

También el mensaje dice: “Queridos hijos, la verdadera oración proviene de la profundidad de su corazón, de vuestro sufrimiento, de vuestro gozo, de vuestra petición por el perdón de los pecados.” Esta expresión es exhortación a exteriorizar todos los sentimientos y emociones delante de Dios. La Madre habla de “la verdadera oración” para hacer tomar conciencia a sus hijos que fácilmente se puede orar indebidamente. No es que haya dos tipos de oración. En realidad la oración es sólo una: la que experimenta a Dios. La otra será una comedia, una farsa. Orar por medio de fórmulas, sin el corazón, puede ser fácil. Pero no es oración. Orar espontáneamente, sin fórmulas, pero sin sentimientos también es una farsa, es comedia. Recapitulando la enseñanza es que siempre que se ore, sean fórmulas o espontáneamente, hay que orar con el corazón, porque “ la verdadera oración proviene de la profundidad de su corazón, de vuestro sufrimiento, de vuestro gozo, de vuestra petición por el perdón de los pecados.”

Esta experiencia se puede lograr individualmente, pero también por medio del “grupo de oración”. El Catecismo de la Iglesia Católica dice en el número 2689: losGrupos de oración, o “escuelas de oración”, son hoy uno de los signos y uno de los acicates de la renovación de la oración en la Iglesia”,por ende el mejor lugar para aprender a orar, como María recomienda, será el grupo de oración. Para poner en práctica el mensaje de este 2 de mes, se puede visitar el Santísimo y comenzar a exteriorizar los sentimientos, pero también se puede hacer en casa —y en familia frente al altar familiar, y con los amigos—, un grupo de oración. Nótese que la Madre en este mensaje, más que hablar de oración de fórmulas, acentúa la oración espontanea que hace emerger los sentimientos profundos del corazón. Y para alcanzar esto hay que saber desconectarse del medio ambiente, y vencer los temores y prejuicios de la oración que impidan el recogimiento. Quien ha visitado Medjugorje ha podido constatar que los sacerdotes oran espontáneamente y con el corazón, delante del Santísimo Sacramento o del Crucifijo.

En el mensaje la Madre dice:“Este es el camino para el conocimiento del verdadero Dios y con ello mismo, también de ustedes mismos, porque han sido creados a Su imagen.” Esta parte del mensaje es muy importante, refiere dos cosas: la oración con el corazón, la oración espontanea que expresa debidamente los sentimientos, sin algún temor, es: “camino para conocer a Dios” pero también “para conocerse uno mismo”. La persona que ora como se debe, conoce más a Dios y más se conoce a sí misma, porque en el fondo, tanto el Creador como la criatura, no es otra cosa que amor. Pero obviamente, el mensaje va más allá del sólo amor que es Dios. Adviértase, que el concepto amor expresa, cómo síntesis, cuanto Dios es, y como corolario, lo que es el hombre, Sin embargo, la expresión no abarca todo lo que Dios y todo lo que es el hombre. Y cuando la Madre dice que la oración con el corazón “es el camino para el conocimiento del verdadero Dios”, es porque la oración es una aventura a recorrer sin fin. Es sumergirse en el abismo de la inmensidad del ser de Dios que es inagotable. Y lo mismo ocurre con el misterio del hombre; aunque este por naturaleza si es limitado.

Se percibe en este mensaje, por ende, “un rescate” atinado de la real antropología cristiana, que desenmascara la antropología materialista reduccionista del momento, que ve en la diferencia de unos cuantos cromosomas la oposición entre el hombre y el chimpancé. Obsérvese, que es por medio de la oración cómo el hombre logra penetrar el “verdadero conocimiento de Dios y del hombre” que ha sido creado “a Su imagen y semejanza”. O sea, que es la oración la que logra penetrar el misterio que la ciencia por sí misma no alcanza.

San Ireneo, padre de la Iglesia había escrito:"La gloria de Dios es el hombre viviente; la vida del hombre es la visión de Dios". Luego, para conocer a Dios como es y conocerse uno mismo, hay que orar. San Agustín también exclamó cuando conoció a Dios: “Cuando te conocí me di cuenta que tú estabas más dentro de mí que yo de mí mismo”. La Virgen no descarta la teología ni las ciencias humanas que ayudan al hombre a conocerse y ayuda a conocer más a Dios. Pero advierte que es por medio de la oración como el hombre, personalmente, puede conocer al Creador y conocerse a sí mismo.

La última parte del mensaje es una exhortación —como tantas veces ha hecho la Virgen—, para ayudarla a la plena realización de sus proyectos de amor y de salvación de las almas. Reza:“La oración los conducirá a la realización de mi deseo, de mi misión aquí con ustedes: la unidad en la familia de Dios. ¡Les gradezco!” En esta ocasión, se refiere a que si el hombre ora como debe, su corazón y su vida se transforman en un signo visible de conversión para los demás. El corazón Inmaculado de María triunfa cuando el hombre se convierte él en signo viviente del amor de Dios. María quiere que le ayudemos aprendiendo a orar como se debe, con el corazón. Abriendo las puertas de par en par la Trinidad Santísima.
 
Oremos:

Señor aquí estoy delante de Ti. Hoy Tu Madre me invita a orar con el corazón. Quiero ser obediente. Por eso en este preciso momento Te abro de par en par las puertas de mi corazón. Sé que Tú nunca me rechazarás. Ahora, por medio de esta oración: quiero experimentar, aunque sea brevemente, Tu inmenso amor.

Pongo delate de ti todo el sufrimiento que llevo por dentro. Tú me conoces; sabes cuánto he sufrido a lo largo de mi vida. Conoces las heridas profundas que llevo dentro. No oro ahora para que me sanes de esas heridas sino para expresarte todos esos sentimientos amargos. Quizá es esa la razón del porqué aún no me sano de ellos, y del porqué no logro perdonar a los demás. Quizá es esa la razón del porqué hay en mi tanto rencor y porqué no logro aceptar a mi prójimo como es.

He sufrido desde niño, en mi adolescencia, en mi matrimonio, he sufrido como ministro de tu palabra. No te he dicho Jesús toda la verdad de mi vida, aún sabiendo que Tú lo sabes todo. Por eso ahora desnudo mi corazón delante de Ti. Mira todo lo que llevo por dentro: todas mis frustraciones, desilusiones, fracasos, traumas, complejos. He sufrido mucho y no he recurrido a Ti en el dolor y las pruebas, en la soledad de mi vida. Ahora me rindo a Tus pies. Mira mi corazón destrozado por la falta de amor, por los rechazos que he recibido, por las incomprensiones de mi familia. Me siento abatido, lleno de miedo, cansado, muchas veces deprimido, sin sentido. ¡Jesús extiéndeme tu mano poderosa y ven a prisa a socorrerme!

Te doy gracias también  por todos los momentos lindos de mi vida: por mi nacimiento, por mis estudios, los logros que he tenido. Por el nacimiento de cada uno de mis hijos, por mis padres, mis amigos. También debo reconocer que Tu me has fecho feliz. He conocido por medio de Ti, lo que es el verdadero amor, la verdadera paz, la verdadera alegría. ¡Gracias por todas las veces que he recibido Tu preciosísimo Cuerpo y Sangre, por esa felicidad que he experimentado en la Comunión, en el perdón de mis pecados! Por todas esas lindas personas que has puesto en mi camino a lo largo de mi vida. ¡Que me han sabido amar, comprender, que me han aceptado como soy!  ¡Gracias Señor! ¡Gracias por cada gozo que he experimentado! ¡Por mis sonrisas y los gestos de amor que he sabido expresar a los demás! Sobre todo cuando he podido ayudar a mi prójimo en sus faenas y cuando he perdonado con amor a cuantos me han ofendido. Me doy cuenta que así Tu Espíritu actúa en mi vida, y por ello ¡Te doy Gracias!

Ahora te presento mis pecados y Te pido el perdón para cada uno de ellos, por medio de la Confesión sacramental. Ahora que voy a iniciar la Cuaresma, quiero purificarme y reflejar Tu luz con la santidad de mi vida. Perdóname Señor por las veces que Tú no has ocupado el centro de todo lo que hago, cuando no te he amado como Te mereces y he amado a otras personas en lugar tuyo.

Perdóname por no asistir a Misa como debo y no poner atención a las homilías de los Sacerdotes. Perdóname por no amar a mi prójimo como debo, por hablar mal de mis hermanos, por guardar rencor. Por enojarme conmigo mismo y los defectos de los demás. Por no ser honesto en mis labores cotidianas y poner mis intenciones en pensamientos y acciones viles. Por juzgar a los demás, por no ser un buen padre o madre de familia, estudiante, trabajador… Por no vivir mi vida alegre y reconocerte a Ti como el único Señor de mi vida.

Señor: dame Tu Espíritu que me ayude a reconocer el pecado que habita en mi y la acción misericordiosa de Tu amor por medio de los sacerdotes.  

¡Gracias Señor, gracias María!

Ahora la puerta de mi corazón está abierta y puedes entrar en mí, ahora experimento Tu amor y conozco al Dios verdadero. Amén.



 MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA REINA DE LA PAZ DESDE MEDJUGORJE, BOSNIA HERZEGOVINA DEL 25 DE ENERO DE 2011 Y REFLEXIÓN DEL P. FRANCISCO Á. VERAR

Mensaje del 25 de enero de 2011

“Queridos hijos, también hoy estoy con ustedes y los miro y los bendigo, y no pierdo la esperanza de que este mundo cambie para bien y la paz reine en los corazones de los hombres. La alegría reinará en el mundo porque se han abierto a mi llamada y al amor de Dios. El Espíritu Santo está cambiando a una multitud que ha dicho sí. Por eso deseo decirles: ¡gracias por haber respondido a mi llamada!

En la primera parte de este bello mensaje la Madre dice:“también hoy estoy con ustedes y los miro y los bendigo”. La expresión “también hoy estoy con ustedes”, recuerda la gracia de la presencia extraordinaria de la Virgen a lo largo del tiempo que aparece en Medjugorje. Se recuerda que el próximo 25 de junio se cumplirán 30 años de este maravilloso don. La Virgen todavía no ha dicho por cuánto tiempo más continuará apareciéndose, y por lo que se sabe, los videntes no han cometido la imprudencia de volvérselo a preguntar; cómo contrariamente lo hicieron al inicio. Y desde luego, que quienes aún tienen el privilegio de verla todos los días (Ivan, Vicka y Marija) no tienen apuro alguno de que se marche. Por otro lado, Jacov, Ivanka y Mirjana, que tienen la aparición anual, aseguran que la Madre les ha dicho que “continuarán con este don hasta el fin de sus vidas en la tierra.” Entonces, cuando la “Gospa” dice: “también hoy estoy con ustedes” es como si estuviera diciendo: “aprovechen que aún estoy diariamente entre ustedes y aún les estoy hablando cada 25 de mes”; “aún el Altísimo me permite visitarlos y hablarles”; “aprovechen este tiempo”; “ábranse a esta gracia”; “no desprecien mi visita.”
 
También el mensaje dice: “los miro y los bendigo”. Se recuerda que el mensaje del 25 de cada mes lo recibe sólo la vidente Marija, aunque Vicka e Ivan tengan también la aparición al mismo tiempo. Por lo que se debe observar que el uso del plural evidencia la apreciación universal: “los miro y los bendigo”. Muchos peregrinos que han gozado el privilegio de estar cerca de los videntes cuando la Madre aparece, aseguran que aún sin verla, experimentan en profundidad la mirada suya. Pero téngase en consideración que cuando la Madre dice: “ los miro y los bendigo”, no espera que todos los cristianos vayan a Medjugorje con el fin de experimentar su mirada, sino más bien está invitando  a que se abran a la mirada que ya les ha dirigido y que de igual modo: se abran a la bendición ya les ha otorgado donde actualmente viven y trabajan. Por tanto, el mensaje es una invitación a confiar en María, a tener “esperanza” en su intercesión y a caminar siempre bajo su mirada y amor.
 
La segunda parte del mensaje dice: “no pierdo la esperanza de que este mundo cambie para bien y la paz reine en los corazones de los hombres”. Como la gran mayoría de los mensajes de Nuestra Señora, también este se distingue por el optimismo. La Virgen cree en un mundo mejor que juntos podemos construir: en lugar de una transformación a través de una purificación dolorosa de la humanidad la Madre recuerda que no ha venido a anunciar tragedias sino a ayudarnos a prevenirlas. Por consiguiente, el futuro es incierto. Recuérdese una vez más: todo depende de nosotros. Nada está escrito. El futuro está por verse, se juega debido a nuestras oraciones y sacrificios y al empeño que podamos darle a la conversión.
 
Por otro lado, nótese que el mensaje de este 25 de enero de 2011 coincide (como todos los años) con la clausura de la semana de oración por la unidad de los cristianos, y se da en ocasión de la Memoria litúrgica de la conversión de san Pablo. Repárese, que el gran Apóstol de los gentiles trabajó infatigablemente en la transformación de su entorno con la predicación, sus escritos y su testimonio de vida y logró así que una inmensa multitud de gentiles y judíos abrazaran la fe en Jesús. Ahora la Madre espera lo mismo de nosotros. Por lo que nadie debe tener una visión pesimista del futuro y ningún hijo de María debe dejarse arrastrar por el pesimismo que infunden los medios de comunicación social y ciertas corrientes apocalípticas foráneas. Sencillamente, porque la Virgen cree y espera en un mundo nuevo transformado por el amor; y nosotros no podemos ir por otra dirección. ¡Ojalá el mensaje de la Virgen ayude a frenar el pesimismo que occidente avista en el devenir de la humanidad marcada por innumerables desdichas y yerros! Recuérdese que también en Fátima la Madre enfatizó: “al final mi Corazón Inmaculado triunfará.”
 
En el mensaje de este mes también María menciona: “La alegría reinará en el mundo porque se han abierto a mi llamada y al amor de Dios”. Esta expresión obedece al fruto que se experimenta cuando se trabaja la conversión con seriedad porque Dios es alegría, paz y amor, y quien vive en Él no tendrá dificultad jamás para vivir alegremente y en paz. Pero por otro lado, esta parte del mensaje también es una invitación a abrirse al amor de Dios y a las exhortaciones de la Madre. María está invitando una vez más a confiar en Ella y al inmenso amor de Dios que es el lo que transforma los corazones. Por lo tanto, hay ver más allá de los intensos nubarrones que han herido el corazón humano y abrirse de nuevo al proyecto de amor que Dios tiene para la humanidad: Dios nunca dejará de amar al hombre por muchos errores que haya cometido.
 
 La última parte del mensaje es el colofón de todo: “El Espíritu Santo está cambiando a una multitud que ha dicho sí. Por eso deseo decirles: ¡gracias por haber respondido a mi llamada!”. La Madre desde el cielo, ve la respuesta de muchos que no se han quedado en un sentimentalismo estéril y de una equivocada mariana que no asimila la espiritualidad profunda que proyecta los mensajes. La Madre ve y lee el interior de las almas y percibe cuanto el Espíritu Santo está haciendo en muchos que han respondido a los mensajes, y por la misma razón vuelve a agradecer las respuestas a sus llamadas. Es como si dijera: “ustedes que han respondido no se detengan, sigan adelante, necesito aún sus oraciones y sacrificios; ayúdenme a transformar la humanidad”; “no dejen de orar, de ayunar de poner a Jesús en el primer lugar de sus corazones”. Por tanto, en este mensaje a diferencia de otros la Virgen no pide mucho, más bien agradece a sus hijos que han dicho “SÍ” y que están trabajando por el bien de las almas a fin de acelerar el triunfo de Su Corazón Inmaculado.
 
Oremos:
Santa Madre de Dios, una vez más me abro a tu inmenso amor. Tú me has llamado a colaborar contigo por la paz y la salvación de las almas. Hoy me dices de nuevo: “¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” Yo sin embargo Te digo: “¡gracias por haberme elegido a mí para ayudarte en este plan de salvación que traes a la humanidad!” Tú eres Mi Madre. Te acojo una vez más como la Reina de mi corazón. ¡Para poder seguir colaborando contigo sé que debo experimentar continuamente cuanto me amas! Tú sabes que los hijos que más responden a sus madres son aquellos que más experimentan su amor. Por eso hoy quiero una vez más experimentar el Tuyo. Aquí estoy Madre delante de Ti. Sé que hoy una vez más diriges Tu mirada tierna y compasiva a mi corazón y me bendices. No quiero poner más barreras entre Tú y yo. Jesús, Tu Divino Hijo se abrió totalmente a Tu amor dándome ejemplo. Por eso también hoy yo me abro a Ti.
Dulce y tierno Corazón de María visita mi alma. Quédate en mi y ayúdame a decir una vez más “SÍ”; quiero seguir colaborando contigo y con tu Divino Hijo. Por eso estoy una vez más delante de Ti y de mi Único salvador Jesús.
Pongo también delante de Ti y de Jesús quienes viven y trabajan conmigo.
Jesús: pon tus manos benditas y sanadoras sobre todos ellos.
Los coloco a todos en las delicias de Tu Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María.
Jesús: haz que en todos los corazones de la humanidad reinen el bien y la paz. Derriba las divisiones del odio, los celos, las discordias, las envidas y los rencores. Enséñanos una vez más a amar como Tú nos amaste, hasta el suplicio de la Cruz.
Jesús: haz que en mi corazón triunfe el amor. Por eso te entrego todas mis frustraciones, amarguras, decepciones… todas las heridas emocionales que ido acumulando a lo largo de mi vida: porque quiero tener un corazón nuevo delante de Ti y de Tu Madre Santísima. Por eso mismo hoy perdono de corazón a todos lo que a lo largo de mi vida me han herido: a mi padre, mi madre, a todos mis familiares. A mi cónyuge, mis compañeros, a mis amigos y a todos los hermanos de las diferentes parroquias y comunidades en las que he participado. A los sacerdotes, diáconos y todos los ministros de tu palabra que me han podido herir con sus actitudes y comportamientos.
Señor, ahora te pido que entres a mi corazón con Tu Divino Espíritu y me des un nuevo corazón al inicio de este nuevo año.
¡Gracias  María por Tu intercesión, Tus palabras y Tu bendición maternal!



 MENSAJES DE LA VIRGEN MARÍA REINA DE LA PAZ del 1 Y 2 DE ENERO DE 2011; MEDJUGORJE, BOSNIA HERZEGOVINA y reflexión del padre Francisco Angel Verar

Mensaje del 1 de enero de 2011 en la Colina por medio de Iván

“Queridos hijos, también hoy la Madre con gozo los invita: oren, oren, oren. Oren, queridos hijos, y ayúdenme a la realización de mis planes que deseo llevar a cabo en el mundo y con esta parroquia. Queridos hijos, en modo especial, hoy los invito: oren por las vocaciones en la Iglesia, por la fe firme de mis sacerdotes. Sepan, queridos hijos, que oro siempre con ustedes, que estoy siempre con ustedes cuando atraviesan momentos especialmente difíciles. Por lo tanto, perseveren en la oración, oren conmigo. Hoy deseo decirles: ¡gracias porque han respondido y acogido mis mensajes y los viven!

La santísima Virgen María Reina de la Paz, —cuando la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de su Maternidad Divina y la Jornada Mundial de la Paz—, invitó a sus hijos a iniciar el nuevo año con la oración continua. Se recuerda además, que en ocasión del mensaje anual a Jakov, el 25 de diciembre pasado mientras hablaba de los “secretos”, también hizo el triple llamado a la oración . Para María, pues, estos tiempos son tiempos de oración. Como también el tiempo litúrgico de la Navidad lo sugiere. María y José al contemplar al Niño Dios recién nacido, fueron los primeros en adorarle y abrirle el corazón. Lo mismo hicieron los pastores que llegaron al portal y los Magos con sus regalos de oro, incienso y mirra. Los relatos bíblicos del Nacimiento de Jesús invariablemente son: invitación a la oración y a reconocer el cumplimiento de todas las profecías en el Niño de Belén.  

La Virgen, entonces, en el mensaje de inicio de año de 2011, invita una vez más a orar. Y para responder a esta urgente llamada, cada cual puede hacerse la pregunta fundamental: ¿Qué se entiende por oración? Y al responder a la misma se puede pensar en tanto en experiencias personales como en lo que la misma Iglesia enseña. Nótese, que para el Cuerpo Místico de Cristo, “ la oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Éste de los bienes conforme a su voluntad” (CCC 534). Entonces, cuando el hombre ora se eleva a su Creador para experimentar su inmenso amor. Esto siempre se debe considerar, porque cuando la Madre pide orar, no está pensando en que sus hijos pasen el día repitiendo Padrenuestros y Avemarías, sino que hagan la experiencia del amor de Dios. Desea, más bien, que el alma se eleve a la presencia de la Trinidad Santísima . Recuérdese que la oración siempre es experiencia de Dios. Por eso la Virgen cuando habla de la oración no refiere a métodos, sólo se limita a invitar a la oración. En efecto, Ella puede decir: “recen el rosario, recen el rosario, recen el rosario”. O bien, “recen las fórmulas que ustedes conocen”, o bien: “recen la Liturgia de las Horas, recen la Liturgia de las Horas, recen la Liturgia de las Horas.” Pero en su lugar dice: “Oren, oren, oren”. Porque la oración es un diálogo con Dios y la Madre deja al hombre la libertad de elegir el método para lograr este diálogo. No obstante, hay que recordar, que lo más importante siempre es abrir el corazón y permitirle a Dios morar en él. Es cuando entonces se alcanza el diálogo con Él. Seguramente, si el creyente respondiera como debe a esta invitación, la Madre no volvería más sobre el tema, pero si lo vuelve hacer es porque de seguro se está fallando en lo esencial de la vida cristiana. Y si se falla en lo básico es porque en la vida práctica —es decir saber orar—, no es tan sencillo. Si nuestras parroquias, colegios y comunidades cristianas fuesen “escuelas de oración”, probablemente la Madre no insistiera tanto en el tema. Y lo mismo se podría decir sobre el ayuno. Pero si insiste siempre en lo mismo, es porque en algo se está fallando. Y en esto hay que ser obediente. Recuérdese que Medjugorje es una escuela; más que un lugar donde aparece la Virgen: la Madre está tanto tiempo con sus hijos para enseñarles, fundamentalmente, a orar y vivir en comunión con Dios y con la Iglesia. De esta manera sus planes se realizan. Si la Madre se aparece por 40 años más y sus hijos no aprenden orar, el plan de María para fracasó. Entiéndase que lo que fundamentalmente Ella desea se resume en dos cosas: la conversión total de sus hijos y la vida frecuente de oración con el corazón. Y el mensaje de este inicio de año puntualiza la comunión con Dios: “Oren, queridos hijos, y ayúdenme a la realización de mis planes que deseo llevar a cabo en el mundo y con esta parroquia.”

Luego, para ayudar a María a realizar sus proyectos, hay que tomar con seriedad la vida de oración con sus expresiones (vocal, meditación y contemplación), sus formas (bendición, adoración, alabanza, intercesión, acción de gracias, petición), sus representaciones (litúrgica, personal y comunitaria) y sus diversos métodos (oración mental, lectio divina, santo rosario, oración de Jesús, oficio divino).

En la segunda parte del mensaje, la Virgen exhorta a pedir a Dios por dos intenciones específicas: “por las vocaciones en la Iglesia y por la fe firme de los sacerdotes”. En muchas apariciones en Medjugorje —particularmente en la Colina—, cuando la Madre habla a los peregrinos, ha invitado a orar para que en la Iglesia surjan más vocaciones. Se refiere particularmente a las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Y en esta ocasión —concretamente al inicio del nuevo año—, la Madre ha vuelto sobre el tema. ¿Sugiere que el año 2011 sea dedicado a estas intenciones? Evidente, no lo menciona directamente. Sin embargo, por hacer suyo este deseo, en este mensaje trascendental al inicio del año, parece claro que para la Madre es prioridad considerar esta intención frente a los retos que nos presenta el amanecer del 2011.  

Las intenciones entonces son dos: orar en la Iglesia por las vocaciones y por la fe firme de los sacerdotes. Las dos intenciones están relacionadas pero son diferentes. Por lo tanto, al tomar el rosario, al frecuentar la Adoración a Jesús Sacramentado, en las intenciones de la Liturgia de las Horas, en los Grupos de Oración y las intenciones de las Eucaristías téngase en cuenta el deseo de la Madre de Dios: que surjan en más vocaciones al sacerdocio ordenado y a la vida consagrada, y que sea fortalecida la fe de todos los sacerdotes. Y orar también significa: promover más las vocaciones en la Iglesia de Cristo. Considérese que apenas hay 410,000 sacerdotes para unos 7 mil millones de seres humanos que habitan el planeta. Definitivamente, si fuéramos más los que estamos completamente al servicio de Cristo, como ministros ordenados, la humanidad sería otra.

La tercera parte del mensaje es alentadora. En ella la Virgen expresa su cercanía a sus hijos, especialmente cuando atraviesan serias dificultades. Apréciese que la Virgen no sólo exhorta a sus hijos en los mensajes a poner en práctica alguna virtud u obra de piedad, sino que además manifiesta su aprecio y sabe consolar a sus hijos en sus necesidades: “ Sepan, queridos hijos, que oro siempre con ustedes, que estoy siempre con ustedes cuando atraviesan momentos especialmente difíciles.” Esta frase está cargada de ternura y solidaridad y por lo mismo conforta, anima y da esperanza frente a las tribulaciones. En suma: María quiere que sus hijos no se sientan abandonados, ni abatidos y que todos encuentren en Ella un sostén, Alguien en quien confiar y esperar.

Al final del mensaje insiste una vez más sobre la llamada a la oración y agradece la respuesta que se le de a su invitación: “Por lo tanto, perseveren en la oración, oren conmigo. Hoy deseo decirles: ¡gracias porque han respondido y acogido mis mensajes y los viven!” Orar con María significa: mantener el corazón abierto mientras el alma se eleva a la Trinidad Santísima; significa orar como lo hicieron los Apóstoles en el Cenáculo tras la manifestación del Espíritu Santo. Junto a la Madre de Dios oremos entonces al inicio de este nuevo año del Señor 2011.


Mensaje del 2 de enero de 2011 por medio de Mirjana

“Queridos hijos, hoy los invito a la comunión en Jesús, mi Hijo. Mi Corazón Materno ora para que comprendan que son la familia de Dios. Por medio de la libertad espiritual de la voluntad, que les ha concedido el Padre Celestial, son llamados a conocer en ustedes la verdad, el bien o el mal. Que la oración y el ayuno abran sus corazones y les ayuden a descubrir al Padre Celestial por medio de mi Hijo. Con el descubrimiento del Padre, su vida se orientará al cumplimiento de la voluntad de Dios y a la creación de la familia de Dios, tal como mi Hijo lo desea. Yo no los abandonaré en este camino. ¡Les agradezco!”

El segundo mensaje para este nuevo año, es una prolongación del primero. En él la Virgen invita a “la comunión en Jesús.” Es una manera específica de decir también: “oren, oren, oren” y de pedir que  no se descuide la vida sacramental, porque estar “en comunión en Jesús”, conlleva recibir el perdón de los pecados y recibir frecuentemente la Eucaristía; como también leer y meditar Su Palabra.

En el mensaje por medio de Mirjana, la Virgen dice además: “Mi Corazón Materno ora para que comprendan que son la familia de Dios” —y obsérvese que la expresión “familia de Dios” aparece dos veces en el mensaje. La “familia de Dios” la conforman todos los bautizados pero se realiza, no sólo por el sacramento del bautismo, sino cuando todos aprendemos a vivir unidos en el amor, la armonía y la paz; cuando se trabaja y se comparte lo que somos y lo que tenemos. Pero la realidad a nuestro alrededor es otra. Y por tanto, la Madre ora por esta intención. Y cuando expresa su preocupación por la unidad y el testimonio fiel a Jesucristo de la Iglesia, parece claro que desea que se hagan suyos, al inicio del año, sus mismos sentimientos y deseos. Nótese que la Madre puede orar en el Cielo por muchas intenciones pero no todas las da a conocer. Si por el contrario, ésta la revela es porque espera que también se ore junto a Ella por esa intención y que se haga cuanto esté al alcance para lograr eficazmente la anhelada unidad y la plena comunión de vida y amor entre todos. Incluyendo, a los demás cristianos no católicos.   

También en el mensaje la Madre dice: “Por medio de la libertad espiritual de la voluntad, que les ha concedido el Padre Celestial, son llamados a conocer en ustedes la verdad, el bien o el mal.” Esta segunda parte del mensaje está relacionada con la primera. Todos los bautizados que siguen a Jesús —y en cierta forma todo hombre creatura de Dios—, goza de plena libertad espiritual de la voluntad. No obstante, se debe recordar, que a partir de la Encarnación del Hijo de Dios y la interpretación que Él hace de la Escritura y Sus propias enseñanzas, la verdad no es relativa sino determinada. Y el discernimiento acerca del bien y del mal,   tiene como punto de referencia la persona histórica de Jesús de Nazaret. Consecuentemente, la libertad y el discernimiento sobre el bien y el mal deben ser encausados en Jesús: en su persona y en lo que Él ha enseñado. La Madre en el mensaje de este 2 de enero, puntualiza dos prácticas de piedad que ayudan a dar el paso: “la oración y el ayuno”, porque ellos abren el corazón y ayudan a descubrir al Padre por medio de Jesús.

Jesús mismo en el evangelio —junto a la caridad—, unió las prácticas de piedad de la oración y del ayuno. Más aún, Él mismo en el desierto, antes de iniciar su obra apostólica, oró y ayunó. Y cuando impartió su primera enseñanza, después de hablar de la limosna, refirió a la oración y al ayuno (cf. Mt 6:1-18). Seguramente, con la intención de destacar que ambas cosas van de la mano. Hemos sido nosotros, los cristianos de este siglo —y de la última mitad del pasado—, quienes hemos separado las cosas. A quien ayuna, se le considera exagerado, anticuado, fanático… Pero también ocurre, que quien ayuna, por lo general, no lo hace como una práctica frecuente sino eventual. Por tal razón hay que recordar, que en 1984 la Madre pidió “ el ayuno a pan y agua todos los miércoles y viernes del año” que no coincidiera con las Solemnidades. Por otra parte dijo también: “para orar con el corazón es necesario ayunar”. Y en otra ocasión mencionó: “que para alcanzar gracias ante Dios, es necesario acompañar la oración con el ayuno.” También dijo: “sólo los enfermos están dispensados del ayuno” y en otra ocasión: “El ayuno puede detener las guerras y se estas han empezado hacer que cesen. El ayuno puede detener hasta las calamidades naturales.” La Madre cuando pide ayunar no se equivoca, quienes se equivocan son los que no ayudan y buscan motivos para no hacerlo: pretender llevar una vida cristiana en plenitud sin ayunar. Obsérvese, que en el mensaje de este 2 de enero, la Virgen recomienda el ayuno unido a la oración para descubrir a Dios Padre y seguir su voluntad revelada en Su Hijo Jesucristo.

En la penúltima parte del mensaje, la Virgen dice: “Con el descubrimiento del Padre, su vida se orientará al cumplimiento de la voluntad de Dios y a la creación de la familia de Dios, tal como mi Hijo lo desea.” María, al inicio de este año quiere que cada uno de sus hijos llegue al conocimiento pleno de Dios Padre por medio de Jesús. Y todos sabemos que el termómetro, por el que se puede tener conocimiento de que esto se logra —lejos de visiones o revelaciones personales—, es el amor divino que se experimenta en el corazón. Cuando se vive la presencia de Dios en el corazón, no es difícil aferrarse a Su voluntad. Para muchas almas, la voluntad de Dios aparece como un gran peso imposible de “cargar” porque va en dirección opuesta a los propios intereses. Y esto ocurre, por la sencilla razón, que se ante pone la Ley de Dios a la experiencia de Su amor. Prospero de Aquitania en el siglo V, acuñó la siguiente frase que se ha hecho célebre en la Iglesia: "Lex orandi, lex credendi" ("La ley de la oración es la ley de la fe") (o: "legem credendi lex statuat supplicandi" ("La ley de la oración determine la ley de la fe"). La ley de la oración es la ley de la fe, la Iglesia cree como ora. Dicho de otro modo, si no se ora ¿cómo se creerá? La Madre lo sabe y por eso invita a todos a hacer la experiencia del Dios vivo por medio de la Liturgia, la oración y el ayuno y a partir de allí construir la “familia de Dios”: con sus valores, virtudes, carismas, talentos y ministerios.  

Al final la Virgen confirma una vez más su acompañamiento personalizado: “Yo no los abandonaré en este camino. ¡Les agradezco!” Desde el Cielo la Madre permanece con todos, pero es obvio que quien le abre el corazón la experimenta más. Una forma de sentirse acompañado de la Virgen es a través del rezo diario de tres partes del Rosario (15 misterios) con el corazón y la meditación frecuente de sus mensajes.   

Oremos:

Gracias Señor por el inicio de este nuevo año. Tú nos acompañaste a lo largo del 2010 y ahora, por medio de María, nos aseguras también Tu compañía y Tu amor en el arco del año que ahora iniciamos.

Señor: yo quiero colaborar con Tu Madre es este proyecto de amor que trae para la humanidad en esta hora particular de la historia. Ella me ha dicho hoy: “ora, ora, ora. Ora, querido hijo, y ayúdeme a la realización de mis planes que deseo llevar a cabo en el mundo y con esta parroquia.” Señor, yo quiero colaborar con Ella porque si colaboro con Ella colaboro también contigo porque Tu la envías a la humanidad para ayudarnos a todos. ¡Gracias Jesús por el ministerio de María para la Iglesia desde Medjugorje!

Jesús, mientras celebro Tu Nacimiento, Te pido con todo el corazón y con todas las fuerzas de que soy capaz: Concédeme al inicio de este año, el don de la oración con el corazón. No permitas que este nuevo año me distraiga y abandone la práctica de la oración frecuente: personal, familiar y litúrgica. Quiero experimentar profundamente tu amor cuando estoy en oración y cuando ayuno; especialmente cuando lo hago por las intenciones de Tu Madre y por los proyectos que Ella desea realizar por medio de sus apariciones en Medjugorje.

Como los Magos de Belén: Te adoro y te ofrezco también mis regalos que no son oro, incienso y mirra, sino el arrepentimiento de mis pecados y el deseo de iniciar una vida nueva. Si Te abro el cofre de mi corazón Te invito a entrar poderosamente en él.

Pongo, junto a mí delante de Ti, todos aquellos que tienen el don de la vocación a la vida consagrada y aún no la han descubierto, o bien confrontan graves desafíos que vencer y servirte. Señor: logra que en este año muchos más jóvenes se decidan por el sacerdocio ordenado y muchas más jóvenes estén dispuestas a dejarlo todos por el ideal de la vida consagrada.

Señor: también te entrego a cada uno de mis hijos y mis familiares, que aún no han optado por el matrimonio, para que puedan discernir y examinar la posibilidad de servirte en la Iglesia por medio de la vida consagrada. Que juntos podamos vencer los egoísmos y las imposiciones de la sociedad de consumo y los materialismos foráneos. Jesús: concédeme la gracia que en mi familia exista, al menos, una vocación a la vida consagrada.

Señor, también Te pido por los sacerdotes: para que a todos les fortalezcas la fe y que ayuden a trabajar por la fe de tu pueblo. Te pido con todas las fuerzas de mi corazón: danos sacerdotes espirituales, abnegados y firmes en sus decisiones de trabajar con verdadero celo apostólico y por la salvación de las almas.  

Ahora Te confío toda mi libertad: haz que pueda encausarla debidamente con la oración el ayuno frecuentes y la práctica sacramental: quiero colaborar contigo, para que tu gran familia de bautizados resplandezca en el Nuevo Año como Luz de todos los pueblos. ¡Gracias Señor por Tu Iglesia!

Oh María, Madre del Verbo Encarnado, ¡gracias por tus mensajes, por cada palabra que sale de tus labios! ¡Gracias por mostrarme a Jesús en esta Navidad!, como se lo mostraste a los pastores y a los Magos que fueron al portal. ¡Ven Espíritu Santo y en enciende el fuego de Tu Amor en mi!



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2010, Medjugorje, Bosnia Herzegovina y reflexión del P. Francisco Á. Verar

“Queridos hijos: Hoy, mi Hijo Jesús y yo, deseamos darles abundancia de gozo y de paz para que cada uno de ustedes sea un alegre portador y testigo de la paz y de la alegría en los lugares en que viven. Hijitos, sean bendición y sean paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"

El “gozo y la paz” son las principales virtudes evangélicas de la Navidad. María y José —y luego los pastores que fueron agraciados con la visita al portal de Belén—, experimentaron el “gozo y la paz” que el Niño recostado en el pesebre irradiaba. La Virgen María, según el testimonio de los videntes de Medjugorje, cada 25 de diciembre aparece con el Niño Jesús recién nacido en sus brazos; y lo mismo cuando comenzaron las apariciones el 24 de junio de 1981 en la Colina Podbrdo. En el mensaje de esta Navidad, la Virgen, con el Niño Jesús recién nacido, otorga a todos sus hijos “gozo y paz abundantes”. Recuérdese que quienes llegaron al portal de Belén, no llegaron con el corazón cerrado sino con la debida disposición de acoger los “regalos” que Jesús les tenía preparados, y para nosotros debe ser lo mismo. En cada Navidad Jesús, quiere nacer espiritualmente en el corazón de cada uno de sus seguidores. Experimentar el nacimiento de Jesús no es otra cosa que experimentar “gozo y paz abundantes”. Pero, de que “gozo y paz” se trata.

Esencialmente, hay dos maneras de experimentar “gozo y paz abundantemente”: las que el mismo hombre con sus medios consigue y Aquellas que se pueden recibir como dones directamente de Dios. Probablemente, muchas personas en esta Navidad han experimentado gozo y paz en abundancia. Cuando una persona baila, come abundantemente, ingiere licor, se divierte… experimenta cierto “gozo y paz” y muchas veces —sobre todo, si de por medio hay una relación afectiva—, el gozo y la paz pueden sentirse en abundancia. Lo mismo ocurre con el dinero: puede producir gozo y la paz. Una persona que gana en el casino o en la lotería puede experimentar abundantemente “gozo y paz”. Pero se debe aclarar que el “gozo y la paz abundante” que refiere la Virgen va en otra dirección. Y no se piense que una persona no pueda divertirse con lo que el mundo ofrece. Aquí el énfasis es otro: “el gozo y la paz” que Dios ofrece al hombre no dependen del aporte humano, porque en Dios todo es gracia. Para comprender mejor las palabras de la Virgen sería necesario examinar la primera Navidad. Quizá no ha habido una Navidad tan pobre como la que vivió María y José, pero de igual modo, se puede afirmar: no ha habido una Navidad con tanto gozo y con tanta paz como la que ellos vivieron.

La Virgen María y san José no tuvieron regalos, banquetes, bebidas alcohólicas, luces, adornos, dulces… para celebrar la Navidad —y seguramente tampoco lo deseaban—, sin embargo celebraron la Navidad más bella de la historia de la humanidad porque el centro de todo era Jesús.

Hay muchos elementos que ofrece el consumismo contemporáneo, en torno a la Navidad, que eclipsan el personaje principal y la razón de ser de esta fiesta.

La Navidad es una valiosa oportunidad que Dios ofrece a su pueblo de experimentar “gozo y paz abundantes” directamente de Su Hijo Jesús y de Su bendita Madre. Más cuatro semanas de preparación la Iglesia ofreció con el Adviento para preparar espiritualmente este aconteciendo: Jesús nace hoy entre nosotros. No sólo recordamos y celebramos litúrgicamente la venida de Jesús sino que la Navidad es una   oportunidad para encontrarnos cara a cara con el Mesías prometido de todos los tiempos y para todos los hombres. El “gozo y la paz” abundantes son signo por excelencia de que el encuentro con el Rey de Reyes se logró.

Jesús viene al mundo para liberarnos, salvarnos, sanarnos…iluminar cada paso de la humanidad sufriente. Pero Jesús siempre es un caballero: espera que sea el hombre por su propia iniciativa, quien le abra primero de par en par las puertas del corazón.

No hay porque temer a nada ni a nadie si Él está con nosotros y a favor nuestro. Es hora de despertar y es hora de acoger a Jesús y experimentar el “gozo y la paz abundantes” que sólo Él y Su Madre, de parte de Dios, otorgan.

Hay que dirigir en estos días la mirada hacia el pesebre y contemplar que Dios por amor desciende del cielo a la tierra. Hay que hacer la experiencia de los pastores de Belén y de los magos que llegaron al portal donde yacía al Niño, y de igual modo: ofrecer nuestros dones, porque Jesús espera por todos. Sólo el hombre que experimenta a Cristo puede hacerse testigo suyo para los demás.

La Virgen en su mensaje de esta Navidad dice: “Hoy, mi Hijo Jesús y yo, deseamos darles abundancia de gozo y de paz para que cada uno de ustedes sea un alegre portador y testigo de la paz y de la alegría en los lugares en que viven.” La Madre en el mensaje es clara: espera que cada uno de sus hijos sean faro para la humanidad. Recuérdese que para que los magos llegaran al portal de Belén necesitaron que una estrella los guiase. Esa estrella representa a todos los que creemos en Jesús: con nuestras obras, con nuestra fe y la manera de comportarnos, debemos conducir a los demás hasta Jesús. Eso lo que espera la Madre de cada uno de sus hijos en esta Navidad.

María quiere que los cristianos sean testigos de la paz y de la alegría donde viven. Y esta frase no excluye otros lugares, sino que acentúa que el testimonio comienza siempre en la propia familia. Seguramente, porque la Madre sabe que muchas familias cristianas que celebran la Navidad viven en continuos conflictos, y por lo mismo, exhorta a todos a que comiencen en el propio hogar, por lo que cabría entonces la pregunta: ¿Cómo ser testigo del   “gozo y de la paz abundantes” de Jesús en el propio hogar?

El primer paso debe ser contemplar y acoger a Jesús, como se ha dicho, el segundo: el arrepentimiento y la reconciliación. La Navidad es una buena ocasión para hacer la paz con todos, especialmente con la propia familia. Es la ocasión de pedir perdón, de reconocer las propias culpas y miserias, es el momento para hacerse pequeño, tomando el ejemplo de Jesús. Se recuerda que Jesús siendo Dios, bajo del cielo a la tierra y se hizo hombre. En la encarnación y en el misterio de la Navidad, Dios entra en la historia de la humanidad como humano y nace en condiciones de absoluta pobreza. ¿Por qué no seguir ese ejemplo y descender del orgullo y buscar la reconciliación total con la familia y los amigos? Celebrar la Navidad en plenitud no es comer abundantemente sino decirle al conyugue y a los hijos: “me equivoqué, perdónenme”. Y lo mismo hacer con todos. Navidad es reconocer los propios errores y miserias. De esa manera Jesús nace y se experimenta “Su gozo y Su paz”.

Jesús fue el hombre más feliz de la historia y quien está cerca de Él, no obstante la pruebas que atraviese, deber ser igualmente feliz. Pero nadie podrá serlo con el pecado. Por eso hay que arrepentirse y pedir perdón. Hay que buscar siempre la reconciliación y creer en la fuerza del amor. Fue Virgilio en las bucólicas que inmortalizó la frase que se ha hecho popular en el mundo: “ todo lo vence el amor”. Con el amor Jesús venció y con el amor todos podemos vencer. Jamás un cristiano puede cansarse de amar. El amor es nuestra vida y nuestro pasaporte a la eternidad. María dice al final del mensaje: “sean bendición y sean paz”. Recuerda que eres bendición y paz cuando ayudas con tu testimonio a que los demás se acerquen a la verdad.

Para terminar es importante evidenciar el mensaje que Jacov recibió en ocasión de su aparición anual. Como es sabido la Virgen la prometió que la vería hasta el fin de su vida en la tierra cada 25 de diciembre. Jakov se prepara todo el año para esta aparición. También Ivanka y Mirjana tienen una promesa igual, pero en fechas diferentes. En esta Navidad la Virgen —como también lo hizo con Ivanka en 25 de junio pasado— le habló sobre los “secretos”. Sabemos que la Madre le ha confiado a los videntes “10 secretos” que están por verificarse en el mundo. Nadie, fuera de ellos, sabe el contenido de los mismos. Por consiguiente, no se debe especular. Sin embargo, la Virgen hoy por medio de Jacov dijo tres veces en relación a los “secretos” : “Oren, oren, oren”.

Fijémonos bien que el mensaje no es para Jakov sino para quienes viven la espiritualidad de Medjugorje. Porque la Virgen pudo decirle a Jakov: “Ora, ora, ora.” Pero dijo en su lugar: “Oren, oren, oren.” La Madre no puede confiarnos a todos los “secretos” porque dejarían de serlo y de esta manera el plan que Dios tiene para la humanidad por medio de ellos no se realizaría. Pero la Virgen si nos puede hacer ver que los “secretos” están cerca y que es preciso orar incansablemente por el futuro de la humanidad. Y eso fue lo que hizo en esta Navidad. Entonces, el segundo mensaje, de María Reina de la Paz de esta Navidad, es corto pero imperativo: la Madre quiere que sus hijos oren de manera particular por sus intenciones: por la paz y por la conversión de los hombres. Se concluye pues: hay que vivir en familia la alegría y la paz abundantes, y no abandonar la oración continua por los planes de la Reina de la Paz.

Oremos:

Jesús: hoy te invito que vengas a morar a mi Corazón. Sabes que Te he fallado pero hoy me reconcilio una vez más contigo y con Tu Iglesia. Quiero aprovechar la Navidad para comenzar una vida nueva: para amar con el corazón y llevar Tu luz a los demás. Por eso Te abro las puertas de mi corazón de par en par. Quiero que mi corazón sea el pesebre viviente donde Tu Madre Te pueda colocar en esta Navidad.

Ven Jesús a mi corazón, Te necesito. Estoy cansado de llevar una vida frívola y sin sentido. Quiero experimentar tu “gozo y tu paz” en esta Navidad. Por eso me acerco a Tu Belén, a Tu Nacimiento, y contemplo en qué condiciones naciste para que también nazcas hoy en mi corazón.

Antes de nacer en aquel establo María y José llamaron a varias puertas y fuiste acogido. No pases Jesús delante de mí sin que te abra las puertas de mi corazón.

También pongo delante de Ti, de Tu Nacimiento, de Tu Belén, a todos las personas que he herido en este año. A todas las personas que les he fallado. Quiero que cada una de ellas contemple también conmigo Tu Nacimiento y que Te reconozcan como el Mesías viviente. Yo quiero ser como esa estrella que guió a los magos hasta el portal de Belén en medio de la oscuridad. Quiero acercar a mi familia al pesebre para que todos Te adoren como yo Te adoro ahora. Por eso Te pido que me ayudes a cambiar y que pueda ser para todos una faro que ilumine su caminar. Por eso te pido que me llenes de Tu amor, de ese mismo amor que experimentaron María y José cuando naciste en Belén. Yo te adoro hoy Jesús con todos los ángeles y santos del paraíso. Con ellos también quiero cantar como los ángeles en Belén: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes Dios se complace”.



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 2 de Diciembre de 2010 y reflexión del P. Francisco Á. Verar. Medjugorje, Bosnia Herzegovina

“Queridos hijos, hoy oro aquí con ustedes para que encuentren la fuerza de abrir sus corazones y, de esta manera, conocer el inmenso amor de Dios sufriente. Gracias a ese amor Suyo, bondad y dulzura, yo estoy con ustedes. Los invito para que este tiempo particular de preparación, sea tiempo de oración, penitencia y conversión. Hijos míos, ustedes necesitan a Dios. No pueden seguir adelante sin Mi Hijo. Cuando comprendan y acepten esto, se realizará lo que se les ha sido prometido. Por medio del Espíritu Santo nacerá en sus corazones el Reino de los Cielos. Yo los conduzco a eso. ¡Les agradezco!”


Comentario del Mensaje del 2 de Diciembre de 2010

Mirjana Soldo tiene un encuentro de oración con la Virgen María, el día 2 de cada mes con la intención de orar, de manera especial, por “quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones”; según indicación de la Madre. Por tal razón, los peregrinos presentes en Medjugorje, participan de este programa especial en el sitio denominado de la Cruz Azul. El encuentro puede durar unas tres horas, y en el mismo los sacerdotes presentes meditan los misterios del rosario y algunos mensajes anteriores de la Virgen. También se canta mucho entre decena y decena. La aparición, regularmente, se da hacia las 9 de la mañana y al finalizar Mirjana da el mensaje a los peregrinos.
 
En el mensaje de este 2 de diciembre la Virgen comienza diciendo que en el encuentro de esta mañana estuvo orando para que todos encuentren la fuerza de abrir el corazón y “de esa manera conocer el inmenso amor de Dios”. La primera parte del mensaje está relacionada con el mensaje del 25 de noviembre anterior donde mencionó:“Ábranse. Abran sus corazones a la misericordia de Dios y El les dará todo lo que necesitan”. Este detalle es significativo: en menos de una semana 2 veces la Madre ha pedido a sus hijos que le abran el corazón a Dios. Pensamos que abrir el corazón no es difícil, lo difícil puede ser tomar la decisión de hacerlo cada día. Hoy yo puedo abrirle el corazón a Dios pero eso no significa que mañana lo pueda hacer. A nuestro modo de ver las cosas, cuando la Virgen pide que se abra el corazón a Dios, es para que todos tomemos conciencia, de que cada día se debe hacer el fuerzo abrir el corazón. Una persona puede asistir a Misa, puede confesarse, puede rezar el Rosario, puede visitar el Santísimo sin llegar nuca a abrirle el corazón a Dios. Desde luego que es importante hacer todo eso, pero más importante siempre es abrirle el corazón a Dios.
 
De seguro que la Madre desde el cielo ve que muchos corazones se acercan a Dios pero sin la apertura deseada. Y si no hay disposición interior no puede haber experiencia de Dios; como tampoco puede haber conversión, porque la conversión es una gracia que Dios da cuando el hombre se humilla ante Él. Entonces, la apertura del corazón a Dios es una decisión y también es un acto de amor. Una persona enamorada no tiene problemas de abrir el corazón a quien ama, porque el amor espontáneamente lo conduce a dar ese paso. La relación de amor entre dos personas, esencialmente, es una apertura del corazón: entre más se aman más se abren el uno al otro. Lo mismo pasa entre nosotros y Dios: entre más le amamos más le abrimos el corazón, y viceversa: entre menos se le ama menos se le abre el corazón. Pero como sabemos: el amor es una decisión. Por consiguiente: abrirle el corazón a Dios es una decisión. La Virgen María es sólo un instrumento, una ayuda… no es el fin de las apariciones de Medjugorje. El fin de todo es experimentar el amor de Dios y sin la apertura del corazón es imposible vivirlo.
 
María ayudó a la humanidad para que experimentara el inmenso amor de Dios cuando aceptó el reto de la Encarnación de Jesús en su vientre, pero sólo quienes le abrieron el corazón en tierra santa hace dos mil años lo experimentaron. Lo mismo ocurre hoy. La Virgen aparece en Medjugorje y nos invita a hacer la experiencia de Dios pero sólo quienes le abren el corazón lo experimentan.
 
También en el mensaje la Madre habla del “amor sufriente de Dios”. Esta expresión no es frecuente pero es real. El Amor sufriente de Dios es por la indiferencia de millones de almas que permanecen en pecado e indiferentes a Él. Y por eso se debe afirmar que, aunque en el paraíso es un estado de eterna felicidad para las almas, en él Dios no deja de sufrir al contemplar la miseria de la humanidad. De ahí que el mensaje también se debe interpretar en clave de Reparación. Es decir, es una invitación a pertenecer como los pastorcitos de Fátima al apostolado de la Reparación de este sufrimiento con la confesión sacramental, el rezo del Rosario, la Eucaristía y la comunión Primer Viernes y Primer Sábado de mes.
 
También la Madre dice:“Gracias a ese amor Suyo, bondad y dulzura, yo estoy con ustedes”. Las apariciones de la Virgen en Medjugorje son un don de Dios Padre para toda la humanidad. El próximo 25 de junio se cumplirán 30 años de esta bendición. Gracias a Dios, ahora hasta la Santa Sede se ha involucrado  de este don al nombrar una comisión que estudie el fenómeno. Algunos miembros de esta comisión van con frecuencia a Medjugorje, oran y estudian los documentos relacionados. Están abiertos al fenómeno. Nosotros debemos orar, para que pronto (antes de que terminen las apariciones) la luz se de a conocer desde el seno de la Iglesia.
  
 En el mensaje la Madre dice: “Los invito para que este tiempo particular de preparación, sea tiempo de oración, penitencia y conversión”. En esta expresión hay un llamado eclesial. La madre quiere que toda la Iglesia responda a la llamada general del Adviento. Todos sabemos que el Adviento es un tiempo de preparación, es una oportunidad preciosa para abrirse a los proyectos de Dios. Es tiempo de esperanza, de fe, de alegría, porque pronto vamos a celebrar nuevamente la llegada de Jesús. El mensaje de la Virgen nos recuerda que lo más importante de esta época no son las comidas, las fiestas, los adornos exteriores… si no la oración, la penitencia y la conversión. Por lo tanto, si se quiere responder a la invitación de la Madre, hay que aprender a sacar espacios y tiempos para estar más a solas con Dios, visitar el Sagrario, practicar la Lectio divina, rezar con más empeño el Santo Rosario, participar en algún encuentro de oración y repetir durante el día jaculatorias.
 
En relación a la Penitencia que la Madre nos pide, podríamos decir que fundamentalmente existen dos formas de hacer penitencia: la mortificación y la confesión. En relación a la primera una forma de hacer penitencia es ayunar, privarse de algunos gustos, practicar la abstinencia, la sobriedad: en bebidas, comidas, en el descanso, en el trabajo, en la diversión… Pero sin olvidar que la mejor penitencia es siempre la reconciliación con Dios y con el prójimo. Se debe hacer un buen examen de conciencia y buscar del sacerdote la absolución de todos los pecados y reconocer la misericordia de Dios. Lo mismo hacer con el prójimo: no se puede celebrar la Navidad con rencores, resentimientos, envidias, odios, celos, enemistad…. La Madre nos está invitando a todos a limpiar el corazón para que Jesús pueda nacer con fuerza en la próxima Navidad. Por eso también nos invita de nuevo a la conversión. Conversión significa: decidirse por Dios, ponerlo siempre en el primer lugar del corazón para ser feliz y vivir en paz y amor con todos. La mejor manera de vivir el Adviento es tomando la conversión con seriedad. Significa también: abrirle el corazón a Dios, escucharlo a Él primero, contar siempre con Él.Por eso la Virgen dice en el mensaje:“Hijos míos, ustedes necesitan a Dios”. Dios es plenitud y todo lo que el hombre busca. San Francisco de Asís oraba: “Mi Dios mi todo” y santa Teresa de Ávila decía: “Sólo Dios basta” Ahora todos debemos decir: “Yo amo a Dios, y para Mi Dios lo es Todo”. “Dios es mi plenitud”. “Él me hace feliz”. “Él es la razón de mi vivir”.

En el mensaje la Virgen dice:“No pueden seguir adelante sin Mi Hijo. Cuando comprendan y acepten esto, se realizará lo que se les ha sido prometido. Por medio del Espíritu Santo nacerá en sus corazones el Reino de los Cielos.”  Esta parte del mensaje es una de las más importantes, la dimensión cristológica: Sin Jesús no se puede avanzar, no se puede progresar, no se puede continuar. La Virgen lo recuerda porque ve muchos corazones endurecidos, que no se abren a Jesús, que no le dedican cada día tiempo a Él. La Madre quiere que Jesús reine en cada corazón. La apertura del corazón no sólo es hacia Dios Padre sino también hacia Su Hijo. Y al decir la Virgen que cuando “ se comprende y acepta esto se realiza lo que se nos ha prometido” se refiere a dos cosas: aceptando a Jesús se realiza el don de la eternidad y por otro lado, Dios nos concede lo que necesitamos. Por lo tanto el mensaje es un llamado a la conversión a Jesucristo: que Él sea la cabeza de cuanto hacemos y sea el primero en todo.
 
La última parte del mensaje también en muy significativa:“Por medio del Espíritu Santo nacerá en sus corazones el Reino de los Cielos. Yo los conduzco a eso. ¡Les agradezco!”. A diferencia de otros mensajes, el de este 2 de diciembre la Virgen menciona las tres Personas Divinas. Y al referirse al Espíritu Santo invita también a abrirle a Él el corazón. Es sabido que la Encarnación de Jesús se dio en María gracias al Espíritu Santo. Pero también hubo una encarnación mística en el corazón de los Apóstoles el día de Pentecostés: El Reino de los cielos descendió en ellos por medio de Jesús. Entonces la Madre quiere que hagamos esa experiencia en el Adviento: que el Reino de los Cielos descienda en el corazón. En realidad cuando se ayuna, se ora con el corazón, se practica la confesión, se perdona… es cuando el Reino de Dios desciende en el corazón. El problema es que mucha gente quiere experimentar en profundidad el Reino de los Cielos y pero no se quieren mover quieren mover. El mensaje es una oportunidad bella para reordenar la vida en función a la próxima Navidad.

Oremos:
Jesús, nuevamente te abro si algún tipo de reservas, las puertas de mi corazón. Quiero en este Adviento hacer un alto en mi vida y dedicarte el tiempo que Tu mereces. Tu Madre me quiere siempre junto a Ti. Por ello hoy me detengo a Ti nuevamente. Quiere escucharte, quiero abrirte las puertas de mi corazón con todas las fuerzas de que soy capaz. Te suplico que entre a mi corazón y que me ayudes a cambiar. Sé que necesito de Ti. Sin Ti no hay futuro ni esperanza. Muchos errores he cometido en mi vida por no haberte dado el primer lugar en mi corazón. Hoy Te recibo. No te tengo miedo. Quiero sencillamente volver a nacer en esta Navidad. Sé que tienes preparadas para mi cosas grades y bellas, pero si no te abra mi corazón no se realizarán. Por eso hoy me decido: Ven a mi corazón.

María Madre del Amor Hermoso, ayúdame a responder. Tú eres la Reina de la Paz, del Amor, de la Esperanza. Tú fuiste la mujer más feliz de la historia porque viviste al lado de Jesús. Yo también puedo ser feliz si le abro siempre la puerta de mi corazón a Tu Hijo. Quiero dejar tanta vida superficial, tantos apegos materiales y afectivos y dedicarme más a Jesús. Yo te acojo hoy nuevamente como Mi Madre y Señora de mi corazón.
Ven Espíritu Santo y desciende con poder en mi corazón como descendiste en Jesús en el Jordán. Lléname de tu unción, Dulce huésped del Alma, suave alivio. Tú eres mi Consolador. Te quiero, Te necesito. Ven Espíritu santo. Ven por María. Ven y mora en mi corazón y enséñame a vivir este Adviento.



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de noviembre de 2010 y reflexión del P. Francisco Á. Verar. Medjugorje, Bosnia Herzegovina

“Queridos hijos: Los miro y veo en su corazón muerte sin esperanza, inquietud y hambre. No hay oración ni confianza en Dios, por eso el Altísimo me permite traerles esperanza y alegría. Ábranse. Abran sus corazones a la misericordia de Dios y El les dará todo lo que necesitan y llenará sus corazones con la paz, porque El es la paz y su esperanza. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”


Comentario del Mensaje del 25 de Noviembre de 2010   

La Virgen nuevamente cumple con su cita de darnos el mensaje mensual. Las apariciones de Medjugorje cumplen 29 años 5 meses y un día. Los tres videntes que aún tienen el don de ver a la Virgen cada día (Iván, Vicka y Marija) no saben por cuánto tiempo más continuarán con este privilegio. Mirjana tiene la aparición anual el 18 de marzo e Ivanka el 25 de junio. Jakov ve a la Virgen una vez al año cada 25 de diciembre. Por tal razón, esperamos para la próxima Navidad dos mensajes.
En el mensaje del 25 de octubre pasado la Virgen dijo: “¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración. Mi invitación quiere ser para ustedes, hijitos, una invitación para que se decidan a seguir el camino de la conversión, por eso oren y pidan la intercesión de todos los Santos. Que ellos sean para ustedes ejemplo, estímulo y alegría hacia la vida eterna. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”. Pero en el mensaje de este 25 de noviembre destaca dos cosas diferentes. 1. Mira y ve “en el corazón muerte sin esperanza, inquietud y hambre.” 2. Destaca que “no hay oración ni confianza en Dios”. Si se unen estas dos observaciones al mensaje del mes pasado parece obvio que la Madre se lamenta toda vez que la mayoría no toma con seriedad sus mensajes.
Se recuerda que la Virgen cuando habla lo hace en forma genérica. De seguro, muchos han tomado con seriedad sus llamadas, pero otros no. Sólo la Virgen sabe qué porcentaje de quienes escuchan sus llamadas las ponen en práctica. No obstante, por el tenor del mensaje de este mes, parece obvio que la gran mayoría permanece indiferente. Y no sólo a lo que Ella dice sino al mismo evangelio, que es peor.
Todos sabemos que el mensaje más importante de Medjugorje es la conversión. La Virgen lo recordó el mes pasado y el mensaje de este 25 de noviembre va en la misma dirección. Las expresiones: “muerte sin esperanza, inquietud y hambre” hacen referencia a los corazones endurecidos, apartados de Dios; a los corazones que se obstinan en el pecado, en el egoísmo. Cuando el hombre se separa de Dios experimenta la muerte del alma. El pecado es una máscara, una mentira, un engaño pasajero que trae como consecuencia soledad, frustración, vacío… En suma: muerte interior que destruye la esperanza. Es lo que la Virgen observa desde el cielo y es innegable que desea cambiar las cosas. Pero se destaca también que la Madre no puede hacer nada si el hombre no se lo permite. Dios para actuar en el hombre necesita de su colaboración.
En el mensaje también dice: “no hay oración ni confianza en Dios”. Es la otra cara de la moneda. Cuando el hombre se separa de Dios y peca: automáticamente va perdiendo el interés por la oración y la confianza en Él. La gente que no ora se hace daño a sí misma y hace daño a los demás. La Madre se lamenta que la gente no encuentre el tiempo ni el espacio para la oración, y por tal motivo, perderá siempre la confianza en Él.
En el mensaje la Virgen recuerda una vez más que Ella está con todos, no por iniciativa personal, sino porque Dios la envía. Ha dicho: “por eso el Altísimo me permite traerles esperanza y alegría”. Además, recuerda que quien se pone en sus manos triunfa. El mensaje es una exhortación a confiar en Su amor y a no tener temor de acogerla como Madre y Reina del corazón. La Madre espera que sus hijos le den la oportunidad de ayudarlos y que le permitan enseñarles a amar a Dios.
El discípulo de María se distingue por la paz, al amor y la alegría que irradia. No por la devoción que tenga hacia Ella ni por la cantidad de rosarios que rece cada día o por las veces que peregrine a sus santuarios. Desde luego, que todo eso es importante, pero más importante es amar, perdonar y vivir en la alegría. Es lo que la Madre espera de sus hijos. Por eso hay que tomar en serio la conversión. La conversión significa: abrirse a los proyectos de Dios que son siempre amor, esperanza y alegría.
En el mensaje la Madre dice: “Ábranse. Abran sus corazones a la misericordia de Dios y Él les dará todo lo que necesitan y llenará sus corazones con la paz, porque Él es la paz y su esperanza.” Curiosamente en el mensaje de este mes la Virgen no ha dicho “oren” sino “ábranse”, y es porque la apertura del corazón precede la oración y la experiencia de Dios. San Agustín decía: “Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.” En otras palabras, el hombre que no se abre a Dios no puede orar debidamente y por ende, tampoco lo podrá experimentar. Entonces, es el hombre que debe abrirse al Creador porque ya el Creador  tomó la iniciativa de ir en su búsqueda.
¿Cómo abrirse a Dios?
1.      La decisión. Se puede escuchar cientos de veces la necesidad de abrirle el corazón a Dios, pero sin la decisión personal es imposible. El hombre debe tomar la decisión porque Dios no infringe la voluntad. Dios espera que el hombre le diga: “aquí estoy, estoy dispuesto”. “Hoy tomo la decisión de permitirte entrar a mi vida, a lo más profundo de mi existencia, a que vengas a morar a mí.”
2.     La humildad. Sin la humildad es imposible permitirle a Dios entrar al corazón, por dos razones: porque Dios es humilde y se manifiesta en los que son como Él, y luego: porque la humildad es la disposición necesaria, la virtud que Él escogió para entrar y morar en las almas.
3.     El abandono completamente a la gracia de Dios, que no es otra cosa que la actitud de entrega sin reservas a Su amor, porque en el fondo lo que Dios desea, es que todos experimentemos cuánto nos ama. El hombre progresa espiritualmente en la medida que experimenta el amor de Dios y no por cuánto más sabe o por cuánto más hace; y menos por cuanto más tiene.   
4.     La petición. Súplica humilde por el cual el alma le pide a Dios que le visite, que descienda hasta las profundidades remotas de su existencia.
Estos pasos se siguen en quietud y paciente espera.
La Virgen también dice en el mensaje, que hay que abrirse a la misericordia de Dios. Esta llamada tiene dos matices. Por un lado es una exhortación a reconocer este importante atributo de Dios. A santa María Faustina, Apóstol de la Misericordia Divina Jesús le dijo que “la misericordia es el más grande atributo de Dios”. En el mensaje la Virgen nos invita a reconocerlo y por tal razón, a no temer de acercarse a Ella. Pero por otro lado, también es una invitación a reconocer el pecado. Porque el alma que le pide perdón a Dios y se arrepiente de sus faltas es quien experimenta la misericordia de Dios. Por ello el mensaje también es una invitación a acercarnos al sacramento de la Penitencia y en esta ocasión en orden al misterio de la Navidad que ya se acerca.
El hombre que da el paso de acercarse a Dios, Dios lo recompensa. La Virgen dice: “Él les dará todo lo que necesitan y llenará sus corazones con la paz porque Él es la paz y su esperanza”. Precisamente lo que el hombre de hoy busca afanosamente en el mundo es lo que Dios le ofrece, sin embargo no todos lo reconocen.
Oremos:
Oh Señor. Hago un acto de fe muy grande en tu presencia amorosa. Yo se que estás conmigo. Muchas personas en el mundo me han fallado, y también yo Te he fallado. También me he fallado a mí mismo. Sin embargo, sé que Tú me perdonas y tienes la disposición de ayudarme.
Yo en este preciso momento me abro a Tu amor. Reconozco que muchas veces las puertas de mi corazón han permanecido cerradas a Él. Hoy te digo: ¡Basta, quiero que entres a mi corazón! Quiero que mores en mí como moraste en el alma de María Tu Hija fiel. Quiero que desciendas a lo más profundo de mi corazón. No quiero vivir más en el pecado. De ahora en adelante quiero pertenecer sólo a Ti porque sé que guiarás mi vida hacia la plenitud. Quiero acogerte una vez más como mi Señor, mi Dios, mi Salvador.
Oh Jesús, también te abro las puertas de mi corazón sin reservas; a  todo lo que hiciste por mi salvación y la de mi familia. Jesús, yo quiero que estés siempre en mi corazón. No permitas que mi corazón se divida, que coexistan la tiniebla y la luz. Nuevamente Te acojo como mi Salvador. Te doy gracias por todo lo que padeciste por mí. Por Tus afrentas y Tu muerte. ¡Gracias Señor porque no tomas en consideración mis faltas sino la fe que en este momento deposito en Ti! Ayúdame a romper para siempre con el pecado y con todo lo que me separe de Ti. Quiero celebrar esta Navidad diferente: con más amor, con más alegría y con más paz. Por eso hoy vengo a Ti. Yo sé que Tú eres el único camino que hace feliz al ser humano en la tierra. No permitas Jesús que mi corazón se desvíe del camino de la luz. No permitas que las tinieblas me arrastren por el camino equivocado, quiero pertenecer completamente a Ti.

Oh Espíritu Santo, llena mi corazón de Tu amor. Me abro plenamente a Ti, a Tus dones, a Tus carismas, a Tus frutos. Ven y visita mi corazón. Disponme a perdonar a quien a lo largo de mi vida me ha ofendido. A no guardar rencor a nadie y que pueda irradiar tu paz a todos. Te necesito, Oh Espíritu Santo. Tú eres el Consolador, el Dulce Huésped del alma.  
María,¡ gracias por venir cada día a la tierra y hablarle a mi corazón! Las palabras de este mensaje eran las que yo necesitaba. Nuevamente me has ayudado a levantarme, a darle a Dios el primer lugar en mi vida. Nuevamente me consagro a Tu Corazón Inmaculado para adelantar su triunfo en el mundo. ¡Gracias María! Te acojo nuevamente como mi Madre y la Reina de mi corazón.



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 2 de noviembre de 2010 y reflexión del P. Francisco Á. Verar. Medjugorje, Bosnia Herzegovina

“Queridos hijos, con perseverancia y amor materno les traigo la luz de la vida, para que destruya en ustedes la tiniebla de la muerte. No me rechacen, hijos míos. Deténgase y mírense ustedes mismos, y vean cuán pecadores son. Reconozcan sus pecados y oren por el perdón. Hijos míos, no quieren aceptar que son débiles y pequeños, y que sin embargo, pueden ser fuertes y grandes cumpliendo la voluntad de Dios. Denme sus corazones purificados para que pueda iluminarlos con la luz de la vida, Mi Hijo. ¡Les agradezco!


Comentario del Mensaje del 2 de Noviembre de 2010   

Antes reflexionar sobre el mensaje de este 2 de mes, se debe tener en consideración que la Virgen ha pedido que el día 2 de cada mes se tenga oraciones especiales por “quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones.” Es de desear por tanto, que cada 2 de mes se pueda rezar el Rosario, celebrar Eucaristías, Horas Santas, ayunos… por esta intención. Orar por “ quienes no experimentan el amor de Dios en los corazones” es un apostolado fundamental para todo hijo de María Reina de la Paz.  
El mensaje que la Virgen dio este 2 de mes, comienza recordando de nuevo la importancia de su venida a la tierra. La Virgen dice: “Queridos hijos, con perseverancia y amor materno les traigo la luz de la vida, para que destruya en ustedes la tiniebla de la muerte”. La expresión “con perseverancia y amor materno” pone en evidencia la labor ministerial que la Madre desempeña desde Medjugorje para toda la humanidad. El próximo año se cumplirán 30 años de esta visita extraordinaria. Estamos viviendo en la Iglesia una especial Hora de María y este “tiempo de gracia” tiene dos connotaciones especiales: la presencia diaria de la Madre y los mensajes mensuales que se reciben de Ella. Se recuerda a este tenor: que aún tres videntes tienen la aparición diaria y otros tres una vez al año. Mirjana además tiene la aparición mensual el día 2 de cada mes. Mirjana no sabe por cuánto tiempo más proseguirá con este don. Los peregrinos y quienes siguen el desarrollo de los acontecimientos de Medjugorje, no pueden ver a la Virgen. Sin embargo, si la pueden escuchar. Y esto también es un don. Los videntes que aún tienen las apariciones diarias, no tienen necesidad de recibir mensajes de Ella porque la ven cotidianamente, y cotidianamente les habla. Sin embargo, el resto de los peregrinos y los devotos de la Madre sí tenemos necesidad de escuchar sus mensajes. Esto es importante subrayarlo, porque cuando la Madre habla no está hablando a los videntes, y probablemente, tampoco a los parroquianos de Medjugorje sino a todo bautizado y a todo hombre de buena voluntad. En este mensaje pues, nos exhorta a todos.
La expresión “tiniebla de la muerte”, teológicamente tiene dos acepciones principales. La primera hace referencia a la muerte física, la segunda a la muerte espiritual ocasionada por la obstinación en el pecado. En relación a la primera acepción la Virgen destaca que está con nosotros para ayudarnos a conquistar el Paraíso. Y esta misión la ha recordado muchas veces. Por ejemplo, el 25 de Octubre de 1987 dijo: “Queridos hijos! Hoy deseo invitarlos a que cada uno de ustedes se decida por el Paraíso. El camino es difícil para aquellos que no se han decidido por Dios. Queridos hijos, decídanse y crean que Dios Se ofrece a ustedes en toda Su plenitud. Ustedes están invitados y es necesario que respondan al Padre que los invita a través mío. Oren, porque en la oración, cada uno de ustedes puede alcanzar el amor pleno. Los bendigo y deseo ayudarlos a que cada uno de ustedes se encuentre bajo mi manto.” María como Madre quiere entonces, salvar a cada uno de sus hijos de la muerte eterna, está preocupada por el destino final de todos, por eso dice: “No me rechacen, hijos míos”. Entonces cuando dice: “Queridos hijos, con perseverancia y amor materno les traigo la luz de la vida, para que destruya en ustedes la tiniebla de la muerte” está haciendo la invitación a que nos decidamos por el Paraíso acogiendo a Cristo que destruye el pecado.    
La segunda acepción está vinculada a la primera. El Apóstol Pablo menciona en Romanos 6:23 que “el salario del pecado es la muerte; pero el don de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús” Es decir, el apego desordenado al pecado es la antesala de la muerte física.El pecado mortal se llama mortal porque hace referencia a la muerte "espiritual " del alma (separación de Dios). Si estamos en estado de gracia nos hace perder esta vida sobrenatural. Si morimos sin arrepentirnos, perdemos a Dios por la eternidad. Cuando la Madre dice: “Queridos hijos, con perseverancia y amor materno les traigo la luz de la vida, para que destruya en ustedes la tiniebla de la muerte” está invitando a salir de toda situación de pecado mortal que es muerte espiritual,  y de continuar el alma en ese estado, pierde la vida eterna.El Catecismo de la Iglesia Católica advierte, que si el estado de gracia no es “rescatado por el arrepentimiento y el perdón de Dios, causa la exclusión del Reino de Cristo y la muerte eterna del infierno; de modo que nuestra libertad tiene poder de hacer elecciones para siempre, sin retorno” . CIC 1861. En realidad las dos acepciones están relacionas, sólo que especifican dos momentos de la privación del estado de gracia. La Madre quiere rescatar a sus hijos de ambas realidades por medio de Jesús: de la muerte espiritual y de la muerte física que excluye el alma del Paraíso.
En el mensaje la “Gospa” también dice: “Deténgase y mírense ustedes mismos, y vean cuán pecadores son. Reconozcan sus pecados y oren por el perdón.” La Virgen no exagera con estas palabras sino que intenta la conversión de todos.  Este mensaje está muy relacionado con el del 25 de octubre pasado cuando mencionó: Mi invitación quiere ser para ustedes, hijitos, una invitación para que se decidan a seguir el camino de la conversión”. En realidad, quien se detiene y ve cuán pecador es, es quien está dispuesto a convertirse. Los Santos nunca dejaron de tener conciencia de la miseria que los envolvía. Cuando una persona no ve el pecado tiene que preocuparse porque algo anda mal. María dice: “Deténganse y mírense ustedes mismos y ven cuán pecadores son. Reconozcan sus pecados y oren por el perdón.” Lo que significa que hay que buscar a toda costa que es lo que no marcha según la voluntad de Dios y cambiar.  
Para poner en práctica este mensaje hay que hacer un inventario de las faltas actuales. No se debe pasar por alto que la Madre no está hablando para dos categorías de personas: los pecadores graves y los veniales. Cuando pide detenerse, examinar y reconocer el pecado quiere que cada uno de sus hijos considere, a la luz del evangelio, que es lo que no marcha en su vida de acuerdo a lo que Jesús predicó. Nadie debe evaluar su propia vida a la luz de su criterio o del criterio de los demás; y menos aún, sobre el criterio de la sociedad, sino según la mente de Cristo Jesús, según aquello de lo que ya nos previno es Apóstol: “nosotros tenemos la mente de Cristo” 1Cor 2:16.
Y para comprender la exhortación de María de este 2 de mes, hay que volver sobre el tema antiguo que el cristiano en el mundo reproduce la vida de Jesús y no la suya. De ahí que la conversión no es otra cosa que asumir poco a poco la vida de Jesús. Quien con el Evangelio en mano compara su vida con la del Señor, encontrará mucho de qué arrepentirse. No tendrá excusa para reconocer sus pecados. El Catecismo de la Iglesia Católica recomienda, antes de ir a la confesión, “ preparar la recepción de este sacramento mediante un examen de conciencia hecho a la luz de la Palabra de Dios. Para esto, los textos más aptos a este respecto se encuentran en el Decálogo y en la catequesis moral de los evangelios y de las cartas de los apóstoles: Sermón de la montaña y enseñanzas apostólicas (Rm 12-15; 1 Co 12-13; Ga 5; Ef 4-6, etc.). CIC 1454. Esto nos puede ayudar a todos a responder a la invitación de la Madre.   
La Virgen dice: “Hijos míos, no quieren aceptar que son débiles y pequeños”, se refiere a aquellos que no toman en serio la conversión y tienen dificultad para hacer el debido examen de conciencia. El mensaje de este 2 es un verdadero desafío espiritual. En él la Virgen espera que sus hijos no descuiden la conversión personal. Obsérvese como indica: “Denme sus corazones purificados para que pueda iluminarlos con la luz de la vida, Mi Hijo.” Aunque de suyo no lo mencione, todo católico sabe que la manera como el corazón se purifica es por medio de la confesión sacramental.  
El próximo sábado es Primer Sábado del mes y sabemos que la Madre en Fátima pidió la Comunión Reparado el Primer Sábado de cada mes por medio de la Confesión mensual. También estamos cerca del inicio del Adviento que siempre tiene una connotación ascética y penitencial como preparación a la Navidad. Por tanto, tomemos con seriedad este mensaje para que la luz de Jesús llegue al corazón a través de la intercesión de Su Madre.
¡Sea alabado Jesucristo!



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de octubre de 2010 y reflexión del P. Francisco Á. Verar. Medjugorje, Bosnia Herzegovina

“Queridos hijos, que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración. Mi invitación quiere ser para ustedes, hijitos, una invitación para que se decidan a seguir el camino de la conversión, por eso oren y pidan la intercesión de todos los Santos. Que ellos sean para ustedes ejemplo, estímulo y alegría hacia la vida eterna. ¡Gracias por haber respondido a la llamada!”


Comentario del Mensaje del 25 de Octubre de 2010   

En el mensaje de este 25 de mes la Santísima Virgen María vuelve sobre el tema de la oración. Quienes seguimos de cerca los mensajes que la Madre da desde hace 29 años y 4 meses, sabemos que este es su mensaje preferido, y quien se considera devoto suyo, parece obvio que la oración es una prioridad en la vida; de lo contrario podría evidenciarse que no hay interés de poner en práctica lo que la Madre pide. Por otro lado, la liturgia de la palabra de los últimos domingos, igualmente nos ha estado hablando de la oración cristiana, y no se puede olvidar además que estamos en el mes del Rosario, uno de los principales métodos de la oración del pueblo de Dios.
 
En el mensaje la Madre no especifica porqué orar ni cómo hacerlo, sólo subraya que este tiempo es para todos tiempo de oración. Recuérdese también que en el mensaje del mes pasado mencionó: “que vuestra vida sea una oración continua”.
 
¿Qué hay detrás de estas insistencias?

No hay que ser muy docto para intuir que la Madre —que sabe que el pecado y las imperfecciones sólo se pueden vencer con la oración continua—,  quiere la perfección evangélica de cada uno de sus hijos. Nótese que en el mensaje de este mes dice: “Mi invitación quiere ser para ustedes, hijitos, una invitación para que se decidan a seguir el camino de la conversión, por eso oren y pidan la intercesión de todos los Santos.” También en el mensaje del mes anterior mencionó algo parecido: “Os exhorto, hijitos, a hablar menos y a trabajar más en vuestra conversión personal, para que vuestro testimonio sea fecundo.” Entonces, la Madre espera que cada día la oración sea una prioridad, la oración personal y la familiar. ¿Por qué? Porque sin ellas no se puede vencer el pecado, los defectos de carácter, ni las dificultades en una familia. Y se puede afirmar además: que sin oración es imposible descubrir el pecado y vencerlo. Ante lo cual se declara: que quien no hace de la oración una opción preferencial en su vida, poco interés demuestra en su conversión personal. Y el problema no es que no haya suficiente tiempo para orar, sino que los intereses de muchos van por otro camino, los que generalmente fluctúan en el campo económico, la afectividad, la salud y la diversión.  De ahí, que tantos se lamentan de no encontrar tiempo necesario para orar, sin embargo les sobra para: navegar en internet, ver algún programa en televisión, chatear continuamente con amigos, practicar algún deporte, hacer ejercicios, estudiar, trabajar horas extras, acudir a las salas de belleza, comer en restaurantes… Entonces, es incongruente afirmar que no hay tiempo para orar, cuando la verdadera razón es que los intereses personales se mueven en otra dirección. Cualquiera persona estaría dispuesta a sacrificar cualquier cosa, si detrás de una buena conversación con un cliente se generan altos ingresos económicos. Así mismo, cualquiera persona enamorada de alguien no le importaría sacrificar cualquier cosa por permanecer a solas (mucho tiempo) con la persona amada. Sin embargo, para estar con Jesús cada día parece no haber tiempo. ¿No será porque su compañía no produce nada económicamente y probablemente, la mayoría de sus seguidores no pudieran sostener que están enamorados de Él?
 
El mundo en el que vivimos lo mueve, en gran parte, la economía, la afectividad y los placeres… y no la experiencia de Jesús resucitado en la oración, porque la experiencia en la oración, sencillamente, va en otra dirección. Jesús enseña a vivir pobre, desinstalado de todo y confiar en la Providencia, a no amar a nadie por encima de la Trinidad Santísima. Los ideales de Jesús en el evangelio son otros de los que muestra preferentemente el mundo moderno: enseña a pensar más en el prójimo que en los intereses personales, a trabajar primero porel reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo. ” Rm 14:17 . Es difícil orar cuando las cosas se ven y se aprecian de otra manera. Pero considérese que la oración auténtica rompe con los criterios actuales de la sociedad secularizada, materialista y hedonista.
 
Otro detalle interesante del mensaje de este mes, es la que Virgen pide que en la oración se pida la intercesión de los Santos. Sabemos que el próximo lunes celebramos una de las Solemnidades más importantes del año litúrgico: el Día de Todos los Santos. La Madre no quiere que se pase por inadvertida esta celebración y que todavía menos, se confunda con la celebración pagana del halloween. Ese día se debe ir a Misa y dedicar espacios importantes para la oración.
 
Los Santos son aquellos que en vida hicieron en plenitud la voluntad de Dios y por consiguiente, sus oraciones en la Paraíso por nosotros nos ayudan a vivir también la virtud, aún en grado heroico. El mensaje de este mes, por tanto, ayuda a reconocer y estimar lo que en el Cuerpo de Cristo se conoce como el Tesoro de la Iglesia, que no son los bienes materiales que ella posee, sino el constante vínculo de amor e intercambio abundante de los bienes espirituales que existe entre los fieles que ya son bienaventurados y los que expían en el purgatorio y aquellos que peregrinan todavía en la tierra. (cf. CIC 1475.) Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, que además de los méritos que Cristo nos otorgó con su Redención, "pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y siempre nuevo que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos que se santificaron por la gracia de Cristo, siguiendo sus pasos, y realizaron una obra agradable al Padre, de manera que, trabajando en su propia salvación, cooperaron igualmente a la salvación de sus hermanos en la unidad del Cuerpo místico" (1477).
 
 
Cuando la Virgen dice “oren y pidan la intercesión de todos los Santos” nos está exhortando a que saquemos provecho del Tesoro de la Iglesia por medio de la intercesión de los Bienaventurados. Para acrecentar la fe en el poder intercesor de ellos es fundamental conocer sus vidas, como también conocer cómo en lo cotidiano siguieron a Jesús y vencieron las dificultades para no descuidar su vida de oración. No se olvide, por otro lado, que una de las características del magisterio pontificio de los últimos años, es el recurso continuo a la intercesión de los Santos a través de las numerosas beatificaciones y canonizaciones que se han realizado y las innumerables catequesis en torno a sus vidas. Nótese, por ejemplo, que el actual pontífice tiene cinco años de estar hablando en su audiencia pública de los miércoles sobre la vida de los Santos, y este mes la Madre nos invita a recurrir a ellos buscando su intercesión por nuestras necesidades.
Al final del mensaje dice: “Que ellos sean para ustedes ejemplo, estímulo y alegría hacia la vida eterna.” En otras palabras, María nos está pidiendo que estudiemos la vida de los Santos . Es la única manera que ellos pueden ser: “ejemplo, estímulo y alegría hacia la vida eterna” Se aprecia en el mensaje de este mes un programa de vida a corto y a largo plazo. De inmediato significaría traer a la memoria sus imágenes de cómo vivieron el evangelio, y mientras oramos podemos acudir a ellos para que intercedan en nuestra plegaria. También podríamos meditar y aplicar varias de sus virtudes a nuestro acontecer cotidiano. Pero no se pase por alto, que el mensaje de la Virgen va más allá. La Madre espera que también encarnemos sus ejemplos y el único medio para lograrlo es estudiando a fondo sus vidas. Entonces, el programa a largo, y permanente, plazo no es otro que leer y meditar la vida de los Bienaventurados. Se recuerda que a este tenor la Virgen pidió a los grupos de oración de Medjugorje, que a parte de la Biblia, su libro preferido debía ser la vida de los santos.

Los santos son nuestros amigos, intercesores y modelos de vida. La Madre quiere que estemos lo más cerca posible al testimonio heroico que han dado al mundo y a la Iglesia, para que igualmente sigamos sus huellas.
 
El mes de octubre es el mes de Todos los Santos y el mes de oración por los fieles difuntos, quienes esperan también oraciones,  Eucaristías y sacrificios para que puedan gozar cuanto antes de la contemplación del rostro luminoso de la eterna Trinidad.

¡Sea alabado Jesucristo!



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 2 de octubre de 2010 y reflexión del P. Francisco Á. Verar. Medjugorje, Bosnia Herzegovina

"Queridos hijos: Hoy los invito a una humilde, hijos míos, humilde devoción. Sus corazones deben ser rectos. Que sus cruces sean para ustedes un medio en la lucha contra el pecado de hoy. Que su arma sea la paciencia y un amor sin límites, amor que sabe esperar y que los hará capaces de reconocer los signos de Dios, para que su vida con amor humilde, muestre la verdad a todos aquellos que la buscan en la tiniebla de la mentira. Hijos míos, apóstoles míos, ayúdenme a abrir los caminos que conducen a Mi Hijo. Una vez más, los invito a la oración por sus pastores. Con ellos triunfaré. ¡Les agradezco!"


Comentario del Mensaje del 2 de Octubre de 2010   

La Virgen María por medio de la vidente Mirjana, ha pedido que el día dos de cada mes se ore "por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones." Este 2 de octubre tiene la peculiaridad de coincidir también con el Primer Sábado de Mes (día de Reparación al Inmaculado Corazón de María) y Fiesta de los Ángeles Custodios, según el calendario litúrgico. Estamos además al inicio del mes del santo Rosario y mes de las misiones.
 
En el mensaje de este 2 de mes, la Madre ha hecho una llamada a vivir en humildad la devoción y esta llamada está en conexión con el mensaje del 25 de septiembre pasado cuando mencionó: "Los exhorto a vivir aún más su vida de fe, porque aún son débiles y no son humildes." Vemos pues, queen menos de 7 días ha subrayado 2 veces el ejercicio de la virtud de la humildad. En el primer mensaje hablaba de la humildad en general y en el segundo, sobre el espíritu de la devoción. Y sabemos que la devoción es siempre una actitud hacia Dios. Por consiguiente, la Madre espera que sus hijos aprendan a dirigirse a Dios humildemente, a través de todas las formas de piedad reconocidas por la Iglesia.
 
En el evangelio hay una parábola de Jesús que enlaza muy bien con esta nueva llamada de la Madre y que es conocida por todos los cristianos. En esa parábola dos hombres fueron al Templo de Jerusalén a orar y sólo uno salió justificado: el que se dirigió a Dios con humilde devoción (cf. Lc 18:9)
 
¿Qué puede significar dirigirse a Dios con humilde devoción?
 
Relacionarse con la Trinidad Santísima con humildad, no es otra cosa que despojarse de todas las máscaras; abrir el corazón y presentar la realidad interior: tal como Él la conoce. Dios espera que cada uno de sus hijos se le presente de esta manera. Es la única manera como la devoción puede ser humilde. Si el hombre no se acostumbra a relacionarse con Dios así, la religión puede ser parte de las máscaras. Una máscara más. Así ocurría con los fariseos del evangelio: ellos pensaban que estaban bien porque oraban frecuentemente, ayunaban dos veces por semana, daban el diezmo de todos sus bienes... Sin embargo, despreciaban al pobre. Y lo peor de todo, era que su religión era una comedia porque el corazón permanecía cerrado a Dios. Y cuando el corazón permanece cerrado a Dios permanece igualmente cerrado al hermano.  Por lo tanto, un termómetro seguro de cuanto el creyente se abre a Dios son las obras de caridad que hace al prójimo que sufre: "cuanto dejaron de hacer con unos de estos más pequeños, también conmigo dejaron de hacerlo" Lc 25:45.
 
 
La Madre no quiere que sus hijos vayan trompeteando como los fariseos. No quiere que algún hijo suyo diga: "yo ayuno dos veces por semana a pan y agua"; "yo rezo cada día 3 partes del Rosario"; "yo voy a Medjugorje"; "yo medito cada mes los mensajes de la Virgen". La Madre por el contrario, espera que todos sus hijos vivan sus mensajes con verdadero espíritu de humildad: hacia Dios, en primer lugar y humildad hacia el prójimo. Y para lograrlo hay que despojarse de todas las máscaras. Una manera excelente de despojarse de ellas es por medio de la confesión frecuente. Aunque la Madre no lo mencione en este mensaje, todo hijo de María Reina de la Paz, sabe que la Madre ha recomendado la confesión mensual y ha dicho: "no existe en la tierra una sólo persona que no tenga necesidad de confesarse, al menos, una vez al mes." Y cuando se acude a la confesión, se debe hacer sin ocultar nada al sacerdote, y con el debido examen de conciencia y arrepentimiento profundo por haber ofendido a Dios. Además, se debe considerar el consejo de Don Bosco: "para crecer más en la humildad se debe acudir siempre al mismo sacerdote."
 
La Confesión bien hecha es la mejor medicina contra las máscaras, contra la soberbia, la presunción, la autosuficiencia, la vanidad... en suma: contra el orgullo, piedra angular de todos los demás pecados. Y luego, con espíritu de humildad, reconocer las propias miserias y vivir en agradecimiento a Dios por haber experimentado Su misericordia.
 
Los orgullosos tienen dificultad para experimentar la misericordia de Dios: saben que son esclavos del pecado y no hacen nada para cambiar. Recuérdese que nunca el hombre es tan grande como cuando se arrodilla delante de su Creador.
 
Luego, en el mensaje la Virgen dice: "Sus corazones deben ser rectos". Como diciendo "no imiten la conducta de los demás" o "de quienes no caminan en rectitud."  Todos estamos rodeados de gente que no sabe conducirse correctamente, que no es perfecta; aún en los monasterios pasa. Pero lo cierto es que nadie debe juzgar las actitudes de los demás, y cada cual debe velar por la rectitud de su propia conciencia. Y el mejor manual para enderezar el corazón es siempre el evangelio de Jesucristo. La Madre ha dicho que cada día, antes de las labores cotidianas, todos debemos leer y meditar la Palabra de Dios; antes que cualquier noticia, antes de ver el correo electrónico, los chats, las llamadas de los móviles. Primero la Palabra de Cristo, leer lo que Jesús me dice personalmente cada día. Así se endereza el corazón.
 
El corazón recto es aquel que no sigue los caprichos de la moda, del mundo materialista y hedonista, los caprichos de la sensualidad actual... Es el corazón que sabe dirigirse por el Espíritu Santo. Por eso la Madre en el mensaje del 25 de septiembre dijo: "Y que vuestra vida sea una oración continua." Sin oración, tampoco se puede enderezar el corazón. La Virgen está preocupada por la salvación de sus hijos y por eso no da tregua. Una buena Madre jamás se cansa de aconsejar a sus hijos. Por eso María no está cansada de aconsejarnos.
 
Luego dice el mensaje: "Que sus cruces sean para ustedes un medio en la lucha contra el pecado de hoy." El sentido de esta frasela invitación a colaborar con la conversión de los fieles por medio del apostolado de la Cruz, o sea, por medio de la aceptación y del ofrecimiento a Dios de todos los sufrimientos. Es una invitación a ayudar a los demás con el dolor de cada uno. A no ver en la cruz una derrota sino una oportunidad valiosa para la transformación de las almas. Es el rostro victorioso de la cruz que Jesús descubrió y siguió en el Getsemaní y en el Gólgota; que los santos también descubrieron.
 
Este 3 de octubre Mons. Angelo Amato a nombre del papa, beatificó en el norte de Italia a una ama de casa y madre de seis hijos. A los 15 años perdió su padre. A los tres meses de haberse casado perdió a su madre. Amó muchísimo a su marido y a cada uno de sus seis hijos, a quienes educó en la fe, la oración y la virtud. Pero obsérvese, que a la edad de 39 años murió su marido después de 4 meses de enfermedad y luego de haber perdido dos hijos. Quedó sola con 4 niños. La niña más pequeña tenía sólo tres meses cuando murió su padre. Entonces murieron otros 3 hijos quedando vivo sólo el mayor Poldino, quien entró a un Monasterio benedictino. Sin embargo, también él murió a la edad de 26 años. Esta mujer, quien se consagró a Dios en el Orden de Viudas consagradas llegó a  decir: " Si ha existido en la vida una persona feliz, esa soy yo". No fue masoquista, compréndase, sino que descubrió el lado victorioso de la Cruz; le sacó provecho.  Cuando quedó sola se dedicó a servir a las niñas pobres de la calle, visitaba las cárceles y procuraba, a la salida de las internas, brindarles una vida digna en la sociedad. Llegó a fundar dos congregaciones religiosas que hoy dan mucho fruto en el mundo. Tal era la fama de santidad en vida, que hasta Don Bosco y el Arzobispo de Milán, la visitaban para pedirle consejo. Murió a la edad de 52 años. La cruz para ella fue una lucha constante contra el pecado del mundo y así pudo dar extraordinario fruto.
 
No le pidas a Dios que te quite la cruz. Pídele más bien la fuerza para cargarla con amor y para que te sirvas de ella para luchar contra el pecado. Como hizo Ana María Adorni. Esa mujer le dijo cientos de veces al Señor: "Te ofrezco mi dolor por la salvación de las almas", y pudo redimir a muchas mujeres encarceladas, maltratadas...  salvó a muchas niñas de la calle y sus obras continúan dando fruto en la Iglesia de Cristo. ¡Cuestiónate como estás viviendo la dimensión de la cruz en tu vida diaria!
 
En el mensaje también la Virgen dice: "Que su arma sea la paciencia y un amor sin límites, amor que sabe esperar y que los hará capaces de reconocer los signos de Dios, para que su vida con amor humilde, muestre la verdad a todos aquellos que la buscan en la tiniebla de la mentira". Este es el corazón del mensaje de este 2 de octubre. La Madre invita a sus hijos a que se revistan de paciencia y de amor sin límites... Seguramente frente a los defectos del prójimo y frente a las circunstancias dolorosas por la que cualquiera puede atravesar.
 
La paciencia y el amor sin límites son dos virtudes que van unidas. Sin amor no puede haber paciencia y sin paciencia no puede haber amor. Una lleva a la otra. No obstante -y es la llamada de la Madre-: se deben cultivar las dos juntas. La paciencia no es un sentimiento, es una respuesta ante alguna dificultad, conflicto, malestar, incomodidad... La raíz de la palabra "paciencia" es la misma que "padecer", "aguantar", "calma" "esperar" ,"tranquilidad", "serenidad" ,"soportar", de lo cual se deduce: que quien es paciente es aquel que sabe permanecer en tal o cual situación, sin desfallecer. La Madre dice: "Que su arma sea la paciencia". Como quien dice: "esperen, confíen, no se alteren... en medio de las pruebas". Y por otro lado dice: "que la otra arma sea el amor sin límites.". Estos son los medios más eficaces frente a la cruz. Fue el ejemplo del Señor en el Getsemaní y en el Gólgota. La Madre quiere que cada hijo suyo saque provecho de su propio Getsemaní y de su propio Gólgota: con paciencia y amor sin límite. Sólo cuando se actúa de esta manera se descubre la tiniebla de la mentira de la conducta de los demás.
 
Las armas de la "paciencia y del amor sin límite" no son pasivas, no son fracaso. Por el contrario: es la única manera, según el mensaje, de desenmascarar al maligno y su influencia en la mente de los demás. El  amor es la mejor arma que todos poseemos para triunfar en medio de las injusticias, incomprensiones, abusos, atropellos.
 
Hace poco celebrábamos la memoria de una santa que triunfó por su manera de amar: Santa Teresa de Liseux. Ella llegó a exclamar: "en el corazón de la Iglesia, mi madre, yo seré el amor." Después de muchos años de crisis existencial, descubrió que su vocación era el amor. Pero la vocación al amor no es sólo la vocación de Teresa del Niño de Jesús, sino la de todo cristiano: en el corazón de la Iglesia todos estamos invitados a amar sin límite. Así se vencen los asaltos del maligno y se desarman las tinieblas. No hay que tener miedo al amor.
 
Al final del mensaje la Madre dice algo muy importante: "Hijos míos, apóstoles míos, ayúdenme a abrir los caminos que conducen a Mi Hijo." Es una de las raras veces que la Virgen llama a sus hijos "apóstoles". Sabemos que ese término en la Escritura está reservado a los Doce y a sus sucesores, los Obispos. Pero ahora la Madre lo utiliza en forma genérica (no literal) para referirse a quienes escuchan sus mensajes. Recuérdese que el término Apóstol, del griego bíblico "apostolós" significa "enviado", y es lo que la Virgen María espera de cada uno de sus hijos: que todos sean "enviados" humildes para que puedan abrir los corazones de los demás a Jesús. Y la mejor manera de hacerlo es con el propio TESTIMONIO. La Madre decía en el mensaje del 25 de septiembre: "Hablen menos y trabajen más en su conversión personal."
 
La última parte del mensaje es del todo significativa: "Una vez más, los invito a la oración por sus pastores. Con ellos triunfaré. ¡Les agradezco!". La Virgen quiere que oremos por los pastores de la Iglesia. No dice: "oren por los Obispos" o "por los sacerdotes", sino "por los pastores"... porque con esta expresión entra toda la jerarquía de la Iglesia y también los religiosos que en muchos lugares son pastores. Entonces, considérese esta petición para este mes del Rosario. Cada vez que rezamos el salterio mariano podemos incluir a los "pastores" de la Iglesia, lo mismo en la Adoración a Jesús Sacramentado, o bien, en las intenciones de la Eucaristía.
 
La Virgen en el mensaje asegura que por medio de los "pastores" Ella triunfará. La expresión es misteriosa porque no sabemos a qué triunfo se refiere ni cuándo. No obstante, lo asegura. El Cardenal Ratzinguer (hoy Benedicto XVI) cuando comentó la tercera parte del "secreto" de Fátima escribió al respecto algo sobre ese triunfo:  
 
"Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del «secreto», que con razón se ha hecho famosa: «mi Corazón Inmaculado triunfará». ¿Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este «sí» Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios. Pero desde que Dios mismo tiene un corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: «padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he vencido al mundo» (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa."
 
Oremos:
Oh Jesús, Te invitamos ahora a que nos ayudes  a confiar en la Promesa de Tu Madre, la Reina de la Paz: "al final Mi Corazón Inmaculado triunfará". Hoy nos ha dicho que ese triunfo vendrá por medio de los pastores. Por eso pongo delante de Ti a todos los pastores de la Iglesia Católica: a los Obispos, a los sacerdotes, a mi Párroco, a todos los diáconos de la Iglesia, y en general, a todos los ministros de tu Palabra; y cuantos me transmiten la fe.
 
¡Gracias por la llamada que Tu Madre me hace hoy para colaborar contigo en la salvación de las alamas por medio del Apostolado de la Cruz. ¡Gracias por el testimonio en la Iglesia de tantas almas consagradas! Pongo delante de Ti las necesidades de todos ellos, sobre todo las del orden espiritual: ¡que sean santos como Tú eres Santo!
 
Jesús, enséñame a ser humilde como Tu corazón ardientemente lo desea. Concédeme el don de dirigirme siempre a Ti con devoción humilde. ¡Que mi vida religiosa no sea una máscara más! Tú me conoces, sabes en realidad quien soy y lo que soy. Pongo delante de Ti todos mis defectos de carácter, mi impaciencia, mi falta de amor... en suma: mi orgullo, mi presunción y mi autosuficiencia.
 
Señor: enséñame, por medio de la oración, el ayuno y la meditación diaria de Tu Palabra a ser un apóstol que trabaja afanosamente por la conversión de las almas; sobre todo con mi manera de comportarme.
 
Te doy gracias Jesús, por todos los beneficios que he recibido a lo largo de mi vida: por mi hogar, mi familia, mis hijos, mis padres... por cuantos viven conmigo. Hoy Te los consagro una vez más.
 
En este mes dedicado al santo Rosario quiero pedirte cada día por todos los pastores de Tu Iglesia y por mi propia conversión: hazme descubrir cada día mis miserias, mis egoísmos, mis apegos, mis esclavitudes que impiden que sea un real apóstol en el mundo.
 
Jesús: ven hoy a mi corazón. Te recibo un vez más como mi único Señor y Salvador.
 
También recibo a hoy Tu Madre en mi corazón como mi principal Maestra de vida espiritual.
 
María gracias por Tu invitación Materna a la paz y la conversión de las almas: ayúdame a decir "sí" a Jesús y a los proyectos de Dios en mi vida.
 
Ven Espíritu Santo, ven por María y endereza todo lo que en mí esta torcido. Haz que vea siempre la luz y camine como hijo de la Luz.
 
Espíritu Santo: Te necesito. Necesito Tu Luz; Tu unción; Tu fuego de amor y de paciencia. Enciende mi corazón; ven por María y quédate en mi corazón.



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de septiembre de 2010 y reflexión del P. Francisco Á. Verar. Medjugorje, Bosnia Herzegovina

“Queridos hijos: Hoy estoy con vosotros y os bendigo a todos con mi bendición maternal de paz, y os exhorto a vivir aún más vuestra vida de Fe, porque aún sois débiles y no sois humildes. Os exhorto, hijitos, a hablar menos y a trabajar más en vuestra conversión personal, para que vuestro testimonio sea fecundo. Y que vuestra vida sea una oración continua. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”


Comentario del Mensaje del 25 de Septiembre de 2010   

Antes de comentar el mensaje que la Virgen nos ha dado este 25 de septiembre, conviene recordar lo que nos dijo en los dos últimos mensajes. Porque ningún mensaje está separado de otro. Cuando la Madre vuelve hablar, no se debe olvidar lo que mencionó antes. La Virgen ha dicho que sus mensajes “son como las piedras de un mosaico”. Por consiguiente, cada mensaje es importante y se debe tener presente que ningún mensaje anula el anterior.

En el mensaje del 25 de mes pasado la Virgen dijo: “Deseo de nuevo invitarlos: oren, oren, oren. Que este tiempo sea para ustedes tiempo para la oración personal. Durante el día busquen un lugar, donde en recogimiento puedan orar con alegría”. Podemos tener siempre presente esta llamada, porque la Madre urge a sus hijos queridos, a la pastoral de la oración continua con el corazón. Y para cumplir con ese objetivo, como dice el mensaje: hay que buscar un lugar donde a solas se pueda estar con Dios. La Madre dijo: “Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración”, y el acento recayó en la oración personal, que no suprime la oración comunitaria, sino que la complementa y la fundamenta.

Posteriormente, en el mensaje del 2 de septiembre, por medio de Mirjana, habló sobre la necesidad de superar las pruebas del tiempo presente, y enfatizó, que una de ellas era el“no saber perdonar y el no pedir perdón.” Considérese que este mensaje va unido al anterior que hablaba de la oración personal. Porque nadie que tenga rencor en su corazón, frente a alguien que no ha perdonado, puede orar en paz y en recogimiento; al igual, si es consciente que debe pedir perdón a alguien que ha ofendido. De esta manera, vemos que los mensajes de la Virgen están siempre relacionados unos con otros. Hay que “orar, orar y orar,” pero sin olvidar el aprendizaje del amor que conlleva “perdonar y pedir perdón” al hermano a quien se ha ofendido. Se recuerda que Medjugorje es una llamada a la oración y una escuela de amor. Los dos mensajes anteriores resumen lo esencial que la Madre pide a lo largo de estos 29 años y tres meses que tiene de estar apareciendo.

En el mensaje de este 25 dice: “Queridos hijos: Hoy estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal de paz ”. No es la primera vez que la Virgen se expresa de esta manera. Podemos decir que esta expresión forma parte de sus saludos habituales:“Estoy con ustedes… los bendigo a todos…” Es una forma de hacernos sentir su amor, su cercanía, su intercesión. La Madre no quiere que ningún hijo suyo se sienta excluido de su cariño. Por eso dice: “los bendigo a todos”.

Todos somos hijos de María y todos necesitamos de Su amor, de Su bendición maternal de paz. María quiere que cada fiel que lea o escuche sus mensajes, se sienta realmente bendecido y amado por Ella, porque para María no hay hijos predilectos ni excluidos. Todos los hombres, sin distinción de raza, credo, cultura… son hijos de María, porque son hijos de un mismo Padre y tienen un mismo Salvador y Redentor Jesucristo.

Ahora pasemos a una de las partes más significativa del mensaje: “…los exhorto a vivir aún más vuestra vida de fe, porque aún son débiles y no son humildes.” Todos los mensajes que la Virgen da son exhortaciones. Todos son importantes. No hay un mensaje más importante que otro. Pero, no se olvide: todos tienen un fin particular: conducir la humanidad hacia la paz y la conversión profunda. El mensaje de este 25 de septiembre, examina un aspecto de la conversión y de la paz: el de la vida de fe de los creyentes, del cristiano católico.

La Madre está pidiendo a todos ahora, que hagamos un alto y que cada cual examine como se encamina la vida de su fe en el cotidiano vivir.

La vida de fe a la que María se refiere, es la vida pública de cada creyente, en su casa, en el trabajo, en el colegio, la universidad, en el campo intelectual, profesional, científico o artesanal. En suma: la vida que da razón a los demás de Jesucristo. María exhorta a todos a vivir esa vida de una manera más profunda, y todos sabemos que la única manera de hacerlo, es tomando más en serio la conversión. Por eso dice en el mensaje: “aún son débiles y no son humildes”. Por lo tanto, la Madre espera que se trabaje con seriedad en la humildad.

¿Qué es la humildad?

La humildad evangélica es una sola y tiene dos componentes. Es una virtud que refrena el sentimiento de presunción, orgullo, soberbia… pero también es la virtud que nos hace reconocer lo que realmente somos ante Dios; no frente a los hombres, porque Dios es el único que sabe en realidad quienes somos. El humilde es aquel que sabe reconocer sus limitaciones pero también reconoce sus virtudes y sus talentos: diría santa Teresa de Ávila: “caminar en la humildad es caminar en la verdad”. Entonces, para acrecentar la virtud de la humildad hay que trabajar con seriedad en los propios defectos de carácter y de conducta, pero también, hay que reconocer los dones que Dios nos ha dado y que con Su ayuda, hemos conquistado. Y la mejor manera de trabajar en la humildad es: asumiendo en el corazón la vida de Jesús.

Una persona puede meditar horas acerca de la humildad y luchar con todas sus fuerzas por transformar su carácter, su orgullo… y luego darse cuenta que de nada sirvió. Entonces, hay que descubrir una forma mucho más eficaz para llegar a la humildad. Y en esta meditación quiero revelarte una más sencilla y eficaz: abriéndole las puertas del corazón de par en par, a la persona más humilde que ha existido: JESÚS; para que luego reproduzcas Su imagen en el mundo. Se trata entonces, de ponerte cada día frente a Él.

Sólo cuando cada día se le abre la puerta del corazón a Jesús, (el hombre humilde por excelencia) entonces, se puede avanzar en esa virtud y en todas las demás. Ese es el ejemplo que los santos nos han dejado. Ellos no lucharon contra la soberbia, el orgullo, la presunción, la autoestima…. porque sabían que era inútil; que no servía tanto. Ellos, por el contrario, se esforzaron por abrirle cada día el corazón a Cristo; para que Él los transformara.

Los santos descubrieron que el único que podía derribar el Goliat de su orgullo era Jesús; por ello se colocaban frente a Él cada día.

Veamos el ejemplo de San Benito. Él nos dejo un bello tratado de humildad, como también no los dejó Tomás de Kempis. Pero todo lo que Benito escribió y lo que escribió Tomas de Kempis, fue lo que Jesús hizo en ellos. Por eso es inútil pretender ser humilde por las propias fuerzas. El mejor consejo para alcanzar la virtud de la humildad es ponerse cada día delante de Jesús. Ese es el mayor ejercicio de humildad. Quien logra hacerlo, se da cuenta de que por sí mismo, como creyente, no puede alcanzar por sus propias fuerzas nada porque todo depende de Jesús. Obsérvese, que sí cada día se le abre el corazón a Jesús, uno cae en la cuenta que todo depende de Él y que siempre está a nuestro lado. Y si se procede cada día de esta manera, tampoco existirán problemas para abrirle el corazón al hermano. Y de esta manera se le puede también tenderle la mano.

Cuando pongo mi corazón cada día delante de Jesús, me doy cuenta que Él dependía de Su Padre, que se abría siempre a Su ayuda, que era pobre delante del Padre. Y me enseña a ser pobre delante del Padre y delante del prójimo. De esta manera es fácil vencer la presunción, el orgullo… se trata de reconocer lo que Dios mismo reconoce que soy yo.

Entonces, Jesús el mejor y más perfecto Maestro de la humildad y del amor. Para ser humilde hay que tener los ojos fijos en Él. De ahí que san Ignacio de Loyola recomendaba cada viernes meditar uno de los 4 evangelios de la Pasión del Señor. La Pasión de Jesús es la mejor escuela de humildad. La humildad no se aprende por medio de libros o en la universidad, sino a los pies de Cristo crucificado.

La segunda exhortación del mensaje también es importante: “Los exhorto, hijitos, a hablar menos y a trabajar más en vuestra conversión personal, para que su testimonio sea fecundo”. Esta parte del mensaje va unida a la anterior, porque una expresión concreta para vivir la humildad es el silencio. Según san Benito el noveno grado de la humildad es“hablar sólo cuando a uno se le pregunta”. De seguro que la Madre no espera que todos asumamos esa conducta, que de por sí podría ayudar a muchos matrimonios y comunidades en crisis. Pero recordemos que nos ha pedido, concretamente: trabajar más en la conversión personal y hablar menos. Para que de esta manera, el testimonio sea fecundo, porque cuanto más se habla, menos se trabaja en la conversión personal. Recuérdese que muchas conversaciones pueden manchar el alma personal y la de los demás. Además, de robarle tiempo a Dios. Santa Teresita del Niño Jesús decía que “lo que se habla se contamina”. Luego, la conversión también se demuestra frenando la lengua.

La carta de Santiago dice: “Si alguno no cae al hablar, puede ser considerado un hombre perfecto, capaz de refrenar todo su cuerpo. Si ponemos a los caballos frenos en la boca para que nos obedezcan, podremos dirigir todo su cuerpo…En efecto, la lengua que es uno de nuestros miembros, puede contaminar todo el cuerpo…” St. 3: 2-6. Esto es una advertencia, si no se cuida lo que se habla, porque podría estropear el cuerpo y el alma. También Jesús dijo: “no es lo que entra lo que estropea al hombre sino lo que sale de su boca.” Y la Madre en el mensaje de este mes nos invita a “hablar menos y a trabajar más”. Nos está pidiendo orden y decoro en nuestra manera de expresarnos, sea porque se habla más de lo que se debe (y esto incluye los chat, mails, móviles) o bien: porque faltamos al amor en nuestra manera de expresarnos.

Sustituir el diálogo, los mails, los chats… por el trabajo de la conversión personal no es fácil, pero tampoco es un imposible.

Como ocurre con los demás mensajes de la Virgen, lo primero es la decisión personal.

Convertirse es una decisión. Es lo que espera María; de lo contrario no lo pediría: Quiere que todos nos decidamos a trabajar más en la conversión personal y no perder tanto tiempo en temas y conversaciones triviales. La Madre ve desde el cielo a cada uno de sus hijos, y se da cuenta en qué estamos fallando. Sus mensajes son un indicativo de lo que vivimos en la tierra. Es lo más hermoso de la presencia de María en Medjugorje.

También dice el mensaje: “Y que su vida sea una oración continua.” Esta es la parte del mensaje más relacionada con el mensaje del 25 de agosto cuando mencionó: “oren, oren, oren…” Todos sabemos que quien se decide por la oración, se decide por la conversión. Las dos cosas van de la mano. La oración nos lleva a la conversión y la conversión nos lleva a la oración. Los grandes orantes, en la historia de la espiritualidad cristiana, fueron los grandes “convertidos”, y viceversa. La Madre al decirnos: “Y que su vida sea una oración continua” nos está pidiendo oración las 24 horas del día. Es decir: que la vida entera llegue a ser oración. La Madre no puede pedir imposibles ni quiere desligarnos de nuestras responsabilidades habituales.

¿Cómo podemos lograr para que nuestra vida sea oración continua?

Pienso que en el fondo es lo mismo que para vivir en profundidad la virtud de la humildad: abrir cada día el corazón a Jesús. Porque la oración es siempre un encuentro personal con Cristo y la Santísima Trinidad. No se trata de repetir palabras por repetir… es encontrarse cada día con Dios. Y todo hombre, si se lo propone: puede vivir las 24 horas en la presencia de Dios. Eso es orar. Pero para llegar a eso, se debe comenzar cada día abriéndole las puertas del corazón al Creador, y cuando avanza la jornada, volverlo hacer. Cuando la Virgen nos pide que recemos tres partes del Rosario cada día, nos está invitando a que cada vez, durante la jornada, le abramos por momentos el corazón a Dios; hasta que esté presente en cada minuto de la jornada y así lograr también que esté presente en el sueño nocturno.

Nadie debe decir después de rezar las tres partes del Rosario cada día: “ya cumplí el mensaje de los tres Rosarios”. Si se expresa de esta manera quiere decir que no entendió nada. Porque la Virgen cuando nos pide que recemos tres partes del Rosario cada día, es para que cada vez el corazón se le pueda abrir a Dios; para que cada vez se experimente Su amor. El Rosario es sólo un método, lo importante no es el método sino hacia donde el método nos debe llevar.

Si cualquiera toma el Rosario varias veces al día, cada vez que lo toma abrirá más su corazón a Dios. Estamos por iniciar el mes del Rosario. En un mensaje dijo la Virgen que “el mes de octubre era Su mes”, porque es el mes del Rosario. Lo que significa que es el mes de la oración. Recuérdese que ha dicho: “Y que su vida sea una oración continua,” Por medio del rezo frecuente y constante del Rosario, se puede lograr que la vida sea oración continua.

Oremos:

“Oh Jesús, me pongo delante de Ti y de Tu Madre Santísima en este momento.
Quiero pedirte, con todas las fuerzas de mi corazón, el don de la humildad infusa.
Tú me conoces, sabes las luchas que tengo con mi orgullo, mi vanidad, mi presunción. ¡Cuántas veces no he caído en estas cosas!

Por eso Te pido hoy que me perdones. De esta manera comienzo a practicar la humildad.

Tu Madre me ha enseñado, que para crecer en el amor y superar las pruebas de este tiempo debo “perdonar y pedir perdón.”

Tú sabes que por mi orgullo y presunción me ha costado “perdonar y pedir perdón” muchas veces.

Hoy comienzo pidiéndote perdón a Ti, en primer lugar, por haberte ofendido con mis actitudes; por haberte desplazado de mi vida, por mi autosuficiencia. Ahora reconozco, junto a Tu Madre, mi error. Ayúdame a cambiar. Hoy te pido, con todas las fuerzas de mi corazón: haz mi corazón semejante al Tuyo. No pases delante de mí sin detenerte para sanarme. Te necesito más que nunca, porque sin Ti jamás podré ser humilde, jamás podré perdonar, jamás podré pedir perdón a los demás, como debo hacerlo. Ahora reconozco mi miseria, mi pequeñez, mi minoridad, el vacío que hay en mí, por mi orgullo.

Jesús, enséñame a ser sobrio en mi manera de expresarme. Sobrio, no sólo en las comidas y bebidas, en los programas de televisión y en el manejo de la internet, del móvil… Jesús: haz que pueda moderar mi manera de expresarme frente a los hermanos, para no ofenderte con mi vocabulario, y sobre todo, con el tiempo que pierdo en conversaciones triviales, vanas, superficiales, efímeras…. pudiendo aprovechar ese tiempo para la oración y mi conversión personal.

Pongo delante de Ti Jesús, a cuantos viven conmigo: protégelos, cuídalos, bendícelos… que como yo, cada uno de ellos puedan sentirse amados y perdonados por Ti.

Jesús: hoy me decido a perdonar de corazón a cuantos me han ofendido a lo largo de mi vida, porque no puedo vivir la conversión, ni puedo orar con el corazón con resentimientos. Coloca en mi memoria a cuantos me han ofendido y aún no he perdonado de corazón.

Por otro lado: haz que tenga conciencia clara del prójimo a quien he ofendido y esperan que le pida perdón. Hoy me decido hacerlo. De esta manera, comienzo a trabajar en la humildad. Humildad también es “perdonar y pedir perdón”. Tú me lo has enseñado.

De hoy en adelante quiero ponerme todos los días delante de Ti, sin ningún tipo de reservas, porque Tu eres mi Salvador, mi Señor. Te doy gracias por Tu sufrimiento en Cruz y por cuanto padeciste por mis pecados. ¡Gracias Jesús! Porque Tu Cruz es la mayor escuela de humildad.

Oh María, Madre del amor, Reina de la humildad, enséñame a perseverar en el camino de Tu Hijo que es el único que conduce a la salvación. Te doy gracias por tus mensajes, por Tu presencia diaria en Medjugorje que me ayuda en mi conversión. Tú eres la Reina de la Paz y la Reina también de mi corazón.

Recibo alegre Tu bendición maternal que me cuida, me protege y me guía por el camino del amor y de la humildad. Dios te Salve Maria…

¡Sea alabado Jesucristo!


Padre Francisco A. Vérar



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 2 de septiembre de 2010 por medio de Mirjana Soldo y reflexión del P. Francisco Á. Verar
Medjugorje, Bosnia Herzegovina

«Queridos hijos: estoy en medio de ustedes porque deseo ayudarlos a superar las pruebas que este tiempo de purificación pone delante de ustedes. Hijos míos, una de ellas es el no perdonar y el no pedir perdón. Cada pecado ofende el amor y los aleja de él; ¡el amor es Mi Hijo! Por eso, hijos míos, si desean caminar conmigo hacia la paz del amor de Dios, deben aprender a perdonar y pedir perdón. ¡Les agradezco!»
 
Por lo general, los mensajes que la Madre nos da el dos de cada mes obedecen a nuestra conducta con el prójimo. En el mensaje del 25 de agosto pasado, nos pidió orar constantemente y buscar durante el día un lugar para la oración personal en recogimiento. Pero en el mensaje del dos de septiembre agrega una invitación concreta para hacernos reflexionar que no podemos orar con el corazón si se descuida la relación con el prójimo.
 
El mensaje de este dos de mes, cuando la Virgen nos pide que oremos «por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones» comienza diciendo: «queridos hijos: estoy en medio de ustedes porque deseo ayudarlos a superar las pruebas que este tiempo de purificación pone delante de ustedes». Si el mensaje se hubiera quedado hasta allí, cada cual hubiera sacado sus propias conclusiones, de que esas pruebas eran las del orden afectivo, familiar, económico o de la salud. O bien, en el campo social: la aprobación antinatural, que algunas legislaciones han hecho recientemente, aprobando los matrimonios homosexuales con adopción de niños, la aprobación de los abortos, los divorcios exprés. O bien, en el campo ecológico: las inundaciones, huracanes… Pero la Madre va más allá, porque sabe que la raíz de los males reside en el corazón del hombre.
 
Dios envía a Su Madre en este tiempo de purificación para ayudarnos. La Virgen no es una “carga” para la Iglesia sino una ayuda, un medio extraordinario de Dios de intercesión frente a los tiempos que estamos viviendo. ¡Ella está para ayudarnos! En realidad, es una gracia que aún se esté apareciendo todos los días en Medjugorje. Que nos siga dando sus mensajes cada mes y que en cada aparición ore y bendiga a los peregrinos presentes. Pero todavía hay algo más importante: que la Madre espera que todos le abramos cada día las puertas del corazón de para en par, para que pueda conducirnos. En este mensaje nos recuerda que está entre nosotros para ayudarnos como Madre y desea ayudarnos a superar las pruebas.
 
Ahora bien, la Madre puntualiza una prueba particular. No ha dicho que sea la más urgente ni la única que le interese que superemos. Cada cual tendrá las suyas. Pero la Madre ve una prueba que toca a todos sus hijos, la prueba del perdón. ¿Por qué el perdón es una prueba? Porque detrás de él se esconde una herida. Veamos.
 
La Virgen dice en el mensaje: «Hijos míos, una de ellas es el no perdonar y el no pedir perdón» Cuando una persona no quiere perdonarse a sí misma, no quiere perdonar al prójimo, sin darse cuenta, se está sometiendo a una prueba. Pero se debe aclarar de inmediato, que esa prueba no viene de Dios sino de sí mismo. No obstante, toda prueba Dios la permite.
 
¿Por qué cuando una persona no perdona es una prueba? La respuesta es simple: Dios observa cuánto el alma ama. Obsérvese que el mismo mensaje dice: «Cada pecado ofende el amor y los aleja de él» Por lo tanto, cuanto más una persona le cuesta perdonar más probada será en el amor. Hay que orar, ayunar, confesarse cada mes, meditar los mensajes de la Virgen, asistir a Misa regularmente… pero sin caer en el fariseísmo, que es lo propio de aquellos que, según el evangelio: no viven lo que predican, dicen una cosa y hacen otra. El fariseísmo es hipocresía, comedia, falsedad, porque no se fundamentaba en al amor, sobre todo en el amor al prójimo.
 
Recuérdese, que Dios nos prueba en el amor porque es el amor es la asignatura final. Cuando cada cual se presente delante de Dios todos seremos examinados en el amor. Y por lo mismo, todas las prácticas de piedad deben ser encausadas hacía él. Por eso la Madre, que nos pide orar tanto, siempre dice que el mensaje más importante que Ella trae a la humanidad es la conversión. Está más cerca de Dios y de María, no quien más ora o quien más trabaja en la Iglesia, sino el que más amor tiene en su corazón. Y la expresión más radical del amor, se subraya, no es el afecto ni el sexo (como frecuentemente enseña el mundo) sino el perdón.

La palabra perdón o perdonar proviene de dos términos. Del sufijo latín «per» y del verbo «donare». La preposición «per» significa «por medio de» o «en presencia de» o «excesivamente»; y «donare» significa: regalo, entrega, donación, obsequio, dar… En otras palabras, el que perdona es aquel que sabe donarse, «obsequiarse» o entregarse abundantemente. De ahí que el perdón es la expresión más radical de amor. Y también de la oración. La Virgen ha puesto el dedo en la llaga. No quiere que sus hijos se queden en el pietismo o que hagan de Medjugorje sólo una devoción. Medjugorje es siempre un llamado serio a la conversión que pasa por medio del amor.
 
El mensaje de este dos dice: «Queridos hijos: estoy en medio de ustedes porque deseo ayudarlos a superar las pruebas que este tiempo de purificación pone delante de ustedes. Hijos míos, una de ellas es el no perdonar y el no pedir perdón. Cada pecado ofende el amor y los aleja de él; ¡el amor es Mi Hijo!» Para vivir este mensaje, el primer paso es la humildad. No la oración o el ayuno. Tampoco la opinión de cada cual. A veces el racionalismo es la mayor barrera para perdonar o pedir perdón. Cuando cada cual se presenta humilde ante Dios y el prójimo es fácil perdonar y pedir perdón. Una persona puede saber que debe perdonar, se lo pueden sugerir, la conciencia cristiana se lo puede advertir, pero para dar el paso, se necesita de la voluntad personal. Y sin humildad no se puede proceder. Por lo tanto, es por medio de la humildad que se debe hacer un inventario de los sentimientos heridos del corazón y descubrir que es lo que aún no se ha perdonado. Pueden ser actitudes personales, pueden circunstancias que hay que sanar… pero sobre todo: se deben examinar las actitudes del prójimo que han herido el corazón. Entre más orgullosa es una persona, más le costará perdonar. Y al igual, más se sentirá ofendida por las actitudes de los demás. Incluso por las actitudes de Dios o por las de María.

El Mensaje de este mes no es difícil de vivir se hay humildad. Será un imposible si predomina el orgullo. Pero también considérese que el orgullo es lo que puede hacer perder un alma. Si la Virgen nos invita a perdonar no es sólo porque quiere la paz de nuestros corazones sino porque está preocupada por la salvación de todos sus hijos.
 
Ahora, fíjese que el mensaje dice: Perdonar y pedir perdón. En algunos casos lo segundo es más difícil que lo primero. Porque cada cual puede perdonar en su corazón sin decirle a quien lo ha ofendido “Yo te perdono”. Pero nadie puede pedir perdón sin decírselo a quien ofendió. Y también en este segundo caso la decisión pasa primero por la humildad. Sin humildad es imposible pedirle perdón a alguien que se ha ofendido. A Dios es fácil decírselo porque sabemos que siempre nos perdona y porque no oímos de inmediato lo que nos responde.  Pero otra cosa es el prójimo.
 
Al final del mensaje la Virgen dice: «Por eso, hijos míos, si desean caminar conmigo hacia la paz del amor de Dios, deben aprender a perdonar y pedir perdón. ¡Les agradezco!» Conviene detenernos por último en dos expresiones: «si desean caminar conmigo hacia la paz del amor de Dios» y «deben aprender»
 
La Virgen respeta nuestra libertad. Por eso dice: «si desean caminar conmigo hacia la paz del amor de Dios». No obstante, espera que cada uno de sus hijos responda a su invitación. Responder a la invitación de perdonar y pedir perdón es un gran bien para el alma. Es salud, es paz, es amor. Inclusive, hay casos de verdaderas curaciones físicas cuando el corazón se decide a perdonar o cuando pide perdón de corazón. La Virgen quiere sanar la humanidad, quiere sanar a sus hijos. Pero también está advirtiendo, que quien no está dispuesto hacerlo no puede caminar con Ella. Recuérdese cómo Jesús en el evangelio también dijo: «el que no recoge conmigo desparrama.»

No se puede seguir a María, no se puede hablar de sus mensajes con orgullo, con el corazón herido, sin la disposición de perdonar siempre y sin pedir perdón. Por eso el mensaje es condicional, dice: «si desean caminar conmigo.»

Lo segundo dice: «aprendan» porque Medjugorje es una escuela. No una devoción o nueva religiosidad. Se peregrina a Medjugorje para convertirse. En un aprendizaje dos cosas son importantes: quien educa y quien obedece. Pueden existir buenos maestros pero si no se les obedece las lecciones no sirvieron para nada.
 
La mejor Maestra de la humanidad está hablando cada mes ¿pero, que se puede decir lo mismo de los alumnos? Por eso la Madre dice: «Aprendan». O sea, no se queden en la doctrina. Es para decirnos que no podemos quedarnos solamente escuchando el mensaje sin una respuesta concreta, sin una debida aplicación en la vida de cada día.
¡Sea alabado Jesucristo!



 Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz, del 25 de agosto de 2010, Medjugorje, Bosnia Herzegovina y reflexión autorizada del Santuario para Iberoamérica del padre Francisco Ángel Verar

"¡Queridos hijos! Con gran alegría, también hoy, deseo nuevamente invitarlos: oren, oren, oren. Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración personal. Durante el día busquen un lugar donde, en recogimiento, puedan orar con alegría.  Yo los amo y los bendigo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"


Una vez más, la Virgen cumple con su cita habitual para darnos un hermoso mensaje a través de la vidente Marija.  Se recuerda, que las apariciones diarias continúan para Iván, Marija y Vicka, pero el mensaje, mensualmente, nos viene por medio de Marija. Los otros tres videntes tienen la aparición una vez al año y Mirjana, tiene todavía el encuentro mensual de oración, el día dos de cada mes, por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones. Y para tal ocasión, también la Virgen da un mensaje, especialmente, para los peregrinos que participan en la aparición.
 
La Virgen este mes en su mensaje, ha hecho referencia a la alegría especial que la acompaña durante estos días. Seguramente, debido a la cantidad de peregrinos que, como nunca antes,  visitan estos días Medjugorje. Como detalle particular, la concelebración eucarística cada día, rebasa los ciento veinte sacerdotes, provenientes de numerosos países, y la Misa internacional permanece abarrotada de fieles, con la peculiaridad, que difícilmente se encuentra puesto para participar sentado.
 
Los videntes siempre han destacado que en cada aparición, la Virgen  se les aparece alegre.  Sin embargo, en este mensaje, Ella misma ha querido que todos los peregrinos, y quienes siguen sus mensajes en todo el mundo, sean conscientes de la alegría que experimenta en esta ocasión. Por eso ha dicho: "Con gran alegría, también hoy, deseo nuevamente invitarlos..."
 
Seguidamente, el mensaje dice: "oren, oren, oren". Quienes siguen de cerca los mensajes de la Santísima Virgen María, a lo largo de estos veintinueve años, dos meses y un día que tiene de estarse apareciendo en Medjugorje, sabe muy bien cuántas veces la Madre ha hecho esta llamada. Que no es otra cosa que una triple invitación al amor hacia Dios. Esta invitación no es nueva.  Lo que sí es nuevo, que en el mes de agosto de 2010, cuando muchos todavía están de vacaciones en Europa, la Virgen, renueve la triple invitación a permanecer en Dios. La Madre, en lugar de decir: "oren, oren, oren", pudo ahorrarse palabras diciendo una sola vez: oren. Sin embargo, al hablar de la oración lo hace en forma repetitiva. Obviamente, está llamando la atención sobre la importancia del tema. Obsérvese, por ejemplo, que nunca ha dicho: conviértanse, conviértanse, conviértanse... o, ayunen, ayunen, ayunen...etc. Porque la prioridad para la Madre es la oración.
 
Cuando la Virgen hace esta invitación, no es sólo para orar, sino para orar de forma continua.  Nótese que la Virgen ha dicho varias veces: "¡Queridos hijos! que la oración sea la vida de ustedes".  Entonces, se puede entender esta triple llamada, para que la oración se haga vida en todos sus hijos. ¿Cómo se logra esto? Sólo a través de la oración continua hecha con amor. Y para responder a ella es imprescindible echar mano a los diversos métodos de oración que la iglesia nos propone, puesto que con uno sólo difícilmente se puede avanzar hacia la plena unión con Dios.
 
Para orar o mantener el ritmo de la oración continua, además del rezo de varias partes del santo Rosario durante el día, se debe reservar espacios para meditar la Biblia, visitar a Jesús Sacramentado, rezar varias partes de la Liturgia de las Horas, repetir jaculatorias durante el día...  Y, como recomienda la Madre, buscar espacios y lugares para la oración silenciosa en recogimiento.
 
La peculiaridad de este nuevo mensaje que la Virgen nos da, está, en que además de invitarnos a la oración frecuente, pide que se aproveche el tiempo (este mes) para la oración personal.  Lo cual no suprime la oración en familia o en comunidad. Quienes escuchan los mensajes de la Virgen, saben que la Madre ha pedido muchas veces a las familias rezar cada día el santo Rosario, leer juntos la Biblia... Pero ahora  invita a la oración personal.  Y no es para abandonar la oración familiar o comunitaria, si no para complementar la misma a través del recogimiento y la soledad.  Se trata  siempre de otro método de oración.  Recuérdese que también Jesús en el evangelio nos enseñó: que donde hay dos o tres reunidos en su nombre Él está allí en medio de ellos.  Pero también mencionó: "tu cuando vayas a orar entra en tu habitación y cierra la puerta y tu Padre que escucha en lo secreto te recompensará".
Por lo tanto todo discípulo de Jesús y de María práctica ambos métodos de oración.
 
En el mensaje también dice: "durante el día busquen un lugar donde, en recogimiento puedan orar con alegría".  Ese lugar puede ser un rincón de la casa, el jardín, un bosque, una montaña, pero de todos los lugares disponibles para orar, todo cristiano católico sabe que el Sagrario, por antonomasia, es el mejor lugar para orar.  Lo importante es buscar el recogimiento y la soledad.
 
La soledad y el recogimiento en la oración son importantes,  porque son herramientas para permitirle a Dios hablar en la profundidad del corazón.  Si sólo se reza el Rosario, la Liturgia de las Horas, jaculatorias y no se busca la soledad, el silencio y el recogimiento del corazón, será muy difícil escuchar a Dios, y quien no sabe escuchar a Dios no puede vivir en su voluntad ni enamorarse de Él.  Una persona que se sienta enamorada de otra, es porque el amor ha ido fluyendo por medio de la comunicación verbal.  Para amar y sentirse amado de alguien, las palabras son esenciales.  Sobre todo cuando las palabras son espontáneas, cuando  brotan de lo profundo del corazón. En nuestra relación personal con Dios, más importante que decirle todo lo que Él ya sabe, es escucharle. Porque cuanto podamos decirle a Dios en la oración, antes de presentárselo, ya es materia conocida Suya.  Sin embargo, muchos fieles no tienen la menor idea de lo que Dios diariamente les pudiera decir, porque oran muy poco.
 
La Virgen ha dicho: "¡Queridos hijos! que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración personal", y ha dicho además, que hay que buscar un lugar adecuado para la oración en recogimiento y con alegría. ¿Qué puede significar orar con alegría?
 
Una vez dijo la Virgen en un mensaje: "¡Queridos hijos! oren hasta que la oración se transforme alegría en ustedes".  Sin embargo, ahora ha dicho: "oren con alegría". Esto puede significar dos cosas diferentes que pueden ir de la mano.  Es decir, la primera: que antes de ir a orar yo debo disponerme con alegría para la oración.  No debo ir a la oración por obligación, por deber, por necesidad, ni siquiera porque María me lo pide, sino porque amo a Dios.  Una persona que tenga a Dios en el primer lugar de su corazón, no tendrá dificultad para orar con alegría.  Pero, una persona que tenga un corazón dividido, que esté apegado a las cosas del mundo, a las actividades por encima de Dios... No sólo tendrá dificultad para orar con alegría, sino que sentirá la oración como un gran peso difícil de ejecutar.
 
La otra razón del porqué la Virgen dice en este mensaje: "oren con alegría",puede hacer  referencia a que sólo cuando se ora con amor, en recogimiento, cuando se ora con el corazón, se puede encontrar la alegría. En resumen: lo importante es orar y orar siempre alegre.
 
También se puede pensar que muchas personas no oran con alegría por no haberse reconciliado con Dios o con el prójimo.  O bien, por las heridas profundas y los vacíos que puedan permanecer en el corazón, en estos casos habría que hacerse aconsejar por un sacerdote,  perdonar de corazón y hacer una buena confesión.
 
Al final del mensaje la Virgen dice: "yo los amo y los bendigo".  Muchas veces la Virgen en sus mensajes ha destacado cuanto ama a los fieles.  Ella sabe que, según los planes de Dios, no todos la pueden ver.  Sin embargo, no hay quien no pueda escucharla.  Porque cada mes tenemos un nuevo mensajes.  Ahora bien, considérese que cuando una persona ama a otra, más que verla simplemente, le gustaría escuchar de sus labios que le dice "te amo".   Quien ama a María sabe que es más importante escuchar de sus labios "yo les amo" que verla.  Si pudiéramos ver todos a la Virgen y la Virgen permanece callada, no serviría de mucho haberla visto, pero si no viéndola nos dice que nos ama, tiene más valor.  Y la Virgen como Madre lo sabe.
 
También en el mensaje dice: "los bendigo".  Quienes podemos estar en el momento de la aparición, seguramente, recibimos los efectos directos de esa bendición, toda vez, que los videntes subrayan que cuando María aparece, extiende sus brazos, ora por los presentes e imparte su bendición Maternal.  Pero cuando María en un mensaje que transmite al mundo entero dice: "los bendigo", es porque también quiere hacer participe de su bendición, a quien lee y medita su mensaje.
 
Para terminar, menciona su acostumbrado: "Gracias por haber respondido a mi llamada". Aún sabiendo que muchos de los que lean y mediten este mensaje no van a responder, de todos modos agradece la acogida al mismo.  Lo que refleja la delicadeza y la ternura con que trata a todos sus hijos.
 
Medjugorje es una gran oportunidad para quien desea vivir conforme a la voluntad de Dios. La llamada que la Virgen hace este mes, tiene como fin: atraer el mayor número de almas hacia la plenitud de vida con Dios; y la Virgen sabe que eso sólo se alcanza a través de la oración continua. La Madre en el cielo, y quienes permanecen con Ella, no tienen necesidad de orar todo el día para vivir la vida plena con Dios.  Pero quienes aún estamos en tierra necesitamos la oración como medio eficaz para alcanzar a Dios y transformarnos en su amor.  Por eso nos dice: "oren, oren, oren".
 
¡Sea alabado Jesucristo!

 

 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de julio de 2010, y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández. Fiesta de Santiago Apóstol; Medjugorje, Bosnia Herzegovina

¡Queridos hijos! Los invito nuevamente a seguirme con alegría. Deseo guiarlos a todos a mi Hijo y a vuestro Salvador. No están conscientes de que sin Él no tienen alegría, ni paz, ni futuro, ni vida eterna. Por eso, hijitos, aprovechen este tiempo de oración y   abandono gozosos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!

El mensaje de este mes se puede dividir en cuatro partes.
 
1º La Madre invita a sus hijos a seguirla con alegría. Esta invitación no es nueva. Como tampoco es nuevo el don de la presencia extraordinaria de María en Medjugorje. Gracias a Dios, en la mayoría de los países de tradición católica, los mensajes de la Virgen, cada mes, circulan masivamente. Sin embargo, no siempre quienes los leen, los acogen…  los viven con alegría. Quizá por eso la Madre de nuevo, invita a todos sus hijos a seguirla alegremente; no por deber u obligación. Sino con alegría. Entonces, cabría la pregunta: ¿Qué puede significar seguir a la Virgen alegremente?
 
Se responde, ante todo: que hay que acogerla como Madre y Maestra. Recuérdese que dentro de los planes de Dios para la humanidad, por medio de la Virgen María, no sólo estaba que fuera la Madre del Salvador, sino también la Madre de toda la Iglesia y de toda la humanidad. Es el sentido que tienen las palabras que Nuestro Señor en la Cruz le dirigió al Apóstol Juan: « Hijo, ahí tienes a tu Madre».  Como es evidente,  fue esta la única vez que Jesús se dirigió a un discípulo suyo llamándolo «hijo», y era para enfatizar la relación que, desde ese momento, desempeñaría Juan con María. Es decir: Jesús le hizo ver al «discípulo amado» que a partir de entonces, los dos tendrían una misma Madre. Y el evangelio además agrega: «que desde aquel momento, el discípulo la acogió entre sus bienes». Es decir, entre los bienes espirituales —del testamento de amor que Juan había heredado de Jesús. Y es precisamente lo que hay que hacer hoy con María: abrirle, de par en par la puerta del corazón acogerla entre los bienes espirituales que se reciben de Jesús.
 
Cuando la Madre dice: «¡Queridos hijos!: los invito nuevamente a seguirme con alegría», está pidiendo que se le admita en el corazón humano para conducir a Jesús. Sólo cuando se le abre la puerta del corazón a la Virgen —sin reservas—,  puede eficazmente conducir el alma hacia la santidad. San Luis María Grigniont de Monfort escribió: « María es el camino más fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a Jesús». Téngase en cuenta que la Virgen es toda una Dama y jamás violaría la intimidad de algún hijo suyo para entrar en él si este primero no le abre el corazón. Se destaca además que el corazón humano es la única puerta que sólo se puede abrir “desde dentro”; es decir, cuando el hombre toma la iniciativa de permitirle entrar a Dios.
 
La Virgen, entonces, está delante de muchos corazones esperando hacer su morada. Se debe rechazar todo espíritu de miedo, de prejuicios… que impidan acoger a la Madre de Dios en el corazón. María es un gran bien espiritual para todos.
 
2º. La Madre desea guiar a todos a Jesús el Salvador. La Madre no tiene otro propósito con su venida a la tierra que conquistar el mayor número de almas para Su Hijo. Todo se resume en eso. Dios la ha enviado en estos tiempos para evangelizar. Evangelizar, en síntesis, es conducir las almas a Jesús. Nótese en el mensaje como la Virgen dice: «Deseo guiarlos a todos a mi Hijo y a vuestro Salvador.» La Madre quiere que todos los corazones le pertenezcan a Cristo y por lo mismo continúa apareciéndose todos los días en Medjugorje. Jesús es el “gran mensaje” que la Virgen trae al mundo y espera que definitivamente reine en el corazón de todos. Por eso en sus mensajes frecuentemente invita a colocarlo a Él en el primer lugar del corazón. Y recuérdese que quien acoge a Jesús como Salvador y lo coloca en el centro de su corazón vive en plenitud los mensajes de Medjugorje. Una vez dijo la Virgen hablando de la Adoración al Santísimo: «Queridos: hijos los invito a que se enamoren de Jesús sacramentado.» Jesús pues, el centro del mensaje de Medjugorje.
 
 
3º. La Madre advierte la falta de conciencia de cuanto Jesús otorga. Recuérdese como en mayo de este año la Virgen mencionó: «Queridos hijos: Dios les ha dado la gracia de vivir y de custodiar todo el bien que hay en ustedes y alrededor de ustedes, y de alentar a otros a ser mejores y más santos, pero Satanás no duerme, y a través del modernismo los desvía y los conduce por su camino. Por eso, hijitos, en el amor hacia mi Corazón Inmaculado, amen a Dios sobre todas las cosas y vivan Sus Mandamientos. Así su vida tendrá sentido y la paz reinará en la Tierra.» Nótese ahora, como en el mensaje de este mes advierte: «No están conscientes de que sin Jesús no tienen alegría, ni paz, ni futuro, ni vida eterna». En el fondo ambos mensajes son similares. El hombre que se deja arrastrar por el modernismo cayendo en manos de Satanás, es el mismo que pierde la conciencia de todo lo que Jesús ofrece y que inútilmente se espera encontrar en el mundo: alegría, paz, futuro y vida eterna.
 
La Madre invita a todos sus hijos a responder a su llamada con oración y abandono alegres. Quizá es la parte más importante del mensaje, porque es la medicina a la falta de conciencia de cuanto Jesús ofrece. Las vacaciones anuales que muchos realizan en Europa en estos días, de ninguna manera deben alejar el alma de la oración y del abandono en Dios. Considérese, que como ha dicho María: la oración es siempre el mejor descanso para el alma. En este mes, pues, la Madre de nuevo invita a sus hijos a la oración. Y cuantos conocen los mensajes de la Virgen, saben que eso significa: tres partes del santo rosario cada día, la Misa, la lectura cotidiana de la Palabra de Dios, la adoración a Jesús Sacramentado y la participación en algún grupo de oración. Quienes nos reuniremos en Medjugorje en el I Encuentro Iberoamericanos de Guías del Movimiento de la Reina de la Paz, el mensaje es una exhortación a retomar cuanto Ella nos ha estado diciendo a lo largo de estos 29 años, y un nuevo desafío para trabajar con mayor empeño, en la difusión de su espiritualidad en occidente. Seamos constantes en vivir en, primer lugar, cuanto la Madre nos dice. ¡Sea alabado Jesucristo!

 

 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 2 de abril de 2010,
Viernes Santo
Y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández
 
“Queridos hijos: Hoy los bendigo de manera especial y oro para que regresen al camino correcto que lleva a Mi Hijo, su Salvador, su Redentor, Aquel que les ha dado la vida eterna. Piensen en todo lo que es humano, en todo lo que no les permite seguir a Mi Hijo, en la transitoriedad, en la imperfección, en lo limitado y luego piensen en Mi Hijo, en su divina inmensidad. Con el abandono y la oración ennoblezcan su cuerpo y perfeccionen su alma. Estén pronto, hijos míos.  ¡Les agradezco!

Hoy la Iglesia universal celebra la Pasión y Muerte en cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Es un día de especial meditación y oración, especialmente en el significado que tiene para el mundo este acontecimiento. La Madre de Dios, que tiene veintinueve años de estarse apareciendo en Medjugorje, también se une desde el Cielo a este aconteciendo, y nos comparte su reflexión.

El mensaje de este Viernes Santo comienza diciéndonos “Queridos hijos: Hoy los bendigo de manera especial”. La razón de esta bendición que la Virgen concede a los peregrinos presentes en la aparición de hoy en Medjugorje, es la Pasión dolorosa de Su Hijo. La humanidad tiende a subestimar el sufrimiento del Redentor por la pérdida del sentido del pecado y la Virgen lo enaltece. Viernes Santo es un día lleno de amor, de paz y de victoria. Día de la Reconciliación de la humidad consigo misma y con su Creador; gracias al sufrimiento vicario de Jesús. La Virgen es la primera en reconocerlo como Madre y Discípula, y también porque fue la primera en acompañar a Su Hijo en esta gesta. La Cruz es el triunfo de Jesús sobre la muerte, sobre el pecado y sobre todo lo que destruye la humanidad. Por eso la Virgen dice: “Queridos hijos: Hoy los bendigo de manera especial”.

Luego dice: “oro para que regresen al camino correcto que lleva a Mi Hijo, su Salvador, su Redentor, a Aquel que les ha dado la vida eterna.” Precisamente por la importancia que tiene cada año la celebración del Viernes Santo y el significado que tiene la Muerte de Cristo por la salvación del género humano, la Madre no puede dejar pasar este significativo día sin elevar plegarias especiales a la Santísima Trinidad por la salvación todos. A María le preocupa que muchas almas se pierdan por el pecado por la indiferencia, por el apego a las cosas materiales y al apego al espíritu del mundo sin Dios. Por eso ora. La Virgen con su ejemplo hace ver a todos la importancia de la oración en este tiempo y en este Día. Y de Ella la humanidad debe aprender.

Como María nos sugiere, este es un día para doblar las rodillas, para arrepentirse de los pecados, para pedir perdón… porque Cristo ofreció su vida como víctima expiatoria de redención por todos. Esa es la única explicación de su sufrimiento, del porqué, siendo inocente, aceptó el suplicio de la cruz. Fue por puro amor. La Madre quiere que hoy todos contemplen al crucificado, que frente a la cruz todos laven sus culpas y comiencen a vivir una vida nueva en gracia, sin ofender nunca más a Dios.

La Virgen María en el calvario tuvo sus ojos limpios fijos en el sufrimiento de su Hijo. Lo vio bañado en sangre, coronado de espinas. Ella sabía que se ofrecía por toda la humanidad; no por Ella, pues no tenía pecado, sino por todos los hombres. Y al “pie de la cruz” oraba para que su sacrificio no fuese en vano y las almas pudieran abrirse a su dolor, a su muerte. También hoy en el cielo la Virgen permanece “al pie de la cruz”, permanece contemplado el sufrimiento de su Hijo Aquel Viernes Santo y no quiere que pase por inadvertido. Quiere, por el contrario, que se un día de conversión, de reconciliación y de regreso a la vida de gracia. Por eso ora de nuevo. Y dice: “oro para que vuelvan al camino correcto de Mi Hijo, Su Salvador, Su Redentor, a Aquel que les ha dado la vida eterna.” La Madre desea que este día los corazones de toda la humanidad se abran al amor de Jesús; sin miedo a perder la vida que el mundo ofrece. La Madre quiere que todos reciban hoy la vida eterna que Jesús brinda. Por eso ora e invita  a todos a regresar al camino correcto de Jesús. Recordamos que Jesús es el “Camino, la Verdad y la Vida”. No hay otro Nombre dado a los hombres por el que la humanidad pueda salvarse. María lo sabe y tiene veintinueve años de estarlo predicando en Medjugorje, de venir del Cielo a la tierra por la conversión de la humanidad. Por eso este día Viernes Santo, es clave, es el día de la salvación para muchas almas, del inicio de una vida nueva.

En el mensaje la Virgen le atribuye cuatro hermosos títulos a Jesús: Su Hijo, Nuestro Salvador, Nuestro Redentor, a Aquel que nos ha dado la vida eterna.

El primero recuerda la relación filial de Jesús con María. Ella lo concibió, lo trajo al mundo, lo educó, vivió con El. Estuvo siempre a su lado. Nunca se separó. Como tampoco jamás ningún cristiano se debe separar de Él.

En el segundo, título, “Salvador”, María recuerda de Jesús su dimensión soteriológica, la razón de su venida al mundo: ha venido para salvar. A diferencia de muchos que vinieron antes de él y fueron “ladrones y salteadores” Jn 10:8. Jesús, sin embrago, vino para que todos tuviéramos “vida y vida en abundancia” Jn 10:10. Jesús salva al hombre de todo lo que le impide ser feliz, y por eso ofreció su vida en la cruz.

En el tercer título, “Redentor”, María especifica un aspecto de la salvación que el Señor otorga: la Redención. En su primera acepción se trata de un rescate. Redimir viene de la palabra griega “antilutron” que se utilizaba en la antigüedad para significar “el reemplazo de dinero por un esclavo o prisionero”. Jesús con su muerte en la cruz ha rescatado del mercado de la esclavitud del pecado a toda la humanidad, en la cual todos yacían muertos espiritualmente por la deuda de Adán. Gracias a su Muerte en Cruz, Jesús libra a la humanidad de la corrupción. Por eso este día es significativo: La Virgen no quiere que nadie se quede en las “representaciones” de la Pasión de Jesús sino que todos se decidan en ser parte de ellas lavando sus pecados con la Sangre del Señor.

En el tercer título, “Aquel que nos ha dado la vida eterna”, la Virgen recuerda que Jesús le abrió a todo hombre las puertas del Paraíso. El primero en disfrutar de esta realidad fue el malhechor arrepentido que acompañaba a Jesús en la Cruz. Y las mismas palabras que el Señor ofreció al ladrón también la ofrece hoy a toda la humanidad: “estarás conmigo en el paraíso” , “si te arrepientes de tus pecados”, “si me abres tu corazón”, “si renuncias a todo lo que ofende tu dignidad de cristiano”, “si me aceptas como el Señor de tu vida.”

La tercera parte del mensaje es muy significativa, la Virgen dice: “Piensen en todo lo que es humano, en todo lo que no les permite seguir a Mi Hijo, en la transitoriedad, en la imperfección, en lo limitado y luego piensen en Mi Hijo, en Su divina inmensidad.” La Madre quiere que el día de hoy sea un día de reflexión, que se medite y reflexione sobre las cosas humanas, transitorias, limitadas y se confronte todo eso con Jesús, con lo que Él ofrece y su Divina inmensidad. María quiere que este sea un día de reflexión profunda y que cada hombre descubra, y renuncie a la vez, a todo lo que lo separa de la vida de la gracia. La Madre está preocupada porque hoy, como nunca, muchos van por la vía del error. Por eso habla, por eso se aparece, y con su presencia y palabras quiere rescatar a todos del pecado. Por eso invita a la reflexión, al arrepentimiento, a iniciar una vida nueva. María dice: “abran el corazón a Jesús” Pónganlo a Él en primer lugar en sus vidas”.

La última parte del mensaje es también importante dice: “Con el abandono y la oración ennoblezcan su cuerpo y perfeccionen su alma. Estén pronto, hijos míos.  ¡Les agradezco!”. Abandonarse significa poner todo en las manos de Dios, confiar en Él, no tenerle temor. Significa: abrirle el corazón. Como una persona enamora le abre su corazón a su pareja, se entra espiritualmente a ella. María quiere que ante todo, las almas se entreguen a Jesús, que lo conozcan a Él. Que acepten su proyecto de amor.

María quiere que la humanidad se decida en amar a Cristo, que acoja su mensaje, que no lo desprecie. Hoy Viernes Santo es el día en que Jesús demostró radicalmente su amor por todos. Cuando María dice: “con el abandono y la oración ennoblezcan su cuerpo y perfeccionen su alma”, es para que el sacrificio de su Hijo no pase por inadvertido. Si Jesús en la Cruz confió en el Padre que lo iba a resucitar, no podemos actuar diferente ante las incomprensiones, dolor, problemas, dificultades. Quien asiduamente contempla al crucificado aprende a confiar en Dios, a esperarlo todo de Él.

María nos vuele a decir con la mirada en Jesús muerto en la cruz: “Oren”. Para responder a esta invitación hay que tomar hoy el rosario y contemplar varias veces los misterios de dolor, rezar el Vía Crucis, visitar los sagrarios, tomar la Biblia y meditar los pasajes de la Pasión dolorosa de Jesús. Semana Santa no es tiempo de vacaciones, de descanso, de diversión sino de oración, de participación en los oficios religiosos. La sociedad de consumo impone sus criterios por razones económicas y los discípulos de Cristo no deben ser parte del juego.

También la Madre dice: que con el “abandono y la oración se ennoblece el cuerpo y el alma”. Ella lo sabe porque es consciente que muchas almas han manchado su cuerpo y su alma con el pecado y por eso las invita a abandonarse en Dios y a que oren. Y la oración los llevará a reconciliarse con Dios en la Confesión.

Al final dice: “Estén pronto, hijos míos.  ¡Les agradezco!”. “Estén pronto” es sinónimo de estar listo, disponibles. Quiere decir que la Madre espera que se responda a su invitación y sobre todo al sacrificio redentor de Su Hijo por nuestros pecados. La mejor Pascua que se puede celebrar es acogiendo a Jesús como Redentor y empezar la vida de gracia. ¡Feliz Pascua de Resurrección 2010!



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de marzo de 2010
Medjugorje, Bosnia Herzegovina y reflexión del P. Francisco Verar

 
“Queridos hijos! También hoy deseo llamarlos a todos a que sean fuertes en la oración y en los momentos en que las tentaciones los asalten. Vivan en la alegría y en la humildad su vocación cristiana y den testimonio a todos. Yo estoy con ustedes y a todos los llevo ante mi Hijo Jesús, y El será para ustedes fuerza y apoyo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”


De todos es sabido que uno de los días más importantes para los católicos es el día de la Anunciación porque además se celebra la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo. La Madre fiel a su cita, ha dado nuevamente un hermoso mensaje coincidiendo con este día tan significativo. Los videntes afirman que en los días solemnes la Virgen aparece con «vestidos» de gala de color entre plata y dorado. Y así ocurrió también este 25 de marzo. El mensaje comienza como casi todos los mensajes de la Reina de la Paz con la expresión «queridos hijos». Es una forma cariñosa, tierna, amistosa… de la Madre que se relaciona con sus hijos en la cual refleja sus sentimientos especiales de amor para con todos. Se recuerda que el mensaje no va dirigido a los videntes, pues ellos la ven todos los días, sino a todos los hombres de buena voluntad y en primer lugar a los católicos que acogen sus llamadas.

La Madre dice en el mensaje: «También hoy deseo llamarlos a todos a que sean fuertes en la oración y en los momentos en que las tentaciones los asalten.» En esta primera parte del mensaje la Virgen hace la invitación a descubrir y valorar dos aspectos importantes de la oración cristiana. El primero va dirigido a desarrollar la virtud de la fortaleza y el segundo a perseverar en ella, particularmente cuando vienen las tentaciones.

En relación a lo primero habría que especificar, que ser «ser fuerte» en la oración sugiere: la firmeza o manifestación de energía de carácter —por medio de las facultades del alma de la memoria, entendimiento y voluntad— encausada a «enfrentar» y «resistir» los estados de ánimo que obstaculizan el diálogo con Dios. Se trata entonces de vencer todo espíritu de desidia, cansancio, aridez, pereza, negligencia… que impida perseverar en la oración. En otras palabras: la Virgen quiere que sus hijos venzan cualquier estado negativo de ánimo que impida orar y que, por consiguiente, se dialogue con Dios. Y se sabe que los momentos privilegiados para la oración cada día son las mañanas y las noches; además de llenar los espacios pequeños de la jornada con jaculatorias, como la Madre ha sugerido, porque de todos es sabido, que a lo largo de estos veintinueve años que tiene de estarse apareciendo, ha repetido un sinnúmero de veces: «oren, oren, oren». Entonces, si hoy menciona: «También hoy deseo llamarlos a todos a que sean fuertes en la oración y en los momentos en que las tentaciones los asalten» es porque está diciendo de otra manera: «oren, oren, oren». Se recuerda que la Virgen ha dicho varias veces que «Medjugorje es una llamada a la oración» y precisamente por eso insiste tanto en este tema. También la presencia de la Virgen en Medjugorje se entiende con la oración. Un día dijo: «Si ustedes quieren entender porqué estoy tanto tiempo con ustedes oren, con la oración entenderán la verdadera razón de mi venida.» De seguro será muy significativo para todos los devotos de Medjugorje el día que la Iglesia reconozca la presencia extraordinaria de María en este lugar santo. Sin embargo, se debe acentuar, que el tal reconocimiento no garantizará que la gente ore. Porque fijémonos bien: el mismo Jesús enseñó que hay que orar siempre sin desfallecer, en todo momento. Sin embargo, la gente no ora como debe. ¡Y Jesús está reconocido por la Iglesia desde hace dos mil años! O más bien, ha sido Jesús quien ha reconocido la Iglesia desde hace dos mil años. Como la Virgen. Es decir, la Virgen ha reconocido la Iglesia siempre: ha orado por ella, la ha amado, le ha servido, le ha hablado… Sin embargo, muchos de sus hijos aun no la reconocen, no le oran, no le sirven, no la escuchan. Y lo mismo puede ocurrir con Jesús, que muchos no lo reconocen, no le oran, no le sirven… y es la oración la que hace posible el encuentro con Él y con Su Madre.

La segunda parte de la llamada a la oración de este veinticinco de mes, recae en un aspecto muy concreto de ella: hacerla cuando saltan las tentaciones. Todo cristiano sabe que cada día al empezar la jornada, debe orar. La Virgen ha dicho que debe ser un mínimo de treinta minutos en la mañana y treinta al finalizar la jornada; fuera de la Eucaristía. Además es recomendable acompañar el día con oraciones pequeñas y la meditación de la Palabra de Dios. Sin embargo, la oración nunca debe verse como una «obligación» o un «deber». Ninguno debe sentirse «obligado» a orar ni tampoco en el «deber» de orar, aunque de hecho lo sea. Porque nadie se enamora por «obligación» ni por «deber», porque el amor es un sentimiento espontaneo que brota del corazón. Y lo mismo pasa con la oración. Se ora porque se ama a Dios y no por obligación o por deber. San Agustín decía que «Dios tiene sed que de que el hombre tenga sed de Él.» En realidad ningún cristiano debiera tener problema con la oración si amara a Dios como se debe. Se juzga entonces, que el problema no está en la oración en sí, sino en la capacidad de amar a Dios, y la Virgen quiere que Dios ocupe siempre el primer lugar en el corazón. Por eso siempre nos invita a la oración. Y para lograrlo recuerda que no sólo hay que orar en los momentos fijos del día, sino también cuando saltan las tentaciones. Porque si se ora en la mañana y en la noche y se descuida la oración en los momentos en que el «enemigo» ataca, una sola tentación puede convertirse en pecado con el poder potencialmente, de destruir cuanta virtud se halla conquistado en varios  días, semanas y hasta meses. De donde se entiende perfectamente que es muy importante orar cuando asaltan las tentaciones. ¿Y cómo orar en ese momento?

Es fundamental no esperar reconocer la tentación sino más bien, seguir el consejo del Señor de orar «en todo momento» para no caer en la tentación ya que muchas veces es difícil descubrir el asalto del «enemigo». El maligno se viste muchas veces de ángel de luz y no siempre se puede reconocer su acción. San Ignacio de Loyola afirma, por ejemplo, que cuando el maligno no puede hacer caer un alma en el pecado debido a su adelantamiento en la virtud, entonces la hará caer por medio de las mismas obras que realiza para Dios, haciéndole pensar que cuanto hace es para Él. Y en estos casos la única manera de desenmascararlo es cuando el alma puede percibir que en el desarrollo de las supuestas obras de Dios, las cosas no salen como debieran. Entonces, es difícil desenmascarar del todo al maligno y por ende, también sus tentaciones y las que vienen del mundo y de la propia concupiscencia.

Recuérdese que toda caída siempre es precedida por la tentación. Hay tentaciones que pueden ser reconocidas de inmediato y aun así pueden hacer caer al discípulo de Cristo. Y esto suele ocurrir sólo por dos razones: porque predomina la fragilidad o bien: porque deliberadamente se quiso ofender a Dios. Pero tómese en consideración que también puede ocurrir otra cosa: que el alma aún estando muy adelantada en la virtud, ignore en el momento, que un determinado impulso interior es realidad una tentación. Y en los tres casos lo que puede detener la caída es siempre la oración. La Virgen cuando nos dice: «oren en los momentos en que las tentaciones los asalten» no especifica si la tentación es reconocida o no, pero da a entender que cuando se es fuerte en la oración es cuando la tentación puede ser vencida.

En la segunda parte del mensaje la Madre dice: «Vivan en la alegría y en la humildad su vocación cristiana y den testimonio a todos». Sin oración constante esto es imposible. Porque el alma que no ora como debe, fácilmente se dejará conducir por los pensamientos negativos que puedan aflorar en la mente y por ende empañará su imagen frente a los demás. En muchas almas los recuerdos dolorosos se imponen en sus pensamientos inclusive de manera inconsciente. En otros son los problemas, las dificultades y las heridas emocionales del presente, que como consecuencia afectan el humor. La Madre lo sabe y por eso dice: «Vivan en la alegría y en la humildad su vocación cristiana y den testimonio a todos.» Pero recuérdese que primero dijo: «hoy deseo llamarlos a todos a que sean fuertes en la oración y en los momentos en que las tentaciones los asalten». Por consiguiente: quien no toma la oración con seriedad difícilmente podrá dar testimonio con alegría y en humildad de su vocación cristiana. Cuando el hombre sabe darle a Dios el lugar que le corresponde en su vida por medio de la oración, es cuando entonces surge de manera espontanea el testimonio alegre y  humilde del discípulo de Cristo. Por lo tanto más que examinar los actos de cada día si son alegres o humildes, hay que revisar más bien como se está practicando la oración. Porque también puede ocurrir que muchos oran pero oran mal, sin el debido recogimiento del corazón, sin amor, sin paz o bien, sin haber hecho antes una buena confesión. De donde se puede concluir, a partir del mensaje de la Madre: que ora como debe es quien puede dar testimonio a los demás en alegría y amor.

En la tercera parte del mensaje la Virgen dice: «Yo estoy con ustedes y a todos los llevo ante mi Hijo Jesús, y Él será para ustedes fuerza y apoyo.» En muchos mensajes la Virgen dice «Yo estoy con ustedes» seguramente lo dice porque sabe que muchos de sus hijos frente a tantas incertidumbres, problemas, dificultades pueden pensar que Ella no los escucha, que está lejos. Pero probablemente también dice «yo estoy con ustedes» porque muchos no son lo suficientemente conscientes de la ayuda que Ella brinda, de su amor, de su presencia, de su amistad…  el «Yo estoy con ustedes» es una manera de decir: no se desanimen, confíen en mí, yo no los abandono… Esta última parte del mensaje una vez más irradia la ternura de María para todos sus hijos. Hay invitación implícita a confiar en Ella, a ponerse en sus manos y sobre todo, a abrirle el corazón ya que a todos quiere conducir a Jesús para que sea fuerza y apoyo. ¡Sea alabado Jesucristo!



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de febrero de 2010
Medjugorje, Bosnia Herzegovina y reflexión del P. Francisco Verar

 
"Queridos hijos: En este tiempo de gracia, cuando también la naturaleza se prepara a ofrecer los colores más hermosos del año, yo los invito, hijitos, a abrir sus corazones a Dios Creador, a fin de que Él los transforme y modele a Su imagen, para que todo lo bueno que se encuentra dormido en sus corazones, se despierte a una nueva vida y anhelo de eternidad. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»"

El nuevo mensaje que la Virgen regala para este mes, comienza recordando que se vive un especial «tiempo de gracia». Con frecuencia la Madre utiliza esta expresión para hacer referencia al «tiempo de su visita». Sin embargo, en esta ocasión figura el sagrado tiempo de la cuaresma, que además compara con el despertar invernal de la naturaleza europea. Ha mencionado: — «cuando también la naturaleza se prepara a ofrecer los colores más hermosos del año, yo los invito, hijitos, a abrir sus corazones a Dios Creador».
 
Para quienes viven en el hemisferio norte donde aparece la Virgen, la llegada de la primavera cada año, representa un especial signo de esperanza y de vida nueva. Obsérvese que del mismo modo la Madre está en la expectativa para que la próxima celebración de la Pascua, donde el creyente vuelve a encontrarse con el misterio central de su fe —unido al de la Encarnación y al de la Trinidad Santísima— despierte el corazón a una «vida nueva y anhelo de eternidad.» Pero para estimular la fe a esa vida nueva centrada en el misterio pascual, la Madre pone como condición: abrirle ahora el corazón a Dios Creador. Nótese que la Virgen no deja pasar por alto la oportunidad del presente tiempo litúrgico, para invitar a sus hijos a vivir en plenitud la vida de comunión con Dios, por medio de la disposición interior del corazón, ya que es allí donde Dios se manifiesta.
 
El corazón en el lenguaje bíblico no es sólo un órgano que bombea sangre o la sede de los sentimientos. El corazón, en el pensamiento global de la Escritura: es la fuente misma de la personalidad consciente y libre de cada ser humano, sede de las decisiones fundamentales y de la realidad profunda donde Dios se hace presente. Es la razón por la cual, muchas veces la Escritura, lo identifica con el alma. Entonces, cuando la Virgen dice: —«yo los invito, hijitos, a abrir vuestros (sus) corazones a Dios Creador» pide incondicionalmente —desde su magisterio de Madre de la Iglesia—, que se le permita a la Trinidad Santísima hacer morada en la realidad profunda del ser humano. Es una llamada a la experiencia real y profunda del Dios vivo. La Madre no quiere que sus hijos se queden sólo en ritos y demás expresiones exteriores de fe, si no que la vida de cada cual pueda renovarse desde el encuentro personal con Dios. Por eso dice: —« abran sus corazones al Dios Creador». Entonces, seguidamente cabría la pregunta: ¿Cómo hacer para abrir el corazón a Dios?

Se recuerda que la Madre no pide imposibles. Nadie se debe desanimar frente a esta llamada. «Abrir el corazón a Dios» no es algo que escape a las fuerzas humanas o a la vida espiritual común de cada creyente. Si se tiene en consideración que el corazón es la fuente de la existencia humana y la realidad profunda del ser, hay que entender la llamada a una acción que involucra toda la persona en su plenitud. En la antropología bíblica el concepto se refiere a permitirle a Dios que tome posesión, en su totalidad, del ser humano. El hombre que le abre el corazón a Dios, se deja poseer de Él. Como María en Nazaret cuando le respondió al Ángel: —«He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra» Lc 1:3. En aquel momento Dios descendió a Ella y engendró en su vientre a Su Hijo Unigénito. Del mismo modo Dios Padre en esta cuaresma quiere «descender» en sus hijos para transformarlos y moldearlos a Su imagen. Pero si el hombre no abre el corazón el movimiento de la manifestación de Dios no se puede lograr.

La acción de permitirle a Dios descender a las profundidades de la existencia humana, involucra las disposiciones esenciales de entrega y abandono. El que abre su corazón a Dios se entrega sin reservas a Él para que actúe en su vida. De esta manera se le permite a Dios tomar posesión de su existencia: sin condiciones ni reservas. Se experimenta que todo en la vida tiene a Dios como referencia y que todo tiende a Él como a su fin. ¿Y porqué María pide esta entrega inmediata e incondicional? Obsérvese que Ella misma advierte en el mensaje: «a fin de que Él los transforme y modele a Su imagen», ya que sin la debida disposición interior, Dios no puede actuar en el hombre. Cuando Jesús vio a Zaqueo arriba del sicomoro le dijo: —«Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» Luego Zaqueo le dijo: —« Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más» Entonces Jesús dijo: —« Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también este es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido» Lc 19: 5 ss. Si Zaqueo no hubiera sido humilde y no hubiera abierto la puerta de su corazón que representaba la de su casa, Jesús no hubiera entrado ni hubiese llegado la salvación a los familiares de Zaqueo. Jesús esperaba entonces la respuesta de Zaqueo para poder entrar, como igualmente espera la respuesta de todos los creyentes y de todos los indiferentes. Si no se da la respuesta no puede entrar porque no viola ningún corazón. Fíjese además, cómo el libro del Apocalipsis representa con claridad el drama de la relación personal de Dios, que no quebranta la intimidad del hombre: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» Ap. 3:20.  Aparece entonces claro que si el hombre no toma la decisión de abrir la puerta de su existencia, Dios no puede entrar en él para transformarlo. Entonces el mensaje de la Virgen de este mes es una invitación a que, desde la libertad que Dios ha dado al hombre, se le permita entrar para hacer su morada y donar la vida abundante. San Agustín llegó a decir: «Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.» Dios está esperando a que el hombre le abra su corazón. Es lo que nos dice María.
 
En el mensaje también dice, que cuando Dios entra modela a sus hijos a «Su imagen». Esta expresión es muy significativa, puesto que la conversión siempre es un proceso de transformación en Dios. San Pablo llega afirmar en la Segunda Carta a los Corintios, que «todos nosotros… nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu.» 2Co 3:18. Luego, la obra de transformación no es otra cosa que asemejarnos cada vez más a Dios. También San Juan exclama que «cuando Dios se manifieste seremos semejantes a Él» 1J n 3:2. La Madre espera que sus hijos en esta cuaresma tengan la disposición de permitirle a Dios penetrar en sus vidas para que los creyentes se asemejen a Él. ¿Y cuando se tiene la certeza que la transformación en Dios es eficaz? El termómetro es siempre el amor, porque todos sabemos que Dios es amor. Entonces, quien más cerca está de Dios es quien más ama, «porque Dios es amor.» 1 Jn 4:8.



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de enero de 2010
Medjugorje, Bosnia Herzegovina y reflexión del P. Francisco Verar

 
"Queridos Hijos: que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración personal, para que en sus corazones crezca la semilla de la fe, y pueda crecer en testimonio alegre para los demás. Yo estoy con ustedes y deseo exhortarlos a todos: crezcan y alégrense en el Señor que los ha creado. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

En el primer mensaje mensual del nuevo año, la Madre vuelve a invitar a sus hijos a la oración personal. Este llamado no es nuevo, pero tampoco se puede afirmar que haya sido muy frecuente. Es decir, habitualmente María invita a sus hijos devotos a la oración, pero sin llegar a precisar si conviene que se haga personal, litúrgica, grupal o familiar. Tampoco advierte, específicamente, sobre sus expresiones, que pueden variar entre la vocal, la mental o la contemplativa. Tampoco especifica sobre las formas, si la adoración, intercesión, petición, acción de gracias o alabanza. Por lo común, la Madre sólo invita en sus mensajes a que se persevere en la oración. Sin más. Y que ésta se haga con el corazón. Este mes, sin embargo, prevalece un criterio determinado: redescubrir la importancia de la oración personal.

El cristiano común que escucha oír el tema de la oración personal, sabe de qué se trata. La oración individual no excluye la grupal, la familiar o la litúrgica, sino que es el fundamento de todas las demás y las asume. Probablemente, la Virgen al ver desde el cielo a sus hijos —que intentan responder a sus múltiples llamadas de perseverar en la comunión con Dios por medio de la oración—, percibe que muchos no observan el justo equilibrio entre la oración personal, la litúrgica, la familiar o la grupal.

Conviene que se tenga en cuenta —antes de seguir adelante— que las enseñanzas de Jesús en los evangelios sobre la oración, recaen siempre en sus diversas modalidades. Nótese como el Señor enseñó: «Tu, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu habitación y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allá en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará» Mt 6:6. Y también dijo: «Les aseguro además que se dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» Mt 18:19-20. Por otro lado —no se olvide—, que Jesús acudía asiduamente los sábados a la oración litúrgica sinagogal e instituyó como precepto, la nueva oración litúrgica de la eucaristía. Todo sumado indica, que de las enseñanzas evangélicas la oración cristiana siempre se caracteriza por el triple matiz: personal, litúrgico y grupal. No obstante, como se ha mencionado, la oración personal será el fundamento de las demás y la esencia misma de la vida cristiana. Tal y como fue en la vida de Jesús.

El Señor Jesús, por muchas ocupaciones que tuviera, jamás descuidó su oración personal. Con frecuencia los evangelios lo presentan orando a solas. Se observa que después de su bautismo en el Jordán, se retiró al desierto para permanecer cuarenta días en oración. Lo mismo cuando tuvo que elegir a los Apóstoles y en cada decisión importante. También tenía la bonita costumbre de levantarse temprano para dialogar a solas con su Padre, y al caer la tarde —después de despedir a la gente—, se le encuentra nuevamente retirándose para pasar largos ratos en oración. ¿Y por qué lo hacía? ¿Cuál era su método? Una pregunta parecida, le remitieron a la Virgen en cierta ocasión, los videntes en Medjugorje: —«¿Cómo Jesús podía pasar toda la noche orando sin cansarse, y cuál era su método?» Y la Madre respondió: —«Jesús tenía un gran deseo de Dios y un gran deseo de salvar almas». Quizá en esta misma respuesta se pueda encontrar también la razón —pero en sentido inverso— del porqué hoy muchas almas, han perdido el gusto por la oración. Se podría afirmar que las almas que no oran, han perdido el deseo de Dios y de la salvación de las almas.

La Virgen pues, una vez más, invita a todos: a no descuidar el trato de amistad con la Santísima Trinidad por medio de la oración individual. ¿Y cómo se debe realizar este trato? Cómo la Iglesia enseña: a través de la oración vocal, la meditación y la contemplación. Y con los recursos conocidos del rosario, la Biblia, la Adoración a Jesús Sacramentado, las oraciones aprobadas por la Iglesia y la Liturgia de la Horas. Sin descuidar, por otro lado, los espacios reservados para el silencio interior. Recuérdese, que la oración personal, particularmente, se caracteriza por ser un diálogo en donde se le debe permitir a Dios hablar directamente al corazón. Y por lo mismo la disposición del corazón es esencial: las puertas abiertas sin ningún tipo de reservas.

En el mensaje del mes la Madre especifica además, que por medio de la oración personal crecerá la semilla de la fe, porque sabe que el mundo contemporáneo con sus luces y sombras —¡y quizá más sombras que luces!—, necesita del testimonio alegre de los seguidores de su Hijo. Ella sabe perfectamente —primero por experiencia propia en la tierra y luego desde su condición magisterial en la patria de los bienaventurados cómo Madre del Buen Consejo— que es por medio de la oración que se reduce el triste abismo que existe en muchas almas, entre lo que se proclama y escucha en la iglesia y la vida que cada fiel desempeña en la calle. La oración personal, entonces, es la vía para que la semilla de la fe crezca y madure.


La tercera parte del mensaje también es importante. La Virgen dice: «Yo estoy con ustedes y deseo exhortarlos a todos: crezcan y alégrense en el Señor que los ha creado». Se sabe que la presencia prolongada de la Virgen es siempre el más importante mensaje. Una vez más lo recuerda y recuerda también el valor de sus mensajes exhortativos. De los cuales, el de este mes, es una invitación a crecer espiritualmente por medio de la oración personal, y llevar el testimonio —como fruto de ella— con alegría. Nótese que el llamado a la alegría aparece dos veces en el mensaje. Primero como parte integral de la fe que se desarrolla por medio de la oración personal, y luego como virtud que se puede hacer vida, independientemente del llamado a la oración. Porque dice en forma imperativa: «alégrense en el Señor que los ha creado».


Entonces, para este mes, hay un doble desafío: el de la oración personal que hace crecer —desarrollar— la semilla de la fe en testimonio alegre para los demás y el esfuerzo de vivir cada cual gozosamente la vida. En verdad, ninguna de estas dos realidades deben ser desafíos para el creyente en Jesús, porque sin oración no hay vida cristiana y la vida cristiana es vida de alegría. Pero en la práctica, muchos creyentes, al dejarse llevar del activismo, los problemas, las preocupaciones, las heridas emocionales de la vida… terminan siendo un mal testimonio para los demás. De donde resulta imperativo el llamado que la Madre vuelve hacer por medio de estos dos conceptos esenciales. ¡Sea alabado Jesucristo!



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2009
Medjugorje, Bosnia Herzegovina y reflexión del P. Francisco Verar

 
"Queridos hijos: Todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con ustedes, deseo guiarlos por el camino que conduce a Jesús y a vuestra salvación. Hijitos míos, solamente en Dios pueden encontrar la salvación, y por eso, especialmente en este día de gracia, con el Niño Jesús en brazos, los invito a que permitan a que Jesús nazca en sus corazones. Solamente con Jesús en el corazón pueden emprender el camino de la salvación y de la vida eterna. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

La Virgen se le aparece a Jakov Colo con el Niño Jesús en sus brazos, cada 25 de diciembre desde que tuvo la última aparición diaria el 12 de septiembre de 1998. La aparición fue a las 14:35 y duró unos 12 minutos. El mensaje que la Virgen dio este año no se debe interpretar como una despedida. Se recuerda que la Virgen ha prometido a los tres videntes que tienen la aparición anual, que tendrán el don de verla una vez al año, hasta el fin de sus vidas en la tierra. Entonces, cuando terminen las apariciones diarias a los demás videntes, se puede pensar que la Madre continuará apareciéndose y dando sus mensajes, al menos, cada dos meses. Luego, el mensaje no es una despedida, sino más bien -como otras veces ha enfatizado-, un nuevo acento sobre la razón de su venida. El mensaje dice: -"Todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con ustedes, deseo guiarlos por el camino que conduce a Jesús y a vuestra salvación." Obsérvese que el mensaje aparece como una especie de síntesis sobre la esencia de su visita. Se recuerda, en primer lugar, que no aparece por iniciativa propia sino por un designo especial del Altísimo y ese designio que también es Don, se prolonga ya por 28 años y seis meses. Se subraya que ninguno de los tres videntes que continúan teniendo el encuentro diario con la Madre puede afirmar por cuánto tiempo más continuará con ese privilegio. Por lo cual se enfatiza una vez más, que el mensaje más grande de María en Medjugorje es su presencia prolongada. Obsérvese como dice: -"Todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con ustedes." Entonces, la Madre espera que se aprecie este hecho relevante y que como fin concreto: guía a la humanidad con sus mensajes por el camino que conduce a Jesús y la salvación de cada alma.

Cuando comenzaron las apariciones la Virgen dijo: "quiero estar con ustedes para convertir y reconciliar el mundo entero". Y de esta manera han transcurridos 28 años y medio de apariciones diarias. Recientemente el Cardenal de Sarajevo -recordando que es la Santa Sede quien le corresponde ahora discernir el fenómeno de Medjugorje-, aseveró que se han recibido más de 30,000 mensajes. Pero por otro lado, téngase en cuenta, que no se debe desconocer que el Mensaje más importante es el hecho que María aparece. Y, en el mensaje de este mes, recuerda a todos que la razón de su visita es la salvación de las almas y la iniciativa de aparecer en la tierra proviene de Dios. De lo cual se observa una vez más, que María no viene a anunciarse a sí misma, sino por el contrario -como hizo en Caná de Galilea-  muestra a todos el camino para llegar y permanecer en Jesús.

En el mensaje de este mes se aprecia la respuesta que la Madre ofrece a las preguntas que  muchos de sus hijos hacen del porqué tantas apariciones, tantos mensajes, tantos signos extraordinarios, y, seguramente, del porqué también, tantas controversias. La respuesta es clara: la Madre está preocupada por la salvación de sus hijos y sabe que la única respuesta está sólo en Jesús.

Medjugorje con sus signos evidentes de lo sobrenatural, no deja de impactar las conciencias racionalistas y materialistas contemporáneas justificadas de progreso y evolución.

Se observa con el mensaje que María aparece para convertir la mayor cantidad de almas posibles a Dios. No viene a ser turismo a la tierra. El único propósito de su venida es que Jesucristo reine en todos y que se le brinde la oportunidad de gobernar el corazón de sus fieles. Préstese atención cómo aparece en este mensaje la espiritualidad cristocéntrica que la Virgen puntualiza en Medjugorie.

La segunda parte del mensaje reza: "Hijitos míos, solamente en Dios pueden encontrar la salvación, y por eso, especialmente en este día de gracia, con el Niño Jesús en brazos, los invito a que permitan a que Jesús nazca en sus corazones." Una vez más aparece la invitación que la Madre ha dejado sentir muchas veces: desea que Su hijo nazca en el corazón de los hombres en ocasión del tiempo litúrgico de la Navidad. Pero, por otro lado, refuerza el concepto que sin la respuesta personal es imposible alcanzar el objetivo por lo que dice: "los invito a que permitan a que Jesús nazca en sus corazones."

Piénsese que cuando Jesús nació en Belén, la Virgen, en lugar de ocultarlo, tuvo la audacia de mostrarlo para que fuera acogido y adorado por los pastores y magos que llegaron al portal. También hoy María, adaptándose a la liturgia de la Iglesia que celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, tiene la intrepidez de volverlo a presentar recién nacido para a fin de provocar su acogida y ser adorado por todos. El mensaje es pues una invitación a vivir el misterio de la Navidad con la mirada y el corazón puestos en la persona de Jesús vivo.

Cuando los Magos llegaron al portal de Belén abrieron sus cofres y le presentaron al Niño sus dones de oro, incienso y mirra. Pero adviértase que aquellos dones no eran sino el símbolo de que los corazones de los magos acogían a Jesús como Rey y Señor. Del mismo modo también hoy María espera que muchos corazones, como los cofres de aquellos magos puedan permanecer abiertos ante Jesús ofreciéndole lo mejor de sí mismo. Se recuerda de tal forma que Medjugorje es un llamado a la conversión a Jesucristo. Todo se resume en eso. Y quien opta por Jesús posee la verdadera vida. Los Magos llevaron sus dones a Jesús pero fue mucho más lo que a su vez recibieron de Él.

María, como la estrella que guió a los Magos hasta Belén, nos está mostrando hoy el camino de la salvación y la Verdad por eso dice: "Solamente con Jesús en el corazón pueden emprender el camino de la salvación y de la vida eterna." Entonces, queda sólo la decisión de acogerlo. Medjugorje es una gran oportunidad para cualquier alma sedienta de Dios y de esperanza. ¡Quien encuentra a Cristo encuentra la Vida en plenitud que se prolonga por la eternidad!

Al finalizar el mensaje, la Madre termina como habitualmente lo hace cada veinticinco: ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ¡Obsérvese la cortesía de este trato familiar que por anticipado agradece la respuesta! Lo que hace pensar que la Madre espera siempre la respuesta efectiva de sus hijos.

Horas más tarde, por medio de la vidente Marija, la Virgen dio el mensaje mensual: "Queridos hijos en este día de alegría los llevo a todos ante Mi Hijo Rey de la Paz, para que Él les dé Su paz y bendición. Hijitos, compartan esa paz y bendición en amor con los demás. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! " Se podría ver en este segundo mensaje de Navidad como una segunda parte de un único mensaje. Pero antes de reflexionar en él, recuérdese que por Navidad ocurre lo mismo que sucede para el 25 de junio cuando se reciben dos mensajes: uno anual por medio de Ivanka y el mensual que transmite Marija. Lo que indica que en un futuro, cuando cesen las apariciones diarias para Marija, sólo se recibirá un mensaje el 25 de junio y el 25 de diciembre.

En este segundo mensaje de Navidad la Madre recuerda la importancia de la celebración de este día como día de alegría por antonomasia. El adviento de cuatro semanas fue una preparación exhaustiva para la fecha del nacimiento de Cristo. La Virgen cargando al Niño Jesús comparte con sus hijos de la tierra el impacto que produce en la creación ese acontecimiento: ¡ha nacido el Rey de la Paz para transformar la humanidad! Este misterio se debe acoger con profunda alegría. Como los ángeles, los pastores y Magos que fueron a Belén. Y esta alegría que produce el nacimiento del Redentor debe acompañar a los  discípulos de Cristo en forma permanente.

La Virgen en el mensaje de este mes expresa su deseo de que los fieles que se acerquen al Redentor reciban de parte suya su paz y bendición. La paz teológicamente no significa ausencia de ruido o de problemas. Tampoco se debe asociar a un puro sentimiento. La paz representa sobre todo la integridad física y espiritual; el bienestar, la salud y la reconciliación. Y es eso lo que precisamente ofrece Jesús en su nacimiento, por medio de su Palabra y los sacramentos. De ello la Virgen es consciente y por eso enfatiza que quien se acerque a Él con fe no saldrá con el corazón vacío: obtendrá la paz y la bendición.

La segunda parte de este mensaje es muy significativa y quizá es la sección más comprometedora: la Madre quiere que sus hijos lleven con su vida la paz y bendición de Jesús -desde la virtud del amor- al prójimo. De por sí no es fácil para quien no está habituado a hacerlo, transmitir la paz y la bendición de Jesús a los de más, y más complicado todavía, hacerlo con amor. Por ende para poner en práctica la segunda parte del mensaje hay que pedir la gracia para hacerlo y retomar con seriedad dos cosas: la conversión -que tanto ha enfatizado la Virgen- y la vida de oración. Aunque en esta ocasión la Madre no lo haya subrayado, todo cristiano sabe que sin oración frecuente es imposible a amar como Jesús enseñó; y lo mismo se puede decir de la conversión.

Antes de concluir la reflexión de este segundo mensaje conviene tener presente que el primero de enero de este año hubo una aparición extraordinaria de la Virgen en la Colina de las apariciones sobre las 22 horas, y por medio de la vidente Marija dio un mensaje a los miles de peregrinos presentes: "Queridos hijos les agradezco. Ustedes son mi esperanza, los bendigo a todos. Ustedes son mi alegría. Continúen convirtiéndose y vivan mis mensajes con alegría." Como se aprecia este mensaje aparece como recapitulación de los anteriores y como corolario. La Madre recuerda que quienes siguen sus mensajes y los ponen en práctica son su esperanza. Sin embargo, el desafío recae en tomar en serio el llamado a la conversión con seriedad. Quien ama a María y quiere dar razón de su fe no puede ignorar este compromiso. Entonces se presenta todo un programa a ejecutar frente al reto de un nuevo año que comienza: trabajar en el corazón para llevar con alegría al prójimo la paz y la bendición de Jesús.



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA REINA DE LA PAZ 25 DE NOVIEMBRE DE 2009 Y REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA
 
«Queridos hijos: En este tiempo de gracia, los invito a todos a renovar la oración en sus familias. Prepárense con alegría para la venida de Jesús. Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de ustedes, en cada corazón que está lejos de Su amor. Hijitos, sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

Una constante en el corazón de la Madre al presentar sus hermosos mensajes, es recordarle a sus hijos que la Iglesia está viviendo, a través de sus apariciones diarias, un especial «tiempo de gracia». Pero de tal afirmación sería temerario concluir, que al finalizar las mismas, comenzarán las pruebas o los castigos. Porque la Madre ha hecho sentir, en varias ocasiones, a través de sus mensajes, que el futuro de la humanidad aun es incierto y en tal caso, lo que pueda ocurrir, depende de la respuesta.

Por otra parte, adviértase que los videntes no cesan de repetir que —«la Virgen ha pedido oraciones incesantes por un “plan especial” que Dios tiene, a través suyo, para toda la humanidad». Se considera, pues, que si Dios tiene un plan especial para los tiempos actuales, de la respuesta que se le brinde, a la llamada que la Virgen hace, dependerá también el futuro. Entonces, la expresión "tiempo de gracia" no se debe interpretar como un tiempo opuesto a «tiempo de prueba», sino en sentido positivo, el cual busca enfatizar la particular bendición de la presencia prolongada de María con la que Dios en estos momentos socorre, especialmente, a la humanidad. Luego, en este mes, la Madre vuelve a recordar esta gracia: es un don eximio que aun esté con nosotros. Se recuerda, que, aunque por lo general cada mes presenta dos mensajes, las apariciones, sin embargo, son diarias a tres de los seis videntes que desde el inicio la veían. Y ninguno de ellos, puede decir, por cuánto tiempo más continuará viéndola.
Seguramente, cuando muchos devotos de la Virgen se encuentren con el mensaje de este mes, que invita a renovar la oración en familia, al darse cuenta que han abandonado la oración familiar podrán sacar nuevas fuerzas para retomar el empeño. Pero otros —lo más probable—, buscarán las mismas razones de siempre para justificar el por qué su familia no puede responder a esta llamada.

Verdaderamente, es una pena que muchas familias católicas hayan perdido el sentido y el gusto de rezar juntos. Teológicamente son muchas las razones que se podrían argumentar del por qué es necesario orar en familia. No obstante, en la mayoría de los casos de las familias que no oran no es porque no están convencidas de que sea necesario sino porque prevalecen los motivos egoístas que dan paso a sustituir la oración por otras actividades como el estudio, la televisión, el internet, las cenas, el trabajo, las reuniones sociales, las diversiones, el deporte…. ¿Y por qué razones? Sencillamente: porque Dios no ocupa siempre el primer lugar en el hogar. Téngase en cuenta que una cosa es creer en Él o estar convencido que Él es el ser más amado y otra, llegar a expresarle ese amor en familia por medio de la oración.

Por ende, la llamada que la Virgen hace se transforma en un verdadero desafío de donde parece razonable, que sin una verdadera conversión del corazón sería imposible hacer que la oración se transforme en vida y la vida en oración familiar.

Se recuerda, pese a todo, al juzgar por el ejemplo, que el Señor nos dio con sus palabras y su vida, que la oración en familia es insustituible por cualquiera otra actividad, inclusive por la misma participación en Misa. De hecho, la Virgen pudo decir: "los invito a todos a renovar la participación en Misa en sus familias», siendo la Eucaristía más importante. Sin embargo, dijo: "los invito a todos a renovar la oración en sus familias" Y no es, porque una cosa suprima la otra sino porque ambas son necesarias. Difícilmente una familia que ore dejará de asistir a Misa, porque la oración misma los conducirá a todos a la eucaristía, pero fácilmente las familias que no oran pueden dejar de asistir a Misa. «Porque sin oración —ha dicho María en otra ocasión— no se entiende lo que es la Misa".

Además, la oración no debe ser una ocupación paralela a otras actividades, y menos aun, una especie de apéndice de las responsabilidades prioritarias. No. Por el contrario, la oración en familia —no se olvide—: es el fundamento verdadero de la unión de quienes conviven bajo un mismo techo. Es como el aire para los pulmones o la sangre para las venas. Ténganse en cuenta que sin oración no puede existir el verdadero y más puro amor porque el amor verdadero sólo puede ser fruto de la oración. Como también el perdón, la reconciliación, la comprensión, la armonía, la paz, la fe… Considérese, por otra parte, que no tiene el mismo significado ante Dios que cada miembro de una familia ore por cuenta propia, a que, por el contrario, juntos se reúnan para elevar su plegaria a la Santísima Trinidad. Es cierto que el Señor dijo:
"Tu cuando vayas a orar entra en tu cuarto y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre que está allá, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará»
Mt 6:6. Pero también enfatizó: «Les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Por que don están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Mt 18:19-20. Por consiguiente, la oración personal no suprime la oración familiar y la oración familiar no suprime la oración individual sino que la supone.

A este punto, conviene recordar, que al inicio de las manifestaciones marianas la Madre mencionó además que «el demonio había comenzado a perder su poder y que, por lo mismo, estaba más agresivo que nunca», mencionó en aquella ocasión: "crea divisiones entre los sacerdotes, divide la familia, crea obsesiones y asesinatos…" y dijo: "ustedes deben protegerse, sobre todo, con la oración comunitaria". Entonces, en el mensaje de este mes, la Madre recuerda lo que al inicio de sus apariciones ya había mencionado: que es necesario orar en familia para recibir la bendición de Dios y ser protegido de la insidias del enemigo que «ronda como león rugiente, buscando a quien devorar» 1 Pe 5:8. Dijo la Madre también en una ocasión: «que el rosario esté siempre en sus manos como signo a satanás de que ustedes me pertenecen".

El mensaje también advierte: "Prepárense con alegría para la venida de Jesús". De donde se deduce, parece obvio, que esta frase del mensaje guarda relación con lo anterior. Es decir, que la Madre espera que la celebración de la Navidad se prepare por medio de la oración en familia. Conviene tener presente, entonces, no ceder a los engaños del materialismo consumista de esta época y reflexionar en que el Adviento que ahora inicia, es tiempo predominantemente de oración. Ideal sería que se aproveche como es debido ante Dios para rezar diariamente en familia el santo rosario y que además juntos, cada domingo del Adviento, se hagan oraciones especiales ante la corona de cirios o bien, junto al pesebre. Que además se guarden días especiales de ayuno, y particularmente, que no se deje de hacer la Novena de Navidad. También se podría incluir en familia la visita al Santísimo Sacramento y realizar alguna peregrinación a algún Santuario donde se lucren indulgencias. Se recuerda, que el Papa Benedicto XVI en conjunto con la penitenciaría Apostólica, dispuso que el Primer Jueves de cada mes, durante el presente Año Sacerdotal, se pueda lucrar la indulgencia plenaria —siempre con las debidas disposiciones— cuando se ora por la santificación de los sacerdotes.

La tercera parte del mensaje también es importante, la Virgen dice: "Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de ustedes, en cada corazón que está lejos de Su amor." La familia que se mantiene en oración será una familia rica en amor. La Madre sabe que el amor crece y madura por la oración. Quien más ora más amor tiene en su corazón y quien menos ora, menos amor tendrá. El amor viene por la oración porque orar es siempre un ejercicio del corazón que sabe centrarse en el amor, se trata siempre de encontrarse cara a cara con el Amor, "porque Dios es Amor" 1Jn 4: 8. María quiere incendiar el mundo con amor y por lo mismo, nos invita frecuentemente a orar. El amor no es algo que se pueda aprender en la escuela, la universidad o por medio de libros o cursos y mucho menos en películas o en la vida diaria… El verdadero amor sólo se puede aprender a los pies de Jesús, en oración contemplativa frente al crucificado que dio su vida por la humanidad: "porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" Jn 3:16. Entonces se podría afirmar, que la verdadera razón por la que muchos hogares se derrumban es por no haber alimentado como se debió el amor por medio de la oración. El matrimonio no se fundamenta en la atracción física, en las  buenas intenciones de los enamorados, los acuerdos galanes o la estabilidad económica sino en Dios. Porque Dios es el autor del amor y es Él quien lo hace crecer y madurar. Recuérdese que "Dios es Amor" 1 Jn 4:8.

María quiere que las familias que se consagran a Ella se identifiquen de las demás por su manera de amar, y no tanto por una especial devoción o pietismo; y sólo hay un medio para lograrlo: la oración con el corazón. Téngase en cuenta que Medjugorie no es un nuevo movimiento sino una llamada seria a la oración; y sobre cuando se hace con el corazón, no a la fuerza ni por hábito. Es la expresión acertada de la oración que puede colmar el corazón de amor. Por eso dice el mensaje: "Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de ustedes, en cada corazón que está lejos de su amor". Obsérvese, que es el que ora como debe, quien es capaz de irradiar amor y acercar a Dios a los que están lejos de Él.

El mensaje de este mes de noviembre, como vemos, también está en estrecha relación con el del mes anterior, cuando la Madre dijo, entre otras cosas: "Oren, ayunen y testimonien alegremente su fe, hijitos y que su corazón esté siempre colmado con la oración".

La cuarta parte del mensaje también es significativa, la Virgen mencionó: "Hijitos, sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza." Es sabido que la Virgen incesantemente ha pedido que el día dos de cada mes, se tengan encuentros especiales de oración "por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones". Pues bien, la última parte del mensaje de noviembre tiene que ver con esta realidad. Nótese, que precisamente en occidente, uno de los actuales «signos de los tiempos» es el afianzamiento y la expansión del ateísmo. Por ejemplo, en el pasado mes de febrero el periódico el País de España escribía: «los no creyentes se organizan para frenar la beligerancia de las religiones y su poder en el Estado. Sus campañas publicitarias reciben generosas donaciones y aumenta la demanda de apostasía». Prueba de ello —subrayaba el cotidiano—, las campañas propagandísticas contra la fe que se han venido desarrollando en algunos países de Europa.Por otra parte, en el pasado mes de mayo también se llegó a publicar en Colombia —nación por siglos predominantemente católica—, el primer manual de ateísmo, escrito por 16 autores que hacen gala de su incredulidad. Anteriormente, se había publicado en Francia (en el 2005) un «Tratado de Ateología», del filósofo Michel Onfray y en el Reino Unido la obra «El espejismo de Dios», del etólogo británico Richard Dawkins. Obras similares estaban circulando en Italia, y otros países de Europa, como: «Por qué no podemos ser cristianos, y menos aún católicos» del matemático italiano Piergiorgio Odifreddi; o «Dios está en el cerebro» de Alper Matthew, uno de los fundadores de la «neuroteología»; o «El fin de la fe» de Sam Harris. Al igual, no deja de llamar la atención, que muchos de los libros que acometen contra la religión, se convierten rápidamente en superventas y en verdaderos best seller, como el Código Da Vinci. Obsérvese, pues que frente a esta sentida realidad, ya María por años nos ha estado previniendo y ha invitado a todos a volver a Dios y pedido oraciones especiales y penitencia "por quienes no han experimentado el amor de Dios en sus corazones"; sin llamarles ateos y sin juzgarlos.

En el mensaje de noviembre, particularmente cuando la Iglesia se dispone a preparar con el Adviento la Solemnidad de la cercanía de Dios a su pueblo, a través del misterio de la Navidad, la Madre nos dice: "sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza". En práctica, ello significaría: acercarse a quienes no experimentan al amor de Dios y brindarle amistad, comprensión, calor… para atraerlos por el amor al Amor. Se recuerda que María "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" 1Tm 2:4. Se debe cooperar con Ella antes que sea demasiado tarde. ¡Sea alabado Jesucristo!



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA REINA DE LA PAZ 25 DE SEPTIEMBRE DE 2009 Y REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA
 

"¡Queridos hijos, trabajen con alegría y arduamente en su conversión. Ofrezcan todas sus alegrías y tristezas a mi Corazón Inmaculado para que los pueda conducir a todos a mi Hijo bien amado, de modo que en Su Corazón encuentren la alegría. Estoy con ustedes para enseñarles y conducirlos a la eternidad. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Una vez más la Virgen María nos recuerda el propósito de su visita a la tierra en esta hora particular de la historia: conducirnos a todos a la conversión. Se recuerda que la Virgen no viene a promover nuevas formas de culto o crear una nueva advocación, sino a invitarnos a cambiar de vida. Por otra parte, se evidencia que el mensaje de este mes está estrechamente relacionado al del mes anterior que reza : «Hoy los invito nuevamente a la conversión. Hijitos, ustedes no son suficientemente santos y no irradian santidad a los demás, por eso oren, oren, oren y trabajen en la conversión personal para que sean signos del amor de Dios para los demás. Yo estoy con ustedes y los guío hacia la eternidad, que cada corazón debe anhelar».

Obsérvese que por medio de ambos mensajes hay un único llamado. Se debe destacar este dato, porque, por lo general, la Virgen no repite dos meses seguidos una misma exhortación. Sin embargo, ha ocurrido lo inusual: en los meses de agosto y septiembre de 2009, la Madre ha llamado dos veces a la conversión. ¿Y por qué motivos? Se ignora. No obstante, se resalta el hecho que la Gospa ha repetido la misma exhortación dos veces. Entonces, se debe tomar en serio esta llamada. Es decir, considerar que la Madre está reclamando urgentemente la transformación del corazón de sus hijos. Recuérdese que desde que comenzaron las apariciones de Medjugorje, el mensaje más importante para María, siempre fue la conversión . Y ahora, al transcurrir 28 años, el mensaje más urgente sigue siendo la conversión. En lugar de esperar por curiosidad que dice de nuevo cada mes la Virgen, sus devotos deben redoblar sus esfuerzos en vivir con seriedad sus mensajes; sobre todo el de la conversión personal.

Se debe asumir la conversión personal como un acto de amor a María y como un desafío personal en el discipulado de Cristo; como respuesta clara y decidida a la llamada que nos hizo: «Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura» Mt 6:33. Convertirse significa, por lo tanto: buscar siempre y, en todo lugar, el Reino de Dios para vivirlo en el corazón y difundirlo en todas partes. Considérese que la Madre está preocupada porque muchos de sus hijos no toman con seriedad esta fundamental llamada. Medjugorje no puede quedarse en una nueva advocación a la Virgen ni un lugar de turismo religioso. Recuérdese que Medjugorje es una llamada seria a la conversión , a vivir la perfección evangélica. María con sus apariciones diarias está actualizando la llamada universal a la santidad, que ya el Espíritu Santo hizo a la Iglesia en el capítulo V de la Constitución conciliar Lumen gentium en 1964, como también por medio de la Carta Apostólica Terzo Millennio Ineunte de Juan Pablo II. La Madre dice a todos: «Uds. no son lo suficientemente santos y no irradian santidad a los demás»; y también: «trabajen con alegría y arduamente en su conversión». La llamada, pues, recae sobre el cambio de vida, a vivir la plenitud de la santidad. Como Teresa de Lisieux que llegó a exclamar: «no quiero ser santa a medias».

Y para responder a la invitación de la Madre, se hace imperativo evaluar con seriedad el progreso de la vida espiritual y descubrir —a la luz de la fe— las razones fundamentales del porqué no se alcanza la santidad. Acto seguido, se deben tomar los cuatro pasos que la Virgen presenta —uniendo los dos mensajes— para vivir en plenitud la conversión.

1. Oración continua. En el mensaje anterior la Virgen recomendaba para vivir la conversión la oración continua, dijo textualmente: «Ustedes no son lo suficientemente santos por eso oren, oren, oren» Se recuerda que el alma que no ora, difícilmente puede convertirse. Por dos razones: a) porque difícilmente descubrirá sus pecados y las imperfecciones que le rodean; b) porque sin oración no se puede recibir de parte de Dios la gracia para cambiar de vida. La conversión —no se olvide—, no sólo es conquista del hombre sino además don de Dios. San Agustín le decía al Señor: «dame lo que me vas a pedir y luego ya me puedes pedir lo que quieras». Por medio de la oración continua Dios nos da la gracia para conocer el pecado, las imperfecciones y nos da la gracia para vencerlos. Por otra parte, sólo la oración nos lleva a experimentar el amor de Dios. Y ya sabemos que la conversión que la Virgen desea de nosotros se resume en la vida del amor. Porque el amor es siempre la vocación universal de todo ser humano: «Al atardecer de nuestra vida seremos examinados todos en el amor» , decía san Juan de la Cruz. El amor es la síntesis del evangelio, el amor es siempre cuanto Dios espera de los seres humanos sus hijos. Luego, si queremos convertimos debemos esforzarnos en amar. La conversión es un camino de ascenso en el amor, de donación de sacrificio, de entrega a Dios y al prójimo. Y ello se alcanza por la oración debido a que hace posible la experiencia del amor de Dios. La Madre espera que sus hijos no descuiden la oración personal y la oración comunitaria. Por eso dice: «oren, oren, oren.»

2. Trabajar la conversión. Por dos meses consecutivos la Virgen ha pedido trabajar la conversión personal. Para comenzar a trabajar en la conversión personal se debería comenzar haciendo un inventario de todas las mociones interiores y del comportamiento exterior: hacia Dios, el prójimo y uno mismo. Se trata de una labor de discernimiento, de examen de conciencia. Para ello es conveniente hacer un alto en las ocupaciones de cada día y sacar el tiempo para una justa introspección, entrar dentro de uno mismo y observar detenidamente lo que no marcha bien a los ojos de Dios. Para lograr este paso es fundamental conocer el evangelio y examinarse desde lo que Jesús ha enseñado y dejar a un lado los criterios del mundo o los razonamientos personales. El Catecismo de la Iglesia Católica recomienda —por ejemplo antes de la confesión—, tomar de referencia Los Diez Mandamientos, los pecados Capitales, el Sermón de la Montaña (Mt 5-7) y las enseñanzas de san Pablo en Romanos 12-15, 1 Corintios 12-13, Gálatas 5 y Efesios 4-6 (cf. CIC 1454). Mucha gente se confiesa indebidamente porque no conocen en profundidad la Palabra de Dios. No puede haber sincera conversión si se desconoce la Sagrada Escritura. Por otra parte, trabajar en la conversión personal también significa: acudir frecuentemente al sacramento de la confesión. La Virgen ha dicho en Medjugorje: «Queridos hijos: no existe en la tierra una sola persona que no tenga necesidad de confesarse, al menos, una vez al mes». También ha dicho: «La confesión mensual será un remedio para la Iglesia de occidente» . Por consiguiente, si queremos sanar nuestra Iglesia debemos ser devotos de la confesión mensual.

3. Alegría e ímpetu en la conversión personal. La Madre en el mensaje de este mes nos ha pedido que trabajemos en la conversión con alegría. Esto significa que no se debe tomar como una carga o en forma desinteresada. Seguramente, desde el cielo la Madre ve que muchos de sus hijos, cuando deciden cambiar de vida, alejarse del pecado para tomar un nuevo camino, no muestran el suficiente interés. O bien, manifiestan insatisfacción al renunciar a lo que antes les causaba placer. Sin embargo, la Virgen acota, ¡que la conversión se debe vivir con alegría! En realidad, nunca debe sentirse como una carga. La conversión nunca se debe sentir como una carga sino como un acto de amor a Jesús y a María. La conversión comporta siempre sacrificio pero el sacrificio, invariablemente, es un acto de amor. Quien ama aprende a sacrificarse y quien se sacrifica aprende a amar. María dijo una vez en Medjugorje que «Jesús hizo de su vida un sacrificio continuo porque amaba», y si amamos también podemos hacer de nuestra vida un sacrificio permanente a Jesús.

4. Ofrecimiento de la afectividad a María. Este elemento es novedoso y por lo mismo, uno de los más importantes para vivir la conversión. La Madre es Trono de la Sabiduría y tal como sabe mejor que nadie que uno de los obstáculos más graves y persistentes para convertirse es la afectividad, sencillamente porque puede estar herida, mal encausada o esclavizada; neurótica o enfermiza. La Madre dice por lo tanto: «Ofrezcan todas sus alegrías y tristezas a mi Corazón Inmaculado». Menciona estos dos sentimientos, quizá, porque ellos resumen bien el conjunto de los demás. Fijémonos que dice: «todas sus alegría y tristezas». En efecto, pareciera que quiere subrayar los polos de los afectos porque entre las alegrías y las tristezas se mesclan otros sentimientos. Por tanto, se destaca en el mensaje, que para lograr la conversión la Madre recomienda ofrecer el mundo afectivo a Su Corazón Inmaculado. Lo que conllevaría un acto de la voluntad, a la donación, a la entrega. de sí. ¿Por qué al Corazón Inmaculado de María? Porque su Corazón Inmaculado representa el ideal de cada corazón humano, del corazón sano. El Corazón Inmaculado de María es el prototipo del corazón nuevo imagen y semejanza del Corazón de Dios. Colocar, entregar, ofrecer nuestra vida afectiva al Corazón Inmaculado de María es tener Su Corazón de ejemplo para vivir sanamente la afectividad. Por otra parte, el Corazón Inmaculado de María es la sede de su amor, de sus emociones, su realidad más profunda, la sede de su persona…En sentido bíblico se recuerda que el corazón es el ser íntimo y único, el centro y la fuente de la vida interior: del entendimiento de la voluntad y del amor… Y desde allí la Madre quiere interceder por todos nosotros ante Su Divino Hijo. Considérese que el Corazón der María sin mancha de pecado, es recurso seguro para la conversión. Se recuerda como, por medio de Lucía de Fátima, la Virgen mencionó: «Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón; a quien la abrace, prometo la salvación, y esas almas serán queridas de Dios como flores puestas por mí para adornar su Trono.» Entonces, el Corazón Inmaculado de María nos ayuda a la transformación del corazón y de sus afectos, los cuales, mal encausados destruyen la vida espiritual. Un día dijo la Virgen que Ella deseaba que Medjugorie fuera un encuentro de Corazones, deseaba que los peregrinos al acudir a Medjugorje se encontrasen con su Corazón Inmaculado y el Sagrado Corazón de Jesús, de manera que los tres formaran un solo corazón. Poner los sentimientos del corazón en el Corazón Inmaculado de María es comenzar a sanar, por medio de su intercesión, sanar la vida afectiva. ¿Y cómo se alcanza? Por medio de un acto de la voluntad: abriendo cada día el corazón a María para entregarle como Madre, toda la vida afectiva; sin algún tipo de reserva; sin miedos ni egoísmos. Entonces Ella promete conducir todo eficazmente a Su Hijo Jesús. Y Él como don nos otorgará la alegría divina.

Al final del mensaje nos encontramos con una aseveración a modo de conclusión: «Estoy con ustedes para enseñarles y conducirlos a la eternidad». En esta última parte del mensaje la Virgen enfatiza que está con nosotros como Maestra: enseñándonos y exhortándonos. María aparece en Medjugorje como la mejor y más preparada de los maestros actuales del mundo. Basta encender el televisor, echar una mirada a los periódicos o entrar al internet para darnos cuenta de cuantos falsos maestros pululan con sus doctrinas al pueblo de Dios. En tal sentido Medjugorje representa un gran don de Dios para el mundo contemporáneo y la Iglesia. Significa tener a María como garante de la doctrina que la Iglesia transmite por medio de sus legítimos pastores.

Al final del mensaje la Madre dice: «Estoy con ustedes para conducirlos a la eternidad» Nuevamente nos recuerda, como en el mensaje del mes anterior, que estamos en este mundo de paso, que aquí no tenemos una morada permanente. La Madre espera que a la hora de morir, nuestras almas adornen con la virtud que vivimos en el mundo el majestuoso Trono de la Trinidad Santísima. Afirmaba Teresa de Lisieux en un axioma lo que bien resume esta llamada: «quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra"



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA REINA DE LA PAZ 25 DE AGOSTO DE 2009 Y REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA
 
«¡Queridos hijos! Hoy los invito nuevamente a la conversión. Hijitos, ustedes no son suficientemente santos y no irradian santidad a los demás, por eso oren, oren, oren y trabajen en la conversión personal para que sean signos del amor de Dios para los demás. Yo estoy con ustedes y los guío hacia la eternidad que cada corazón debe anhelar. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

En el mensaje de este mes, la Virgen nuevamente nos invita a la conversión. Recordemos que la conversión es siempre el más urgente y el más importante mensaje que la Virgen nos presenta en Medjugorje, y que, Medjugorje en sí, es un programa de conversión, una pedagogía materna de María que busca transformar la vida de cuantos se abren a la gracia de Dios. Todo se resume en eso. Si se reza el rosario, si se cultiva una especial devoción a la Madre de Dios suscitada por su presencia prolongada en Medjugorje, a razón de estos 28 años, pero se ignora el cambio de vida, no se entiende lo que es Medjugorje; el porqué María se aparece.
 
La Virgen ha dicho de otra vez: « ¡Queridos hijos! Hoy los invito nuevamente a la conversión». Entonces, cada cual debe pensar cómo responder a ese llamado y si ha tomado en serio la conversión evangélica. Recordemos que sin la conversión evangélica no podemos ser auténticos discípulos de Jesús. La conversión no nos la impone la Virgen, no es algo nuevo. Es el principal llamado que el Señor hizo a sus discípulos. Tengamos en cuenta que cuando Jesús comenzó a predicar, sus primeras palabras fueron una exhortación al cambio de vida: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos ha llegado» Mt 4:17. Y en resumen, también podemos agregar, que la conversión es el fin último de cuanto Jesús enseñó. Entonces, todo el evangelio es un gran llamado a cambiar de vida para abrazar la "novedad" del Reino. Convertirse, pues, es responder a Jesús, abrirse a Él.
 
Además, podemos tener presente, que la palabra conversión traduce del griego bíblico dos términos: metanoein -que se puede traducir por arrepentimiento- y epistréfein -que se puede traducir por cambio de rumbo, cambio de dirección. La conversión abarca, pues, ambas cosas: arrepentimiento de los pecados y dirigir el corazón hacia Dios, ponerlo a Él en el centro de todo. ¡Eso quiere la Virgen! Quiere que Dios ocupe el primer lugar en nuestro corazón y que reine siempre su voluntad en nosotros; como decimos cada vez que rezamos el Padre nuestro. La Madre quiere que nuestros corazones sean dirigidos por Dios y que apartemos de nuestra vida cuanto le pueda ofender. Y para cumplir con eso hay que examinar debidamente la conciencia cada día y acudir como se debe al sacramento de la Reconciliación. Muchos acuden al sacramento de la confesión sin sacar el debido provecho de él. Y este año especial dedicado a los sacerdotes, es una buena oportunidad para reencontrarse con los beneficios de este sacramento, y tener presente, que, de seguirse las debidas disposiciones el Primer Jueves de cada mes -como ha determinado la Santa Sede-, se puede lucrar la Indulgencia Plenaria. Entonces María, una vez más, nos pide que no descuidemos lo esencial en el seguimiento de Jesús: cambiar de vida, dirigirnos siempre a Dios y renunciar al pecado para ser testigos suyos en el mundo. Por eso la Madre dice: «Hijitos, ustedes no son suficientemente santos y no irradian santidad a los demás». Entonces debemos pensar en el reto de ser santos y llevar con nuestra vida el ejemplo de virtud a los demás. Si la Virgen lo pide es porque Ella sabe que se puede. Podemos calcular a cuantos puede llegar esta exhortación de María. Sin embargo, puede ser muy difícil imaginarnos cuantos responderán con seriedad al llamado a la santidad. Recordemos que la Virgen quiere que cada uno que la escucha sea en realidad santo. Pero sin trabajar en el corazón es imposible la tarea. Ahora, ¿Cómo se puede asumir con seriedad el compromiso a la santidad al que la Virgen nos invita? En el mensaje, Ella puntualiza dos cosas: la oración continua y trabajar en la conversión.
 
En relación a la oración continua recordemos, que en el mensaje anterior la Madre mencionó: «Queridos hijos que este tiempo sea tiempo de oración». Y, en el mensaje de este mes, dijo algo parecido: «Oren, oren, oren». En el fondo es un mismo llamado con dos expresiones diversas. La Virgen pudo también este mes, decir: «este tiempo es tiempo de oración». Sin embargo, dijo: «Oren, oren, oren». Considérese que es un mismo llamado dicho con expresiones diversas. ¿Por qué? La respuesta es simple: para convencernos de orar. Si no lo asimilamos de un modo podríamos entenderlo de otro. Lo que importa es responder, que se saque el tiempo para estar cada día con Dios y que la oración sea un verdadero diálogo de amor con Él. ¡Lo que puede resultar sorprendente es, que con tantos llamados que la Madre ha hecho al respecto y haberlo escuchado de maneras diversas, aun muchos no quieran asumir el compromiso!
 
Cuando la Virgen llama a la oración está pidiendo: rezar el rosario (tres partes cada día), la meditación cotidiana de la Palabra de Dios, la adoración a Jesús Sacramentado, la participación en el grupo de oración, la oración en familia, repetir jaculatorias durante la jornada y sobre todo tener el corazón abierto a Dios. Además, se debe considerar, que la oración es siempre un compromiso por cambiar de vida, por ser cada día mejor a fin de irradiar la santidad. Por lo que hay que tomar en serio trabajar en el propio corazón.
 
En el mensaje hay una parte que también conviene destacar «para que sean signos del amor de Dios para los demás». Y esta frase se puede enlazar con el mensaje del 14 de agosto de este año en la Colina de las Apariciones, cuando mencionó: «Queridos hijos que un río de amor brote de sus corazones» Entonces, la santidad no es otra cosa, que ser testigos del amor de Dios en el mundo sin llegar a ofenderlo con el pecado.
 
En el mensaje la Madre al final dice: «Yo estoy con ustedes y los guío hacia la eternidad que cada corazón debe anhelar» La presencia a la que se refiere la Virgen es una presencia eclesial en tres dimensiones. Por una parte se debe entender que como Madre de la Iglesia, intercede desde el cielo por cada uno de sus hijos, que está presente en toda la Iglesia universal. Pero, por otra parte, también debe entenderse que debido a sus apariciones diarias en Medjugorje está de una manera privilegiada en esta Hora particular de la historia. Y por último, también debe entenderse que está cerca de quien más la invoque, de quien más la ame, de quien más le rece, de quien más le abra el corazón. Al decirnos la Virgen «Yo estoy con ustedes», nos está invitando también a acogerla y a aceptarla como Madre y Abogada nuestra.
 
Al final nos recuerda que una de la razones del por qué está con nosotros, es para guiarnos hacia la eternidad. Esa frase es muy específica.  También en otros mensajes ha dicho que nos conduce la salvación o hacia la vida eterna. En fin, la Madre quiere que cada uno de sus hijos, al concluir su vida terrena, pase de inmediato a disfrutar la recompensa eterna. Luego, María es un recurso seguro para la salvación. Razón por la cual también se le llama «Puerta del Cielo».



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA REINA DE LA PAZ 25 DE JULIO DE 2009 Y REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA
 

"Queridos hijos: que este tiempo sea para ustedes un tiempo de oración. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"
 
El mensaje de este 25 de mes tiene dos características. Por una parte la Virgen nos recuerda lo que tantas veces nos ha dicho, y que muchas veces sus hijos descuidan. Pero por otra, inusualmente, nos ha hablado brevemente. ¿Por qué razón? No nos lo ha dicho, pero sería temerario sacar nuestras propias conclusiones. Debemos, más bien, concentrarnos en lo que el mensaje dice en sí mismo, en lo que María nos esta pidiendo con todo su Corazón: “oren, oren, oren..”.
 
Vemos que el mensaje comienza como habitualmente nos habla: “Queridos hijos”. Este es un llamado a prestar atención, y a la vez una exhortación a responder como hijos ante la necesidad de una Madre. Al decirnos: “queridos hijos” nos esta expresando Su amor. Podría decir solo “Hijos”. Pero, sin embargo, nos dice: “queridos hijos”. Nos recuerda cada mes con esas palabras que Ella nunca no deja de amarnos, y que lo que nos pide nos lo pide desde el amor que nos tiene. Y en esa misma medida debemos también responder nosotros. Cuando nos dirigimos a Ella, igualmente debemos decirle: “Querida Madre, aquí estoy... quiero responder a tu llamado. Como tú te diriges a mí yo de igual modo me dirijo a Tu Corazón Inmaculado. Yo también te quiero a ti. Yo también te necesito” Ningún hijo de María debe sentir alejado de Ella porque Ella jamás rechaza a ninguno. María es toda amor, como Su Hijo.
 
Luego dice el mensaje: “Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración”. Sabemos que la oración siempre ha sido el mensaje más insistente de Nuestra Señora. Aunque está con nosotros por la paz del mundo, por nuestra santidad, por la conversión del mundo... siempre lo que más nos ha pedido es oración. No lo olvidemos. Y en el mensaje de este mes subraya, la expresión “en este tiempo”. Que nos quiere decir: “ahora”, quizás, también nos esta diciendo: “como nunca antes, necesito de la oración de ustedes. Necesito que pasen el mayor tiempo posible con Jesús. Que lo escuchen a El”. Entonces, como hijos de María, debemos tomar en serio esta llamada. La Madre sabe porqué lo pide. Recordemos siempre que el futuro no esta escrito, que todo lo que pueda ocurrir depende de nuestra respuesta como creyentes. Juan Pablo II en el acto de Consagración del Nuevo Milenio al Corazón Inmaculado de María, delante de la imagen de la Virgen de Fátima, dijo lo que María en Medjugorie siempre ha dicho con otras palabras: “La humanidad se encuentra frente a un encrucijada: podrá hacer del futuro un jardín o el futuro perecerá en un cúmulo de escombros”.
 
 Maria necesita nuestras oraciones para que triunfe su Corazón Inmaculado, para que triunfe la voluntad de Dios siempre; en nuestras vidas, en la Iglesia y en el mundo. Por eso nos llama una vez más a la oración. Entonces, cada uno deberá pensar en como responder a esta llamada. Por una parte podemos responder rezando las tres partes del Rosario cada día, leyendo y meditando la Biblia,  pero por otra, hay que reservar espacios también para la oración en recogimiento interior en silencio, preferiblemente delante de Jesús Sacramentado. La personas que solo rezan el rosario se les puede hacer muy difícil escuchar a Dios, porque a Dios se le escucha en el silencio, en el recogimiento, sin prisas y con el corazón abierto de par en par. Estando a solas con El. Jesús dice: “Tu cuando vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y tu Padre que escucha en lo secreto te recompensara”. Orar es siempre un dialogo. Hay una diferencia esencial entre rezar y orar. La oración es interacción de dos personas: Dios y nosotros. No un monologo. La Virgen dice: “oren en este tiempo”, es decir, “dialoguen con Dios, escúchenlo a El”. “Denle espacio a El en sus vidas”.
 
Mucha gente tiene dificultad para orar porque oran muy poco. Porque se aprende a orar orando. No hay cursos que enseñen a orar. La oración se aprende orando. La Virgen ha dicho que “La oración no es algo que se pueda aprender con libros, que sólo se aprende cuando cada uno se decide hacerla, siempre cada día un poco más”. “Como poner cada día una gota de agua en una flor que tienen en casa.” Debemos entender que por medio de la oración misma es que se aprende a orar, porque por medio del desarrollo de la oración es que Dios nos da la gracia para orar más y gustar de ella. Una persona que poco ora no debe esperar que de la noche a la mañana ore mucho y tenga de inmediato mucho deseo de orar. Recordemos  que el gusto por la oración Dios lo da por medio de la oración misma. Lo mismo que ocurre con un deporte, alguna diversión inclusive, con la cierto tipo de alimentos. La persona desarrolla el gusto por ello en la medida que lo frecuenta. Pero recordemos que no hay una “diversión” mayor que estar con Dios, que enamorarse de El. Y no hay mejor alimento para el alma y para el cuerpo que la oración misma. María lo sabe. Muchos cristianos no.
 
¿Cómo responder a la invitación de este mes? Pienso que lo primero es decidirse por Dios. Darle a Dios el primer lugar en el corazón, como nos lo pedía la Virgen en el mensaje anterior. Lo segundo: sacar el tiempo para El. Cuando una persona ama a otra busca siempre el tiempo para estar con esa persona. La gente saca poco tiempo para estar con Dios porque poco le ama. La Virgen con el llamado de este mes nos esta también diciendo: “amen más a Su Padre, a Su Salvador Jesús, a Su Espíritu Santo...Ocúpense de aquello que ante Dios es primero. Tercero: perseverar. No se trata de hacerlo de vez en cuando, cuando tengo deseos, cuando no tengo ocupaciones mayores. Y peor, cuando tengo alguna necesidad grave. Se trata de sacar tiempo todos los días tiempo exclusivo para estar con Dios. Como lo harían dos enamorados. La oración no debe ser un apéndice de la jornada. La oración no se debe hacer cuando estamos cansados, o por cumplir, o a la carrera. La oración se hace como un intercambio de amor hacia Alguien que mi corazón ama. Intercambio de amor hcia Alquilen que yo sé que nunca me ha fallado, ni me va a fallar, que yo sé que para El soy importante. Cuarto: Siempre que se ora se debe orar con amor, con el corazón. Debemos permitir que en cada oración que hacemos el Espíritu Santo fluya como un Rió de paz, de alegría y nos colme cada día más con Su amor. Quinto: llevar a la práctica en el acontecer de cada día lo que Dios nos ha dicho, sirviendo al prójimo. Porque la oración cristiana no es un acto egoísta, es un desafió de servicio al prójimo. En la medida que uno sirve al prójimo, en esa misma medida se debe orar para no ser un trabajador social. Y en la medida que uno ora hay que servir para no caer en la indiferencia ante las necesidades de los demás y no pensar exclusivamente en la salvación personal.
 
Entonces, aunque el menaje de este mes ha sido uno de los más cortos de la Virgen desde 1984 cuando comenzó a dar los mensajes a la parroquia y al mundo, es uno de los más profundos. Y al final, una vez más, nos dice, “¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”. Como diciéndonos: “Gracias porque yo se que ustedes responderán, que no me defraudarán”.
 
¡Sean alabados los Sagrados Corazones de Jesús y de María Reina de la Paz!



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA POR MEDIO DE MIRJANAY REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR DEL 2 DE JULIO DE 2009, MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA

"¡Queridos hijos!: Yo los invito porque los necesito. Necesito corazones dispuestos al amor inconmensurable. Corazones que no estén apesadumbrados con lo vano. Corazones que estén dispuestos a amar como ha amado mi Hijo, que estén dispuestos a sacrificarse como se ha sacrificado mi Hijo. ¡Los necesito! Para venir conmigo, perdónense ustedes mismos, perdonen a los demás y póstrense ante mi Hijo. Adoren por los que no lo han conocido, que no lo aman. Por eso los necesito, por eso los llamo. ¡Les doy las gracias!"

Este dos de julio, una vez más, la Virgen nos recuerda que nos necesita. Muchos peregrinos vienen a Medjugorie buscando una intercesión especial de María en sus vidas porque tienen necesidades especiales. Recordemos que la Virgen también tiene necesidad de nosotros, como nos lo recuerda en este precioso mensaje. Y una cosa no suprime la otra. La necesidad que podamos tener de María no cancela la necesidad que Ella tenga de nosotros y viceversa. Ahora, podemos preguntarnos: ¿Cómo podemos ayudar a la Madre? Ella nos dice una vez mas: "Necesito corazones dispuestos al amor inconmensurable. Corazones que no estén apesadumbrados con lo vano. Corazones que estén dispuestos a amar como a amado mi Hijo, que estén dispuestos a sacrificarse como se ha sacrificado mi Hijo."
 
Veamos.

La Madre necesita de nosotros cuatro cosas: 1. Corazones dispuestos a amar sin medida. 2. Corazones que no estén apesadumbrados por las cosas vanas del mundo. 3. Corazones dispuestos a amar como Jesús ha amado. 4. Corazones dispuestos a sacrificarse como Jesús. Este es un bello programa. No para un mes, sino para toda la vida. El amor que la Virgen espera de nosotros no tiene medida, no se deja arrastrar por las cosas vanas que el mundo de hoy ofrece, y tiene, el amor de Jesús, como el único modelo digno de asumir por medio de la entrega y el sacrificio.
 
El mensaje de este 2 de mes es un nuevo llamado al amor, pero al amor cristiano que no busca su propio interés sino el de los demás y el interés de Dios. Y la escuela, es el sacrificio. Podríamos considerar que para el 28º Aniversario, la Virgen cito a los peregrinos a la Colonia de las apariciones a las 10 de la noche, y no paro de llover desde las 5 de la tarde. A pesar de la lluvia, subió un mar de gente a la Colina. La Virgen apareció a Iván con una alegría indescriptible, oró por todos y dio un mensaje. Luego dijo: «Vayan en paz queridos hijos míos». Dios pudo detener la lluvia, pero no lo hizo, porque le agradaba más el sacrificio que pudiéramos ofrecer todos los peregrinos. El sacrificio cuando es hecho con amor no tiene precio. Como el sacrificio de Jesús en la cruz.  Dos días después del Aniversario, 27 de junio, un grupo de 24 coreanos subieron de rodillas el Križevac. Les tomo más de cinco horas subir con un sol intenso y después les llovió. Entre el grupo habían cuatro hombres. Uno era el párroco y un chico de unos catorce anos. El resto eran mujeres. Las mujeres llevaban las rodillas y manos vendadas, los hombres no. Todos subieron gateando el Monte de la Cruz hasta la cumbre. Cuando le preguntamos que porqué lo hacían contestaron: «Por la paz». Ellos han entendido el mensaje de la Virgen, el valor del sacrificio. En Corea se construyen bombas atómicas mientras un grupo sube de rodillas el Križevac. Ellos quieren cambiar los corazones de sus políticos con su sacrificio. Debemos aprender de ellos. Pare mí es el signo más bello que he visto en Medjugorie en 23 años.
Ahora, ¿qué estas dispuesto hacer tú por la conversión de los políticos de tu país, por aquellos que aprueban el aborto, el matrimonio de homosexuales, la eutanasia, que promueven la política antinatalista, la esterilización, los contraceptivos...la opresión ante los pobres y marginados? La Virgen necesita más que nunca corazones dispuestos a hacer sacrificio. Recordemos que la Virgen nos pide dos días de ayuno a pan y agua los miércoles y viernes de cada semana y renunciar a los apegos. Cada uno sabe a que puede renunciar por amor.
 
Luego, dice: «Para venir conmigo, perdónense ustedes mismos, perdonen a los demás y póstrense ante mi Hijo. Adoren por los que no lo han conocido, que no lo aman. Por eso los necesito, por eso los llamo.» Esta es la otra parte del programa de vida: Para ir con Maria, para caminar con Ella se requieren básicamente dos cosas: perdonar y adorar.

Veamos.
 
La Virgen dice: Debemos perdonar en las dos dimensiones del perdón: La primera dimensión es el perdón hacia uno mismo. Esto es muy importante porque mucha gente vive resentida y no tiene la capacidad de amar al prójimo, sin medida, porque primero no han sido capaces de perdonarse a sí mismos. ¿Cómo podemos saber si nos hemos perdonado a nosotros mismos nuestros errores? ¿Si me acepto como soy, si me amo como soy, si tengo una autoestima alta, si me aprecio a mi mismo? Esto es muy importante: la persona que no se ama a sí misma, tendrá un gran obstáculo para amar a los demás.  Si una persona vive en un hogar donde por años se le ha hecho ver todos sus errores, esta persona crecerá, obviamente, con un resentimiento hacia sí misma. Si por el contrario, una persona se educa en un hogar donde se le hace ver continuamente todos sus valores y todos sus talentos, se aceptará y se amará sin dificultad.  Pero lo mismo que puede hacer un padre de familia lo podemos estar haciendo nosotros inconscientemente. Podemos autocastigarnos, podemos evaluarnos negativamente, inclusive, podemos hasta castigarnos. Cuando la Virgen nos dice Perdónense ustedes mismos nos esta diciendo: acaben ya con todo eso. Acaben con el rencor y el rechazo hacia ustedes mismos.  Acaben también con el rencor y el rechazo hacia el prójimo que los ha herido.  Decídanse por el amor. Solo así podrán perdonar.
 
Mucha gente lee los mensajes de la Virgen todos los meses pero siguen siendo los mismos. No se deciden por amar.  La Virgen dijo en la aparición del  25 de Junio en la noche «Vivan mis mensajes».
 
La segunda parte también es importante. La Virgen dice: «Póstrense ante mi Hijo»  Quizás es lo más importante, porque para poder acabar con el rencor, los resentimientos, la baja auto estima personal y hacia los demás, hay que postrarse ante Jesús. Sin decirlo, la Virgen, es obvio, que se está refiriendo a la Eucaristía. Ella quiere que adoremos a su Hijo Jesús presente en el Sagrario y durante la consagración en la Santa Misa.  Debemos adorar a Jesús primero, para que nos enseñe luego a amar y perdonar. Después, podríamos adorarlo, «por los que no lo han conocido, que no lo aman.»
 
La Virgen en este mensaje, como en ningún otro, nos ha dicho cuatro veces «los necesito» podemos entender esto como una llamada urgente a colaborar por las intensiones de la Reina de la Paz.  En la medida en que nosotros dejamos a un lado nuestras necesidades para interceder por las necesidades de María, en esa misma medida Ella también nos ayudará.
 
Sean alabados los Sagrados Corazones de Jesús y de María.



 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz  del 2 de junio de 2007 y reflexión del P.  Francisco Ángel Verar

Queridos hijos, mi amor busca, el amor total e incondicional de ustedes que no los dejará idénticos sino que los cambiará y les enseñará la confianza en Mi Hijo. Hijos míos, con mi amor yo los salvo y los hago verdaderos testimonios de la bondad de Mi Hijo. Por lo tanto, hijos míos, no tengan miedo de testimoniar el amor del Nombre de Mi Hijo. ¡Les agradezco!”

Mientras la Virgen se marchaba Mirjana vio una cruz y al centro de la cruz un corazón con una corona de espinas alrededor de Él. La Virgen no estaba triste.

El mensaje de este 2 de junio, día de oración por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones, es una invitación a la celebración del 28º Aniversario de la primera aparición de la Virgen en Medjugorie. Recordemos que el próximo 25 de junio celebraremos 28 años de este gran don y la Virgen quiere que nosotros celebremos con Ella este gran acontecimiento.

La Virgen dice: “Queridos hijos, mi amor busca el amor total e incondicional de ustedes que no los dejará idénticos sino que los cambiará y les enseñará la confianza en Mi Hijo.” Esta frase resume todos los mensajes de la Virgen, todo lo que Ella ha estado diciendo a lo largo de estos 28 años y lo que espera de nosotros: su proyecto de amor. Lo que María espera de sus hijos es que amen y que amen en plenitud e incondicionalmente. Y esta tarea le ha llevado a Ella 28 años. Todo discípulo de María, que ha ido a Medjugorie, que escucha sus mensajes, que los sigue de cerca… debe preguntarse si ha crecido en el amor. Por su puesto que es importante rezar el rosario cada día, como también asistir a Misa, Confesarse cada mes, ayunar dos veces por semana a pan y agua… pero mucho más importante es amar. No debemos olvidar esto. Tengamos presente que el pasaporte para la eternidad es el amor. María está con nosotros para enseñarnos amar en plenitud y amar incondicionalmente. Todas las obras de piedad deben ser encaminadas a eso, al amor. No rezar el rosario por cumplir, no ayunar por cumplir, no asistir a Misa por cumplir, sino para crecer en el amor y hacerlo todo por amor. El amor es la regla de oro. El amor resume el evangelio y toda la Biblia. Recordemos que todo está en función del amor. Yo lo escribió san Pablo … “Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe” (1 Cor 13, 1).

Cuando comenzaron las apariciones de la Virgen dijo una vez, “Yo soy la Maestra del amor y he venido a la tierra para enseñarles a amar” Y ahora después de 28 años nos lo vuelve a recordar. No debemos preguntarnos “— ¿cuándo comenzarán a realizarse los “secretos” que la Virgen ha confiado a los videntes?” o preguntarnos —“¿hasta cuándo durarán las apariciones diarias, cuando el Vaticano reconocerá Medjugorie? Debemos preguntarnos más bien: —“¿He crecido en el amor? ¿Estoy dispuesto a amar en plenitud e incondicionalmente a mi cónyuge, a mis hijos, a mis padres, a mi prójimo, sin exclusión de nadie? Para María eso es lo importante. Y nos dice además que cuando uno se decide por la Vida del Amor, el ser cambia, ya uno no puede ser igual. Porque el amor transforma. Uno nunca debe esperar tener la capacidad de amar para amar. Uno no debe esperar que al amor llegue mágicamente al corazón para luego perdonar, hacer las paces, servir, ser cortes, amable… La Virgen nos dice que las cosas son diferentes. La Virgen nos dice que es cada quien que debe decidirse por el amor y cuando se decide por el amor entonces su vida cambiará; y no al revés. No debo primero cambiar para poder amar, debo amar incondicionalmente y entonces cambiaré. La decisión de amar va primero y el fruto del amor es la transformación del corazón.

El tiempo que precede la preparación a la primera aparición debe ser un tiempo marcado por el amor. Todo nuestro esfuerzo, nuestras oraciones y ayunos deben ser encaminados a ello. Muchos no saben lo que es el verdadero amor porque lo circunscriben a una relación de pareja, y desde luego que también sobre eso hay que empeñarse. Sin embargo, el llamado de la Virgen, que es el llamando de Jesús en el evangelio, va más allá. Todo hombre tiene la capacidad de amar más que lo que puede amar a su familia, a sus hijos a su cónyuge. La vida del cristiano es siempre una vida de amor. Y en el mensaje también la Virgen nos dice que quien ama en plenitud e incondicionalmente, recobra la confianza en Jesús. Luego para tener fe en Jesús el camino es el amor. De donde se deduce que los ateos, los agnósticos no tienen confianza en Jesús, no creen en Dios, sencillamente porque tienen problemas con el amor. Recordemos que Dios es amor y quien ama ha conocido a Dios porque Él es amor. Los ateos, los agnósticos... en el fondo no tienen problema con Dios sino con el amor.

La Virgen en el mensaje también dice: “Hijos míos, con mi amor yo los salvo y los hago verdaderos testimonios de la bondad de Mi Hijo”. Esta parte del mensaje también es importante. La Virgen nos recuerda que está preocupada por la salvación de cada uno de sus hijos. La Virgen quiere que todos, absolutamente, se salven, que descubran el camino de la salvación por el amor y es por el amor como podemos dar testimonio de su Hijo. Dos cosas matiza la Virgen en el mensaje: la urgencia de la salvación del alma por medio del amor y la urgencia de ser testimonio, ante los demás, a través del amor.

Por último la Virgen nos dice: “Por lo tanto, hijos  míos, no tengan miedo de testimoniar el amor del Nombre de Mi Hijo. ¡Les agradezco!” La última parte del mensaje también es clave. Quizá la más importante, porque la gran barrera para que en muchas almas se viva el amor en plenitud e incondicionalmente es el miedo y la Virgen una vez más nos dice: “echen de una vez para siempre el miedo para que puedan amar en libertad, quien confía en Dios no tiene nada por qué temer” Ningún hombre debe tener miedo al amor, si conocemos el evangelio debiera ocurrir lo contrario: se debería tener miedo a no amar ya que por eso seremos juzgados. El amor es la asignatura del examen final ante el Trono de Dios. Esto será lo que nos pregunte: ¿Cuánto amaste y cuánto dejaste de amar? Y por supuesto para poder amar al estilo de Dios hay que tener la mirada siempre fija en la Cruz, en la Sangre que Cristo derramó por nuestros pecados.

Para terminar, debemos también considerar la visión que hoy tuvo Mirjana: La cruz luminosa con un corazón al centro cercado de espinas. La cruz es el signo del amor, del amor por excelencia, del amor pleno e incondicional. Al centro está representado el Sagrado Corazón de Jesús, cuya solemnidad se celebra este año el 19 de junio, día de la Jornada por la Santificación de los Sacerdotes y día de la apertura del año especial dedicado a los Sacerdotes. Es obvio que la Virgen se une a ambos acontecimientos sin decirlo con palabras. El sacerdote como ministro, es el mayor signo del amor incondicional y pleno. La corona de espinas representa la indiferencia de las almas al amor de Cristo y cuanto sufren María y Jesús por esta indiferencia. Recordemos que la visión de Mirjana en el mes de junio está relacionada con la visión del Sagrado Corazón de Jesús rodeado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque. Entonces, con nuestras oraciones y sacrificios de este mes, hagamos reparación por la indiferencia de tantas almas al amor de los Sagrados Corazones de Jesús y de María



MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA REINA DE LA PAZ DEL MES DE FEBRERO DE 2008 Y REFLEXIÓN DEL P. FRANCISCO Á. VERAR - MEDJUGORIE-BOSNIA HERZEGOVINA

Febrero 25, 2008

“Queridos hijos: En este tiempo de gracia, los invito nuevamente a la oración y a la renuncia. Que su día esté hilvanado de pequeñas y fervientes oraciones, por todos aquellos que no han conocido el amor de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”


El mensaje en esta ocasión debemos verlo como una continuación del anterior 25 de enero cuando la Virgen nos invitaba a entrar en la cuaresma como tiempo de gracia. En aquella ocasión dijo: “Queridos hijos: Con el tiempo cuaresmal, ustedes se acercan a un tiempo de gracia. Su corazón es como una tierra labrada y está pronto a recibir el fruto que germinará en bien. Ustedes, hijitos, son libres de elegir el bien o el mal. Por eso los invito: oren y ayunen. Siembren alegría, y en sus corazones, el fruto de la alegría crecerá por vuestro bien, y otros lo verán y lo recibirán a través de su vida. Renuncien al pecado y elijan la vida eterna. Yo estoy con ustedes e intercedo por ustedes ante mi Hijo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” Ahora nos dice: “Queridos hijos, en este tiempo de gracia los invito nuevamente a la oración y a la renuncia.” La Madre no quiere que subestimemos este tiempo de gracia. Por el contrario, espera que nuestros corazones estén completamente abiertos a Dios y a su gracia y los medios por excelencia para lograrlo, son la oración y la renuncia. ¡Ambas cosas!

La oración comporta siempre un diálogo de amor con Dios en la soledad, el grupo de oración, la oración litúrgica, la adoración a Jesús sacramentado… pero, desde el recogimiento del corazón. En la oración hay que saber escuchar a Dios; no sólo hablarle y decirle lo que ya sabe. ¡También hay que saber escucharle! La oración es siempre un coloquio de amor, de puro amor y de amor puro. Y para ello, también es importante la renuncia. Si no sabemos renunciar a nuestra voluntad tendremos dificultad para saber escuchar a Dios. El problema no consiste solamente en que la gente no encuentra tiempo para orar, sino además, en que cuando lo encuentra no sabe como hacerlo. Por eso la Madre nos invita también a la renuncia. Si la oración no va acompañada de la renuncia nos podríamos transformar en una especie de teléfono que sólo recibe y transmite información pero que no es conciente de su existencia. Lo mismo puede ocurrir con la oración. La gente puede orar sin experimentar nada. Recordemos, por otra parte, que cuando Jesús nos invitó a seguirlo, su primera condición fue la renuncia y no que aprendiéramos el catecismo o que desarrolláramos vida de oración: “El que quiera venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame” cf Lc. 9:23. Entonces, sin la renuncia no puede haber auténtico seguimiento del Señor y tampoco se puede orar correctamente; —de hecho el new age y algunas religiones orientales, separan la oración de la renuncia.

Entonces, en esta cuaresma, particularmente, consideremos la importancia que tienen las renuncias comenzando por aquella interior de la cual ya nos puso en evidencia la Virgen en la Cuaresma de 2006, en la aparición anual a Mirjana el 18 de marzo: “¡Queridos hijos! En este tiempo cuaresmal los invito a la renuncia interior. El camino que los conduce a ello, pasa a través del amor, el ayuno, la oración y las buenas obras. Solamente con una total renuncia interior, ustedes reconocerán el amor de Dios y los signos del tiempo en que viven. Serán testigos de esos signos y comenzarán a hablar de ellos. Hacia eso deseo conducirlos. ¡Gracias por haberme respondido! ”

Para que no nos confundamos, la renuncia interior es la decisión de corazón de rechazar algo que después se concreta en lo exterior y en lo material. Sin la renuncia interior no hay desapego efectivo y afectivo. Todo comienza, entonces, en el corazón. De dentro hacia fuera. Y no lo contrario. Entonces, se puede renunciar a actividades, cosas, personas, placeres… pero sobre todo, hay que renunciar al pecado y a las cosas que dañan la vida espiritual para que Dios reine en el corazón.

También en el mensaje de este 25 la Gospa nos pide que “el día entero esté hilvanado de pequeñas y fervientes oraciones por todos aquellos que no han conocido el amor de Dios”. Cuando hacemos esto, no sólo cooperamos para que la gracia de Dios llegue a muchas almas que no conocen el amor de Dios, sino que nos hacemos un favor a nosotros mismos, ya que muchas veces dejamos de experimentar el amor de Dios en la oración. Luego, la Virgen nos pide que oremos también por nosotros mismos.

Sabemos, que por 20 años, la Madre tiene un encuentro especial de oración con Mirjana el día 2 de cada mes, para orar por esta intención. Y eventualmente, da un mensaje relacionado. Lo interesante, sin embargo, del mensaje de este 25 de mes, es que la Virgen nos pide ahora, que durante todo un mes, oremos en todo momento por este propósito. Es una hermosa tarea, pero nada fácil para quienes no han desarrollado el hábito de la oración continua. Porque no se trata de orar de vez en cuando por quienes no conocen el amor de Dios, sino TODOS LOS DÍAS y TODO EL DÍA con jaculatorias fervientes. Entonces, se podría comenzar el día —como todo hijo de María— con la oración del santo rosario, la Liturgia de las Horas, la santa Misa… y luego: repetir durante toda la jornada, jaculatorias fervientes por quienes no conocen el amor de Dios. Recordemos, como lo dijo la Virgen, que “son ellos quienes ponen en peligro la paz del mundo”, por eso al presente nos invita orar de continuo por esta intención. ¿Estaremos cerca de la realización de los secretos?



Caridad ilimitada: De Aristóteles a Jesucristo - El arma sorprendente de la caridad

Aristóteles en su gran búsqueda de la sabiduría, llegó a la conclusión de que «la virtud está en el medio». No se debe pecar ni por exceso ni por defecto. Así, el hombre valeroso no debe ser cobarde, pero tampoco temerario. Si se quiere ser virtuoso, hay que colocarse a la mitad.
        
Sin embargo, Cristo trajo ciertas modificaciones a la teoría aristotélica; modificaciones que, además, parecen ser contradicciones: morir para vivir, servir para ser el más importante, entre otras. Todas, claro está, vividas hasta el extremo, sin medianías. Quizá la más incomprensible de estas contradicciones sea: «haced el bien a quienes os hacen el mal y orad por vuestros enemigos». ¿De verdad es posible cumplir esto?
        
El 29 de enero de 2006 se realizaron en Samarra (Irak) unos ataques contra dos iglesias cristianas, muriendo varios fieles. Semanas más tarde, se realizó un atentado por parte de grupos radicales musulmanes contra una mezquita chií en Samarra. De la mezquita sólo quedaron ruinas. La respuesta de los fieles católicos sorprendió al mundo: comenzaron una campaña de recolección de fondos para ayudar a la reconstrucción de la mezquita.
        
Mons. Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia, celebró una misa durante su visita pastoral a Mascate, Arabia Saudita. Durante la oración de los fieles se hizo una plegaria por el sultán Kaboos. Estos cristianos rezan por alguien no cristiano cuando sólo a pocos kilómetros de Mascate, cruzando la frontera, llevar un crucifijo podría significar pena de muerte debido a las leyes islámicas.
¿No se está exagerando según la doctrina aristotélica? Según la doctrina aristotélica, sí; pero según la doctrina de Cristo, no. Parece una locura lo que hacen estos cristianos. Puede ser que lo sea pero, en todo caso, es una locura de caridad. Porque lo que lleva a estas “locuras” no es, de ninguna manera, un motivo social, político o económico. Es únicamente la caridad de Cristo que vive y se realiza en los corazones de todos estos cristianos. Es el ejemplo de su Maestro el que les da fuerza. Tienen grabadas a fuego en el corazón las palabras de Jesús: «en esto sabrán que sois mis discípulos».
        
Hace dos mil años un puñado de pescadores cambió un imperio romano que nadaba en intrigas y asesinatos. La gente escuchaba que los cristianos eran enemigos del Estado porque eran criminales. Pero cuando los veían, sólo se podía decir de ellos: « ¡Mirad cómo se aman!». La caridad era su única arma y con ella vencieron todo un imperio que tenía legiones en todas sus fronteras.
        
Hoy debemos conquistar un nuevo imperio. Un imperio regido por el egoísmo, la indiferencia, el odio, las guerras, la avaricia. Y nuestra arma no será distinta; será, una vez más, la caridad. El Papa ha lanzado un primer batallón de choque con su encíclica «Deus caritas est». Nosotros debemos comenzar la lucha cuerpo a cuerpo con quienes nos rodean. Sonreír a quien nos critica, saludar a quien nos guarda rencor, ayudar a quien nos pone trabas, perdonar a quien nos ofende. Éstas son las armas que debemos usar para vivir nuestra única consigna: «amaos como yo os he amado». La victoria en esta batalla depende de nuestra acción, de mi acción. ¿Qué voy a hacer hoy para vivir la caridad con quien está a mi lado?



MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA REINA DE LA PAZ DEL MES DE ENERO DE 2008 Y REFLEXIÓN DEL P. FRANCISCO Á. VERAR - MEDJUGORIE-BOSNIA HERZEGOVINA

“Queridos hijos: Con el tiempo cuaresmal, ustedes se acercan a un tiempo de gracia. Su corazón es como una tierra labrada y está pronto a recibir el fruto que germinará en bien. Ustedes, hijitos, son libres de elegir el bien o el mal. Por eso los invito: oren y ayunen. Siembren alegría, y en sus corazones, el fruto de la alegría crecerá por vuestro bien, y otros lo verán y lo recibirán a través de su vida. Renuncien al pecado y elijan la vida eterna. Yo estoy con ustedes e intercedo por ustedes ante mi Hijo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Una vez más la Reina de la Paz cumple con su cita habitual, al darnos su hermoso mensaje mensual. Y en esta ocasión, nos está invitando a prepararnos para entrar de lleno en la próxima cuaresma. Sabemos que una característica de los mensajes de la Virgen, es que los mismos se adaptan al tiempo litúrgico. La Madre, desde el cielo, vive con sus hijos de la tierra la santificación del tiempo.  El mensaje de este mes, pues, es una invitación a vivir con fuerza la próxima cuaresma. Y la Madre nos ha recordado que la Cuaresma, ante todo, es un tiempo de gracia para dedicarlo a la oración, el ayuno y la alegría.


El mensaje comienza diciendo que nuestro corazón es “como una tierra labrada y está pronto para recibir el fruto que germinará en bien”. Para María Madre, no existe el corazón “no labrado”. Todos tenemos, en cierta manera, algo de “tierra fértil”; de la que Jesús habla en el evangelio (cf. Mt 13:1-23) cuando el sembrador sale a sembrar: una parte de la semilla cae en el camino, otra entre piedras, otras entre espinos y por fin… otra en terreno fértil. Jesús en esa parábola no quiere establecer diferencias entre sus oyentes, sino por el contrario, invita a todos a tomar partido de la “tierra fértil”. Nos recuerda que todos poseemos la “tierra fértil” y que, por consiguiente, no debemos permitir al Maligno arrancar lo que el Hijo del hombre siembra. Ni debemos permitir que las preocupaciones de la vida o el afán por las riquezas, ahoguen Su Palabra. La Virgen en el mensaje de este 25 se hace eco de la parábola del sembrador que escucharemos los próximos días, en la liturgia cotidiana de la Iglesia.

Para Jesús y María todos somos “tierra fértil”, todos somos “tierra labrada”. No pensemos que Jesús y María intentan subirnos la autoestima. Se trata más bien, de aceptar una realidad teológica existencial: todo hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios; ha sido coronado de gloria y dignidad, creado un poco inferior a los ángeles (cf. Sal 8) San Ireneo llegó a decir: “el hombre viviente es la Gloria de Dios”. Todos, pues, por el mismo Dios, somos “tierra labrada”. Ha sido Dios quien ha preparado Su tierra para sembrar Su gracia. Sin embargo, siempre habrá alrededor lobos rapaces que intentarán sofocar lo que Dios ha labrado (cf. Mt 13:24-ss). Es el sentido del mensaje de María de este mes. Aunque el Maligno y otros enemigos del alma sofoquen el Espíritu, como hijos de Dios, insistamos que somos “tierra labrada”; y el corazón está pronto para recibir “el fruto”. Fijémonos bien que la Virgen no habla de recibir la semilla, sino “el fruto”, porque la semilla trae por si misma “el fruto”. Dios no siembra semillas que no germinan, siembra, más bien, frutos que de por si contienen las semillas. O dicho de otra manera: siembra semillas que germinan en fruto. El Maligno, por el contrario, hace lo opuesto: siembra la cizaña, y todos sabemos que la cizaña no da fruto. Es fácil ver de esta manera lo que viene del Maligno: lo que no prospera en bien, lo que no da fruto. En dos mil años de cristianismo no se conoce un solo fruto que hay dado Satanás al mundo. Sin embargo, son innumerables los del Espíritu Santo. Entonces, es fácil discernir lo que siembra Dios en el corazón y lo que viene  del Maligno: por los frutos se conoce el árbol. “Un árbol bueno no puede dar frutos malos como tampoco un árbol malo no puede dar frutos buenos” (Mt 7:17).

La segunda parte del mensaje es la invitación a dar fruto, la Virgen dice: “son libres de elegir entre el bien y el mal”. Si elegimos el bien, la “tierra labrada” que somos producirá fruto, si elegimos el mal, la tierra labrada que poseemos germinará en mal. Los frutos que podamos dar no dependen de la tierra, porque siempre es buena, depende más bien lo que cada uno siembre en ella. Y la Madre nos invita ha cosechar el “bien” sembrando tres semillas en Cuaresma: la oración, el ayuno y la alegría.

La primera semilla, es la oración y la oración siempre es un coloquio de amor con Dios. No se trata de repetir con los labios, fórmulas mecánicamente. Si no más bien abrir el corazón. Cuando se ora y no se abre el corazón, no puede haber experiencia de Dios. Se pierde el tiempo y en cierta manera, se lo hacemos perder a Dios. Porque si no le abrimos el corazón a Dios en la oración, Él no puede trabajar como quisiera. Entonces, hay que orar con el corazón abierto. Como cuando se siembran las semillas en tierra: si la tierra no tiene surcos no produce fruto. Lo mismo ocurre con el corazón del hombre: si el corazón no tiene surcos, no puede recibir el agua viva del Espíritu Santo, que riega la semilla de la gracia que Dios deposita en él. Entonces, hay que orar con el corazón abierto de par en par; sin algún tipo de reservas. Sin miedo a lo que Dios pueda pedir. La Virgen ha dicho: “Quien confía en Dios no tiene nada porque temer, todo será para su bien”. Además, la Virgen nos ha pedido que recemos cada día, al menos, tres partes del santo rosario; que además tengamos un grupo de oración; que adoremos a Jesús sacramentado; que oremos utilizando la Biblia; que adoremos a Dios en el silencio del corazón… pero, sobre todo, que oremos con el corazón.

La segunda semilla, es el ayuno a pan y agua. Y sabemos que la Virgen ha pedido este ayuno los miércoles y viernes; no solo durante la cuaresma, sino durante todo el año; a excepción de las solemnidades. No hay que tenerle miedo al ayuno, sino a las gracias que podríamos perder de no ayunar. Hay gracias que sólo nos vienen a través del ayuno. Los Padres de la Iglesia enseñaron que lo que es la oración para el alma lo es el ayuno para el cuerpo. Diríamos además, que quien espera dar abundante fruto en la Iglesia no puede prescindir del ayuno. Recordemos las palabras de Jesús: “Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará”(Mt 6:16). Jesús habla claramente de una recompensa que el Padre otorga a quienes ayunan “en privado”. Luego ayunar es positivo para la vida espiritual. Recordemos que la Cuaresma comienza con un día general de ayuno el miércoles de ceniza, y termina con otro: el del Viernes Santo. Entonces, la Cuaresma tiene como marco referencial la práctica del ayuno.

La tercera semilla que la Madre nos pide sembrar es la virtud de “la alegría”. Curiosamente, la Virgen pudo hablar de la limosna o de la caridad, como, efectivamente, lo ha hecho en otros mensajes. Pero esta vez, unido a la oración y al ayuno, menciona “la alegría”. Y nos dice que por su medio, crece “el bien”. Esta parte del mensaje es muy importante. María habla del “fruto de la alegría que crece y germina en bien”. O sea, que debemos cultivar la alegría para producir el bien; como fruto. Veamos un ejemplo. Un día un niño le preguntó a un sacerdote un consejo sabio para ser santo, y el padre le respondió, “que no había un medio para más eficaz, inclusive que las mismas penitencias, que vivir en la alegría cumpliendo siempre el deber de estado”. El niño al morir a temprana edad fue declarado santo, se llamaba Domingo Savio, y el sacerdote que le aconsejó se llamaba Don Bosco. El consejo que lo santificó fue: “vivir siempre alegre”. Domingo escribió, que hasta ese día “no sabía que permanecer siempre alegre, en medio de las pruebas, era un medio eficaz para adquirir la santidad.” San Francisco de Sales llegó a escribir también: “un santo triste es un “triste santo””. La Cuaresma no es un tiempo triste, sino de alegría,  porque Jesús con su muerte nos abrió las puertas del Paraíso. Si la Virgen nos pide, que cultivemos la virtud de alegría seguramente, nos lo pide porque se da cuenta que muchos de sus hijos, dejándose llevar por los problemas, cotidiano, dan un mal testimonio a los demás.

Por último la Madre dice en el mensaje de este mes: “renuncien al pecado y elija la vida eterna”. No es la primera vez que la Madre habla de esto. No basta, para producir fruto ejercitarse en la oración, el ayuno y vivir siempre alegre. Cada cual debe examinar su conciencia también y preguntarse: si no se vive, por caso, una vida doble. Una vez, con profundo halago, Jesús se refirió  de un hombre que acababa de conocer de esta manera: “ahí tienen a un verdadero israelita en quien no hay doblez (Jn 1:47)”. Es decir, “ahí tienen a un hombre cabal con sus principios; en quien no hay engaño, en quien no persiste un corazón dividido”. Ese hombre se llamaba Natanael, y  llegó a ser un Apóstol de Jesús. Natanael había toma en serio la conversión y por ello Jesús lo llamó para que lo siguiera. Natanael había renunciado para siempre al pecado. La Virgen no quiere que haya doblez en el corazón de sus hijos, espera, por el contrario, que todos seamos coherente con nuestra fe. ¡Sea alabado Jesucristo!



Mensaje de la Virgen María en Medjugorie del 2 de enero de 2008

“Queridos hijos: los amo con todas las fuerzas de mi corazón y me entrego a ustedes. Como una madre lucha por sus propios hijos, yo les exhorto y lucho por ustedes. Y a ustedes les pido que no teman y que se abran de tal modo que puedan amar y entregarse con todo el corazón a los demás. Cuanto más actúen de esta manera tanto más recibirán y comprenderán mejor a Mi Hijo y el don que les hace. Por medio del amor a Mi Hijo y a mí es como los reconocerán. Les agradezco”

Comentó luego Mirjana: “La Virgen durante la aparición, bendijo a todos los presentes y los objetos religiosos. Pidió también  oración y ayuno por nuestros pastores”.

Reflexión P. Francisco Ángel Verar Hernández

Desde hace 20 años, la Virgen tiene un encuentro especial de oración con los peregrinos que están en Medjugorie, a través de Mirjana, el 2 de cada mes. Se reúnen para este encuentro miles de peregrinos. Este año, había en Medjugorie, más de 60 mil  que se dieron cita para recibir el año Nuevo del Señor.
El encuentro con la Virgen, se da en la Comunidad Cenáculo (a elección de Mirjana) en las primeras horas de la mañana. Después del rezo del rosario, la Virgen dio este hermoso mensaje.
 
Una vez más, la Madre nos hace tomar conciencia de su inmenso amor por toda la humanidad. Cuando la Madre dice: “Los amo con todas las fuerzas de mi corazón”, no le está hablando a los videntes o a los habitantes de Bosnia; ni siquiera a la Iglesia. Le habla más bien, a toda la humanidad. Recordemos que María es madre de todos los hombres, sin excepción. El 1 de enero de cada año, está consagrado en la Iglesia a la memoria de la maternidad divina de María. El año civil comienza en la Iglesia con María, invitándonos a confiar en Ella, invitándonos a imitar sus virtudes. Recordemos que María fue el medio que Dios utilizó para venir a este mundo. Y por consiguiente, también es el mejor medio, por el cual nosotros podemos llegar a Él.
 
La Madre nos ha dicho al inicio de este Nuevo Año: “Los amo con todas las fuerzas de mi corazón y me entrego a ustedes”. Empezamos el año, con palabras llenas del amor de María. La Madre sabe, que el ser humano necesita afecto, que el ser humano busca afecto en sus padres, en una relación interpersonal, en la amistad… pero sabe además, que muchos pasan por alto, el inmenso amor que Ella nos tiene. En estos 26 años y 6 meses que la Madre aparece en Medjugorie, ha dicho muchas veces: “queridos hijos si ustes supieran cuanto los amo llorarían de alegría”. En un mundo donde continuamente se promueve la sensualidad, mensajes románticos por la mass media, no podemos pasar por alto, el gran amor que la Madre tiene por cada uno de sus hijos. El amor de María por nosotros, es incomparable a cualquier otro amor humano, y el Nuevo Año es la ocasión propicia para poder experimentarlo en plenitud. Es lo que Ella desea. Entonces, podríamos preguntarnos: ¿Qué podemos hacer para experimentar este amor celestial? La misma Madre nos da la respuesta, y nos pide que hagamos dos cosas: Abrir el corazón y no tener miedo.
Abrir el corazón en el lenguaje espiritual, es sinónimo de entrega, abandono, confianza, acto de fe… sin el recogimiento interior no se puede experimentar el amor de María, ni el inmenso amor de Dios. Y el amor que podamos experimentar de la Madre, no es exclusivista. Por el contrario, quien experimenta el amor de María, no tendrá dificultad  para abrirse y decidirse por el amor al prójimo. El amor a María no es una cuestión optativa en el cristianismo, sino, parte integral de nuestra identidad y dignidad como hijos de Dios y discípulos de Cristo. En la Iglesia de Jesús, no puede haber cristianos marianos y cristianos que rechacen a María, que no la conozcan, que no la amen o que sean indiferentes. No podemos hablar de Iglesia, si en Ella no está María. La verdadera Iglesia de Cristo, honra y acepta a Su madre. Ama a Su Madre, se abre al amor de Su Madre. Seguimos el ejemplo del mismo Dios, Quien fue el primero en abrirle el corazón. De otra manera no hubiese nacido por medio suyo.
 
El amor de María por nosotros, es incondicional, puro, limpio, perfecto, santo… y de este modo debemos corresponderle. La Madre nos pide que abramos el corazón a Su amor. Un día dijo la Virgen: “…entréguenme sus corazones, permítanme entrar en ellos para que yo los cambie.”. ¡Qué triste que muchos en el mundo, experimenten tantos amores y sean tardos para experimentar el amor de María, la Madre de Jesús y la Madre de toda la humanidad!
 
En el mensaje también dice: “Como una madre lucha por sus propios hijos, yo les exhorto y lucho por ustedes.” Como diciéndonos, “no hay diferencia alguna entre las madres de la tierra y la relación que tengo con ustedes”.” No se dan cuenta de todo lo que estoy haciendo por ustedes, por su salvación…” Y agrega: “Yo me entrego a ustedes, yo lucho por ustedes, yo los exhorto…” Medjugorie es una extraordinaria oportunidad, para que toda la Iglesia y toda la humanidad conozcan más a María. Ya había profetizado Luis María G. de Monfort, que antes de la segunda venida de Cristo, el nombre de María sería dado a conocer a la humanidad como nunca antes en toda la historia, y Medjugorie es la realización de esa profecía. Pero debemos aclarar, que la Virgen no aparece en Medjugorie buscando su gloria, sino exclusivamente la de la Santísima Trinidad y la extensión del Reino de Cristo.
 
También en el mensaje de este inicio de año, la Virgen nos pide que nos entreguemos y amemos con todo el corazón al prójimo. Sabemos que estas palabras, resumen cuanto Jesús nos enseñó sobre el amor al prójimo, y son muy propicias para el inicio de un nuevo año. María nos está dando las coordenadas principales, de cuanto debemos vivir a lo largo del 2008. Si nos fijamos bien, esas coordenadas se resumen en el amor: Amor a Jesús y a María, y amor al prójimo; sin barreras, sin exclusivismos, sin distinciones… Ese amor evangélico, que no hace acepción de personas ni conoce límites. Y en la medida que ese amor hacia el prójimo va acrecentando, vamos conociendo y comprendiendo más a Jesús y a Su Madre, Nuestra Madre.
 
Feliz y venturoso Año Santo del Señor 2008.



LA VIRGEN MARÍA NARRA LA NAVIDAD EN MEDJUGORIE

Por Padre Francisco Á. Verar Hernández

La diaria presencia de la Virgen María en Medjugorie, por más de 26 años, es la más grande intervención de Dios, después de Pentecostés, en la historia de la humanidad. Y una vez reconocida la sobrenaturalidad del fenómeno por parte del Magisterio: será el acontecimiento eclesial que más realce dará a la figura de María en la historia. Recordemos que en Medjugorie, la Virgen María, le narró durante dieciocho meses su vida a los videntes.  Y a Vicka, le pidió que lo pusiera todo por escrito.  Vicka llegó a escribir tres cuadernos y espera la indicación de la Virgen para que “esta vida” se publicada.  Según Vicka, la Virgen le narró su vida desde su nacimiento hasta su Asunción a los cielos.  Esta narración termino en Pentecostés de 1983.
 
Otro dato interesante, es que los videntes afirman que la Virgen les dijo, mientras corría el año 1984, que el día del Bimilenario de su nacimiento era el 5 de agosto.  Aquel mismo año, una de las videntes, Jelena tuvo la siguiente visión de la Navidad, el 25 de diciembre.  Esta visión aparece el libro “Oren Juntos con el Corazón Alegre”, del Padre Slalvko, quien fuera Padre Espiritual de los videntes.
 
—“La Virgen me había prometido el 22 de diciembre, que el 25 me iba a mostrar como vivió la Navidad; y tuve la siguiente visión: 
 
—Al inicio vi un ángel, que luego  desapareció. De inmediato todo se volvió oscuridad y de la oscuridad, poco a poco, apareció un cielo estrellado.  En el horizonte vi a alguien que se acercaba.  Era san José con un bastón en la mano. Caminaba sobre una calle empedrada y en el fondo, hacia donde se dirigía, vi varias casitas iluminadas.  Al lado suyo, vi un mulo, y sobre él, vi a la Virgen muy triste, mientras le decía José: “Estoy muy cansada.  Mucho desearía que alguien nos hospedara esta noche”.  Y José contesto: “Allí hay casas. Pediremos allí”.  Al acercarse a la primera casa, José llamó a la puerta. Alguien le abrió, pero a penas vio a José y María, cerró inmediatamente la puerta. Esta escena se repitió varias veces. Y en algún caso, para incitarle a María y a José que no llamaran a las puertas mientras se dirigían hacia sus casas, llegaron hasta a apagar las luces interiores.  Ambos estaban muy tristes, y José particularmente estaba muy adolorido, confundido y turbado por todos estos rechazos. María en medio de su tristeza lo animó diciéndole: “¡José: conserva la paz!, ¡el día de la alegría ha llegado! Sin embargo, ahora deseo orar contigo porque hay mucha gente que no le permite a Jesús nacer!”.

“Después de haber orado, María dijo: “¡José, mira: allá abajo hay un establo!  En verdad allí no duerme ninguno.  Seguramente está abandonado”. Y de esta manera se dirigieron hacia allá.  Adentro hay un mulo y llevan también el suyo delante del pesebre.  Entonces, José recoge un poco de leña para encender el fuego.  Luego coloca un poco de paja; pero el fuego se apaga inmediatamente, porque tanto la leña como la paja estaban sumamente húmedas.  Mientras tanto, María, busca como calentarse cerca de los mulos. 
 
Sucesivamente, se me presentó una segunda escena.  El establo, que hasta ahora estaba poco iluminado, de pronto se iluminó como si fuera de día.  Y de momento, cerca de María, vi al Niño Jesús recién nacido, mover las manitas y los piecesitos.  Tiene un rostro sumamente dulce; parece que ya sonríe.  El cielo, por otra parte, se llena de muchas estrellas luminosas.  Arriba del establo vi dos ángeles que llevaban en la mano algo parecido a una bandera grande, sobre la cual estaba escrito “¡Te glorificamos, oh Señor!”. Sobre estos dos ángeles, había un enorme ejército celestial que cantaba y glorificaba a Dios.  Luego, algo distante del establo, vi un grupo de pastores que cuidaba su rebaño. Están cansados y algunos ya dormían.  Y he aquí que un ángel se les acerca y les dice: “Pastores escuchen la buena nueva: ¡Hoy Dios ha nacido en medio de ustedes! Lo encontrarán recostado en el pesebre de aquel establo.  Sepan que lo que les digo es cierto”.  De inmediato los pastores se dirigieron hacia el establo y, habiendo encontrado a Jesús,  se arrodillaron y le ofrecieron  sencillos dones.  María les agradece con dulzura y agrega: “Les agradezco por todo, sin embargo, ahora quisiera orar con ustedes porque muchos no quisieron acoger a Jesús que estaba por nacer”. 
 
Después de esto, desapareció instantáneamente esta segunda escena y apareció la tercera. Vi en Jerusalén los Magos que preguntaban por Jesús, pero nadie sabía darles información al respecto; hasta que vieron levantarse de nuevo la estrella cometa que los guiaba hasta el establo de Belén.  Extasiados y conmovidos, observan al Niño Jesús, se inclinan rostro en tierra para adorarlo profundamente y luego le ofrecen dones preciosos.  María les agradece y les dijo luego: “Ahora deseo orar con ustedes porque muchos hombres no quisieron adorar a Jesús”.

Hasta aquí la narración de la Navidad según Jelena.  Agregamos que ese mismo año, el 15 de diciembre, la Virgen sugirió los siguientes temas de meditación para los días de la Novena de la Navidad. 
 
1. Habrán sus corazones, porque Jesús quiere habitar en ellos después de Navidad.
2. Acojan la Navidad con alegría.
3. Purifíquense para la Navidad.
4. De ahora en adelante, permitan que Jesús ocupe el primer lugar en sus corazones.
5. Permitan que sólo Jesús los colme de alegría.
6. Permitan que el amor esté presente en cada una de sus palabras.
7. Nace el Hombre – Dios que desea el mundo unido.
8. Vivan en Jesús.
9. No se aparten de la Navidad.

A continuación, algunos mensajes de aquel mismo año sobre la Navidad
 
16 de diciembre:
“¡Queridos hijos: procuren que de la iglesia emane la fragancia de Navidad! ¡Y que la Navidad esté ya en los peldaños de su casa! Purifiquen sus corazones, de manera que estén listos para recibir a Jesús en Navidad.  ¡No permitan que las cosas materiales tomen la delantera sobre la Navidad de Jesús! Queridos hijos, Jesús nace: ¡recíbanlo con un corazón alegre!”.

18 de diciembre: “Queridos hijos: deseo que cada uno de ustedes prepare en su corazón el pesebre para Jesús”.

21 de diciembre: “Queridos hijos: deseo que ustedes sean como una flor que florece en Navidad para Jesús; una flor que no se marchitará, y que nunca cesará de florecer aún cuando la Navidad halla pasado.  Deseo que sus corazones sean como los pastores de Belén delante del pesebre de Jesús”.

25 de diciembre: “¡Deseo que esta sea para ustedes una Navidad luminosa!”.




Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2007 y reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

El primer mensaje nos vino por medio de Jakov. Como sabemos, Jakov tuvo su última aparición diaria el 12 de septiembre de 1998. En aquella ocasión, la Virgen le reveló el 10° secreto y le manifestó, que a partir de entonces, tendría la aparición sólo una vez al año, hasta el término de su vida en la tierra, en ocasión de la Navidad. Desde entonces, Jakov ve a la Virgen con el Niño Jesús recién nacido en sus brazos, cada 25 de diciembre. Este año, la aparición fue a las 14:29 y duró 6 minutos. En este especial encuentro, la Virgen le transmitió el siguiente mensaje:

“Queridos hijos: Hoy los invito de manera especial a abrirse a Dios, y que hoy, cada uno de sus corazones, se convierta en el lugar del Nacimiento de Jesús. Hijitos, deseo conducirlos a las alegrías de vuestra vida, todo este tiempo en que Dios permite que esté con ustedes. Hijitos, la única alegría verdadera de su vida es Dios. Por eso, queridos hijos, no busquen la felicidad en las cosas terrenales, sino abran sus corazones y acepten a Dios. Hijitos, todo pasa, sólo Dios permanece en vuestro corazón. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Recordemos que en el mensaje, la Virgen no se dirige únicamente a Jakov, sino a todos sus hijos. Es una exhortación a la conversión y una invitación a poner a Dios en el primer lugar del corazón. La Virgen dice: “Queridos hijos: Hoy los invito de manera especial a abrirse a Dios, y que hoy, cada uno de sus corazones, se convierta en el lugar del Nacimiento de Jesús.” La Madre espera que el corazón del creyente, sea hoy el pesebre viviente, donde Ella pueda recostar a Su Hijo. Entonces, para María, la Navidad no es otra cosa que darle la oportunidad a Jesús de hacerse presente en el corazón. ¿Cómo? Abriéndole las puertas sin ningún tipo de reserva. Y a mayor disposición, mayores gracias se reciben. María sabe que sus hijos no reciben mayores gracias porque no abren suficientemente el corazón. Y aunque parezca paradójico, muchos cristianos no saben cómo hacer para abrir más su corazón a Jesús. Lo cual hace pensar, que para muchos, Jesús es un gran desconocido. La Navidad, es por lo tanto, la fiesta del doble Nacimiento de Jesús: por un lado su Nacimiento en Belén hace 2007 años y a su vez, su nacimiento hoy en nuestros corazones. La Virgen está con nosotros, para ayudarnos a que esto se haga realidad.

También nos dice: …“Hijitos, deseo conducirlos a las alegrías de vuestra vida, todo este tiempo en que Dios permite que esté con ustedes”. Ésta parte del mensaje es muy importante, ya que resume lo que Nuestra Madre nos viene diciendo desde hace 26 años y 6 meses. Seguramente, para María y para el resto del cielo, esta es la aparición más importante de todas, no sólo porque ha sido la más larga, sino también porque es una de las últimas que recibiremos. Y a su vez, María pone énfasis a uno de los objetivos de su prolongada presencia: conducirnos a la alegría de nuestra vida. Pero no hacia cualquier alegría, sino hacia la verdadera, aquella que sólo Dios da con su presencia en el corazón del justo.

También nos dice: “Por eso, queridos hijos, no busquen la felicidad en las cosas terrenales, sino abran sus corazones y acepten a Dios.” Nuestra Señora nos recuerda,  que sólo en Dios está la plenitud de la vida. Esta parte del mensaje, contrasta con la manera materialista en que muchos celebraban la Navidad. La sociedad contemporánea tiende a hacer de las cosas terrenas el objeto de su felicidad. Pero para poder encontrar a Dios como fuente y meta de la verdadera alegría, hay que abrirle el corazón. Creo que lo que la Virgen pide no es difícil. Lo difícil, es creer en sus palabras. Aceptarlas. Son palabras parecidas a las que el mismo Cristo hizo referencia cuando dijo: “busquen el Reino de Dios y todo lo demás les vendrá por añadidura”. El Reino de Dios no es algo relativo o subordinado a los bienes terrenales. El Reino de Dios, es la plenitud de la Vida. Es el Tesoro escondido, la Perla de gran valor.

El mensaje de la Virgen de este mes es un nuevo reto. No tanto a morir a lo que el mundo nos ofrece, sino a redescubrir el Reino de Dios entre nosotros; dentro de nosotros. Esto es posible cuando se le abre el corazón a Dios. Y el medio por excelencia para hacerlo, es a través de la oración, aunque la Virgen no la haya mencionado expresamente en esta ocasión, pero lo supone. Porque ha repetido insistentemente por 26 años: “oren, oren, oren”.

En el mensaje, la Virgen dice “acepten a Dios”. Da a pensar que muchos corazones lo rechazan o no se atreven a acogerlo. El verbo aceptar, indica también admitir, acoger…La Virgen quiere que Dios no sea un concepto más, sino una realidad viva, existencial, que lo admitamos, que lo acojamos en el corazón, que le permitamos entrar. Recordemos que la Madre tiene un encuentro de oración mensual con Mirjana, para orar por esta intención: por quienes no conocen el amor de Dios. Medjugorie es una invitación para la humanidad a la conversión a Dios. Cuando la Virgen comenzó a aparecerse dijo: “He venido para decirles que Dios existe, que en Él está la plenitud de la vida”. También mencionó que el mayor pecado del hombre moderno es la indiferencia a Dios. Y ahora, después de 26 años y medio nos vuelve a repetir: “acepten a Dios”, y en el otro mensaje: “Dediquen tiempo al Creador”.

La última parte del mensaje es interesante. La Virgen dice: “…todo pasa, sólo Dios permanece en vuestro corazón.” Es una invitación a pensar en la vida eterna y a la vez recuerda que la vida eterna no es algo ajeno a este mundo. No importa cuánto hagamos, quiénes seamos o dónde estemos, todos podríamos “permanecer en Dios”. Una  vez dijo la Virgen que todos podíamos comenzar a vivir la vida del Paraíso desde la tierra, y en esta Navidad nos lo recuerda cuando dice: “…todo pasa, sólo Dios permanece en vuestro corazón.” Es decir: sólo la presencia de Dios es la que se puede cultivar, todo lo demás es pasajero.

Tres horas después, la Madre profundizó las palabras de este mensaje, en su aparición cotidiana a la vidente Marija, diciéndonos: “Queridos hijos: con gran alegría les traigo al Rey de la Paz para que Él los bendiga con su bendición. Adórenlo y dediquen tiempo al Creador, quien su corazón anhela. No olviden que están de paso en esta tierra y que las cosas les pueden dar pequeñas alegrías, en cambio, por medio de mi Hijo, se les regala la vida eterna. Por eso estoy con ustedes, para conducirlos hacia lo que su corazón anhela. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Mientras la Virgen hablaba, volvió a aparecerse con el Niño Jesús recién nacido, exhortándonos a recibir Su bendición. No es que Jesús traiga una bendición diferente a la de Su Madre, sino que Ella espera que Jesús sea el centro de nuestra vida y que la Navidad sea la Fiesta de Jesús.

Con este mensaje, nos invita a adorar y a dedicarle tiempo a Jesús. Sin hacer referencia a ello, sabemos que a Jesús se le puede adorar de muchas maneras: en el pesebre, en el corazón… pero la forma más adecuada, es en la eucaristía. También, la Virgen vuelve a recordarnos que la Navidad es la Fiesta de adoración por excelencia. Recordemos que cuando los pastores llegaron al Pesebre, adoraron a Jesús y lo mismo hicieron los magos que venían de oriente. También María y José le adoraron, acompañados de una legión de ángeles. Busquemos a Jesús, pues, en la eucaristía en estos días y adorémosle con el corazón. Con un corazón puro y limpio, como el de aquellos que se hicieron presente en el establo de Belén. Jesús busca esos corazones hoy. Y por medio de la adoración, nos colma de felicidad de todo cuanto el corazón anhela.  No permitamos que la Madre vuelva a llorar porque muchos corazones permanecen cerrados a Su Hijo. Seamos más bien como los pastores de Belén, que encontraron en Jesús la respuesta a todas sus aspiraciones y expectativas. ¡Sea alabado Jesucristo!



Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz
Desde Medjugorie; Bosnia-Herzegovina 2 de Noviembre de 2007 y reflexión del P. Francisco Á. Verar

“Queridos hijos: Hoy los invito a abrir su corazón al Espíritu Santo; permítanle que los transforme. Hijos míos, Dios es el Bien Supremo y por eso, como Madre,  les pido: oren, oren, oren, ayunen y esperen. Este bien es posible alcanzarlo ya que de él nace el Amor. El Espíritu Santo reforzará este amor en ustedes y podrán llamar a Dios su Padre. Por medio de este amor supremo amarán sinceramente a todas las personas y las considerarán en Dios hermanos y hermanas. ¡Gracias!”Durante su bendición, la Virgen dijo: “Por el camino que los conduzco a mi Hijo, caminan junto a Mi, quienes lo representan”, es decir: “los sacerdotes”. N. r.

Desde hace 20 años, la Virgen tiene una cita con Mirjana el día 2 de cada mes, para orar “por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones”. Mirjana no sabe por cuánto tiempo más, la Virgen continuará visitándola, ya que nada ha dicho al respecto. Esta gracia podría continuar por muchos años más o podría terminar el próximo mes de diciembre. O bien, podría durar hasta la realización del primero de los 10 “secretos”. Y en relación a los mismos, conviene que tengamos presente, que la Virgen dijo a los videntes: “…las apariciones diarias continuarán hasta cuando quede el signo visible para toda la humanidad en la Colina de las apariciones”; es decir, hasta la realización del tercer “secreto”. Y recordemos, que cuando comiencen los mismos, sólo uno de los tres videntes que aún la ven diariamente, tendrá el don de continuar las visitas celestiales.  Este dato es importante, ya que podríamos seguir recibiendo mensajes y apariciones de la Virgen por varios años más; aun cuando comiencen a verificarse los hechos anunciados por Nuestra Señora. Los demás “secretos”, están relacionados con los videntes y otros acontecimientos que se verificarán en la Iglesia y en el mundo.  Recordamos esto, para que consideremos que la Virgen no viene a perder su tiempo a la tierra, y que en Medjugorie se está decidiendo parte del futuro de la humanidad. En el mensaje del 2 de noviembre, la Virgen nuevamente nos invita a que abramos el corazón al Espíritu Santo, porque sólo Él puede transformar el corazón del hombre. Esto es muy significativo. Por una parte, debemos recordar que la conversión es un esfuerzo del hombre y por otra, que es una gracia del Espíritu Santo. Sin Él, no puede haber conversión. No hay cambio de vida. La gente que tiene problemas con su conversión personal, en el fondo, tienen problemas con el Espíritu Santo. No lo invocan suficientemente, no lo buscan como deben, no se dejan conducir por Él… Entonces, sería importante, en el proceso del cambio interior: contar sobre todo con Él, ya que sólo Él tiene el poder de transformar al hombre. ¡Y cuán necesaria no será su presencia en el alma del justo, que hasta el mismo Jesús necesitó una nueva efusión suya, antes de iniciar su ministerio público! Por lo tanto, no podemos esperar un verdadero cambio interior sin Él; sin invocarlo las veces que sea necesario, a fin de que con su divina unción, transforme todo cuanto hay de negativo en él, en positivo. Nuestra Señora desea, que frente al nuevo tiempo de Adviento que estamos por celebrar, de cara a la próxima solemnidad de Jesucristo Rey del universo, y las especiales Fiestas de María que están a las puertas —su Presentación en el Templo (21 de nov.), la Medalla Milagrosa (27 de nov.), su Inmaculada Concepción (8 de dic.) y su aparición en el Tepeyac (12 de dic. fiesta patronal de América)— vivamos en plenitud, la conversión. La Virgen no se cansa de invitarnos a la conversión, y por ende, no debemos cansarnos de responder.En el mensaje, también la Madre dice: “Hijos míos, Dios es el Bien Supremo y por eso, como Madre, les pido: oren, oren, oren, ayunen y esperen”. Ella espera que cada uno de sus hijos, alcance el Bien Supremo, que es, sólo Dios. Pareciera que esto lo ha olvidado gran parte de la sociedad en la que vivimos, permitiendo que otros valores vayan invadiendo el terreno que sólo le compete a Dios. La Virgen como madre, está preocupa por la salvación de sus hijos y por ello en este mensaje nos advierte y nos recuerda, que el Bien Supremo es sólo Dios. En el mismo mensaje, vuelve a insistirnos “oren, oren, oren”, siendo una invitación a la oración continua, inclusive, llenando hasta los espacios más pequeños de la jornada, con las oraciones más pequeñas, es decir; las jaculatorias, tan queridas por la Virgen. La triple exhortación de María a la oración, es una invitación a la oración perseverante y con el corazón. Un día dijo la Virgen: “…no oren sin saber lo que dicen. No oren solamente con palabras. La oración es un encuentro personal con Dios y con mi Hijo Jesús.” Entonces, la oración no es sólo proferir palabras, sino abrir el corazón; un continuo ejercicio de amor porque Dios es amor. Y quien ora como debe, experimenta puro amor. En el mensaje también nos invita al ayuno. Y ya sabemos que este ayuno es a pan y agua dos veces por semana. Y de esto no se hacen bromas. La Virgen ha pedido, desde el inicio, el ayuno dos veces por semana a pan y agua, y también en preparación a las grandes solemnidades. Además, la Madre pidió que se hicieran novenas de ayuno por alguna intención. Y a aquellos que su salud no se lo permite, podrían sustituirlo por otros sacrificios y ofrecer generosas limosnas a la iglesia. Entonces, en el mensaje de este mes, la Madre nos pide orar continuamente y ayunar, a fin de alcanzar en el corazón el Bien Supremo que es Dios. Así, será posible amar al prójimo. Porque quien tiene dificultad para amar, perdonar las ofensas, actuar con generosidad frente al hermano, en el fondo, tiene dificultad con Dios. El corazón se libera del egoísmo frente al prójimo, cuando encuentra a Dios primero. La Madre sabe que muchos de sus hijos tienen una piedad superficial. Por eso nos invita a todos, a orar continuamente con el corazón y a ayunar, para así encaminarnos al amor hacia el prójimo; con el corazón abierto de par en par: sin barreras, celos, favoritismos, rencores… Asimismo, la “Gospa” también nos invita a la esperanza. Es decir: a poner toda nuestra confianza en Dios y no tanto en nuestras propias fuerzas y capacidades. Lo cual no indica negligencia, sino abandono, ya que Dios provee a sus hijos de cuanto necesitan. Recordemos que una de las dimensiones fundamentales de la espiritualidad de Medjugorie es la virtud de la esperanza. La Virgen ha dicho que el futuro depende de nosotros, que cuanto pueda ocurrir en el futuro depende de nuestra respuesta a sus mensajes. En el mismo mensaje la esperanza, está vinculada a la oración continua y al ayuno. Entonces, quien sabe orar y ayunar, también sabe, esperar. Más aun, podríamos decir: que la virtud de la esperanza es consecuencia de la oración. Hoy día la gente poco espera en Dios porque poco ora. Y la esperanza también es el tema de la próxima encíclica del Papa.  Quizá la Virgen en el mensaje, indirectamente, nos esté invitando a leerla y a meditarla. El mismo espíritu nos habla por medio de María y nos hable a través del Papa. Igual como ocurría con Juan Pablo II.La Virgen también dice en su mensaje: “Este bien es posible alcanzarlo ya que de él nace el Amor. El Espíritu Santo reforzará este amor en ustedes y podrán llamar a Dios su Padre.” Consideramos que ésta es la parte más importante del mismo, ya que se destaca una vez más la virtud fundamental del cristiano: la del Amor. La Virgen dice: “este bien es posible alcanzarlo ya que de él nace el Amor”. Como diciéndonos: “no olviden que el amor es su principal regla de vida y a que a él deben aspirar; es el amor en lo que debe crecer.” Benedicto XVI en su primera encíclica nos decía: “el Himno a la Caridad de San Pablo en 1Cor 13, debe ser la Carta Magna de todo el servicio eclesial”. Porque “podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve (v.3), cf  DCE 33. Y ahora, una vez, más la Virgen nos lo recuerda. Y además, nos dice que por el Espíritu Santo se refuerza la capacidad de amar. También en el mensaje del mes pasado había mencionado: —“Hijitos, mediten y oren para que su corazón se abra al amor de Dios.” Luego, el mensaje de este mes es una continuación de aquel del 25 de septiembre.Al final, del mensaje, la Virgen menciona: “Por medio de este amor supremo amarán sinceramente a todas las personas y las considerarán en Dios hermanos y hermanas”. Como hemos mencionado, el amor a Dios nos lleva necesariamente al amor hacia los hermanos. No obstante, conviene subrayar, que la Virgen destaca, que por medio de este Amor Supremo, amaremos sinceramente a todas las personas considerándolas hermanos y hermanas en Dios. Fijémonos en estos cuatro elementos que aparecen como coordenadas de este amor supremo. El primero, la exclusividad, porque es “supremo”. Es decir: no hay otro amor que se pueda comparar al amor de Dios; su amor está por encima de cualquier otro amor; es amor por excelencia, amor en plenitud, único. El segundo, la sinceridad. Sólo el amor verdadero de Dios hace posible que se ame con transparencia, sin hipocresía, sin apariencias, ni falsedad. El tercero, la universalidad; el amor del Bien Supremo que es Dios va dirigido siempre a todo hombre, no hace exclusión de personas; no existen los favoritismos o partidismos. Quien se inclina por el amor supremo ama al estilo Jesús: a todos por igual. Y ello se refleja además en la expresión: considerarán en Dios  a los hermanos y hermanas.Al concluir la aparición, Mirjana comentó que, mientras la “Gospa” bendecía, volvió a referirse a los sacerdotes diciendo: “Por el camino que los conduzco a mi Hijo, caminan junto a Mi, quienes lo representan”. En realidad, es una expresión bellísima. La Virgen a los sacerdotes, nos hace tomar conciencia, de cuán cerca estamos de Su Corazón Inmaculado. Ya sabemos que la Virgen durante este encuentro del día 2, tiene casi 2 años de hablar siempre sobre los sacerdotes; y siempre en tono positivo. Me viene a la memoria un episodio que viví durante una aparición en casa de Iván, a principios de junio. Estábamos presentes sólo unos cincuenta sacerdotes. Al finalizar la aparición, el vidente nos comentó, que la Virgen ese día apareció llorando de la emoción, al ver tantos sacerdotes allí presentes. Y que de inmediato extendió sus brazos sobre todos y oró en su lengua materna Y desde luego, para todos fue una sorpresa. Uno de los sacerdotes asistentes me dijo al final: “Yo pensé que la Virgen nos iba a regañar”. Yo le dije: “Se te olvidó que la Virgen ante todo es Madre”. Lo cierto es que para todos fue muy emocionante que la Virgen llorara de alegría por nosotros y que además orara al Padre en arameo antiguo. Creo que un verdadero hijo de María no tendría problema en hacer suyos los sentimientos de amor de María hacia  los sacerdotes. Es esencial, además de la espiritualidad de Medjugorie, el amor tan especial que María demuestra por los sacerdotes.

¡Sea alabado Jesucristo!



MENSAJE DE MARÍA REINA DE LA PAZ Y REFLEXIÓN DEL MENSAJE DEL 2 DE NOVIEMBRE DEL PADRE FRANCISCO VERAR

“Queridos hijos: Hoy los invito a abrir su corazón al Espíritu Santo; permítanle que los transforme. Hijos míos, Dios es el Bien Supremo y por eso, como Madre, les pido: oren, oren, oren, ayunen y esperen. Este bien es posible alcanzarlo ya que de él nace el Amor. El Espíritu Santo reforzará este amor en ustedes y podrán llamar a Dios su Padre. Por medio de este amor supremo amarán sinceramente a todas las personas y las considerarán en Dios hermanos y hermanas. ¡Gracias!”

Durante su bendición, la Virgen dijo: “Por el camino que los conduzco a mi Hijo, caminan junto a Mi, quienes lo representan”, es decir: “los sacerdotes”. N. r. Desde hace 20 años, la Virgen tiene una cita con Mirjana el día 2 de cada mes, para orar “por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones”. Mirjana no sabe por cuánto tiempo más, la Virgen continuará visitándola, ya que nada ha dicho al respecto. Esta gracia podría continuar por muchos años más o podría terminar el próximo mes de diciembre. O bien, podría durar hasta la realización del primero de los 10 “secretos”. Y en relación a los mismos, conviene que tengamos presente, que la Virgen dijo a los videntes: “…las apariciones diarias continuarán hasta cuando quede el signo visible para toda la humanidad en la Colina de las apariciones”; es decir, hasta la realización del tercer “secreto”. Y recordemos, que cuando comiencen los mismos, sólo uno de los tres videntes que aún la ven diariamente, tendrá el don de continuar las visitas celestiales. 

Este dato es importante, ya que podríamos seguir recibiendo mensajes y apariciones de la Virgen por varios años más; aún cuando comiencen a verificarse los hechos anunciados por Nuestra Señora. Los demás “secretos”, están relacionados con los videntes y otros acontecimientos que se verificarán en la Iglesia y en el mundo.  Recordamos esto, para que consideremos que la Virgen no viene a perder su tiempo a la tierra, y que en Medjugorie se está decidiendo parte del futuro de la humanidad.

En el mensaje del 2 de noviembre, la Virgen nuevamente nos invita a que abramos el corazón al Espíritu Santo, porque sólo Él puede transformar el corazón del hombre. Esto es muy significativo. Por una parte, debemos recordar que la conversión es un esfuerzo del hombre y por otra, que es una gracia del Espíritu Santo. Sin Él, no puede haber conversión. No hay cambio de vida. La gente que tiene problemas con su conversión personal, en el fondo, tienen problemas con el Espíritu Santo. No lo invocan suficientemente, no lo buscan como deben, no se dejan conducir por Él… Entonces, sería importante, en el proceso del cambio interior: contar sobre todo con Él, ya que sólo Él tiene el poder de transformar al hombre. ¡Y cuán necesaria no será su presencia en el alma del justo, que hasta el mismo Jesús necesitó una nueva efusión suya, antes de iniciar su ministerio público! Por lo tanto, no podemos esperar un verdadero cambio interior sin Él; sin invocarlo las veces que sea necesario, a fin de que con su divina unción, transforme todo cuánto hay de negativo en él, en positivo. Nuestra Señora desea, que frente al nuevo tiempo de Adviento que estamos por celebrar, de cara a la próxima solemnidad de Jesucristo Rey del universo, y las especiales Fiestas de María que están a las puertas —su Presentación en el Templo (21 de nov.), la Medalla Milagrosa (27 de nov.), su Inmaculada Concepción (8 de dic.) y su aparición en el Tepeyac (12 de dic. fiesta patronal de América)— vivamos en plenitud, la conversión. La Virgen no se cansa de invitarnos a la conversión, y por ende, no debemos cansarnos de responder.

En el mensaje, también la Madre dice: “Hijos míos, Dios es el Bien Supremo y por eso, como Madre, les pido: oren, oren, oren, ayunen y esperen”. Ella espera que cada uno de sus hijos, alcance el Bien Supremo, que es, sólo Dios. Pareciera que esto lo ha olvidado gran parte de la sociedad en la que vivimos, permitiendo que otros valores vayan invadiendo el terreno que sólo le compete a Dios. La Virgen como madre, está preocupa por la salvación de sus hijos y por ello en este mensaje nos advierte y nos recuerda, que el Bien Supremo es sólo Dios. En el mismo mensaje, vuelve a insistirnos “oren, oren, oren”, siendo una invitación a la oración continua, inclusive, llenando hasta los espacios más pequeños de la jornada, con las oraciones más pequeñas, es decir; las jaculatorias, tan queridas por la Virgen. La triple exhortación de María a la oración, es una invitación a la oración perseverante y con el corazón. Un día dijo la Virgen: “…no oren sin saber lo que dicen. No oren solamente con palabras. La oración es un encuentro personal con Dios y con mi Hijo Jesús.” Entonces, la oración no es sólo proferir palabras, sino abrir el corazón; un continuo ejercicio de amor porque Dios es amor. Y quien ora como debe, experimenta puro amor.

En el mensaje también nos invita al ayuno. Y ya sabemos que este ayuno es a pan y agua dos veces por semana. Y de esto no se hace bromas. La Virgen ha pedido, desde el inicio, el ayuno dos veces por semana a pan y agua, y también en preparación a las grandes solemnidades. Asimismo, la Madre pidió que también se hicieran novenas de ayuno por alguna intención. Y a aquellos que su salud no se lo permite, podrían sustituir el ayuno por otros sacrificios y ofrecer generosas limosnas a la Iglesia.

Entonces, en el mensaje de este mes, la Madre nos pide orar continuamente y ayunar, a fin de alcanzar en el corazón el Bien Supremo que es Dios. Luego, será posible amar al prójimo. Porque quien tiene dificultad para amar, perdonar las ofensas, actuar con generosidad frente al hermano, en el fondo, tiene dificultad con Dios. El corazón se libera del egoísmo frente al prójimo, cuando encuentra a Dios primero. La Madre sabe que muchos de sus hijos tienen una piedad superficial. Por eso nos invita a todos, a orar continuamente con el corazón y a ayunar, para así encaminarnos al amor hacia el prójimo; con el corazón abierto de par en par: sin barreras, celos, favoritismos, rencores… Asimismo, la “Gospa” también nos invita a la esperanza. Es decir: a poner toda nuestra confianza en Dios y no tanto en nuestras propias fuerzas y capacidades. Lo cual no indica negligencia, sino abandono, ya que Dios provee a sus hijos de cuanto necesitan. Recordemos que una de las dimensiones fundamentales de la espiritualidad de Medjugorie es la virtud de la esperanza. La Virgen ha dicho que el futuro depende de nosotros, que cuanto pueda ocurrir en el futuro depende de nuestra respuesta a sus mensajes. En el mismo mensaje la esperanza, está vinculada a la oración continua y al ayuno. Entonces, quien sabe orar y ayunar, también sabe, esperar. Más aún, podríamos decir: que la virtud de la esperanza es consecuencia de la oración. Hoy día la gente poco espera en Dios porque poco ora. Y la esperanza también es el tema de la próxima encíclica del Papa.  Quizá la Virgen en el mensaje, indirectamente, nos esté invitando a leerla y a meditarla. El mismo espíritu nos habla por medio de María y nos hable a través del Papa. Igual como ocurría con Juan Pablo II. La Virgen también dice en su mensaje: “Este bien es posible alcanzarlo ya que de él nace el Amor. El Espíritu Santo reforzará este amor en ustedes y podrán llamar a Dios su Padre.” Consideramos que ésta es la parte más importante del mismo, ya que se destaca una vez más la virtud fundamental del cristiano: la del Amor. La Virgen dice: “este bien es posible alcanzarlo ya que de él nace el Amor”. Como diciéndonos: “no olviden que el amor es su principal regla de vida y a que a él deben aspirar; es el amor en lo que debe crecer.” Benedicto XVI en su primera encíclica nos decía: “el Himno a la Caridad de San Pablo en 1Cor 13, debe ser la Carta Magna de todo el servicio eclesial”. Porque “podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve (v.3), cf  DCE 33. Y ahora, una vez, más la Virgen nos lo recuerda. Y además, nos dice que por el Espíritu Santo se refuerza la capacidad de amar.

También en el mensaje del mes pasado había mencionado: —“Hijitos, mediten y oren para que su corazón se abra al amor de Dios.” Luego, el mensaje de este mes es una continuación de aquel del 25 de septiembre. Al final, del mensaje, la Virgen menciona: “Por medio de este amor supremo amarán sinceramente a todas las personas y las considerarán en Dios hermanos y hermanas”. Como hemos mencionado, el amor a Dios nos lleva necesariamente al amor hacia los hermanos. No obstante, conviene subrayar, que la Virgen destaca, que por medio de este Amor Supremo, amaremos sinceramente a todas las personas considerándolas hermanos y hermanas en Dios. Fijémonos en estos cuatro elementos que aparecen como coordenadas de este amor supremo. El primero, la exclusividad, porque es “supremo”. Es decir: no hay otro amor que se pueda comparar al amor de Dios; su amor está por encima de cualquier otro amor; es amor por excelencia, amor en plenitud, único. El segundo, la sinceridad. Sólo el amor verdadero de Dios hace posible que se ame con transparencia, sin hipocresía, sin apariencias, ni falsedad. El tercero, la universalidad; el amor del Bien Supremo que es Dios va dirigido siempre a todo hombre, no hace exclusión de personas; no existen los favoritismos o partidismos. Quien se inclina por el amor supremo ama al estilo Jesús: a todos por igual. Y ello se refleja además en la expresión: considerarán en Dios  a los hermanos y hermanas. Al concluir la aparición, Mirjana comentó que, mientras la “Gospa” bendecía, volvió a referirse a los sacerdotes diciendo: “Por el camino que los conduzco a mi Hijo, caminan junto a Mi, quienes lo representan”. En realidad, es una expresión bellísima. La Virgen a los sacerdotes, nos hace tomar conciencia, de cuán cerca estamos de Su Corazón Inmaculado. Ya sabemos que la Virgen durante este encuentro del día 2, tiene casi 2 años de hablar siempre sobre los sacerdotes; y siempre en tono positivo. Me viene a la memoria un episodio que viví durante una aparición en casa de Iván, a principios de junio. Estábamos presentes sólo unos cincuenta sacerdotes. Al finalizar  la aparición, el vidente nos comentó, que la Virgen ese día apareció llorando de la emoción, al ver tantos sacerdotes allí presentes. Y que de inmediato extendió sus brazos sobre todos y oró en su lengua materna Y desde luego, para todos fue una sorpresa. Uno de los sacerdotes asistentes me dijo al final: “Yo pensé que la Virgen nos iba a regañar”. Yo le dije: “Se te olvidó que la Virgen ante todo es Madre”. Lo cierto es que para todos fue muy emocionante que la Virgen llorara de alegría por nosotros y que además orara al Padre en arameo antiguo. Creo que un verdadero hijo de María no tendría problema en hacer suyos los sentimientos de amor de María hacia  los sacerdotes. Es esencial, además de la espiritualidad de Medjugorie, el amor tan especial que María demuestra por los sacerdotes.

¡Sea alabado Jesucristo!
 



MENSAJE DE MARÍA REINA DE LA PAZ Y REFLEXIÓN DEL MENSAJE DEL 25 DE ABRIL DEL PADRE FRANCISCO VERAR

“Queridos hijos: También hoy los invito de nuevo a la conversión. ¡Abran sus corazones! Mientras estoy con ustedes, este es un tiempo de gracia; aprovéchenlo. Digan: “este es el tiempo para mi alma”. Yo estoy con ustedes y los amo con un amor inconmensurable. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
 
Una vez más la Reina de la Paz nos invita a la conversión. Ningún hijo de la Virgen debe olvidar que la razón por la que la “Gospa” permanece aun con nosotros, es la conversión. La Virgen quiere que consideremos este llamado como el corazón de todos los demás mensajes;  la razón de su venida a la tierra.
 
La conversión resume todas las llamadas de María en Medjugorie. Entonces reflexionemos una vez más este llamado.
 
Si damos una mirada al evangelio, la conversión también es el corazón de cuanto predicó Jesús. Sin embargo, muchos cristianos tienen otras prioridades. Y la prioridad para María —como para Jesús en el evangelio en cada uno de nosotros— es la conversión. La conversión es siempre un cambio de vida desde el reconocimiento del amor de Dios; un cambio de dirección. No se trata solamente de dejar el pecado, los vicios, de ir a la Iglesia… sino de poner a Dios en el centro del corazón y permitirle a Él que tome las decisiones en nuestra vida. No se trata tanto de poner todo en sus manos, sino de descubrir cada día que es lo que Él desea de nosotros. La persona que no le ha entregado toda su voluntad a Dios para que Él disponga de todo, debe reconocer que aun debe trabajar en la conversión. Y aunque le haya entregado el corazón, ello es obra de cada día y de cada momento de la jornada.
 
La conversión también es la vida en el Espíritu. A nuestro parecer los Apóstoles comenzaron a vivir la plenitud de la conversión sólo después de Pentecostés; cuando el Espíritu tomó plena posesión de sus almas. Jesús había dicho en una ocasión a Nicodemo: “lo que nace de la carne es carne y lo que nace del Espíritu es espíritu”. Quien toma la conversión seriamente, transforma todo lo que es “carne” en espíritu. Es lo que ocurrió en los Apóstoles en Pentecostés. Jesús comenzó a reinar en sus vidas sólo a partir de ese día. Si un cristiano no se abre hoy al Espíritu Santo, Jesús no puede reinar en Él.
 
La Virgen en el mensaje de este mes, al invitarnos a la conversión, no nos dice: “abandonen el pecado”, sino “abran sus corazones”. Entonces, para convertirse lo primero es: abrir el corazón al Espíritu Santo, porque la conversión es un don suyo. Lo más importante que debemos pedirle a Dios es el don de la conversión; antes que cualquiera cosa material, o la salud, trabajo, etc. Y el Espíritu Santo es quien realiza esa operación; como ocurrió en san Pablo camino a Damasco o a Cornelio después de escuchar predicar a Pedro. Entonces, hay que abrirse y hay que invocar al Espíritu Santo para que sea Él quien nos de la gracia de alejar para siempre todo lo que pueda ofender a Dios y nuestra dignidad de hijos suyos.
 
Entonces, la clave para renunciar al mal, alejarse del pecado es abrirse a Dios, a Su Espíritu. Sólo de esa manera Jesús podrá reinar en el corazón. Y esto muchos no lo hacen por miedo a sus intereses, otros por sus egoísmos, otros porque no creen como debieran en Dios y otros, por falta de evangelización. Sin embargo, la Virgen nos llama a responder a todos: creyentes y no creyentes.
 
La Virgen también nos hace tomar conciencia de la urgencia de esta invitación. Como si nos dijera: “No hay tiempo que perder”, “decídanse hoy mismo”. Porque en el mensaje de este mes, mes de la Pascua de su Hijo, dice: “Mientras estoy con ustedes, este es un tiempo de gracia; aprovéchenlo”. María espera que ningún hijo suyo deje para luego lo que puede hacer ya.

Quien sigue la espiritualidad de María en Medjugorie, sabe desde cuando la Madre se está apareciendo en Bosnia Herzegovina —país predominantemente musulmán. Pero nadie sabe —ni aun los videntes— por cuanto tiempo más continuará este vaso de gracia. Y el día de la última aparición podría estar lejos o podría estar cerca. ¡Nadie lo sabe! Sin embargo, debemos recordar que el próximo mes de junio, se cumplirán 26 años de encuentros diarios, de signos extraordinarios, de llamadas insistentes, etc. Todo ello hay que verlo como: “tiempo de gracia”, “tiempo de bendición”. Luego, hay que aprovecharlo; y la Virgen nos dice como: tomando su llamada a la conversión en serio.
 
La Virgen este mes, también nos regala una jaculatoria en función de nuestra conversión. Quiere que digamos durante este mes, como una oración “flecha” —con la debida disposición de apertura del corazón—: “este es el tiempo para mi alma”. Esa expresión va dirigida, en primer lugar, a nosotros mismos. La Virgen quiere que todos reconozcamos la importancia de la salvación del alma y que reconozcamos que su visita a la tierra está en función de ello. Un día dijo la Virgen que quería “conducir el mayor número de almas al cielo”. Quien piensa en su alma, piensa en su último destino. Recordemos que en este mundo estamos sólo de paso. Y no hay tiempo que perder en relación a la salvación del alma. Por ello, frente al culto desenfrenado al cuerpo humano que promueve la sociedad de consumo, la Virgen enfatiza la primacía del alma. Y los padres y madres de familia deben tomar nota de ello.
 
En segundo lugar, la frase, “este es el tiempo para mi alma” también va dirigida a Dios. Una aplicación práctica, en respuesta al mensaje de este mes, podría ser: que tomemos la corona del rosario y de ves en cuando —en lugar de las Ave Marías tradicionales— después del Padre Nuestro digamos: “este es el tiempo para mi alma”. No se trataría de iniciar una nueva devoción, sino de repetir unas 50 veces lo que la Virgen nos pide que digamos, a fin de tomar conciencia de la prioridad de la conversión. De esta manera, con su gracia, el mismo Dios, nos ayudará a convertirnos. Porque, no lo olvidemos: la conversión también es una gracia.

Al final del mensaje, la Virgen termina con unas palabras bellísimas pronunciadas otras veces: “Yo estoy con ustedes y los amo con un amor inconmensurable”. Esas palabras significan: “no están solos”, “yo los acompaño”, “soy su Madre”, "estoy aquí para ayudarles”, “no tengan miedo”, “permítanme que los transforme”, “acepten mi amor”, ábranse a él”. Entonces acojamos a María y tomemos la conversión en serio.
 
¡Sea alabado Jesucristo!



MENSAJE DE MARÍA REINA DE LA PAZ Y REFLEXIÓN DEL MENSAJE DEL 25 DE ENERO DEL PADRE FRANCISCO VERAR

« ¡Queridos hijos!: Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla. Así conocerán la oración con el corazón y sus pensamientos estarán en Dios. No olviden que son pasajeros: como una flor de campo, que se ve de lejos, pero desaparece en un instante. Hijitos, dondequiera que vayan, dejen un signo de bondad y amor, y Dios los bendecirá con la abundancia de su bendición. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ».

A diferencia de otros mensajes, en el de este mes, la Virgen comienza su exhortación con un verbo en presente con valor de mandato: « Pongan ». No dice, como en otras ocasiones: « Queridos hijos: hoy los invito…» Si no: « Pongan », sinónimo, en este caso, de « coloquen ». Es un imperativo determinante. Como si dijera « obedézcanme de una ves por todas »; « ¡se los he dicho otras veces y no han hecho caso! »; « ¿¡por cuánto tiempo más lo voy ha repetir!? », «Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla. »

No hay duda, con el mensaje de este mes, que la Virgen quiere que la Biblia ocupe un puesto central en la casa y una vez más, nos hace la invitación de construir el «altar bíblico familiar». Por la fuerza de las palabras con que la Virgen comienza el mensaje de este mes, es obvio, que la Madre está amonestando a sus hijos y les advierte a no descuidar el uso de la Biblia. Porque podría darse el caso, inclusive, que algún hijo suyo, en lugar de leer la Biblia todos los días, piense que bastaría con solo leer y meditar los mensajes de la Madre. Consideremos, entonces, a partir de este mensaje, que la Virgen quiere que la Biblia esté siempre por delante de nuestros pensamientos e inclusive, de sus propios mensajes. Y no al revés. Una cosa es cierta, en la espiritualidad de Medjugorie, la Biblia ocupa un lugar central y los mensajes de la Gospa están subordinados a ellas. Un día dijo la Virgen, después que le hicieran tantas preguntas: «No pregunten más: abran la Biblia y allí encontrarán las respuestas a sus interrogantes».
 
La Virgen quiere, entonces, que sus hijos vivan en la tierra como Ella vivió: con la Palabra de Dios en su pensamiento y en su corazón. Dice la Biblia que María «conservaba cuidadosamente todas las cosas en su Corazón» Lc 2:51.
 
Los hogares de los discípulos de la Virgen, deben distinguirse por el puesto relevante que en ellos ocupa la Palabra de Dios. La Biblia no debe replegarse a una biblioteca personal, ni mucho menos, a un rincón de la casa, sino que debe ser ubicada, en un puesto preferencial; en « su altar ». En muchos hogares, a simple vista, se puede ver que el uso de la Biblia ha desaparecido. Lamentablemente, muchos niños crecen viendo el mal ejemplo de sus padres que no son asiduos en el uso de la Escritura, que no la estudian, que no acuden ha ella para resolver los problemas familiares, que no la usan para orar. La Virgen quiere que la Biblia presida la convivencia familiar; que sea la Biblia el indicador de dirección.
 
Muchos hogares se han perdido por que el televisor, la Internet, las diversiones, los deportes, el trabajo, el dinero… ocupan el lugar que Dios debe ocupar en el hogar. Si la Biblia no la colocamos en un lugar central, Dios no podrá jamás reinar en la familia.
 
Un detalle interesante en el mensaje de la Virgen de este mes —que nos puede servir para estimar más la Palabra de Dios— es que no utiliza la palabra croata « Biblija » para referirse a los libros santos, sino la expresión « Sveto pismo », que traducida literalmente al español significa: «Sagrada Escritura». Y es porque, María con esta denominación, desea destacar ante todo la sacralidad de la Bendita Palabra de Dios; y de esta forma nos invita a venerarla: « Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla ».

Con este mensaje, al inicio de un Nuevo Año, bien pudiéramos considerar el 2007, como el Año de la Biblia, para estudiarla y conocerla mejor. Para orar con ella como nos pide la Madre. Decía San Jerónimo: « Desconocer la Biblia es desconocer a Cristo » y San Agustín decía: « hablamos con Cristo cuando oramos y lo escuchamos cuando se lee la Palabra de Dios ». Si la Biblia no ocupa un puesto central en nuestras vidas, jamás nuestro corazón le pertenecerá a Dios debidamente.

Quien no posee un altar familiar y sigue los mensajes de Medjugorie, deberá decidirse hoy mismo en confeccionarlo. Y recordar que la Virgen quiere que se lea y se medite cada día la Palabra de Dios. El Espíritu Santo en la Iglesia nos está invitando por medio de María ha descubrir los tesoros de la Biblia.  Y el mismo Espíritu nos habló también por medio de Benedicto XVI horas antes que la Virgen diera este hermoso mensaje; precisamente cuando sostuvo la primera reunión con los purpurados responsables en preparar el próximo Sínodo sobre la Biblia en octubre próximo. El Papa dijo: « La acción espiritual, que expresa y alimenta la vida y la misión de la Iglesia, se fundamenta necesariamente en la Palabra de Dios ». También dijo que esperaba que el próximo sínodo « ayude a redescubrir la importancia de la Palabra de Dios en la vida de todo cristiano », así como « el dinamismo misionero que es intrínseco a la Palabra de Dios ».
 
Entonces, el Espíritu Santo nos habló de lo mismo dos veces el mismo día. No hay peor sordo que aquel que no quiere oír. El mensaje de la Madre de Dios y de Benedicto XVI es el mismo. Acojamos la doble invitación.
 
En el mensaje de este 25, día de la conversión de San Pablo, el más grande escritor de la Biblia, la Virgen también dijo: « Así conocerán la oración con el corazón y sus pensamientos estarán en Dios ». O sea, que  por medio de la lectura de la Biblia aprenderemos a orar « con el corazón ». Sin utilizar la palabra técnica que tenemos en la Iglesia para hablar de ello que es Lectio Divina, la Madre nos invita a practicar la « lectura orante de la Biblia ». Se trata de una lectura atenta, pausada (sin prisa), con la cual el alma experimenta a Dios por medio de la meditación del texto sagrado. Para María, en este mensaje, es claro que « la oración con el corazón » tiene su fundamento en la Biblia. Y de esta manera, podemos comprender, además, como con el rezo del rosario también podríamos tener una lectura atenta de algunos textos de la Sagrada Escritura. En otras palabras, sólo cuando la mente permanece en los textos sagrados mientras rezamos las avemarías, podemos decir que estamos rezando el rosario «con el corazón». Recordemos que con el rosario tenemos 20 pasajes de la revelación para meditar.
 
Que sepamos, es la primera vez que en un mensaje, la Virgen nos dice, que es por medio de la lectura de la Biblia (entiéndase meditación) como podemos «orar con el corazón». Porque dice: «Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla. Así conocerán la oración con el corazón», dando entender, que si no se lee la Biblia no se puede orar con el corazón. Entonces, para quienes quieren saber en que consiste la oración con el corazón, este mensaje les da la respuesta: Se ora con el corazón cuando se lee la Biblia y desde el texto leído se hace meditación, de manera, que los pensamientos permanecen en Dios durante la jornada.
 
También en el mensaje la Madre dice: «No olviden que son pasajeros, como una flor de campo, que se ve de lejos pero desaparece en un instante.» Como en otras ocasiones, la Virgen nos recuerda la eternidad y lo breve de esta vida comparada a la futura. Pero en este mensaje vincula la lectura de la Biblia como preparación a la eternidad. Es decir, la lectura de la Sagrada Escritura, nos dispone a las moradas eternas.
 
La tercera parte del mensaje también es importante y está ligado al testimonio de la vida cristiana, dice: « Hijitos, dondequiera que vayan, dejen un signo de bondad y amor, y Dios los bendecirá con la abundancia de su bendición.» Pareciera que María en estos dos conceptos de bondad y amor resume cuanto Dios espera de nosotros. Lo difícil es dejar la huella de bondad y amor en todas partes; en cada lugar por donde pasemos. Por que no dice, «en algunos lugares a donde vayan», sino «dondequiera que vayan». Sin restricciones. Quiere decir, que si voy al trabajo, a la calle, a la escuela, al cine, de compras…, siempre debo dejar un signo de bondad y amor. Ello nos recuerda como algunos santos, convencidos que estos dos conceptos resumen todo el evangelio llegaron hacer el voto de amor. Hermosa tarea nos da la Gospa, al inicio de un Nuevo Año. Y la Virgen nos especifica que en la medida que vivamos estas virtudes de bondad y amor así el mismo Dios retribuirá abundantemente su bendición en el alma del justo.
 
¡Sea alabado Jesucristo!



CARTA A LOS AMIGOS DE MARÍA REINA DE LA PAZ 18 Y MENSAJE DEL 2 DE ENERO DEL PADRE FRANCISCO VERAR

  • La celebración del Día de la Navidad transcurrió, en la  tierra bendita de la Virgen, en un clima de especial oración y recogimiento.  Desde tempranas horas del 24  de  diciembre largas colas de penitentes buscaban el sacramento de la  Penitencia. 
  • Además del programa vespertino de oración habitual (dos  partes del rosario, Misa y otra tercera parte del rosario de acción de  gracias) se tuvo la representación en vivo del Nacimiento del Señor por los  jóvenes del Cenáculo en la parte trasera de la Iglesia parroquial.  Seguidamente a las 22:00, se dio inicio a la adoración del Santísimo hasta Media  Noche, cuando iniciamos la celebración de la Santa  Misa. 
  • Desde el 27 de diciembre comenzaron a llegar peregrinos  de todas partes del mundo, a fin de pasar el inicio del Nuevo Año en  Medjugorie. Notoria, como todos los años, la presencia de los jóvenes. 
  • Un río de gente participó de la Misa de Media noche del  31 de enero y, como en Navidad, la celebración fue precedida de dos horas de adoración a Jesús  Sacramentado. La adoración, debido a tantos peregrinos, se realizó  simultáneamente, dentro y fuera de la Iglesia, mientras otros tantos fieles se  confesaban. El Confesionario de Medjugorie estaba repleto; como para el  aniversario de las apariciones. 
  • A Media Noche (en punto) iniciamos la  celebración ecucarística, concelebrada por más de 120 sacerdotes, con el canto  festivo “Vive Jesús” (en español). La alegría de los participantes era  notoria.  La homilía, hecha por el  celebrante principal (párroco Ivan Sesar) fue traducida simultáneamente en  cuatro lenguas. Al concluir la celebración hubo un nutrido aplauso de alegría,  y, batiendo palmas la multitud siguió festejando el inicio del Nuevo Año del  Señor 2007. 
  • El encuentro por los no creyentes (del dos de  enero del ‘07) en la Comunidad Cenáculo —el primero del Nuevo Año— fue muy  especial. Nos congregamos desde las seis de la mañana e iniciamos el encuentro  con cantos y una introducción a todos los fieles hecha por este servidor.  Presentes más de 10,000 peregrinos. Rezamos dos partes del rosario: los  misterios gozosos y luminosos intercalados por cantos animados por jóvenes del  Cenáculo. Luego rezamos con Mirjana 20 Padre nuestros y avemarías en la espera  de la aparición, y a las 9:10 interrumpimos la oración para vivir en  recogimiento la llegada de la Madre de Dios
  • Al terminar la aparición que duró unos 10 minutos  Mirjana escribió el desarrollo del encuentro. He aquí sus palabras  escritas textualmente:

—«El rostro de la Virgen durante todo el tiempo de la aparición estaba doloroso y triste. La Virgen me habló de cosas, de las cuales aun no puedo hablar. La Virgen bendijo a todos y los objetos religiosos. La Virgen, en modo particular, tuvo una expresión seria mientras destacaba la bendición sacerdotal. La Virgen pidió oración y ayuno por los sacerdotes. Y dio este mensaje:

 
 
—«Queridos hijos: en este tiempo santo de muchas gracias de Dios, y de su amor que me envía a ustedes, yo les pido: que no tengan un corazón de piedra ¡Que el ayuno y la oración sean sus instrumentos para que se acerquen y conozcan a Jesús, Mi Hijo! Síganme, sigan mi ejemplo luminoso, los ayudaré. Estoy con ustedes, les agradezco.»

 
 

Reflexión del P. Francisco Á. Verar Hernández
 

La Virgen nos sorprendió a todos en el encuentro de oración de esta mañana por los no creyentes, al permanecer adolorida y triste, mientras le hablaba a Mirjana de los secretos y le confiaba el mensaje del dos de mes. Porque por lo general aparece contenta.

También hemos subrayado anteriormente, que desde hace meses, en los encuentros por los no creyentes, la Virgen está hablando de los sacerdotes, y, en especial, de la Bendición que impartimos. En esta ocasión, pidió oración y ayuno por los sacerdotes, volvió a destacar la bendición que impartimos.

En el mensaje de este dos de mes comienza hablando de de el «tiempo santo» que vivimos y de las «gracias que Dios concede». Este «tiempo santo», que obviamente tiene resonancia con la Navidad e inicio del Año, se refiere al tiempo que Dios le permite estar con nosotros en forma especial. Por eso dice: «y de su amor que me envía entre ustedes». Recordemos que Medjugorie es siempre un tiempo santo de gracias especiales de Dios por medio de María. María está con nosotros evangelizándonos de una manera especial, como nunca en la historia de la humanidad; y merece ser escuchada. Hoy nuevamente nos lo menciona.

Luego, al inicio de este Nuevo Año, nos hace una petición especial: que no tengamos un «corazón de piedra». Es la primera vez que la Virgen utiliza esta expresión. En la Biblia el «corazón de piedra» es el corazón que no ama, el corazón enfermo, el corazón esclavo del pecado. Sin embargo, en este mensaje «el corazón de piedra» es el corazón que permanece indiferente a la venida de María y que, por lo mismo, no quiere poner en práctica sus mensajes; que, dicho sea de paso, son para la salvación de nuestras almas. La primera petición de este mensaje, pues, es abrirse a María. No ser indiferente a su persona y a lo que nos dice. A lo que Dios le permite comunicarnos. La Virgen no viene a la tierra por iniciativa suya sino porque Dios la envía entre nosotros. Recordemos que Medjugorie es la gracia extraordinaria más grande que la Iglesia Católica posee en estos tiempos. Esa gracia es María en persona que aparece por 25 años y siete meses todos los días.

Luego, en el mensaje, la Virgen pide ayuno y oración por una intención específica: para que nos acerquemos y conozcamos a Jesús, Su Hijo. La Virgen quiere que comencemos el Nuevo Año con ayuno y oración. Entonces: basta de bebidas y comidas del tiempo de la Navidad y Año Nuevo y comencemos a ayunar y orar como la Madre nos pide. Nada de flojeras. Y tampoco nadie lo debe hacer a fin de perder peso, sino por amor. Hay que ayunar y orar por los sacerdotes y para que estemos más cerca de Jesús y para que lo conozcamos más. El ayuno y la oración fueron siempre los instrumentos que utilizaron los santos y los instrumentos de la Biblia por excelencia para la conversión. Entre más una persona ayuna y ora más cerca estará de Jesús y de María y más cerca estará también del prójimo. Y la Virgen ha dicho que el mejor ayuno es el ayuno a pan y agua los miércoles y viernes de todo el año. Ella, como en Fátima, pide especiales ayunos y oraciones para que se realice un plan especial que Dios le ha confiado ha realizarse en estos tiempos. Pero ese plan comienza por cada uno: cuando cada corazón se acerca a Jesús, triunfa el Corazón Inmaculado de Maria en el mundo.

Luego la Virgen dice: «Síganme, sigan mi ejemplo luminoso, los ayudaré. Estoy con ustedes, les agradezco.» El, «síganme» de María significa: que pongamos en práctica lo que nos dice, que no sirvamos a dos señores, al mundo o a Ella. Que le demos espacio en nuestro corazón a los que nos dice, que vayamos tras ella como un discípulo sigue a su maestro. Y cuando dice: «sigan mi ejemplo luminoso», se refiere a que sigamos a Jesús cómo ella en la tierra los siguió.

La vida de María en la tierra es ejemplo para toda la humanidad. Sabremos más de ello cuando la Virgen le mande a Vicka publicar su vida. Pero por ahora, con lo que ya sabemos de los evangelios, es suficiente para aprender de su ejemplo: Jesús fue el centro del Corazón Inmaculado de María en la tierra y quiere que también lo sea del nuestro.
 
También nos dice, «los ayudaré». En la tarea de cristificación de nuestra vida, no estamos solos; María como Madre nos ayuda intercediendo con sus oraciones. Por eso nos dice: «yo estoy con ustedes». Al final nos dice: «les agradezco», como buena Madre que llena de optimismo la respuesta de sus hijos.

Recordemos, pues, lo que la Gospa nos pide al inicio del Año: ayuno, oración por los sacerdotes y por nosotros mismos, y no cerrar el corazón a sus llamadas. Entonces, que Jesús sea el centro de nuestra vida como lo fue de María en la tierra. Con la Madre seamos constructores de un mundo nuevo.
 
 ¡Sea alabado Jesucristo y Feliz y Año del Señor 2007!



COMENTARIO DEL MENSAJE DEL 25 DE DICIEMBRE 2006 DEL PADRE FRANCISCO VERAR

"Queridos hijos: también hoy les traigo en brazos a Jesús recién nacido. Él, que es el Rey del cielo y de la tierra, es su paz. Nadie, hijitos, puede dar la paz como Él, que es el Rey de la Paz. Por eso adórenlo en sus corazones, elíjanlo y tendrán la alegría en Él. Él los bendecirá con su bendición de la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Cuando la Virgen comenzó a aparecer en Medjugorie el 24 de junio de 1981, apareció con el niño Jesús recién nacido en sus brazos, y, desde entonces, cada 25 de diciembre los videntes la siguen viendo igual. Por otro lado, a Jakov quien tiene la aparición sólo una vez al año cada 25 de diciembre, la Virgen le ha prometido que continuará con este don, hasta el fin de su vida en la tierra. Es decir, que el icono por excelencia de María en Medjugorie, representa al niño Jesús recién nacido en brazos. Si en Lourdes la Virgen apareció con un rosario entre sus manos y en Fátima con su Corazón Inmaculado, en Medjugorie aparece con el niño Jesús. Es decir, que la Virgen orienta la espiritualidad de sus hijos en Medjugorie, en este momento, hacia Jesús. Jesús es el centro de cuanto ocurre en Medjugorie. Quien viene a Medjugorie sabe que todo gira en torno suyo. La Virgen no viene a anunciarse a sí misma, sino a conducir nuestros corazones a Cristo. Ella sabe que nosotros no la podemos ver, y por eso nos dice: —«hoy les traigo en brazos a Jesús recién nacido». Como diciéndonos: «estoy aquí en función de él. Él es la razón de mi venida. Él es quien me envía…» Luego, la Madre quiere, que por medio de este mensaje, fijemos nuestra atención en Jesús. Por eso también nos dice: —«El, que es el Rey del cielo y la tierra, es su paz».
 
Medjugorie es pues, el púlpito de María. Una evangelización permanente de la Reina de la Paz al mundo y a la Iglesia, y este «tiempo de gracia», seguramente, algún día terminará.
 
Entonces, lo que María busca, desde hace 25 años y seis meses, es que Jesús reine en todos los corazones. La Virgen no está cansada de venir del cielo a la tierra todos los días y ningún discípulo de Cristo se puede cansar de escuchar a la Madre de todos los corazones. La Virgen viene para que Jesús triunfe en el mundo de hoy. El triunfo del Corazón Inmaculado de María es la antesala del Triunfo del Sagrado Corazón de Jesús. No estamos en Fátima a principios de siglos XX. Estamos en Medjugorie al inicio del siglo XXI, en la antesala del Triunfo de los Sagrados Corazones. Lo que la Virgen inició en Fátima lo viene a plenificar a Medjugorie. María quiere, que, en cada uno de nuestros corazones, reine Jesús de una vez para siempre. Luego, el mensaje mensual de este mes, es abrir más las puertas del corazón a Cristo por medio de María.

En el mensaje, también dice la Reina del Cielo: —«Nadie, hijitos, puede dar la paz como Él, que es el Rey de la Paz». María quiere que la Navidad sea la ocasión, para que muchos corazones atribulados, encuentren la paz. Cuando Jesús nació en Belén, los Ángeles anunciaron la paz a los pastores que custodiaban el rebaño. Esos pastores representaban hoy la jerarquía de la Iglesia. A nosotros nos corresponde velar por el rebaño día y noche, sabiendo que hay muchos “lobos” que intentan “devorar” al rebaño y que al mundo le hace falta la verdadera paz; que muchos corderos y ovejas del rebaño no tienen paz. Es entonces cuando la Madre, como la estrella que guió a los Magos, nos dice a todos donde encontrarla: sólo en Jesús. Quien le abre el corazón a Jesús, encuentra la paz verdadera. Y a quienes lo encontramos nos toca llevar a los demás. Por consiguiente, Navidad es también tiempo de evangelización. Como lo hicieron los ángeles en Belén y hoy lo hace la Reina de la Paz.
 
Jesús es la terapia que todos los corazones necesitan. Sólo cuando Él está presente puede reinar la verdadera paz.
 
Por último, fijemos la atención en el centro del mensaje que la Reina de la Paz da para este mes: —«Por eso adórenlo en sus corazones, elíjanlo y tendrán la alegría en Él. Él los bendecirá con su bendición de la paz.» Esta parte del mensaje es muy significativa. Esta vez la Virgen no ha dicho que adoremos a Jesús en el Sagrario, sino en el corazón; haciéndonos tomar conciencia que nuestro corazón también es pesebre viviente de Jesús; que cada uno también es santuario de Cristo vivo. «Adorar a Jesús en el corazón» es una expresión que por primera vez utiliza la Reina de la Paz. Mientras traducíamos esta parte del mensaje, buscábamos en mensajes anteriores, para ver si antes la Virgen había hablado de esto, y no lo encontramos. Entonces, esta expresión es clave. Porque el cristiano está habituado a buscar a Jesús siempre en el Sagrario, y eso es cien por ciento correcto. Y de esto ha hablado mucho María en Medjugorie. Sin embargo, no debemos olvidar, que Jesús también está presente en el corazón. San Agustín dijo un día, después de haber descubierto a Cristo dentro de sí: —«Tu estabas más dentro de mí que yo de mí mismo» Y San Pablo escribió: “ya no soy yo quien vive sino es Cristo quien vive en mi”.
 
La Virgen con el mensaje de este mes, no pretende subestimar la presencia de Jesús en el Sagrario, sino que, además, nos quiere ayudar ha descubrirlo en el propio corazón. Y esta tarea no es fácil. Para algunos puede ser mucho más fácil ir al Sagrario cada día para encontrarse con Jesús, que encontrarlo vivo dentro de él.
 
Cuando María visitó a Santa Isabel, Isabel percibió que Jesús estaba dentro de ella; en su vientre. Pero mucho antes, la Virgen lo sabía. Muchos cristianos no descubren a Jesús en su alma; en su vida. Celebrar la Navidad es descubrir a Jesús dentro de uno mismo. No sólo en los “nacimientos” que se ven por las calles en estos días.
 
La Virgen nos recuerda que todos los cristianos somos “Belenes” vivos. Que cada uno se puede encontrar con Jesús por dentro. Y luego, habrá que “adorarlo”. Y la adoración, dice el Catecismo de la Iglesia Católica, es la primera de las cinco formas de la oración cristiana, es «la prosternación del alma delante de Dios», su “humillación”, reconocer su nada, su pequeñez, su minoridad ante el Creador. Esto es hermoso: Ser pequeño delante de Dios dentro de uno mismo.

Para quienes piensan que la Virgen sólo repite sus mensajes, en el mensaje de este 25 de mes encontrarán algo diferente: adorar a Jesús dentro de uno. Y esta “adoración” no es algo de un momento sino de todo el día. La Virgen quiere que cada jornada nuestra transcurra en adoración. Somos pues, santuarios vivientes de Jesús.

 


MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA REINA DE LA PAZ 25 DE DICIEMBRE DE 2006 POR MEDIO DE JAKOV ?OLO
 

«¡Queridos hijos!: Hoy es el gran día de la alegría y de la paz. ¡Alégrense conmigo! Hijitos, de manera especial, los invito a la santidad en sus familias. Deseo, hijitos, que cada una de sus familias sea santa, y que la alegría y la paz de Dios, que Dios hoy les envía de manera especial, reinen y moren en sus familias. Hijitos, abran hoy sus corazones en este día de gracia; decídanse por Dios y pónganlo en el primer lugar en sus familias. Yo soy su Madre. Los amo y les doy mi bendición maternal»



En el mensaje anual que la Virgen dio por medio de Jakov, comienza hablando del «gran día» de la Navidad. En una ocasión cuando le preguntaron a la Gospa sobre el purgatorio respondió: —«No es el día de Todos los Santos cuando el mayor número de almas dejan el purgatorio, sino en Navidad»10.1.83. Y ahora habla de la Navidad, como del «gran día de la alegría y de la paz». Creo que sólo en el cielo sabremos en profundidad lo que es la Navidad, porque de lo contrario podríamos morir de amor. Diría además, que si en algo podríamos comparar en la tierra la condición de las almas del Paraíso, sería con una Navidad eterna. El Paraíso es la realización eterna de la Navidad, porque la Navidad es el nacimiento de Jesús y en el Paraíso Jesús vive resucitado en el alma de todos los justos. Celebrar la Navidad, es, pues, darle a Jesús la oportunidad de nacer en el corazón.  Nunca se vive tanto la Navidad, como cuando se le abre el corazón a Jesús para que nazca en él.

La Virgen además, en este mensaje, pide cuatro cosas que veremos una a una. La primera: alegrarnos con Ella; dice textualmente: —«¡Alégrense conmigo!». Y esta es una petición. Lo mismo que cuando dice: —«Oren, oren, oren», o bien, «ayunen», o «vayan a Misa», etc. Y responder a la invitación a la «alegría» no es fácil. A veces, es más fácil rezar tres partes del rosario, que alegrar el corazón como se debe. Porque hay gente “adicta” a la tristeza. La tristeza en algunos, puede ser una “dependencia”, y María quiere, por el contrario, que seamos independientes de ella y propensos a la alegría. Pero no de cualquiera alegría, sino de la que viene de Dios. Porque hay diferencia entre una y otra. La alegría que viene de Dios es de origen divino, tiene a Dios como a su fuente y tiende a Él como a su fin. La alegría humana, por el contrario, es diversa. Los intereses vienen del hombre y lo tienen a él como origen. Hay gente que piensa que Dios no puede hacer feliz un corazón  y la Virgen en este mensaje cambia las cosas. Por eso dice: —«¡alégrense conmigo!», porque su alegría viene del cielo, no de la tierra; y se origina en Dios y tiende a Él como a su plenitud.

Lo segundo que la Virgen pide en este mensaje es la santidad. Dice: —«Hijitos, de manera especial, los invito a la santidad en sus familias. Deseo, hijitos, que cada una de sus familias sea santa, y que la alegría y la paz de Dios, que Dios hoy les envía de manera especial, reinen y moren en sus familias». Un día dijo la Virgen: «Medjugorie es una invitación a la santidad» y en esta Navidad nos lo vuelve a recordar. La misión de María en Medjugorie es la de suscitar una escuela de santidad. Entonces, debemos en ella y preguntarnos: ¿Qué es la santidad? ¿Qué es lo que Dios espera de nosotros? Y la respuesta sencilla sería: abandonar el pecado y tener a Dios siempre, en el primer lugar del corazón.

Esto es lo que espera María: que Jesús reine en las familias. En dicho sentido, la Navidad es un reto para ambas cosas: para renunciar al pecado y para colocar a Jesús al centro de todo.

La tercera cosa que la Virgen nos pide en esta Navidad es la paz. Dijo:  —«Que la alegría y la paz reinen y moren en sus familias.» Reinar es una cosa y morar otra. Estos dos conceptos están relacionados pero son diferentes. Cuando se habla de reino se habla de dominio, de jurisdicción… y cuando se habla de morada se habla de una residencia. La palabra croata, que la Virgen utilizó (“nastani”) también se puede traducir por “habitar” o por “domicilio”. Entonces, la Virgen quiere que la alegría y la paz, dominen, tomen posesión, residan… de una vez para siempre en las familias. Y ya sabemos que la clave de todo comienza con la voluntad; no con la oración. La voluntad precede la oración. Por eso la Virgen en el mensaje anual de Navidad dice: —«decídanse por Dios y pónganlo en el primer lugar en sus familias».

Entonces, la alegría y la paz, son frutos de la gracia de Dios. De muchos hogares han desaparecido los Nacimientos porque Jesús ha desaparecido. Ahora es la ocasión de permitirle a Cristo entrar en el hogar con su alegría y la paz. En Medjugorie, existe la antigua tradición de hacer bendecir las casas por el sacerdote en ocasión de la Navidad; como signo de que Jesús vuelve a entrar en las familias; que él es el centro de todo.

La cuarta invitación que la Virgen nos da para esta Navidad, es abrir el corazón a Dios. Abrir el corazón es sinónimo de entrega, de abandono, de someter la propia voluntad a Dios, de donación de la persona. Esto es lo que quiere María: que seamos todos de Dios. Que le permitamos a Él presidir nuestras vidas. Que Él lo sea todo en el Nuevo Año que ya está a las puertas.

Al final del mensaje, la Virgen termina con unas palabras muy hermosas, nos recuerda que es nuestra Madre y que nos ama con amor especial. Todos sabemos que la Virgen ha dicho en Medjugorie: —«queridos hijos: si ustedes supieran cuánto los amo, llorarían de alegría», y ahora nos dice: —«soy su Madre y los amo». Esta última parte está en conexión con la Solemnidad litúrgica que la Iglesia celebrará al inicio del Nuevo Año: la Maternidad divina de María, la Madre de Dios y la Madre de todos los hombres.

¡Feliz Navidad y Bienaventurado Año del Señor 2007!



COMENTARIO DEL MENSAJE DEL 2 DE NOVIEMBRE 2006 DEL PADRE FRANCISCO VERAR

«Queridos hijos: mi venida a ustedes, hijos míos, es el amor de Dios. Dios me envía para advertirles y hacerles ver el camino verdadero. No cierren los ojos ante la verdad, hijos míos. Su tiempo es breve. No permitan que en ustedes reinen los engaños. El camino al cual deseo conducirles es el camino de la paz y del amor. Es éste el camino que los conduce a Mi Hijo, Su Dios. Entréguenme sus corazones de manera que en ellos pueda colocar a mi Hijo y haga de ustedes mis apóstoles; apóstoles de paz y de a! mor. ¡Les agradezco!
No olviden en sus oraciones a sus pastores.»


La Virgen comienza su mensaje, en ocasión del encuentro de oración «por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones», recordando que su venida es parte del amor de Dios hacia nosotros: —«Queridos hijos: mi venida a ustedes, hijos míos, es el amor de Dios. Dios me envía para advertirles y hacerles ver el camino verdadero».

Una de las características de las apariciones de Medjugorie, es el perfil evangelizador de la Madre. Nunca antes en la historia, Dios Padre le había permitido a María santísima instruir por tanto tiempo a sus hijos. Y de seguro, nunca más volverá a ocurrir. Porque la Virgen ha dicho que éstas apariciones —las de Medjugorie— son las últimas para la humanidad. Lo ha dicho varias veces. Los videntes siempre lo repiten.

Medjugorie, representa, para los tiempos que vivimos, una “cátedra” especial de María, un “púlpito” autorizado, una “sede magisterial”. Y María no trae un evangelio nuevo, sino más bien, se limita a actualizarlo. Porque es el evangelio de Jesucristo la única verdad, el único camino de salvación posible para la humanidad.  ¡Desde Medjugorie María habla  todos los días al mundo con su presencia prolongada! En el mensaje de este dos de mes, nos recuerda que viene a causa del amor de Dios: para advertirnos y hacernos ver el camino verdadero. Y ya sabemos que ese camino verdadero es Jesús. Entonces, quien acepta a María acepta a Cristo y quien acepta a Cristo debe aceptar a Su Madre. La presencia de María en Medjugorie es una presencia evangelizadora.

La Virgen —«quiere que todos lo hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» 1Tm2:4-5. ¡Consideremos que la Madre no aparece en Medjugorie porque está cansada de permanecer en el cielo y viene cada día a la tierra a hacer turismo en Bosnia! Viene más bien, porque como Madre: está preocupada por la salvación de las almas. Ella está más preocupada por cada de cada uno de nosotros de lo preocupado que podamos estar de nuestra salvación personal.  La Virgen también dice: —«No cierren los ojos ante la verdad, hijos míos. Su tiempo es breve.» Como diciéndonos: —“no hay más tiempo que perder: abran en este momento sus corazones a mi Hijo y pónganlo al centro de todo. No hay otra verdad en el mundo fuera de Él. No pierdan más el tiempo.” Cabe destacar que los mensajes que recibe Mirjana el día dos de cada mes están relacionados a los «diez secretos» que los videntes han recibido. Como también, el encuentro de oración que la Madre suscita para ese día. Efectivamente, Ella desea que el día ! dos de cada mes se realicen oraciones especiales —«por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones.» Mirjana ha dicho que nos encontramos cerca de los acontecimientos predichos por la Virgen.

Todos los videntes —no sólo Mirjana—  conocen el contenido de los «secretos». Los chicos serán testigos de esos acontecimientos y los mismos serán una confirmación de la sobrenaturalidad de cuanto ocurre en Medjugorie. Pero no debemos esperar que ocurran los mismos para convertirnos y responder a la invitación d! e la Virgen, porque —«será demasiado tarde»; ha dicho la Virgen.  La Madre quiere que comencemos hoy mismo. No hay tiempo que perder.

La Virgen está con nosotros para alejar las guerras e impedir cualquier calamidad, pero necesita de nuestra respuesta. Por eso continúa invitándonos a la conversión; que es el mensaje más urgente de Medjugorie. Y en ese sentido debemos entender también el porqué del encuentro de oración el dí! ;a dos de cada mes: se trata de orar por la conversión al amor, de quienes no experimentan el amor de Dios en el corazón. Son ellos quienes ponen en peligro la seguridad social. Y cuando la Virgen dice: —«SU TIEMPO ES BREVE», quiere que la ayudemos; que no perdamos más tiempo; que nos decidamos todos a trabajar por la paz, trabajando primero en nuestro propio corazón, y luego, que la ayudemos con nuestras oraciones y sacrificios, para que más corazones encuentren la única verdad. Porque el tiempo es «breve», el tiempo de cada uno de los hijo! s de María en la tierra y el tiempo que falta para que ! comience n a realizarse los «secretos». 

En el mensaje también dice la «Gospa»: —«No permitan que en ustedes reinen los engaños. El camino al cual deseo conducirles es el camino de la paz y del amor. Es éste el camino que los conduce a Mi Hijo, Su Dios.» La Madre sabe que muchos de sus hijos se dejan conducir por doctrinas llamativas y ajenas a la doctrina verdadera de la Iglesia de Cristo. Pensemos por un momento ¿Cuántos pensamientos oscuros al cristianismo se difunden diariamente por los medio de comunicación social? ¿Cuántos engaños difunden las sectas? ¿Cuántos errores doctrinales se enseñan a “nombre” de la “verdad” negándose al mismo tiempo la única y permanente verdad de Jesucristo? ¡Pensemos, no más, en los más de treinta millones de lectores de los libros heréticos de Dan Brown, y de tantos otros autores que difaman al cristianismo y a la Iglesia fundada por Cristo…! Esto es parte de la realidad que vive el mundo occidental. ¡Y ni hablar del imperio musulmán de oriente! Entonces, debemos ayudar a la Virgen para que se realice ese plan especial que Dios le ha confiado para los tiempos que vivimos. Debemos acelerar el triunfo de Su Corazón Inmaculado frente a tantos desaciertos de la humanidad. 

La Virgen en el mensaje este dos de mes, nos recuerda que hay una sola verdad: la de Su Hijo Jesucristo; la que transmite la Iglesia católica desde hace dos mil años y que continuará transmitiendo hasta la Segunda venida Suya. La Madre nos recuerda que Jesucristo es el único camino de salvación. Más aun: es el Dios encarnado. Afirma que Jesús es nuestro Dios. IGUAL EN DIGNIDAD AL PADRE; como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica. La cristología de María en Medjugorie es la misma cristología que el Magisterio de la Iglesia Católica ha enseñado en XX siglos. Una prueba más que el Espíritu Santo la guía y la asiste. María enseña —frente a tantos grupos religiosos y no religiosos que enseñan que Jesús nos es Dios y lo presentan como un profeta, como un hombre cualquiera— que Jesús es Dios: —«No cierren los ojos ante la verdad, hijos míos. Su tiempo es breve. No permitan que en ustedes reinen los engaños». 

La ultima parte del mensaje es hermosísima: —«Entréguenme sus corazones de manera que en ellos pueda colocar a mi Hijo y haga de ustedes mis apóstoles; apóstoles de paz y de amor. ¡Les agradezco!» La Virgen nos hace ver que su relación con nosotros es la de ser «puente»; la de conducirnos a Jesús. Entregarle el corazón a María en nada le resta mérito o gloria a Cristo; en realidad ocurre lo contrario. Porque María es la pedagoga por excelencia. En el sentido literal del término. Porque en el griego antiguo el «pedagogo» era quien conducía de la mano a los pequeños a la escuela. Y es eso lo que hace María con nosotros: Nos conduce a Jesús. Entregándole el corazón a Ella, más cerca estaremos de Su Hijo. El lenguaje de la Virgen es un lenguaje bíblico y místico. ¿Por qué la Madre habla de entregarle el corazón? Porque el corazón es la sede de las emociones, de la realidad profunda de cada individuo. Sede del pensamiento y de la voluntad; según la Biblia. Quien le entrega a la Virgen el corazón le está entregando su vida, le entrega todo. No hay que tener miedo en entregarle el corazón a María. La Virgen no puede equivo! carse en lo que pide. Ella mejor que nadie sabe lo que nos con! viene. L a Madre espera que le entreguemos el corazón para llenarlo de Su Hijo Jesús.

Nada más para eso. Ella sabe hacerlo mejor que nosotros. Cuando los pastores llegaron a la Gruta de Belén encontraron al Niño acostado en un pesebre. La Virgen lo había recostado. ¡Nadie mejor que ella para ese oficio! Y del mismo modo lo quiere recostar ahora en el corazón de sus hijos. María quiere que tu corazón y el mío sean pesebres vivientes. La mejor forma de preparar el Adviento y la Navidad será: abriendo las puertas del corazón de par en par a María para que nos coloque a Jesús. No hay ! tener miedo. Solo hay que actuar. La Virgen nos espera. Cada uno es su casa, en su familia, en su parroquia, en su comunidad… debe permitirle a María entrar en su corazón; como lo hizo la familia de Caná de Galilea cuando Jesús realizó su primer milagro.

Hay muchos que por miedo a lo que la Madre le pueda pedir, no le abren verdaderamente el corazón, y de esa manera pierden las gracias que tiene reservada para sus hijos.  En la última parte del mensaje, la Virgen nuevamente habla de los ministros de la Iglesia. Esta vez, no especificó algún mensaje dirigido a los sacerdotes sino que sólo se remiti! ó a pedir oraciones por los «pastores»; en ! general. Entonces, hay que orar durante todo este mes por los diáconos, presbíteros y Obispos. También por el Papa, particularmente ahora que se dispone a visitar Turquía; un país donde el 99% de la población es musulmán. María está con nosotros como una aurora de esperanza cierta, conduciendo a sus hijos sabiamente por el camino seguro del evangelio de Jesucristo. Desaprovechar esta gracia sería desaprovechar una gran oportunidad de renovación de la fe para toda la Iglesia y el mundo. Acojamos a la Madre para que todos seamos trasformados en auténticos «apóstoles de paz y de amor.»   ! ¡Sea alabado Jesucristo!



COMENTARIO DEL MENSAJE DEL 25 DE OCTUBRE 2006 DEL PADRE FRANCISCO VERAR

"Queridos hijos: Hoy el Señor me ha permitido que les diga nuevamente que viven en un tiempo de gracia. No están conscientes, hijitos, de que Dios les da una gran oportunidad para que se conviertan y vivan en paz y amor. Ustedes están demasiados ciegos y atados a las cosas terrenales, y piensan en la vida terrenal. Dios me ha enviado para que los conduzca hacia la vida eterna. Yo, hijitos, no estoy cansada, aunque veo sus corazones apesadumbrados y cansados para todo lo que es gracia y don. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

En el mensaje de este mes, una vez más, la Virgen nos invita a pensar más en lo eterno que en lo perecedero. Recordemos que el hecho que la Madre de Dios aparece todos los días, desde el 24 de junio de 1981, es una llamada continua a la eternidad que Dios Padre nos hace. Si María aparece por tanto tiempo, es porque Dios la envía entre nosotros. Su presencia prolongada en Medjugorie por tanto tiempo, es en sí un llamado a la eternidad. El Cielo se abre diariamente en Medjugorie cuando María aparece y como cristianos no podemos permanecer indiferentes ante esta realidad.
Medjugorie es el más grande milagro que se verifica en la Iglesia en estos tiempos. En un regalo de Dios para la humanidad.

En el mensaje de este 25 de mes mes del Rosario y de las misiones, y en preparación a la Solemnidad de Todos Santos que la Virgen siempre ha destacado comienza diciéndonos: "Hoy el Señor me ha permitido que les diga nuevamente que viven en un tiempo de gracia". Esta expresión es muy concreta. Y como en otras ocasiones, ya sabemos que "tiempo de gracia" especifica: el tiempo que transcurre mientras la Madre se aparece diariamente. Porque ha dicho: "este tiempo mientras estoy con ustedes, es un tiempo de gracia." Por consiguiente, debemos tomar más conciencia en la Iglesia de lo que representa esta "venida" de María y continuar orando para que Dios le siga permitiendo aparecerse por muchos años más. Medjugorie es el evangelio actualizado por María para los tiempos que vivimos. Ella nos vuelve a decir: "este es un tiempo de gracia". Como diciéndonos: "aprovechen el tiempo de mi visita"; "dense cuenta de este don que Dios les concede". Entonces, debemos abrir el corazón a este extraordinario don.

"Tiempo de gracia" significa: no hay que perder más el tiempo y convertirse; hay que responder hoy a la invitación de la Madre. Hay que abrirle el corazón a su persona y a cada uno de sus mensajes. Hay que decidirse por la paz.

También ha dicho: "No están conscientes, hijitos, de que Dios les da una gran oportunidad para que se conviertan y vivan en paz y amor". Lo dice porque como Madre sabe que un gran número de almas no ha respondido a su llamada como lo espera. Los videntes siempre han dicho que la Madre les ha hecho saber que sólo una mínima parte responde a sus llamadas. Desde hace 25 años la Virgen llama al rezo diario de tres partes del rosario, al ayuno a pan y agua todos los miércoles y viernes, a la oración en familia, a la lectura diaria de la Biblia, a la Misa cotidiana... y muchos no responden. Por eso una vez más la Madre vuelve a llamar a sus hijos: "No están conscientes, hijitos, de que Dios les da una gran oportunidad para que se conviertan y vivan en paz y amor". Eso significa: "despierten, dense cuenta que Dios me envía entre ustedes para ayudarlos". "Quiero conquistar el mayor número de almas posible para el Paraíso; el tiempo se agota."

La Madre ha dicho en el mensaje de este mes: "Ustedes están demasiados ciegos y atados a las cosas terrenales, y piensan en la vida terrenal". Ella sabe que el gran obstáculo para responder a su invitación es la ceguera debido al apego a las cosas terrenales. No es que no las podamos tener, sino que como cristianos no podemos permitir que el corazón se apegue a las cosas terrenales. La Virgen quiere, como Su Hijo ya nos lo enseñó, que valoremos más la vida espiritual. Jesús dijo: "Las palabras que yo les he dicho son Espíritu y vida, la carne no sirve para nada". Mientras la sociedad de consumo nos presenta lo terreno para lograr la felicidad, la Madre nos recuerda que la verdadera felicidad se encuentra sólo en Dios. Ella espera que el corazón de sus hijos permanezca libre de las ataduras impuestas del materialismo. No se puede seguir la espiritualidad de Medjugorie con el corazón apegado a lo que el mundo materialista ofrece: "Dios es Espíritu y quienes lo adoran lo deben adoran en Espíritu y en verdad" enseñó Jesús.

También en el mensaje la Virgen dice: "Dios me ha enviado para que los conduzca hacia la vida eterna" La Madre nos recuerda la razón de su visita a la tierra: conducir a sus hijos a la eternidad. Aquí la eternidad es sinónimo del Paraíso, porque también el infierno es eterno y hay muchos que voluntariamente lo han elegido. La Madre quiere que le ayudemos a salvar nuestras almas y que muchas más conquisten el Paraíso. Ella espera encontrar "hijos" generosos que se ofrezcan como víctimas en expiación por la salvación de tantos que han tomado la vía del error. Que van rumbo al infierno o a un "tiempo" largo de purificación en el Purgatorio. La Virgen quiere que le ayudemos, primero, con nuestra propia conversión a Dios. ¡Que ninguno de sus hijos lleve una vida doble! ¡Que todos sus hijos tengan a Dios en primer lugar en sus corazones! De esa forma ayudamos a nuestra Madre. Y luego con nuestras oraciones y sacrificios permanentes por nuestros pecados y los del mundo entero. El alma que no se abre a Dios, que no lo coloca en primer lugar en su vida, no se salva. El alma que no ora, que no repara el mal que ha podido hacer en esta vida, no entrará en el Paraíso a la hora de su muerte. Mucha gente aun no entiende que la Virgen está preocupada por la salvación de sus hijos. Por eso nos sigue hablando, por eso sigue apareciendo. Ella no viene del Cielo a la tierra a promover una nueva devoción sino a abrirnos las puertas del Cielo. Debemos acoger a María y poner en práctica su invitación. Esta es una gran oportunidad para la humanidad: La Hora de María. Ella dijo al principio de las apariciones: "He venido por última ves a invitarlos a la conversión, ha decirles que Dios existe, que en Él está la plenitud de la vida. Si me escuchan a mí se salvarán, de lo contrario se autodestruirán." Este "tiempo de gracia" es tiempo de conversión, de oración y sacrificios. No hay que perder tiempo. Hay que doblar rodillas, visitar permanentemente a Jesús sacramentado, acudir a la iglesia, poner el alma en paz con Dios. Y por supuesto, evangelizar con María para que la mayor cantidad de almas lleguen al Paraíso.

También la Madre ha dicho: "Yo, hijitos, no estoy cansada, aunque veo sus corazones apesadumbrados y cansados para todo lo que es gracia y don." Esta parte del mensaje es muy importante. No obstante los 25 años que han transcurridos de apariciones diarias y tantos mensajes, la Virgen nos recuerda que no está cansada. En el Cielo no hay cabida al agotamiento. Es otra realidad. Sin embargo, en la tierra, la persona que no ora como debe, que no cuida su vida espiritual y física si se cansa. Lo paradójico de esto, como evidencia la "Gospa" en este mensaje, que muchos de sus hijos se "cansan" y se "agobian" de cuanto es "gracia y don" . La Madre ve desde el Cielo que muchos de sus hijos están viviendo una especie de "cansancio" de lo que ante Dios es lo primero. Y a nuestro parecer, esto ocurre cuando no se ora con el corazón. Cuando se descuida la oración y se le da la prioridad a lo terrenal.

María está con nosotros suscitando con su presencia un nuevo Pentecostés. Ella espera que sus hijos, en lugar de dirigir el corazón hacia lo material y terreno, entren a su Cenáculo espiritual de Medjugorie. María quiere que valoremos más la vida espiritual. Que no nos dejemos engañar de los falsos placeres del mundo. Que le permitamos a su Hijo triunfar en nuestro corazón. Que vivamos primero para Él y que vivamos unidos en la Iglesia. Que Su Inmaculado Corazón triunfe en nuestras vidas y le ayudemos a salvar el mayor número de almas. Hay mucho aun por hacer, con María adelantemos el triunfo de Su Inmaculado Corazón.

¡Sea alabado Jesucristo!


COMENTARIO DEL MENSAJE DEL 2 DE OCTUBRE 2006 DEL PADRE FRANCISCO VERAR

—"Queridos hijos: vengo a ustedes en este tiempo suyo, para hacerles un llamado a la eternidad: ¡este es un llamado de amor! Los invito a amar porque, solamente a través del amor, podrán conocer el amor de Dios. Muchos de ustedes piensan que tienen fe en Dios y que conocen sus leyes, procuran vivir según ellas, pero no hacen lo más importante: no lo aman a Él. Queridos hijos: oren y ayunen, porque este es el camino que los ayudará a abrirse al amor. Solamente a través del amor de Dios se obtiene la eternidad. Yo estoy con ustedes y los voy a conducir con mi amor maternal. ¡Gracias por haber respondido!" "¡Queridos hijos: los sacerdotes tienen las manos benditas de mi Hijo! ¡Respétenlos!"

La presencia de la santísima Virgen María en Medjugorie, es un gran don de Dios para la Iglesia de estos tiempos y aun muchos no lo asimilan. La Virgen está aquí para ayudar a la Iglesia: para que realice mejor su vocación de cara a los tiempos difíciles que vivimos. No es que la Iglesia necesite de apariciones de María para cumplir su cometido, sino que Ella aparece para ayudarla; a razón de ser Su Madre. 

Recordemos que la presencia de la Virgen en Medjugorie, esencialmente: es una presencia evangelizadora. Nunca en la historia María había evangelizado como lo hace desde el 24 de junio del ’81, y seguramente, nunca más lo volverá hacer. Entonces, no nos queda más que escucharla. ¡Hay que abrirse a sus mensajes! ¡Hay que abrirle el corazón a la "Estrella de la Evangelización"! 

 Recordemos, que este año, además de los mensajes que la Virgen dio en la Colina y en la Cruz Azul —de mayo hasta septiembre—, aun continúa con sus catequesis dos veces al mes: los días 2 y los 25. Sin embargo, conviene recordar, que el gran "mensaje" que la "Gospa" nos da, es siempre su presencia en este lugar. Por consiguiente, antes de abrirnos a sus palabras, tenemos que abrirnos a su persona. Si la acogemos primero a Ella, no tendremos dificultad en vivir sus mensajes. De lo contrario sus palabras se la llevará el viento. 

Este 2 de octubre, en el que tradicionalmente la Iglesia celebra la Memoria de los Ángeles Custodios, tuvimos nuevamente el encuentro de oración "por los no creyentes". Reunidos en el Cenáculo desde tempranas horas de la mañana, nos congregamos unas 10,000 personas. Después del rezo de dos partes del santo rosario, intercalando los misterios con mensajes de la Virgen y muchos cantos, se dio la aparición a eso de las 9:10 de la mañana; y duró aproximadamente 5 minutos; que para todos fueron de gran bendición. La Virgen ha dicho, que quienes abren el corazón en el momento en que Ella aparece —aunque no la puedan ver— reciben la gracia que los videntes tienen en ese momento ¡Y la presencia de María —efectivamente— se experimenta!

  Recordemos que es la presencia prolongada de María, el gran mensaje de Medjugorie. Por 25 años María permite que sus hijos estén presentes cuando Ella aparece. En cada encuentro da su bendición maternal a los presentes, bendice los objetos religiosos y muchas veces da un hermoso mensaje.  
En el mensaje de este mes, la Madre nos recuerda de nuevo que meditar sobre la vida eterna es esencial en la vida de los cristianos. Recordemos que la Virgen ha venido para ayudarnos a entrar en la eternidad. De hecho, al ser creados, fuimos introducidos en la eternidad porque Dios infundió en nosotros —desde el primer momento de la concepción— un alma inmortal. El alma no se puede destruir y no termina con la muerte, sólo cambia de estado. Sin embargo, el hombre moderno, afanado en su preocupación materialista y saturado por el activismo, parece haber olvidado su dimensión eterna. Entonces, la Madre, que nos conoce perfectamente y se inquieta por la salvación de sus hijos nos viene advertir: —"Queridos hijos: vengo a ustedes en este tiempo suyo, para hacerles un llamado a la eternidad: ¡este es un llamado de amor! Los invito a amar, porque, solamente a través del amor, podrán conocer el amor de Dios." 

Cuando se piensa en la eternidad se debe pensar en el amor porque es el amor —evangélicamente hablando— el camino hacia la eternidad. No lo dice solamente la Virgen, sino Su Hijo. Como ya nos previno en el evangelio: que, fundamentalmente, la puerta de entrada al Paraíso es el amor. Luego, quien piensa en la eternidad, forzosamente debe pensar en el amor y quien ama será el amor mismo quien preparará su alma al Paraíso.

 El Paraíso es un estado de amor eterno. ¡No lo olvidemos! En el cielo no haremos mayor cosa que amar. Cuando la Virgen dijo que —"no se debe esperar morir para comenzar a experimentar lo que se vive en el Paraíso", nos invitaba a hacer la opción en la tierra por el amor. Y ahora, una vez más, nos invita al amor. Vivir en el amor es nuestra vocación esencial, aunque cueste. La Madre Teresa de Calcuta decía: —"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal." Y cuando la Virgen nos invita a hacer la opción por el amor, nos invita también al dolor, porque no se puede amar si no se acepta el dolor, el sufrimiento. El ejemplo lo tenemos en el mismo Jesús que Su amor por nosotros lo llevó al madero de la inmolación. Entonces, amar no es fácil, pero tampoco es imposible. Ni Dios ni la Virgen nos piden imposibles. Todo está al alcance. Para amar como Dios lo desea basta la firme voluntad. Y el amor conlleva, fundamentalmente, dos actitudes: el sentimiento afectivo y el servicio desinteresado a Dios y al prójimo. Si queremos saber qué es amar, nuestras miradas deben permanecer fijas en Jesús crucificado por nuestros pecados. Jesús es nuestra medida de amor y el amor mismo hecho hombre. El problema es que en el mundo en el que vivimos hay muchos maestros y no es Jesús quien educa en el amor. No se pueda amar con la mirada puesta en el dinero, en los negocios, en los estudios, en el televisor, en el Internet, en el trabajo… primero hay contemplar a Cristo crucificado y sabremos lo que es amor. Nuestro corazón debe vivir injerto en Su cruz. La vida de cada cristiano es una rama injertada por el bautismo en el árbol de la Cruz de Jesús. La rama que permanece unida al tronco, es la que da fruto. La rama que se separa, se quema para que arda.

  También la Virgen dice: —"solamente amando se descubre el amor de Dios". Esta frase es maravillosa y paradigmática: se descubre a Dios por el amor y no por la oración, el ayuno u otros ejercicios de piedad. No es que estos estén errados, sino que al ejercitarlos se debe abrir el corazón al amor. Los ejercicios de piedad, por si mismos, separados del amor, carecen de valor ante Dios, porque Dios es amor. Cuanto hagamos por Él y para Él debe hacerse en el amor. El cristianismo es la escuela del amor y Jesús es el gran Maestro del amor; más aun: es el Amor encarnado. Cuanto hagamos desde el amor y para el amor, será correcto ante los ojos de Dios, porque quien ama cumple toda Su Ley. De los dos mandamientos del amor: "penden toda la Ley y los profetas" (Mt 22, 40). Quien tiene su corazón atrofiado en el amor tendrá problemas para vivir con Dios por la eternidad. Recordemos las palabras sabias del Apóstol Juan en su primera Carta. "Queridos hermanos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor." (1Jn 4:7). La Virgen entonces, nos quiere conducir a Dios por medio de la opción de amor. No la defraudemos. Amar es nuestra vocación esencial. San Juan de la Cruz escribió: —"al atardecer de nuestra vida seremos examinados en el amor". 

 También la Virgen dijo: —"Muchos de ustedes piensan que tienen fe en Dios y que conocen sus leyes, procuran vivir según ellas, pero no hacen lo más importante: no lo aman a Él." El amor al prójimo es inseparable del amor a Dios y viceversa. Si amando al prójimo nos acercamos a Dios también amando a Dios nos acercamos al prójimo. Antes que cumplir sus Leyes, no hay que olvidar nuestro afecto hacia Dios. La Virgen en este mensaje nos recuerda el Primer Mandamiento de la Ley de Dios: —"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente (Mt 22, 37; cf. Lc 10, 27: ...y con todas tus fuerzas" Sin al afecto del corazón hacia Dios no se cumple con lo esencial de Su Ley. 

Cumplir los mandamientos de Dios es importante pero más importante es amarlo. Quien sigue los mensajes que la Virgen da a Mirjana el día dos de cada mes, sabe que estos mensajes están siempre relacionados con el amor a Dios. Es un mensaje continuo que lleva por años. Ella insistente en que oremos "por quienes no experimentan el amor de Dios" y nos pide cada mes que ejerzamos la voluntad de amarlo sobre todas las cosas. La Virgen espera que vivamos enamorados de la Trinidad Santísima. Quizá son muy pocos en el mundo quienes hoy se consideran verdaderamente enamorados de Dios. Es fácil amar a una persona que cae bien, que es agradable, que promete un buen futuro, que físicamente es atractiva…. —y más, cuando se ven posibilidades de hacer una familia con esa persona. Pero a Dios, ¿quién le ama?. En realidad son muy pocos quienes se dejan "seducir" por Él. No obstante, que la historia de la Iglesia está colmada de insignes testigos enamorados de Dios. ¡Ojalá! Cada segundo de mes, hagamos nuestras las palabras de San Francisco  de Asís: —"¡El amor no es amado!"

 Recordemos que cuando comenzaron las apariciones uno de los primeros mensajes de la Virgen fue: —"he venido a decirles que Dios existe, que en Él está la plenitud de la vida." Y ahora, 25 años más tarde, lo repetir con palabras similares: —"Muchos de ustedes piensan que tienen fe en Dios y que conocen sus leyes, procuran vivir según ellas, pero no hacen lo más importante: no lo aman a Él" 

 Entonces, hay que decidirse por amar a Dios, no con el pensamiento o los meros deseos, sino con el corazón. Como se puede amar a una persona viva de carne y hueso. El amor hacia Dios es una decisión. Es un acto de la voluntad. 

En el mensaje de este dos también la Virgen dice: "Queridos hijos: oren y ayunen, porque este es el camino que los ayudará a abrirse al amor." También la Madre en este mensaje nos invita a la oración y al ayuno. No menciona qué oraciones específicas se pueden hacer. Solo aconseja la oración dejando a sus hijos la libertad de escoger el método. Sin embargo, como estamos en el mes del rosario —y hemos escuchado al Papa que ha invitado a las familias a rezar durante este mes el rosario— bien podríamos responder a la invitación de la Virgen, con el rosario en mano pidiéndole a Dios el don de poderlo amar a Él y al prójimo con todo el corazón.  También en el mensaje la Virgen nos invita al ayuno. Y ya sabemos que el ayuno que la Virgen recomienda es a "pan y agua." Es decir, sustituir las tres comidas habituales por sólo "pan y agua"; aunque en la mañana para evitar la disminución de la presión arterial se pueda acompañar el pan y agua con algo de café o similar. Recordemos que el ayuno es medicina para el amor. Quien desea a amar  debe ejercer el ayuno. El ayuno como la oración nos abre al amor. No hay que tener miedo al ayuno, más bien se le debe tener temor a no ayunar, porque el ayuno dispone mejor nuestra voluntad a la de Dios. 

Además la "Gospa" dice: —"Solamente a través del amor de Dios se obtiene la eternidad. Yo estoy con ustedes y los voy a conducir con mi amor maternal." En el mensaje de este dos, la Virgen también establece la diferencia entre el amor divino y el amor humano. No es cualquier amor el que conduce a la eternidad, sino el que viene de Dios. Y hay una diferencia substancial entre ambos. Los dos coinciden en el afecto, pero también son diferentes. El amor de Dios —afectivamente hablando— es mucho más intenso que el humano, lo corroboran los éxtasis de los místicos, sus toques divinos, sus arrobamientos, sus incendios de amor, etc. Y también en lo que respecta al sentimiento, también es distinto. El sentimiento del amor de Dios no se puede describir, con palabras, como tampoco el sentimiento del amor humano. Pero, el sentimiento del amor divino, tiene características muy particulares que no posee el amor humano: no esclaviza, no es dependiente a una persona, ni siquiera de Dios mismo. Es libre y completamente puro, casto y universal. No tiene límites y es eterno. Es desinteresado, generoso y tiene como origen, sólo el "corazón" de Dios, viene de lo "alto". El hombre por sí mismo no lo puede provocar. Su única fuente está sólo en Dios. Y la Madre con sus oraciones y sus mensajes nos ayuda para que sea ese el amor que domine en nuestro corazón. Por eso aun permanece entre nosotros. 

  Al final del mensaje hay una frase especial que merece un comentario esclarecedor: —"¡Queridos hijos: los sacerdotes tienen las manos benditas de mi Hijo! ¡Respétenlos!" Este mensaje la Virgen lo dio en forma separada del primero. Conviene recordar que es la quinta vez que la Virgen habla de los sacerdotes en la aparición mensual a Mirjana. En los meses precedentes había enfatizado la importancia de la bendición de los sacerdotes. Había dicho que "los fieles no deben subestimar la bendición de los sacerdotes", y también, que "cuando el sacerdote bendice es Jesús quien lo hace por medio suyo." Pero ahora menciona que "los sacerdotes tienen las manos benditas de Su Hijo!". Y añade: "¡Respétenlos!". En realidad, no sabemos si los sacerdotes tenemos algo más que ver —a parte de lo que es obvio a razón de nuestro ministerio—, con el mensaje de "quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones". Pero lo cierto es que los últimos meses, la Virgen ha hablado de los sacerdotes en este encuentro mensual de oración. En ocasiones estamos presentes más de 100 sacerdotes, pero, seguramente, el mensaje de la Virgen, va más allá de nuestra sola presencia en el Cenáculo. Probablemente aprovecha su aparición para renovar nuestro ministerio por medio de lo esencial que es el amor. El sacerdote fundamentalmente hablando, es un ministro del amor divino. Somos ordenados para amar y por un gesto del amor de Dios. Teológicamente, somos la más perfecta manifestación sacramental del amor de Dios, que actualiza el "hoy" del ministerio público de Jesús y de su inmolación de amor por nuestros pecados. Por medio del sacerdocio ordenado, Jesús sigue manifestando su amor a su pueblo como rector, maestro de la fe y liturgo de la nueva economía de la salvación. 

La Madre también desea, que los fieles vean en los sacerdotes a Su Hijo. Nos recuerda que los sacerdotes tenemos las manos benditas. Es decir, ungidas por el Espíritu. Nuestras manos son santas. Manos que bendicen, manos que oran, manos que consagran el preciosísimo Cuerpo y Sangre de Jesús, manos que perdonan los pecados, manos que sanan. Por eso el puesto que los sacerdotes ocupamos en el mundo es insustituible, y como ministros de Cristo, merecemos todo el respeto, estima y amor que el ministerio de amor exige. El santo cura de Ars llegó a decir que —"el sacerdote es el amor del corazón de Jesús"  también: —"el sacerdote es algo inmenso, que si él mismo lo comprendiera, se moriría, no de espanto sino de amor" 

¡Sea alabado Jesucristo!


COMENTARIO DEL MENSAJE DEL 25 DE SEPTIEMBRE 2006 DEL PADRE FRANCISCO VERAR

Los invito a todos a una conversión total...

María Santísima es la más pura, la más buena y la más dulce de todas las Madres... y como toda madre que ama entrañablemente a sus hijos, ella solo quiere lo mejor para nosotros... Si nos fijamos, veremos que durante toda la historia de la humanidad nunca se habían visto tantas apariciones de la Virgen como en este último siglo... en especial, en Medjugorje, donde la Santísima Virgen María lleva más de 25 años apareciéndose diariamente para hacernos un llamado urgente a la conversión...

Dios permite estas apariciones de la Virgen para hacernos crear conciencia de la situación del mundo en que estamos viviendo... San Pablo afirma: donde abundó el pecado, sobreabundó más la gracia (Romanos 5, 20)... y María es la gracia de Dios para estos tiempos...

Es el mismo Jesús quien nos está llamando a la conversión a través de su Santísima Madre... pero María sabe que el llamado a la santidad que Jesús nos hace no es una tarea fácil... ella también sabe que el mundo, la carne y el maligno no descansan... sino que siempre están conspirando contra nosotros para que no nos salvemos... Es por esto que ella nos señala cuales son las herramientas que necesitamos para poder perseverar en este camino hacia Jesús: el sacramento de la Confesión, la Santa Eucaristía, la Oración (especialmente el Santo Rosario), la lectura frecuente de la Biblia y el Ayuno...

Es curioso, pero cuando hablamos de "conversión"algunas personas piensan que es simplemente creer en la existencia de Dios... sin embargo, el apóstol Santiago nos dice: También los demonios lo creen y tiemblan (Santiago 2, 19)... La verdadera conversión requiere mucho más que "creer"... eso no es suficiente... la conversión auténtica no está en creer en Dios, sino decidirse por Dios...

Y ese "decidirse por Dios"tiene que nacer del corazón... tiene que ser una decisión completa... total... no podemos convertirnos a medias... o nos convertimos, o no nos convertimos... Por eso, si „nos convertimos" y seguimos pecando con la lengua (hablando de otros)... o seguimos pecando con los oídos (escuchando chismes y habladurías de la gente)... o seguimos pecando con los ojos (mirando lo que no tenemos que mirar)... entonces nuestra conversión no es genuina...

La conversión tiene que incluir la mente, el cuerpo y el corazón... es entregarle todo a Jesús para que Él tome el control de todo nuestro ser... y la conversión, cuando es verdadera, es un proceso que no termina nunca... que dura toda la vida... acercándonos cada día un poco más a la meta de la santidad... y allí, sumergidos en el Corazón amantísimo de Dios, es donde puede encontrase la verdadera Paz...

Tomemos por ejemplo a María... todo en ella giraba entorno a Jesús... todo en ella es ejemplo de una vida de entrega a Dios... En la Anunciación, el ángel la llamó "Llena de Gracia" (Lucas 1, 28) porque María es la "elegida del Padre, la madre del Hijo y la esposa del Espíritu Santo"... sin embargo, ella no se vanagloria por haber "encontrado favor delante de Dios"... al contrario, se empequeñece para convertirse en la sierva de todos... es ahí, en su humildad y su obediencia donde se encuentra su grandeza...

Un día, mientras Jesús predicaba, se le acercó una mujer y le dijo: ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron! Jesús le respondió: Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan (Lucas 11, 27-28)... Toda la vida de María ha sido eso, un escuchar la Palabra de Dios y guardarla... Nos dice San Lucas: María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón (Lucas 2, 19)... La grandiosidad de María no está en su maternidad divina, sino en haberse abandonado incondicionalmente en las manos de Dios como la más humilde de sus siervas...

Muchos santos han comprendido esto y han imitado las virtudes de María... San Pío de Pietrelcina y Santa Teresa de Calcuta son dos ejemplos modernos de una vida transformada por el amor a Jesús a través de María... al igual que nuestro querido Juan Pablo II, que pronto los seguirá en los altares...

Hoy debemos sentirnos gozosos y esperanzados... ¡María todavía sigue con nosotros!... y seguirá hasta que Dios Altísimo se lo permita... para guiarnos... consolarnos... fortalecernos... y mostrarnos el camino de hacía Jesús...


CARTA Y COMENTARIO DEL MENSAJE DEL 12 DE AGOSTO A IVAN.
CARTA A LOS AMIGOS DE MARÍA REINA DE LA PAZ 12 MEDJUGORIE 15 DE AGOSTO ASUNCIÓN DE LA SS. VIRGEN MARÍA


Durante esta última semana la celebración de la eucaristía y las adoraciones se han realizado fuera de la iglesia debido al flujo de peregrinos. Cada día la concelebración de la eucaristía oscila entre 40 a 50 sacerdotes.
La capilla de la adoración permanece repleta de fieles en horas de la tarde, como también la subida a los montes.
El viernes pasado hubo una aparición extraordinaria en la Colina de las apariciones. La cita de la «Gospa" fue a las 21:00 horas. He aquí las palabras de Iván inmediatamente finalizada la aparición: «La Virgen apareció contenta, apenas llegó saludó como de costumbre a todos los presentes con su saludo materno: „Sea alabado Jesús, queridos hijos míos‰; luego oró un tiempo bastante largo por la paz y después dio el siguiente mensaje?.. [ver reflexión] Después del mensaje la Virgen oró por todos los presentes con las manos extendidas y bendijo a todos. Le recomendé las intenciones de los presentes y con la Virgen rezamos el Padre nuestro y el Gloria al Padre. Al final se marchó en el signo de la cruz luminosa.
Anoche (lunes 14 vigilia de la Asunción) hubo un aparición en la Cruz Azul. La Virgen no dio mensaje sin embargo estuvo orando por la paz y por todos los enfermos presentes.
Recordamos que el 14 de julio del‚ 84, la Virgen dio uno de los mensajes más importantes a la Parroquia de Medjugorie:"¡Quisiera que la gente en estos días ore conmigo; y que oren lo más posible! Que además ayunen los miércoles y los viernes; que cada día reciten, al menos: los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos" Luego los videntes agregaron que la Virgen pidió que se tomara este mensaje con firme voluntad.
Y hablando la Gospa sobre su Asunción en la aparición del 15 de agosto de 1981 dijo: "Me preguntan sobre mi Asunción: sepan que Subí al Cielo antes de mi muerte"


MENSAJE Y REFLEXIÓN DEL 12 DE AGOSTO DE 2006 EN LA COLINA DE LAS APARICIONES

«Queridos hijos: también hoy los invito a orar por la paz, ¡oren por la paz en el mundo, oren por la paz en sus familias! Gracias, queridos hijos, porque han respondido a mi llamado"

La Virgen tiene dos meses de estar invitando a sus hijos a la oración por la paz. Creo que nunca la Virgen ha insistido tanto en este tema como ha ocurrido en las últimas semanas. Lo que nos hace tomar conciencia de lo delicada que puede ser la situación actualmente. No pide específicamente que se ore por la paz en oriente. Pide más bien que se ore por la paz del mundo. Por que es la seguridad del mundo la que está en peligro. Sabemos que la paz, desde que comenzaron las apariciones ha sido una prioridad para María. Y ahora después de 25 años continúa hablando de la paz.

En la reflexión anterior hablábamos de que cuando la Virgen nos pide que oremos por la paz, Ella espera que primero haya paz en el corazón y en las familias y con esa paz se ore por la paz del mundo. Sabido esto, la Madre vuelve a pedirnos que intercedamos por la paz. Podemos corresponder esta invitación materna pediéndole al Señor cada vez que rezamos el rosario, cuando rezamos la Liturgia de las Horas, en los grupos de oración y en las eucaristías que le conceda el don de la paz al mundo que tanto la necesita en estos momentos. Seguramente, los secretos que la Virgen les ha confiado a los videntes están relacionados con la paz. Pero la Madre ha dicho que no debemos esperar que ellos sucedan porque será demasiado tarde. Si la Virgen nos invita entonces, a orar por la paz ahora, es porque con nuestras oraciones podemos intervenir en los corazones de los hombres que odian y ponen en peligro la paz social de la humanidad.

En el mensaje también nos ha pedido que oremos por la paz en las familias, particularmente ha dicho: "Oren por la paz en sus familias" Es una manera de decir, "no descuiden su familia, no desatiendan su familia". Esta parte del mensaje es esencial porque pocas familias oran por su propia paz. Y conviene que nos preguntemos ¿Qué puede significar la paz en una familia?
La paz en el sentido bíblico es algo más profundo que la ausencia de violencia, o la ausencia de ruido o de problemas. La paz en la Biblia significa más que todo: integridad física y espiritual, bienestar social, salud, reconciliación, conjunto de bienes espirituales y materiales en suma, plenitud de vida. Cuando Jesús mencionó: "Yo he venido para que ustedes tengan vida y la tengan en abundancia", los judíos entendieron que había venido por la paz verdadera. Cuando la Virgen nos pide que oremos por la «paz en nuestras familias", nos está pidiendo que oremos por todo, porque quien tiene la paz, lo tiene todo. La paz es plenitud de vida. La Madre va a lo esencial. Quiere que obtengamos de Dios todas las bendiciones con una sola palabra; orando por una sola cosa. Luego, orando por la paz en nuestras familias oramos por todo lo demás.
Como respuesta a este mensaje de la Gospa, en todas nuestras oraciones incluyamos la familia que cada uno pueda tener, pidiéndole ala Reina de la Paz que también interceda por ella.


MENSAJE DEL 25 DE JULIO DE 2006 Y REFLEXIÓN DEL P. FRANCISCO ÁNGEL VERAR HERNÁNDEZ
Medjugorje


"Queridos hijos: En este tiempo no piensen sólo en el descanso de su cuerpo, sino, hijitos, busquen también tiempo para el alma. Que en el silencio el Espíritu Santo les hable; permítanle que los convierta y los cambie. Yo estoy con ustedes y delante de Dios intercedo por cada uno. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Una vez más, la Reina de la Paz, cumple con su cita mensual y por medio de la vidente Marija (pronúnciese Mária) nos da su hermoso mensaje; que en esta ocasión coincide con la Fiesta Patronal de Medjugorie.

Nuestra Señora, en el mensaje de este mes ?tomando en consideración que la gran mayoría de quienes siguen sus mensajes en occidente están de «vacaciones"? no ahorra palabras para invitarles a seguir trabajado en su vida interior; no obstante el descanso anual necesario en que la mayoría se encuentra. Como cristianos, sabemos que es necesario el descanso del cuerpo y del alma: es una pausa al activismo que tanto arruina la vida interior. Y frente al descanso, se suelen cometer dos actitudes equivocadas: o se descansa muy poco o se descansa más de lo que se debe descansar.

Cuando afirmamos que el descanso es necesario, decimos que se debe descansar lo justo: ni más ni menos. Una persona que se la pase descansando siempre, puede ser indicio de enfermedad mental o de pereza, que siempre es pecado. Y una persona que no descanse, igualmente, puede ser indicio de enfermedad mental o espiritual: de un activismo exagerado que también arruina la vida interior. La Virgen no se opone al descanso merecido, si no que aconseja cómo se debe realizar; subrayando una cosa importante: el descanso no debe ser motivo para dejar a un lado el «tiempo" para el alma y el Espíritu, ni muchos menos, para alejarse de la «conversión y cambio de vida". Veamos lo primero, para luego detenernos en la «conversión" en el tiempo de vacaciones y de la guerra que se libra en estos momentos en oriente.

La Virgen habla en el mensaje de este mes, que no sólo se debe pensar en el descanso del cuerpo sino buscar además tiempo para el alma, mientras se descansa. Son dos cosas distintas, pero que deben estar relacionadas. Una persona puede pensar en descansar sin pensar en el «tiempo para el alma". Y hay files que al pensar en el descanso piensan además en el «tiempo para el alma". Sé por ejemplo, de personas que al tomar vacaciones, incluyen siempre: la participación frecuente en Misa, inclusive diaria; en su lectura cotidiana de la Biblia y el rezo del rosario; en los ayunos, de miércoles y viernes; porque cuando la Virgen pidió ayuno miércoles y viernes, incluía también el mes de descanso. No hay nada que se oponga al ayuno mientras se descansa. Al contrario, ayunar significa además: descanso para los órganos internos, ya que ellos trabajan todos los días para digerir los alimentos. Descansar, entonces, no suprime la penitencia y la vida de oración. Eso equivaldría también en sacar «tiempo para el alma". Recordamos, que mientras muchos pueden darle «vacaciones" a la vida interior, satanás por su parte, nunca toma vacaciones: trabaja 365 días al año, 24 horas al día y siete días a la semana. La Virgen nos advierte que el descanso merecido no debe descuidar la vida espiritual. Y sobre la guerra que se libra en oriente ya nos dijo: "Oren por la paz del mundo junto a su Madre".

La Virgen en el mensaje de este mes también ha dicho: "Que en el silencio el Espíritu Santo les hable; permítanle que los convierta y los cambie". El "silencio" al que la Virgen se refiere, puede tener un doble origen: o lo buscamos porque forma parte del descanso, o bien, porque lo debemos buscar a propósito de la vida interior. Sea lo que fuere, la Virgen nos recomienda el «silencio" para escuchar la voz del Espíritu Santo. Y esto es sumamente significativo. Hacer «silencio" no es fácil, porque el «silencio" en la vida interior: es algo más que ausencia de ruido o tranquilidad del alma, en ausencia de problemas o estrés. El «silencio" es, además, un encuentro vivo con Dios, porque según la Biblia, el verdadero «silencio interior" se logra a través del encuentro del alma con Dios; como Jesús en el desierto o mientras oraba en descampado. El «silencio interior" es sinónimo de paz, de amor, de confianza, de salud, de gozo con lo que Dios recompensa el alma. Por eso dirá la Virgen: "Que en el silencio el Espíritu Santo les hable" Por consiguiente, una persona sabrá que ha alcanzado el «silencio interior" cuando no tiene dificultad para «escuchar" al Espíritu Santo que le transmite gozo, salud, fe, paz, amor... De esta manera, también la Virgen diferencia el «silencio interior" cristiano, de las técnicas de meditaciones orientales, que también pueden aportar «silencio interior" al alma, pero no favorecen escuchar al Espíritu Santo, porque la meditación oriental no está centrada en la persona de Cristo resucitado y la meditación cristina, al contrario, si. Y por consiguiente, la meditación oriental, jamás aportará lo que sólo es conquista del Espíritu Santo.

Hay mucha gente que ha aprendido fielmente como descansar el cuerpo. Ejemplo de ello: las playas y montañas en este tiempo de vacaciones están atestadas de gente en Europa. Sin embargo, pocos aprenden como descansar el alma por medio del «silencio interior". Y en el mensaje de este mes la «Gospa" nos invita a encontrar el justo descaso del alma, sacando también «tiempo" para ella; mientras el cuerpo descansa. Por tanto, cuando se descansa: no se deja de orar, practicar los pequeños sacrificios, el asistir a Misa, practicar la Confesión, etc.

También la Virgen ha dicho: "[Permítanle al Espíritu Santo] que los convierta y los cambie". Aun en tiempo de vacaciones: hay que reservarle espacio al Espíritu para que actué en nuestras vidas. El Espíritu no debe tomar vacaciones; igualmente debe actuar en el descanso del cuerpo, y quizá, es el mejor momento para actuar. ¿Cuántas almas, precisamente, en período de descanso, aprovechan ese tiempo para ordenar su vida delante de Dios y emprender un nuevo camino virtuoso, porque no tienen el estrés habitual del trabajo o los estudios? Precisamente es eso lo que la Virgen busca: que mientras se descansa se aproveche el tiempo para la conversión y el cambio de vida. Y eso en nada afecta las merecidas vacaciones. Al contrario: es aprovecharlas al máximo.

Ahora diremos una palabra sobre la guerra.

A más de uno le podrá sorprender que la Virgen en este mensaje mensual, en lugar de decir algo sobre la guerra en oriente hable más que todo de «aprovechar el tiempo del descanso del cuerpo para el alma y la conversión" Pero juzgamos, que una cosa no resta importancia a la otra. Veamos. La falta de conversión es lo que le hace a la gente desconectarse de los problemas de los demás. El alma que toma en serio la conversión, escuchando la voz del Espíritu Santo en su interior, no puede permanecer indiferente ante la urgencia de oración y sacrificios por la paz del Líbano y de Israel. Es como si la Virgen dijera: "Escuchando al Espíritu Santo ?sacando el debido tiempo para sus almas?, la conversión y cambio de vida, los llevará a interceder por la paz". Por ello, cuando escuchamos un nuevo mensaje de la Virgen, siempre hay que tomar en consideración el anterior, porque todos los mensajes están conectados. Y cuando empezó la guerra, la Virgen de inmediato pidió oraciones especiales. Y Ella sabe que solamente quien toma la conversión en serio se decide a orar por los demás. Sólo el alma que sabe «escuchar" al Espíritu Santo en su interior y no se pierde en las distracciones y el merecido descanso. Quien escucha la voz de Dios en su corazón le enseñará a sacrificarse por los demás.

Ayudemos a María en este tiempo y abramos por medio del descanso del alma, la puerta d nuestro corazón al Espíritu Santo. No permitamos que alguna distracción, por muy importante que sea, nos separe de lo que ante Dios siempre es lo fundamental: la conversión personal.

¡Sea Alabado Jesucristo!


Carta a los amigos de María Reina de la Paz 9
25 de julio de 2006
Santiago Apóstol, patrono de los peregrinos.
Fiesta Patronal (tradicional) de Medjugorie
P. Francisco Verar


Haga click aquí para descargar el archivo adjunto .doc


Haga click aquí para descargar el archivo adjunto .pdf de la NOVENA DEL PADRE VERAR


MENSAJE DEL VIERNES 7 DE JULIO Y REFLEXIÓN SEMANAL

Queridos Hijos: También hoy los invito, especialmente durante este tiempo, a orar en sus familias. Queridos hijos, lleven de nuevo la oración a sus familias, oren junto con sus hijos. Queridos hijos, que cada familia crezca de esta manera en la santidad. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

Esta semana en la aparición extraordinaria en la Colina, el viernes a las 10 de la noche, la Virgen volvió a hablar de la oración familiar. Sabemos que una de las opciones pastorales de la Virgen, desde el inicio de las apariciones, es la familia. Más aun, nunca en otras apariciones la Virgen ha hablado tanto de la familia como ocurre en Medjugorie. Y la Madre no se pierde en retórica hablando de los diversos aspectos de la moral familiar: para Ella, la prioridad de la iglesia doméstica es la oración.

En el mensaje de esta semana, dirigido en primer lugar a los peregrinos presentes en el momento de la aparición, la Virgen pidió que se volviera a la oración en familia, lo cual no suprime la oración individual. La oración personal y la familiar son dos expresiones de un mismo diálogo con Dios. Y diría aun más: que para poder llevar a la famila a la oración, primero hay que desarrollar la oración personal. La gente que tiene dificultad para enseñar a otros a orar es porque ellos mismos tienen dificultad en su oración personal. Además, la oración personal intercede por quienes no oran ayudándoles a abrir el corazón a Dios con las gracias que seguramnete recibirán por orar por ellos. Entonces, la oración familiar depende siempre de la oración personal. Si alguno quiere que su familia ore unida, primero debe adquirir vida de oración personal porque es por medio de la oración personal que Dios mismo le hará ver como llevar a los demás a la oración.
 
A mi modo de ver, cuando la Virgen nos pide que oremos en familia, supone la oración personal porque de lo contrario, ¿cómo se podría tener la iniciativa de llevar a los demás a la oración?. Además, debemos recordar, que sólo quienes oran sienten el deseo de hacer lo mimo con otras personas.
 
Cuando la Madre nos pide que se ore en familia, está pidiendo que se construya el hogar sobre  su principal fundamento que es Dios. Lamentablemente, porque se ha descuidado la oración en familia, otros intereses vienen a ocupar el puesto que sólo le corresponde a Dios. La Virgen quiere que se construya la familia dándole a Dios el primer lugar. Por eso ha dicho: "Queridos hijos, lleven de nuevo la oración a sus familias, oren junto con sus hijos". Y cuando dice "lleven de nuevo la oración a sus familias..."eso puede suponer que en el pasado muchas familias oraban unidas y por algún motivo se perdió la tradición, o bien, se refiere a que muchas familias católicas habían emprendido el camino de la oración familiar y ahora, la han abandonado. Y por ello dirá "vuelvan de nuevo a la oración familiar". Sin embargo, lo que debemos subrayar siempre es, que si no se ora en familia —como ha dicho la Virgen — difícilmente se crece en la santidad. Porque es por medio de la oración que se adquiere y desarrolla la virtud. Ninguna técnica humana, ninguna diversión, ni el dinero, ni siquiera las buenas relaciones interpersonales,  suple la oración.
 
Seguramente, la mayoría de los padres de familia quieren que sus hijos vayan siempre por buenos caminos y que a la hora de la muerte sus almas lleguen al paraíso. Sin embargo, pocos padres le enseñan a sus hijos a orar orando con  ellos. Entonces, por muy buenos consejos que reciban sus almas estarán siempre en peligro porque el evangelio y la virtud que todos debemos adquirir se aprende "a los pies de Cristo". Recordemos que es por medio de la oración como Dios puede guiar personalmente la vida de sus hijos. Quien no aprende a orar no sabrá escuchar la voz de Dios en su corazón y lo peor: ni siquiera le interesará escucharla. Cuando salío el libro blasfemo de Dan Brown y el supuesto "evangelio Gnóstico de Judas"muchos se interesaron por curiosidad en leerlos y sin embargo, la Virgen aparece todos los días en Medjugorie y la gente y los mass media no muestran el mismo interés por el más grande milagro que Dios está haciando en estos tiempos en la Iglesia. Y ¿detrás de esto que ocurre?. La respuesta es sencilla: el hombre ya no ora, y si no ora no se puede interesar por las cosas de Dios.
 
La Virgen quiere suscitar el deseo de Dios en el corazón por medio de la oración. Quien toma licor, tendrá deseo de seguir tomando. Quien consume la droga tenbdrá deseo de seguir consumiendo. Quien acumula bienes en la tierra codiciosamente pensará en continuar acumulando. Hay gente que nunca termina de estudiar, de trabajar, etc. Cualquiera cosa puede crear adicción. Sin embargo, pocas almas oran y ayunan. Curiosamente, la oración y el ayuno no crean adicciones. Al contrario: quitan las adicciones. Si la oración creara adicción la Virgen no hablara tanto de ella. El punto es este: Para tener deseo de orar hay que considerar que la oración no siempre nos da deseo de hacerlo, aunque se ore mucho. Más aun, muchas almas por medio de la oración pueden sentir que están perdiendo el tiempo, que eso no conduce a nada concreto, que es algo muy "irreal", etc. Entonces hay que considerar que en la oración siempre hay un combate y siempre hay que luchar frente a otros  intereses. Por eso la Madre no se cansa en invitarnos a la oración. Y en esta ocasión a que los padres oren juntos a sus hijos. Hay que pensar en rezar con ellos el santo rosario, leerles y explicarles la Biblia, acompañarlos a la adoración del Santísimo, enseñarles a orar antes y después de las comidas y de la santa Misa, que vean que en su casa hay un altar familar y que ese espacio reservado es el lugar principal de la casa. No el televisor, el internet, ni el bar o el área de juego, etc.
 
Entonces, tomemos en serio la vida de oración en famila y permitámosle a Dios conducir personalmente la vida de todos.  Sea alabado Jesucristo!


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE 25 JUNIO DE 2006

Mensaje mensual del 25 de junio, XXV aniversario: "Queridos hijos: con gran gozo en mi Corazón quiero agradecerles todas las oraciones que han ofrecido en estos días por mis intenciones. Sepan hijitos que no se arrepentirán, ni ustedes ni sus hijos. Dios les recompensará con grandes gracias y merecerán la vida eterna. Yo les estoy cerca y agradezco a todos los que durante estos años han aceptado mis mensajes, los han transformado en vida y han decidido por la santidad y la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

REFLEXIÓN DEL 25° ANIVERSARIO

Medjugorie es el mayor prodigio que en estos momentos se está verificando en la Iglesia Católica y en el mundo. No es el Códico da Vinci, ni el falso evangelio de Judas, ni el mundial del Fútbol, ni los planes terroristas de Al Qaeda, ni las amenazas de Irán, Israel o de Bush. Es la aparición prolongada de María la mayor bendición que el Cielo nos da en estos momentos. Y ante ello, ningún cristiano católico puede permanecer indiferente. La Madre de Dios aparece en este sitio todos los días, y aun los jóvenes que continuan teniendo la aparición diaria, no saben por cuanto tiempo más continuarán con esta gracia. Recordamos que la mayor bendición de Medjugorie no son los mensajes, sino el Don de la presencia de María en este lugar. Aunque no hayan mensajes diariamente, la Virgen sigue aquí todos los días y tres jóvnes la ven. Este es el Don más bello y más importante de Medjugorie. Y cuando María aparece delante de los peregrinos en la Colina ora por todos con sus manos extendidas, bendice y ora de manera especial por los enfermos. También bendice los objetos religiosos que se le presentan y acoge las intenciones de los presentes. Es importamte considerar esto. María está en este lugar todos los días en forma extraordinaria. Los videntes la ven como ven a todas la demás personas: en tres dimensiones. La pueden tocar.

Después de 25 años la Virgen continúa igual: exactamente como la vieron el primer día: entre 18 y 20 años. No más. Ojos azules, cabellos negros (algo ondulados) hasta la cintura. Un velo blanco que le llega hasta los pies. Un vestido gris plata. Tez blanca, pómulos y lábios (delgados) rosados. Rostro algo ovalado, estatura alta. Nunca se le han visto los pies porque aparece siempre sobre una pequeña nube y lleva alrededor de su cabeza una corona de 12 estrellas. Este es el don más hermoso de Medjugorie: María entre nosotros. Exactamente gloriosa como está en el cielo. Y para ayudarnos a la fe, y para que se realice un especial plan que Dios ha puesto en sus manos, en este época particular de la historia, nos da eventualmente algunos mensajes.

El primero en orden al tiempo de la Novena jubilar fue: "Queridos Hijos: También hoy la Madre los invita con alegría. Hoy les traigo la paz; lleven esta paz a los demás. Sean, queridos hijos, portadores de paz. Les traigo el amor: lleven este amor a los demás. También hoy los invito, queridos hijos, durante este tiempo a que renueven mis mensajes, vivan mis mensajes. ¡Gracias, queridos hijos, por haber respondido a mi llamado!"

Iniciando la Novena la Virgen habló de la Paz. Dijo concretamente: "Les traigo la paz, lleven esta paz a los demás, sean portadores de paz". Y lo mismo del amor. Pareciera que esas dos palabras condensan todo lo que la Virgen espera de sus "queridos hijos"después de estos 25 años. La Virgen quiere que seamos para los demás paz y amor. Porque es eso, precisamente, lo que Ella nos nos trae, Medjugorie, a la Iglesia y al mundo: Paz y amor. Un verdadero hijo de María se debe caracterizar por la viviencia de esas dos principales virtudes. Recordemos que la Virgen, desde que comenzó aparecer en Medjugorie, habló de la paz, y en 25 años, no ha dejado de hacerlo. También nos ha dado el "secreto"para la paz: todo comienza en el corazón. Para que la paz sea una realidad en el mundo, primero debe ser una realidad en el corazón. Y lo mismo el amor. El verdader hijo de María no es el que más viene a Medjugorie, ni el que más rosarios reza, etc. sino quien tiene más paz y amor en su corazón para ofrecerle a Dios y al prójimo. La Virgen quiere que todos sus "queridos hijos"se identifiquen con su Madre por la paz y el amor del corazón. Es ese el verdadero signo del discípulo de la Reina de la Paz.

Luego, en este primer mensaje de la Novena, la Virgen pidió que se renovara la vivencia de sus mensajes. De todos. No de algunos, o los más fáciles de poner en práctica. Y dijo:"durante este tiempo". Refiriéndose al tiempo de su Novena. Esto es importante destacarlo, porque para María la Novena es un tiempo de renovación de la vivencia de sus mensajes. Por eso el viernes 23 volvió a decir: "Renueven mis mensajes y vivan mis mensajes". Y en el mensaje del 25 mencionó: "Yo les estoy cerca y agradezco a todos los que durante estos años han aceptado mis mensajes, los han transformado en vida y han decidido por la santidad y la paz."Es significativo el hecho que en tres mensajes la Virgen a hecho referencia a la viviencia de sus mensajes. O sea, que debemos ver la ocasión de la celebración de los 25 años de apariciones diarias, como un nuevo llamado, un nuevo compromiso a vivir de corazón cuanto la Madre de Dios nos está pidiendo a lo largo de este tiempo, desde que aparece aquí. Esto es muy importante evidenciarlo, porque muchos se han quedado en una mera "devoción"a la Virgen de Medjugorie y no están viviendo los mensajes como la Madre quiere. A la Virgen lo que más le interesa es la conversión del corazón y que todas las fuerzas interiores sean encausadas a ello. Por eso hay que rezar con el corazón (no con lo labios), al menos tres partes de rosario cada día, el ayuno a pan y agua los miércoles y viernes, la adoración silenciosa a Jesús Sacramentado, la lectura diaria de la Biblia, el grupo de oración semanal, la Misa diaria y la Confesión mensual. Quizá el más práctico de todos estos mensajes ?porque ha sido el más descuidado en la Iglesia católica? es el del ayuno.

Luego la Virgen habló de nuevo el viernes 23 y dijo: «Queridos hijos, la Madre se alegra con ustedes. He venido aquí y me he presentado como la "Reina de la Paz", por eso los invito: oren por la paz. Renueven mis mensajes y vivan mis mensajes; queridos hijos. Oren, oren, oren. ¡Gracias porque han respondido!". Este mensaje recuerda una de las razones del porqué aparece tanto la Virgen en estos tiempos en Medjugorie: la paz mundial está siendo amenazada. Ella se ha presentado como embajadora de la Paz y quiere que la paz triunfe en el mundo lo más pronto posible. Y sabemos también, cómo está siendo amenazada: el aborto (la mayor amenaza a la paz), el terrorismo, la eutanasia, el suicidio y el homicidio, la carrera del armamentismo nuclear de Corea, Irán, Paquistán, Estados Unidos, etc. , el conflicto en medio oriente, en Israel... tenemos que ayudar a la Virgen. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Cuando comiencen los"secretos"que la Virgen les ha confiado a los videntes, será demasiado tarde. Por esos María se ha quedado en Medjugorie: para ayudarnos a construir la paz, pero si desantendemos su llamado la tragedia será lamentable para todos.

Juan Pablo II el día de la Consagración del Nuevo Milenio al Corazón Inmaculado de María (8 de octubre de 2000) en el marco de la celebración del gran Jubileo, decía de rodillas frente a la imagen de la Virgen de Fátima: „Ahora nos encontramos en una encrucijada: o hacemos del futuro un jardín o el futuro perecerá en un cúmulo de escombros". Recordemos que las aparciones de María se dan durante el tiempo de la „encrucijada". Todo depende de la respuesta que le demos a la Gospa ahora. Todos somos responsables del futuro, pero más, quienes siguen de cerca los acontecimientos de Medjugorie. Porque saben la gravedad de la situación y la importancia de la visita de María en estos tiempos.

La Virgen 25 años después de la primera aparición ha repetido las mismas palabras en el mismo lugar: "Paz, paz , paz". Sólo con con cuatro horas de diferencia. Convendría preguntarnos si ¿con todos estos años de apariciones diarias y tantos mensajes se ha logrado algo? Yo creo que sí, porque de lo contrario la Virgen hubiese dejado de aparecerse. Sin embargo, la respuesta, no ha sido como la Madre esperaba, ya que sólo una mínima parte ha respondido a su invitación. Así le ha dicho a los videntes. Y en atención a esa mínima parte, que ha respondido, sigue dando sus mensajes frecuentemente. Porque son quienes la están ayudando como Ella espera. Por eso en el mensaje del 25 de junio dijo: „Yo les estoy cerca y agradezco a todos los que durante estos años han aceptado mis mensajes, los han transformado en vida y han decidido por la santidad y la paz.

A diferencia de todos los demás mensajes, el de este mes es distinto. Este mes la Virgen no pidió algo concreto. Sólo se limitó a agradecer a aquellos que han puesto en práctrica sus mensajes y los han hecho vida. Eso quiere decir, que también, a diferencia de los demás mensajes, en este sólo habla a quienes han aceptado sus mensajes para hacerlos vida. María agradece a quienes se comprometen con Ella. No a quienes la oyen o le rezan. Si no a quienes hacen vida sus mensajes y optan por la santidad y la paz.

Estas dos últimas palabras resumen el llamado de María y la razón de su venida a la tierra: la santidad de sus hijos y la paz del mundo. Quien no ha tomado en serio la santidad y quien no trabaja con el corazón por la paz aun no ha comprendido Medjugorie.

Con frecuencia los peregrinos me preguntan: ¿Qué se le puede decir a la gnete cuando nos dicen que en nuestras parroquias y comunidades están todas las gracias que necesitamos, que también está María y que, por lo mismo, no es necesario ir a Medjugorie? La respuesta es sencilla y corta: aquí Dios le permite a María aparecer por más de 25 años todos los días y en otros lugares no. Esto es una gracia especial que sólo ocurre en este lugar. La Reina de la Paz aparece aquí para el mundo y para la Iglesia. Los ojos de los videntes son los ojos de la Iglesia, y sus oídos son los oídos de la Iglesia. Como en su tiempo lo fueron los pastorcitos de Fátima.

La Virgen aparareció en Fátima no para los niños, ni para Portugal. Ni siquiera para Europa, sino para la Iglesia y el mundo. Y Medjugorie es la cotinuación de Fátima y la últimas apariciones para la humanidad. La Virgen ha dicho que es la „última vez que viene a la tierra‰. Que "hay que tomar en serio sus mensajes", "Que el mayor pecado actual en el mundo es la indiferencia a Dios". Que: "el hombre vive como si Dios no existiera". Dios en lugar de castigar al hombre por sus crímenes e infidelidades nos ha enviado a María para ayudarnos. Si desatendemos su llamado las consecuencias serán funestas y dolorosas. Cuando la Virgen comenzó ha aparecerse 25 años atrás dijo: "Queda poco tiempo para convertirse". Imaginémonos lo que falta ahora, antes de que comiencen los "secretos"que la Virgen les ha confiado a los videntes.

El llamado de la Gospa es, pues, decidirse por la santidad y trabajar unidos a Ella por la paz. Por el triunfo de su Corazón Inmaculado. Y esto sólo se puede lograr por medio de la oración continua. Por eso la Virgen en el mensaje anual por medio de Ivanka, mencionó lo mismo que dijo el viernes 23:"Oren, oren, oren."Medjugorie es, entonces, un llamado a la oración.

¡Feliz aniversario! Y de inmediato comencemos la preparación para el XXVI aniversario de las apariciones de la "Gospa". ¡
Sea alabado Jesucristo!


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE 25 MAYO DE 2006

"Queridos hijos: también hoy los invito a poner en práctica y a vivir los mensajes que les doy. Decídanse por la santidad, hijitos, y piensen en el Paraíso. Sólo así tendrán la paz en sus corazones que ninguno podrá destruir. La paz es un don que Dios da en la oración. Hijitos, busquen y trabajen con todas las fuerzas, para que la paz venza en sus corazones y en el mundo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Reflexión al mensaje

Mientras nos preparamos para el gran jubileo de las apariciones, la Madre nos invita nuevamente a poner en práctica sus mensajes. Recuerdo, como en días pasados en la Colina de las apariciones, nos pidió a todos los presentes que viviéramos sus mensajes. Y en el mensaje de este mes nos vuelve a renovar la misma petición. Y esta invitación la debemos tomar en preparación al gran Jubileo del 25° aniversario de la primera aparición de Nuestra Señora.

Han transcurrido 25 años desde que la Gospa apareció aquí por primera vez, y aun continúa apareciéndose todos los días. Por otra parte, conviene subrayar, que ninguno de los tres videntes que aun continuan viendo a la Madre todos los días, no saben por cuanto tiempo más seguirán con esta gracia. El Obispo Pavel Hnilica recientemente mencionó en una entrevista que "Medjugorie era la más grande intervención de Dios en la historia de la humanidad"(cf. Medjugorie, un invito alla preghiera, 76, p.11.). Obviamente, después de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo. Porque nunca antes en la historia de la humanidad se había dado algo así, y seguramente nunca más volverá a ocurrir si recordamos que la Virgen ha dicho que «estas son mis últimas apariciones para la humanidad".

El mensaje de este mes es una renovación de cuanto la Madre ha enseñado en estos 25 años; ya que nos acercamos al primer Jubileo de Medjugorie. Y seguramente en ocasión del mismo la Virgen otorgará gracias especiales.

Si la Virgen nos pide poner en práctica y vivir sus mensajes, es porque sabe como Madre que muchos de sus hijos están desatendiendo su llamado. Recordemos en fidelidad a la invitación de este mes, que esos mensajes esenciales son: al menos tres partes del santo rosario cada día, asistir a Misa diariamente, la adoración al Santísimo y la participación en un grupo de oración, el ayuno a pan y agua todos los miércoles y viernes, la confesión mensual, portar objetos religiosos benditos y sobre todo, lo más importante, trabajar en la conversión personal, familiar y comunitaria cada día. Por otra parte, debemos recordar que la Virgen también ha hablado del amor al prójimo, de las obras de caridad a los pobres y necesitados, de la evangelización, de trabajar por los jóvenes y la familia, de los pequeños sacrificios, etc. Y menciono estos mensajes además, porque cuando la Madre nos pide que pongamos en práctica sus mensajes, no está hablando sólo de los principales mensajes sino de cuanto ha dicho. Por lo tanto, en preparación al gran Jubileo de la Madre, conviene leer, meditar y recordar, "para tener en cuenta" cuanto nuestra Madre por 25 años nos ha dicho. Cualquier buen hijo sabe que todas la palabras que su madre de la tierra le dirije es importante, y no solo las principales. Por eso cuando nos habla la Madre del cielo, igualmente debemos tomar es serio todas sus palabras. Todas y cada una en particular.

Luego, en el mensaje dice algo muy importamte: "Decídanse por la santidad, hijitos, y piensen en el Paraíso. Sólo así tendrán la paz en sus corazones que ninguno podrá destruir"Este llamado a la santidad, sin duda, resume cuanto la Madre espera de sus hijos. Ella quiere que cada uno sea santo. Es parte del propósito de su venida a la tierra. Yo creo que si la Virgen hoy nos invita a la santidad es para recordarnos que la razón del porqué nos da tantos mensajes es para que seamos santos. Si se viven sus mensajes y se descuida la virtud se defrauda a María. La virtud es simpre más importante que la misma oración, el ayuno, las obras de piedad, inclusive la vida sacramental, porque sin santidad nadie verá al Señor. Como ya dijo el Apostol Pablo. Luego, recordemos que la Virgen quiere que cada uno de su hijos sea santo y llegue, a la hora de su muerte, al Paraíso. Esa es nuestra meta. Aquí en la tierra estamos sólo de paso. Sabemos que con la muerte del P. Slavko en el año 2000, la Virgen dio un gran mensaje de lo pasajera que es esta vida y de la recompensa que Dios tiene preparada para quienes le son fieles. La muerte es ganancia, es entrar en la verdadera vida. La Madre no quiere que nos distraigamos pensando sólo en las cosas materiales, en los problemas que podamos tener, en las noticias de cada día, etc. Quiere que pensemos más allá: en la vida eterna y de esta forma todos sus hijos se preparen, desde ahora, para las Moradas beatíficas. La misma aparición de María en Medjugorie es una invitación a pensar en el Cielo. Recuerdo un ejemplo que los videntes han referido muchas veces. Cuentan que cuando la Virgen comenzó a aparecer todos ellos eran más jóvenes de como veían a la Madre. Ahora después de 25 años se dan cuenta que todos son mayores que ella. Porque, no obstante los 25 años transcurridos, la Virgen no ha cambiado su figura. Sigue aparentando entre 18 y 20 años. Entonces Medjugorje es también una invitación a pensar en el Paraíso. La Virgen ha dicho que: «en el Cielo no hay nadie que tenga más edad de la edad de Cristo en la tierra». Ivanka, quien ve a la Virgen sólo el 25 de Junio cada año, junto a los otros videntes, vió en el Cielo a su madre difunta 5 veces. La Virgen se la mostró para que aceptara de una vez para siempre, que estaba con Ella en el Paraíso. Iván, vio junto a la Virgen, pocas horas después de su fallecimiento, al Papa Juan Pablo II de unos 20 años, que le sonrió. Tenía una capa y un solideo dorado y la Virgen mostrándoselo le dijo: "Éste es mi hijo". También la Virgen ha prometido dejar un signo visible del Paraiso al concluir sus apariciones en la Colina. Y afirmamos del Paraíso, porque la Virgen ha dicho que a través de ese signo todos sabrán que estuvo aquí. El signo será permanente e indestructible. Se podrá tocar y será muy bello. Todo esto es una invitación al Paraíso. La Virgen quiere que pensemos en él. No le tangamos miedo al Paraíso, la Virgen ha dicho que «quien en esta vida renuncia al pecado y vive en la voluntad de Dios a la hora de su muerte le espera una gran recompensa». Y en el mensaje de este mes, dice además algo muy importante: que quien hace la opción por la santidad y piensa en el Paraíso optine la paz en su corazón que ninguno puede destruir. Entonces, lo que destruye la paz del corazón son dos cosas: vivir en Pecado y los pecados frágiles de cada día y el apego a cuanto el mundo nos ofrece. Por lo tanto, la Virgen dice: "Piensen en el Paraíso".

También dice: "La paz es un don que Dios da en la oración. Hijitos, busquen y trabajen con todas las fuerzas, para que la paz venza en sus corazones y en el mundo". La tercera recomendación que la Virgen da para optener la paz del corazón y que todo el mundo desea es la oración. Si orar no fuera tan difícil la Virgen hace rato ya hubiera dejado de hablar de ella. Orar cuesta y por esta razón, es que hoy la gente no ora. La gente encuentra más razones para no orar, que razones para hacerlo. A pesar de tantos mensajes que la Virgen da al respecto, a pesar de la escuela de santidad que nos han dejado los santos por su vida de oración... con todo, la mayoría de la gente no ora. Y si lo hacen lo hacen en forma equivocada. No hay duda que hoy día hace falta en la Iglesia una debida pastoral de la oración. Que se le enseñe a orar a la gente según los grandes Maestros de la vida interior y el Catecismo de la Iglesia Católica. Creo que Mejugorie en esto aporta una reconocida corriente de espiritualidad que viene a llenar un gran vacío. Porque en medio de tanto activismo, materialismo ( de corte socialista y capitalista) y de negación de la verdad (nihilismo) la fuente de agua viva para la humanidad que posee la Iglesia católica, corre el grande peligro de secarse. Y la Madre preocupa por ello viene a traeernos con sus mensajes como un "Nuevo Pentecostés".

La Virgen quiere entonces, que se conquiste la paz, pensando en el Paraíso, optando por la santidad y en oración continua. Y también dice: «busquen y trabajen con todas las fuerzas, para que la paz venza en sus corazones y en el mundo.."Eso quiere decir que la primacía en la vida, no es la profesión que se posee, los estudios, el deporte, la familia, los estudios...sino la vida interior que jamás se puede descuidar. Quizá alguno hubiere querido que este mes la Virgen hubiese hablado del Código Da Vinci, del "evangelio"de Judas, por citar sólo dos hechos que los enemigos de la Iglesia han preparado "después del éxito fílmico de la Pasión de Mel Gibson y del Magisterio de Juan Pablo II"; para atacar a la Iglesia. Pero la Virgen va más allá invitándonos a la santidad y trabajar con todas la fuerzas por la paz del corazón, porque sabe que ante su Hijo eso es siempre lo primero y no hacer caso a cuanto de cuanto el demonio pueda valerse para perturbar la Iglesia. Mucho más importante de lo que el demonio pueda hacer hoy en el mundo es cuanto Dios está haciendo a través de María y el Magisterio de la Iglesia y el extraordinario Papa que el Espíritu Santo nos ha regalado para los tiempo que vivimos. Otro predilecto de María. Luego, tomemos con seriedad el llamado a la santidad y trabajemos con todas las fuerzas para que el Reino de Cristo triunfe primero en nuestro propio corazón.

Comentarios:
Durante el verano continuan las apariciones de la Virgen en la Colina los lunes y viernes según indicación de Nuestra Señora. El lunes pasado eramos más de tres mil personas. Y luego de las oraciones habituales que la Virgen hizo con sus manos extendidas por todos los peregrinos, pidió que se orara en manera especial con ella por las vocaciones consagradas en la Iglesia.

Hay un gran flujo de peregrinos conforme nos acercamos al Aniversario. Pronto comenzarán las misas fuera de la Iglesia parroquial. De muchos paises están llegando: de Rusia, Líbano, México, Italia, Colombia, Argentina, Francia, Korea, Estados Unidos, España, etc.

Esta semana hubo muchos sacerdotes de habla hispana y un Obispo emérito de Argentina, Lujan, quien presidió algunas misas de lengua española. Este domingo éramos 12 sacerdotes concelebrando es español en la capilla del Santísimo.

Iván sigue invitando a los sacerdotes a su casa a la aparición los días jueves. Y al menos tres veces a la semana da conferencias a los peregrinos.

Vicka salió bien de su operación y continúa recuperándose en Roma.

La Parroquia de Medjugorie a introducido la costumbre de la Adoración eucarística todos los 25 de mes, inmediatamente después de misa (a las 20:00 horas), hasta las 7 de la mañana del día siguiente. Excelente iniciativa.

Sea alabado Jesucristo!
Dentro de poco podrán encontrar las reflexiones de este servidor, en la página Web: www.mariamagnificat.org

Les bendice, P. Francisco Ángel Verar Hernández



COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE 25 ABRIL DE 2006

"¡Queridos hijos!: También hoy los invito a tener más confianza en mí y en mi Hijo. Él ha vencido con su muerte y resurrección y los invita, para que a través de mí, ustedes sean parte de su alegría. Hijitos, ustedes no ven a Dios, pero si oran sentirán su cercanía. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

En el mensaje de este mes, la Virgen nuevamente adaptándose a la liturgia, nos invita a vivir fervorosamente el tiempo litúrgico presente. Nos estuvimos preparando durante la cuaresma para vivir a plenitud la pascua y como expresión de la misma, también la Fiesta de la Misericordia Divina. Y propio, dos días después de celebrarse ésta, la Virgen enfatizó lo esencial de la Misericordia Divina en su mensaje mensual: "¡Queridos hijos!: También hoy los invito a tener más confianza en mí y en mi Hijo". Es como si la Madre de Dios quisiera recordarnos la importancia del mensaje de Jesús misericordioso, tan necesario al hombre moderno, que muchas veces no suele encontrar en medio de sus faenas espacio y tiempo para Dios. Y por ende, pierde frecuentemente la confianza en el Creador.

La Madre de Dios quiere que este mes crezcamos en la «confianza» hacia Ella y hacia Su Hijo Jesús. La etimología de la palabra «confianza» viene del latín «fiducia», que a la vez viene de «fidere», que traducido al español sería: «tener fe», que también se puede traducir con los verbos «creer» y «esperar». En otras palabras, cuando la Virgen nos dice que «hoy nos invita a tener más confianza en Ella y en Su Hijo» nos está diciendo que debemos tener más fe en Ella y en Su Hijo. Que debemos creer y esperar más de ambos. Y este mensaje es muy importante, sobre todo cuando la gente se desanima en la oración; cuando piensan, ?bajo la sola razón humana? que Dios no les «escucha»; que Dios se ha «olvidado» de ellos. Entonces, el mensaje es una llamada a perseverar en la fe y a redescubrir el poder de la oración, a redescubrir además, la intercesión permanente de Jesús y de María en nuestras vidas. El mensaje es una invitación a la fe. Particularmente ahora, cuando en la liturgia profundizamos y celebramos con gozo, la resurrección Jesús.

La Virgen quiere que tengamos bien presente que Su Hijo está vivo; que para Dios no hay nada imposible; que la oración y la perseverancia en la fe lo conquistan todo.

Por otra parte, mucha gente se desanima ante las pruebas, los problemas y las dificultades comunes y extraordinarias de la vida. Por eso María en el mensaje nos dice: «Mi Hijo ha vencido con su muerte y resurrección y los invita, para que a través de mí, ustedes sean parte de su alegría». Es como si digiera: «no se dejen llevar por la sola razón: aquí estamos mi Hijo y Yo para ayudarles. A pesar de sus pruebas pueden ser felices si confían en nosotros». Entonces, si nos abrimos al mensaje de la Virgen encontraremos la solución para las aflicciones, los problemas, las dificultades, etc.

Conviene destacar además que la Virgen no nos soluciona los problemas, sino, más bien, nos enseña a encontrar nosotros la solución. Y la solución comienza por medio de la fe. Todo es posible para quien cree y espera. Para quien se fía de Dios. Cuando la Virgen les propuso a los jóvenes organizar el primer grupo de oración en Medjugorie según sus indicaciones, lo primero que recomendó, en las primeras reuniones, fue: que se meditara durante varias semanas las palabras de Jesús tomadas del evangelio de Mateo que rezan: «Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: No anden preocupados por su vida, que comerán, ni por su propio cuerpo, con qué se vestirán» (Mt 6:24-34) El pasaje es bien conocido, y en él Jesús, al inicio de su ministerio público, invita a todos sus discípulos a la confianza absoluta en la providencia divina. Si la Virgen recomendaba que se meditara este texto era porque quería, que desde el inicio, que todos los miembros del grupo de oración crecieran en la escuela del abandono, en la confianza en Dios. De lo contrario, tendrían problemas para orar. Y lo mismo puede ocurrir en otros cristianos: cuando no hay confianza en Dios, no se puede orar como se debe. La confianza en Dios precede la oración y no viceversa. Para orar con el corazón hay que creer, hay que esperar, hay que tener fe. La oración se apoya en la fe, en la esperanza, en el abandono. Por eso la Virgen en el mensaje de este mes no nos dice al inicio: oren y tendrán confianza en mí. Si no más bien: hoy los invito a tener más confianza en mí y en mi Hijo. Y luego nos dice: oren y sentirán la cercanía de nosotros. Entonces: si no hay confianza en Dios, no puede haber oración. La confianza es requisito indispensable para la oración.

En el mensaje también dice: «Él ha vencido con su muerte y resurrección y los invita, para que a través de mí, ustedes sean parte de su alegría». Cuando la Virgen dice que Jesús ha vencido con su muerte y resurrección, no sólo proclama la fuerza salvadora del misterio pascual de Su Hijo, sino también, nos recuerda que sólo por medio de ella, tendremos la fuerza necesaria para vencer todas las pruebas y dificultades sufridas en la vida. Se trata entonces, de renovar siempre la fe por medio del misterio de la muerte y resurrección de Jesús. A ejemplo de los santos. Ya san Pablo había escrito: «Estoy crucificado con Cristo; y ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí. Esta vida en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mi» Gál 2:20. Entonces, si no asumimos en nuestra vida la pasión, muerte y resurrección de Jesús, si no nos configuramos concientemente a su misterio pascual, vana es nuestra fe. No hay victoria. Porque el poder de Dios se manifestó y se continuará manifestándose en todas las criaturas hasta la consumación de los siglos por medio de la muerte y resurrección de Jesús. Ese es nuestro trofeo, nuestro escudo, nuestra bandera, nuestra identidad.

La Virgen nos está orientando ?precisamente en estos tiempos en que la Iglesia de Cristo está siendo atacada como nunca por la prensa, el cine y la televisión? a que el centro de nuestra atención, meditación y recogimiento sea Jesús muerto y resucitado por nuestros pecados y que igualmente alegremos Su Corazón. Esta parte del mensaje es muy importante: darle alegría a Jesús. Como cristianos sabemos que ello significaría acoger su evangelio, renunciar al pecado y reparar las heridas de Su corazón por medio de la oración y penitencias frecuentes.

También hemos recibido el mensaje que la Virgen da en ocasión de su «Jornada mensual de oración por los no creyentes». El mensaje a través de Mirjana Soldo de este 2 de mayo de 2006 fue: «Queridos hijos: vengo a ustedes como Madre; vengo con el corazón colmado de amor hacia ustedes. Purifiquen su corazón de todo aquello que les impide recibirme y, de esta manera, podrán conocer mi amor y el de mi Hijo. Mi Corazón desea vencer y triunfar por medio de ustedes. Los invito a esto»

En el mensaje, como otras tantas veces, la Virgen nos recuerda cuanto nos ama: «Queridos hijos: vengo a ustedes como Madre; vengo con el corazón colmado de amor hacia ustedes». Es otra forma de invitarnos a tener más confianza en Ella, tomando conciencia de Su amor y que Su Corazón siempre está rebozando de afecto tierno materno para cada uno de sus hijos.

En el mensaje no dice, que ama más a quienes se comportan mejor o a quienes practican más su fe. Dice sencillamente: «vengo a ustedes como Madre y vengo con el corazón colmado de amor hacia ustedes». La Madre no hace acepción de sus hijos. No exageraríamos al decir que la Virgen en cierta manera está enamorada de nosotros, porque ha dicho que: Su Corazón está colmado de amor hacia nosotros y sabemos que sólo cuando el corazón está enamorado, es cuando rebosa de amor. Sin embargo, hay que evidenciar, que el amor que la Virgen nos tiene, aún es más intenso y más puro que el amor que cualquiera de sus hijos haya experimentado en la tierra. La Virgen nos ama con un amor de Madre que viene y vive en el cielo, precisamente donde se vive la plenitud del amor santo de Dios. Y recordemos que sólo cuando se le dedica tiempo y calidad a la oración como se debe, en esa medida de experimenta ese bello y santo amor.

En el mensaje también dice: «Purifiquen su corazón de todo aquello que les impide recibirme». Creo que estas palabras siempre hay que tenerlas bien presente: la necesidad de la purificación del corazón para recibir a Jesús y a María en nuestros corazones. Sabemos que esa purificación significa dos formas de liberación: la liberación del pecado, y la liberación del activismo que fácilmente hace caer en la aridez y tibieza espiritual. La Virgen no nos está presentando «condiciones» para que la podamos experimentar a Ella sino más bien nos advierte de los peligros a los que estamos sujetos y que pueden afectar nuestra vida interior. Cuando nos dice: purifiquen su corazón, nos exhorta a cultivar la debida custodia de los sentidos y a limpiar lo que obstaculiza la experiencia de la fe. No se puede estar en dos aguas. O somos de Dios o somos del mundo.

Entonces: ¿Cómo purificar el corazón?. El remedio es primero el arrepentimiento de nuestros pecados por medio de un atento examen de conciencia. Buscar al sacerdote con el propósito de no volver a pecar más. Hacer una buena confesión, reparar y comenzar una vivir vida nueva. Sin embargo, esto sólo, no basta porque pueden haber otros «obstáculos» además del pecado, que merecen una debida atenta purificación del corazón. Como hemos mencionado, se trata también de limpiar el corazón del "mundo" del activismo. Cuando, Dios no es el centro de todo lo que hacemos, también merece una purificación el corazón. En este caso, también hay que hacer un examen de conciencia para renunciar a tantas cosas superfluas que separan el corazón de Dios. Se trata de purificar la mente, los sentimientos, acciones, etc. donde Dios no es al centro. A mi modo de ver, comporta la renuncia interior como la Virgen lo pedía en el mensaje del mes pasado. Renunciar a todo lo que no viene de Dios y optar por darle Él el primer lugar en nuestras vidas. Sin miedo, sin prejuicios, etc. Y eso no es algo sólo de un momento si no de todos los días. Se trata de tomar en serio el combate espiritual para salir vencedores. La Virgen dice que cuando se purifica el corazón podemos experimentar Su amor y el de Su Hijo. La Virgen quiere la fe en nosotros venza y triunfe frente a todas la batallas. Se trata entonces de una decisión personal.

Eso sí con la ayuda de María y del Espíritu Santo. Sea alabado Jesucristo!


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE MARZO/ABRIL DE 2006

Nos estamos preparando para el gran jubileo de las apariciones de la santísima Virgen María en Medjugorie y Ella misma con sus mensajes, quiere llevar a sus hijos a una viviencia más íntima de su espiritualidad. El primer mensaje que nos vino, después del 25 del mes pasado, fue en ocasión de la aparición anual a Mirjana. Mirjana, Jakov e Ivanka, tienen una aparición anual y la Virgen les prometió (a los tres) que continuarán con este don hasta el fin de sus vidas en la tierra. Ivanka recibe su aparición anual el 25 de junio, aniversario de la primera aparición. Jakov el 25 de diciembre, en ocasión de la Navidad, y Mirjana, el día de su cumpleaños: 18 de marzo. Mirjana, ha aclarado, sin embargo, que la Virgen escogío tal fecha para la aparición anual, no porque sea el día de su nacimiento, si no porque esa fecha guarda relación a los secretos que la Virgen les ha confiado a los videntes y que en su momento serán anunciados al mundo. Mirjana asegura además, que desde 1987 tiene un encuentro especial con la Virgen para orar por los no creyentes, a quienes la Virgen llama: «aquellos que no experimentan el amor de Dios en sus corazones». Ese encuentro se da siempre el día dos de cada mes y, ocasionalmente, también ese día, la Virgen da algún mensaje. Por otra parte: Iván, Vicka y Marija siguen teniendo sus apariciones diarias. Cuando Iván está en Medjugorie tiene la aparición con los peregrinos en la Colina de las Apariciones los lunes y los viernes. Los demás días, como Vicka, en forma privada en su casa. Marija, que reside en Milán, continúa teniendo la aparicón diaria y através de ella el 25 de cada mes nos viene el mensaje. Ahora veamos los últimos mensajes.

El mensaje que recibió Mirjana el 18 de marzo fue:

«Queridos Hijos: En este tiempo cuaresmal, los invito a la renuncia interior. El camino que los conduce (a esta renuncia) pasa a través del amor, el ayuno, la oración y las buenas obras. Sólo con una total renuncia interior, reconocerán el amor de Dios y los signos del tiempo en que viven. Con la renuncia interior serán testigos de estos signos y comenzarán hablar de ellos. A esto deseo conducirlos. Gracias por responderme».

Como vemos, el mensaje fue una preparación espiritual para la Cuaresma, pero además, está en relación a la visita de María a la tierra. Esta visita, es uno de los signos de los tiempos presentes. Es un gran don. Las aparicions de la Virgen en Medjugorie iniciaron dos años después del inicio del pontificado de Juan Pablo II, el Papa de la tercera parte del secreto de Fátima. El Papa mariano por excelencia ya nos dejó, pero la Virgen continua apareciéndose. Hasta la fecha, ninguno de los videntes sabe por cuanto tiempo más continuará esta gracia. A nosotros nos toca recibirla y responder a los mensajes. Recordemos, por otra parte, que la Virgen ha dicho que «éstas son sus últimas apariciones para la humanidad». Ella quiere llevarnos a la santidad y sabe, que para alcanzar la perfección evangélica, la renuncia interior es la clave. No se puede desapegar el corazón físicamente de las cosas y de las personas, si primero el hombre no renuncia interiormente a lo que está apegado. Este mensaje va en paralelo con el evangelio, cuando Jesús dice: « no es lo que entra en el hombre lo que lo hace impuro si no lo que sale de él, y del corazón del hombre salen las malas intenciones », etc. Las renuncias hay que hacerlas primero, en el corazón. Los mensajes de la Virgen son un pequeño examen de conciencia hacia la santidad. Y en esta ocasión claramente, nos invita a la renuncia interior. Por que de seguro que es la mejor manera para lograr la santidad plena.Y nos da una fórmula sencilla para lograrla: el amor, el ayuno, la oración y las buenas obras. Estas cuatro prácticas de piedad van siempre unidas y el evagelio siempre las presenta relacionadas. Cuando está por terminar la Cuaresma muchos pueden pensar que ya no habrá que ayunar tanto, que las buenas obras terminan y que tomamos un descanso en las oraciones. Sin embargo, si repasamos los mensajes de la Virgen de los años precedentes nos daremos cuenta, que también en tiempo pascual, ha pedido el ayuno y siempre ha invitado a la oración frecuente como también a las buenas obras. La Virgen sabe que la oración y el ayuno pueden detener las guerras y cualquier mal que amenaza la humanidad. También las guerras de nuestra incredulidad y de nuestras tribulaciones.

La Virgen dice: «Sólo con una total renuncia interior, reconocerán el amor de Dios y los signos del tiempo». Pareciera que el mensaje fuera demasiado exigente, pero la Virgen conoce mejor el corazón de cada uno y Ella sabe que sin la renuncia interior el corazón del hombre no puede experimentar el amor de Dios como debe. Por consiguiente, el mensaje no es sólo para la cuaresma. Cada uno debe reconocer la renuncia interior que puede ofrecer para ayudarse a si mismo y luego para interceder por los demás. Para María, la mayor urgencia es siempre trabajar en el propio corazón. El mensaje a través de Mirljana es un nuevo llamado a la conversión para experimentar la belleza del amor de Dios. Paraciera que la Virgen nos dijese que si no experimentamos el amor de Dios, es porque el corazón está apegado a muchas cosas que nos son elementales en la vida y que lo que realmente vale para Dios, lo dejamos a un lado: Su amor. Por lo tanto, la Virgen nos dice: si ustedes se preocupan en amar, orar, ayunar y apracticar las buenas obras...liberarán el corazón de las ataduras y les será fácil experiemntar el amor de Dios y comprenderán los signos del tiempo en el que viven.

Luego el 25 de marzo mencionó:

«¡Ánimo hijitos!»: He decidido guiarlos por el camino de la santidad. Renuncien al pecado y colóquense en el camino de la salvación, el que ha escogido mi Hijo. Por medio de sus tribulaciones y sufrimientos Dios encontrará en ustedes el camino del gozo. Por lo tanto hijitos: ¡Oren!. Nosotros les estamos cerca con nuestro amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!».

A diferencia de los mensajes del 25, en este mes, la Virgen inicia esta vez invitándonos al entusiamo. Nos dice «¡Ánimo hijitos!», como si dijera: «no se dejen llevar por las tribulaciones, los problemas porque yo estoy con ustedes». Antes de solicitarnos algo en particular, nos incita al optimismo. Nos motiva a continuar por el camino que conduce a la salvación y luego nos recuerda el propósito de su venida y del porqué tantos mensajes: nos quiere conducir a la santidad. Todos los mensajes de la Virgen se pueden resumir en uno solo: ser santos. Todos los mensajes tienen como meta la santidad de los fieles. Acoger a María como Madre en Medjugorie es decidirse por la santidad. Esa es la razón del porqué tantos mensajes y del porqué aun aparece: quiere que cada uno de sus hijos sea santo. La Madre sabe, que, pese a las dificultades que todos confrontamos en la tierra, la santidad es posible, y Ella vine para ayudarnos. De poco valdría que se ore, que se practique la confesión, el ayuno, la meditación diaria de la Biblia y que se vaya a la Iglesia... si el hombre pierde el deseo de la santidad. Recordemos que todas las obras que hacemos como cristianos están encausadas a la santificación de los fieles. La Virgen sabe que la santidad de sus hijos es posible, y como Madre, con una bella pedagogía materna, nos hace continuar el camino.

Luego nos dice: «Renuncien al pecado y colóquense en el camino de la salvación, el que ha escogido mi Hijo» La santidad pasa a través de las renuncias, sobre todo, a través de la peor de todas que es la del pecado. Para ser santo hay que vencer al pecado. Sin embargo, lo que vemos en la realidad es lo contrario. La mayoría se deja vencer por el pecado sabiendo que destruye el alma y que, de hecho, puede ser causa de condenación enterna. Recordemos que María como Madre, está preocupada por la salvación de todos sus hijos y como tal, nos recuerda que para la salvación del alma es necesario renunciar al pecado, renunciar a todo lo que ofende a Dios. Uno de los grandes problemas que confronta la Iglesia hoy, es la pérdida del sentido del pecado y la pérdida del temor de Dios. El hombre vive como si Dios no existiera. Decía la Virgen al inicio de las apariciones: «He venido al mundo a decirles que Dios existe: que en Él está la plenitud de la vida». Satanás le ha hecho pensar a la gente que la felicidad está en el dinero, el prestigio, la fama, el poder, la familia, las relaciones sentimentales, las diversiones, etc. Estamos viviendo, de seguro, los tiempos del Anticristo, cuando vemos que el demonio arrastra por la vía del error, del engaño —quizá como nunca antes— a un inmeso número de almas. No por caso, cuando la Virgen comenzó a aparecer en Medjugorie, dijo: «que este siglo estaba en manos de satanás». Y nosotros somo hijos de la luz no de las tinieblas. Pertenecemos al Reino que Cristo rescató con el precio de su Sangre preciosa. María a venido a poner fin al reino de satanás y por eso, como nunca, necesita de nuestras oraciones, sacrificios y ayunos; y sobre todo, de nuestra vida virtuosa: la santidad.


En el mensaje también dice: «Por medio de sus tribulaciones y sufrimientos Dios encontrará en ustedes el camino del gozo». Esta parte del mensaje es muy importante porque de las tribulaciones y sufrimientos muchos tienen una imagen muy negativa y la Virgen nos recuerda el poder que tiene Dios de hacer de ellas una virtud esencial de la vida humana y del testimonio cristiano: el gozo. Quien se decide por el camino de la santidad y de lucha por el pecado, debe saber que ello no lo exime de las tribulaciones y de los sufrimientos. Más aun, a veces se pueden hasta multiplicar y eso no significaría, en manera alguna, que Dios a dejado de estar presente en sus hijos. Las tribulaciones y sufrimientos tienen un propósito en la vida espiritual que debemos recordar en este mensaje. Ellas nos purifican, nos acercan más a Dios. Disponen el alma a la fe, a la búsqueda de Dios. Nos hacen ser más humildes, sencillos y más abiertos a la gracia de Dios. Por otra parte, las tribulaciones y sufrimientos Dios las permite para asociar algo de nuestra débil humanidad a los sufrimientos y tribulaciones que experimentó el Hijo de Dios. Dios quiere que de alguna manera, algo vivamos de lo que ya vivió Su Hijo y que con Él ayudemos a salvar las almas. Recordemos como la Virgen les pregiuntó desde el inicio de sus apariciones en Fátima a los pastorcitos: si estaban «dispuestos a aceptar todas las tribulaciones y sufrimientos que Dios quisiera enviarles, para que por ese medio se salvarán muchas almas». Y los niños respondieron afirmativamente. Entonces, los sufrimientos y las tribulaciones para un cristiano no son trágicos, no son negativos, hay que subrayarlo: son un Apostolado. El apostolado de la cruz, tan abandonado y menospreciado en el mundo moderno.

También en el mensaje la Virgen dice que «Dios encontrará por medio de las tribulaciones y sufrimientos, el camino del gozo». En que sentido debemos entender esto. No en el sentido que Dios producirá placer por medio del dolor. Ya que de tal forma estaría hablando de masoquismo. Cuando la Virgen habla que Dios «encontrará por medio de las tribulaciones y sufrimientos, el camino del gozo» nos quiere hacer entender dos cosas. Por una parte, que en medio de las tribulaciones y sufrimientos hay que tener paciencia y esperar que Dios encuentre las soluciones pertinentes. Y por otra, que luego de ellas, por medio de la perseverancia en le fe, del mismo modo Dios sabrá retribuir en gozo, mucho más de lo que el alma a sufrido. Recordemos la historia de Job. Entonces hay que esperar y dar por hecho que la recompensa de los que sufren será inmensa. Dice san Pablo —y hay que dar crédico a sus palabras si somos cristianos: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman» (1? a los Corintios 2:9). Entonces, nadie debe rechazar la cruz si sabe esto. La cruz de Cristo tiene la peculiaridad de transformarse en gozo. Dios busca el medio que sea para ello sea así. No produciendo gozo a través del dolor, sino que el dolor, prepara el alma para la verdadera felicidad que no tiene comparación con nada de lo que el mundo ofrece. Y por lo mismo, la Virgen continua en el mensaje, llamándonos una vez más a la oración. Es la oración en único medio por el cual entendemos estas cosas. La persona que no ora con un pequeño problema siente que se ahoga. Quien ora, por el contrario, en medio de un gran nubarrón, sabe que detrás se esconde un sol radiante.

Al final, la Virgen termina con una bello mensaje que nos hace una vez más tomar cociencia de su intercesión continua: «Nosotros les estamos cerca con nuestro amor». Se refiere a la presencia de la Santísima Trinidad y suya en nuestras almas. La persona que no ora como debe, no se da cuenta de ello. Piensa que Dios y María están lejos de su vida. Al igual quien vive en el pecado y no hace nada para reconciliarse con Dios. Se siente sólo, vacío y luego busca lo que el mundo le ofrece para sentirse mejor. Por consiguiente, el camino para experimentar siempre la presecia de Dios es la oarción.

Para terminar, quisiera mencionar otros dos mensajes de la Virgen del dos de abril pasado. En Milán se tuvo un gran encuentro de oración de más de 10 horas, con la participación de más de 20,000 personas. A él asistieron el P. Jozo y el vidente Iván. Al final del mismo, coincidiendo con la hora habitual de la aparición, la Virgen apareció a Iván y le dió este mensaje:

«Queridos hijos: También hoy la Madre intercederá delante de su Hijo por todos ustedes y también hoy los invito, queridos hijos, a que vivan mis mensajes. Oren, oren, oren, queridos hijos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!».

Luego, —mencionó Iván— la Virgen oró de una manera especial por los sacerdotes que estaban presentes. La Madre no desaprovechó la ocasión para recordar tres cosas: siempre está disponible para interceder por nosotros, la urgencia de vivir los mensajes que está dando al mundo desde Medjugorie y reitera el llamado a la oración. Aunque María pueda aparecer en otros lugares, hay que reconocer que Medjugorie es algo especial para María, para la Iglesia y el mundo. La mejor respuesta que podamos darle a la Virgen, en estos tiempos, es perseverar en la oración continua, la penitencia, la vida sacramental, las buenas obras y la santidad. La Virgen nos quiere a los pies de su Hijo. No es que no podamos hacer otras cosas sino que lo primero, frente a los tiempos que vivimos es la oración. Por eso, una vez más a repetido su tradicional: Oren, Oren, Oren. Por lo tanto, son días de oración contiua.

También el dos de abril, en ocasión del encuentro que en Medjugorie tiene Mirjana con la Virgen para orar por los no creyentes, nos dio el siguiente mensaje:

«Queridos hijos: vengo a ustedes porque deseo con mi ejemplo, mostrarles la importancia de la oración por quienes no han conocido el amor de Dios. Ustedes pregúntense: ¿Me siguen?. Hijos mios: ¿Porqué no reconocen los signos del tiempo? ¿Porqué no hablan de ellos? Vengan conmigo que como Madre los llamo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Através de Mirjana la Virgen nos invita a orar siempre «por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones» y quiere que de una manera especial, oremos por ellos el día dos de cada mes. ¿Porqué el dos de cada mes? Mirjana ha dicho que también eso pertenece a los secretos que la Virgen les ha confiado. No obstante, lo importante es obedecer las recomendaciones que la Virgen da, a tal punto que sería óptimo que se organizaran grupos de oración y se ofrecieran Misas por esa intención el día dos de cada mes. Quienes practicamos la fe y seguimos de cerca las apariciones de la Virgen tenemos una gran responsabilidad frente a los signos del tiempo presente. Nos encontramos —como mencionó Juan Pablo II el 8 de octubre de 2000 en el acto de consagración del nuevo Milenio al Corazón Inmaculado de María—: «frente una encrucijada: o hacemos del futuro un jardín, o el futuro perecerá en un cúmulo de escombros». Antes que dejarnos llevar por la curiosidad sobre los acontecimientos que están por ocurrir, debemos considerar que el Mensaje de Medjugorie es siempre una esperanza: el destino no está escrito, el destino depende de nosotros. Si la Virgen continua apareciéndose es para ayudarnos a construir un futuro esperanzador y no trágico. Todo depende de la respuesta del hombre.

En el mensaje dado a Mirjana la Virgen quiere que se ore siempre por los no creyentes porque de ellos depende, en gran parte, el futuro de la humanidad; y con nuestras oraciones y penitencias, podemos cambiar sus corazones. No olvidemos que detrás de los males que hoy laceran la humanidad, como: el aborto, la drogadicción, alcoholismo, el divorcio, el homosexsualismo desenfrenado, la eutanasia, las leyes que van en contra de la moral cristiana, los ataques a la Iglesia católica, etc, lo que hay, es una clara perdida del sentido de la fe en Dios. Decía la Virgen al inicio de sus aparicones que «el mayor pecado del hombre moderno consiste en la indiferencia a Dios. El hombre vive como si Dios no existiera». Entonces, los no creyentes, quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones, pertenecen a los signos de los tiempos. La Virgen nos pide que hablemos de ellos, pero que también les ayudemos con nuestras oraciones. Nuestras oraciones y penitencias pueden transformar su vidas. Es obvio que para la Virgen, el apostolado más urgenta, de cara a los tiempos que vivimos, es la oración por sus intenciones.

«Señor llena nuestro corazón de fe. También muchas veces nos comportamos como no creyentes porque muchas veces dejamos de experimentar tu amor en nuestros corazones. Nos abrimos ahora a Tu amor: Quiero que tu Espíritu Santo inunde mi alma. Quiero interceder por quienes no te conoces. Ven primero a mi corazón y luego acepta mis oraciones y sacrificios por quienes no te aman. Son ellos en realidad quienes ponen en peligro el destino de las naciones y en general, el mundo en el que vivimos. Acepta el ofrecimiento de mi vida por quienes no te aman y dejan las iglesias vacias. María Reina de la Paz, gracias por tu visita, no solamente a Medjugorie, sino también a mi corazón. Te recibo a ti una vez más como mi Madre y la Reina de mi corazón».



COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE DEL 25 DE FEBRERO DE 2006

"¡Queridos hijos!: En este tiempo cuaresmal de gracia, los invito a abrir sus corazones a los dones que Dios desea darles. No se cierren: más bien con la oración y la renuncia digan sí a Dios y Él les dará en abundancia. Así como en la primavera la tierra se abre a la semilla y da como fruto el ciento por uno, así también el Padre Celestial les dará en abundancia. Hijitos, yo estoy con ustedes y los amo con amor tierno. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Mientras nos quedan unos cuatro meses para la celebración del XXV aniversario de la primera aparición de la Virgen en Medjugorie, la Madre nos invita ?como al inicio de sus apariciones? a abrir el corazón a los dones que Dios tiene para nosotros. Esto es importante subrayarlo, porque hoy son muchos, lamentablemente, los que piensan que Dios no tiene dones reservados para sus hijos y que los dones que poseen, son, más bien, fruto del esfuerzo propio. En tal caso, la Virgen nos invita a dos cosas: por un lado a reconocer que Dios ya ha tomado la iniciativa al darnos sus dones especiales, y, por otro, a que nos abramos para recibir nuevos dones.

La sociedad en la que nos toca vivir, está marcada por el narcisismo y el materialismo. Y por lo mismo, serían pocos quienes reconocen la acción de Dios en su vida cotidiana. Si el hombre vive centrado en sí mismo y en lo material, seguramente, no reconocerá que lo que posee son dones de Dios. El hombre con frecuencia desplaza a Dios de su vida y coloca al centro de su ser sus propios intereses egoístas. Por consiguiente, poco admitirá que cuanto de virtud posee proviene de Dios.

La Virgen nos dice en el mensaje de este mes: «¡Queridos hijos!: En este tiempo cuaresmal de gracia, los invito a abrir sus corazones a los dones que Dios desea darles... » La Cuaresma es siempre un tiempo de gracia y, como tiempo de gracia, es tiempo propicio para renovarse en el Espíritu. Y cuando el Espíritu se manifiesta siempre trae sus frutos, sus dones y sus carismas. Entonces, cabria preguntarse: ¿Cómo abrirse para recibir esos dones? A mi modo de ver, todo depende de la decisión personal. Nadie puede abrir el corazón en lugar de otro. Muchos esperan que un amigo se convierta, que un familiar se convierta, que un compañero de trabajo se convierta, que un vecino se convierta, etc. y nunca se dan cuenta que quienes primero se deben convertir son ellos mismos. La conversión es siempre lo más difícil de la vida espiritual, porque para avanzar en la conversión hay que ser humilde, y muchos piensan serlo cuando en realidad no lo son; y esto ocurre ?en mucho casos? por la poca auto estima que se posee. Porque para comenzar a cambiar hay que amarse uno mismo; hay que aspirar al paraíso. Poco puede cambiar quien poco se ama; quien poco acepta los dones que posee. Mucho puede cambiar quien se ama a sí mismo. Amarse uno mismo no es pecado. Forma parte de un mandamiento. No amarse uno sí es pecado. Quien no quiere cambiar a la vida de la gracia, obviamente, no le interesa la salvación de su alma. Es sí una falta de amor.

Cuando alguien no ve la necesidad de cambiar puede ser también por orgullo. El orgullo impide a muchos a acercase a Dios. Si San Pablo viviera en estos tiempos, quizá, en lugar de decir que «nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal que están en las alturas» Ef 6:12, diría, más bien: que «ahora los espíritus que están en las alturas ya no tienen que trabajar porque la „carne y la sangre‰ de los humanos es quien les domina». Es decir su propio orgullo. Y porqué lo decimos: porque si una persona no quiere cambiar, la culpa no es de los «espíritus» infernales que «están en las alturas» que le acosan, que le atentan... sino por la falta de decisión personal gravada por el orgullo: del «¿Dios para qué?». Cabe recordar que el mismo Satanás no tendría nada que hacer en una persona que no quiere cambiar y que no hace nada para dejar el pecado. Satanás actúa, mas bien, en quienes más se acercan a Dios. En tal caso, la lucha «cuerpo a cuerpo» contra Satanás se da en aquel que más busca a Dios. Y en ese sentido fue que san Pablo habló. Cuando una persona toma la decisión radical por Dios, entonces comienza el combate contra los «espíritus infernales» que «están en las alturas». Satanás no pierde su tiempo con quien ya está de su lado. Muchos están tan heridos por los pecados que han cometido, que como consecuencia de ello, el orgullo les impide cambiar. La herida mayor que deja el pecado es siempre cerrar el corazón a Dios. Y lo mismo ocurre con los dones que podemos recibir de Él. Quien por el orgullo se deja llevar apartándose cada vez más de Dios, pocos dones recibirá de su Creador. Por que los dones no son otra cosa que los frutos de la conversión.

Hay quienes se dan cuenta que les falta aun mucho para recibir las gracias que los santos obtuvieron de Dios, pero no les interesa morir sin haber recibido esos dones; prefieren la vida frívola. A mi modo de ver, esto ocurre cuando hay una dicotomía entre la fe y la vida. La gente cree en Dios, busca a Dios, espera recibir mucho de Él, pero su vida ?en la práctica? es otra cosa diferente. Dios no es el centro del corazón. Entonces, ¿Cómo abrirse a los nuevos dones que el Señor tenga para con sus hijos si el corazón está lejos de su Padre? La respuesta es siempre la misma: todo es cuestión de decisión por la verdadera conversión. Por eso la Virgen en el mensaje de este mes dice: «digan sí a Dios». No se trata, entonces, de reconocer las propias miserias, pecados, y tener la decisión de cambiar... porque queremos recibir dones de Dios. Se trata más que bien, de tomar la decisión de darle a Dios el primer lugar en la vida. Del resto se ocupará Él. Los dones vendrán por sí solos. Se trata de morir al egoísmo, al materialismo, a todo tipo de vida disipada para que sea el Espíritu quien siempre tome la delantera en el corazón. Un buen termómetro para saber si se avanza o no en la vida espiritual es reconocer los nuevos dones que van a pareciendo y si no los hay es porque no hay verdadera conversión. Ya lo dijo Jesús: «Por sus frutos los conocerán». No por sus oraciones, ayunos, devociones privadas, etc. El termómetro su los frutos. Los santos, no obstante la miseria que siempre reconocieron de sus propias debilidades, se daban cuenta de las gracias nuevas que iban recibiendo.

La Virgen ha venido a traer un nuevo Pentecostés a la Iglesia y muchos aun no lo han percibido; aun aceptando, defendiendo y promoviendo sus apariciones. Hay mucha gente que cree en las apariciones de la Virgen pero no viven sus mensajes como deben vivirlo. Una muestra de ello es que muchos hijos de María Reina de la Paz, no quieren ayunar a pan y agua los miércoles y los viernes de cada semana. Muchos han sustituido la vivencia de los mensajes de la Virgen por una devoción personal a la «Virgen de Medjugorie». Y eso a los ojos de la «Gospa» no es correcto. La Madre quiere que sus hijos rebosen de dones pero encuentra que muchos corazones permanecen cerrados ?aun después de 24 años y medio de manifestaciones diarias de su amor. Hay quienes darían la vida por defender que María aparece en Medjugorie, más, sin embargo, en la práctica, no viven sus mensajes. Si María aparece hoy por tanto tiempo no es porque no encuentre que hacer en el cielo, si no porque está preocupada por el destino de la humanidad.

La invitación de este mes cuaresmal es: Abrir el corazón a los dones que Dios tiene reservado a sus hijos y la conversión, es en sí, el mayor don que podamos recibir de Dios.

La Virgen también dice: «No se cierren: más bien con la oración y la renuncia digan sí a Dios y Él les dará en abundancia» Nuevamente la Madre nos menciona las armas que tenemos a disposición para vencer el egoísmo, el orgullo y todo obstáculo que se anteponga a los planes que Dios tiene para nosotros: la Oración y la Renuncia. Ya cuando comenzamos la Cuaresma, el evangelio nos proponía tres armas eficaces para vivir este tiempo fuerte como un «gran retiro de cuarenta días»: la caridad, al oración y el ayuno. La Virgen lo resume en dos palabras. Pero en el fondo es lo mismo: Para comenzar a cambiar hay que decidirse por la oración y las renuncias.

La oración es siempre un diálogo con Dios. Muchos creen orar porque profieren muchas palabras. Y eso, desde luego, eso forma parte de la oración: Articular palabras con los labios, con el pensamiento y el corazón. Sean palabras espontáneas o fórmulas aprobadas por la Iglesia. Pero allí no termina todo. Faltaría la otra parte que en sí es más importante: saber escuchar a Dios en el corazón por medio del lenguaje del amor. La oración está en crisis no sólo porque no se ora, sino porque se ora mal. La gente no sabe orar y pierden las dones que Dios tiene reservado para sus hijos. La Virgen cuando nos pide orar, nos pide que sepamos también escuchar a Dios. Así como le hablamos a Dios con los labios y el pensamiento, del mismo modo hay que saber escucharle en el amor. Más aun, en la oración es más importante escuchar a Dios que decirle cuanto ya Él sabe.

Y en relación a la renuncia, consideremos que es siempre una acción contraria hacia algo que nos cause placer. En este mensaje la Virgen no precisa, por ejemplo, que hagamos ayuno. Sin embargo, en la renuncia estaría comprendido el ayuno y muchas cosas más. La practica de piedad de la renuncia «por amor al reino de los cielos» va más allá que sólo ayunar.

Cuando la Virgen habla de renuncia, a solas, como práctica de piedad unida a la oración ?para recibir los dones que Dios tiene reservados para sus hijos? nos invita a una privación voluntaria como muestra nuestra amor a Dios. Veámoslo de la siguiente manera: Cuando una persona está enamorada de otra, no piensa dos veces en demostrarle su amor renunciando o sacrificando cualquier cosa por el sujeto amado. Y sacrificándose le demuestra su amor. Y lo mismo ocurre entre Dios y nosotros. Dios nos demostró su amor sacrificando a su propio Hijo por nuestros pecados. Porque no amaba. Al igual: si amamos a Dios, para nosotros no debe ser difícil renunciar a lo que sea por Él. Entonces, todo depende del amor.

Entonces, el problema no son las renuncias en sí sino el poco amor que puede haber en el corazón hacia Dios. Cuando verdaderamente estamos enamorados de Él, no es difícil renunciar a cualquier cosa. Por ende el primer paso sería enamorarse de Dios para luego saber renunciar a los apegos. Cuando se ama, espontáneamente, vienen las renuncias por si solas. No es necesario si quiera recordarlas. Son exigencias del amor mismo. A mi modo de pensar lo primero es amar, no renunciar. Por ello la Virgen dirá al principio del mensaje «no se cierren». Es lo mismo que decir: «déjense amar por Dios y luego amarán».. Porque cuando el corazón está abierto a Dios, lo que se experimenta es puro amor. Y precisamente, el 2 de marzo pasado, en la aparición mensual de la Virgen a Mirjana, cuando aparece para orar por los no creyentes, mencionó triste con lágrimas en sus ojos por tres veces: «Dios es amor».

Conviene destacar, que la Virgen puso primero en la mente de su nuevo Papa, el mensaje del amor de Dios, para luego mencionarlo ella. Estamos en los tiempos del amor de Dios. El Espírtu Santo nos da el mismo mensaje por medio de las dos columnas de la Iglesia Católica; igual como ocurría con Juan Pablo II.

En el mensaje también dice: «Así como en la primavera la tierra se abre a la semilla y da como fruto el ciento por uno, así también el Padre Celestial les dará en abundancia». Dios que creó el universo y sabe asistir con su gracia la tierra para que en primavera y verano abunden las cosechas, de igual modo, nos asiste a todos con su Espíritu, para que los frutos se multipliquen por doquier. La Virgen en Medjugorie es una gran fuerza «motivadora» de la existencia cristiana. Sus palabras son como dardos de fuego que penetran hasta el fondo del alma invitando continuamente al creyente a una verdadera renovación espiritual. Quien está abierto a los mensajes de la Virgen no debería dejarse llevar por los problemas, las aflicciones, las preocupaciones, etc. porque la Madre cada mas viene a renovar el corazón de sus hijos con el de su amor. María en Medjugorie es una extraordinaria fuerza de amor que Dios nos regala de cara a los tiempos que estamos viviendo. Medjugorie forma parte de la pastoral universal de la Iglesia, de la renovación que aspiraba el Concilio Vaticano II. Es una respuesta de Dios a los grandes retos pastorales del tercer milenio.

Al final del mensaje, como en otros anteriores, la Madre nos dice: «Hijitos, yo estoy con ustedes y los amo con amor tierno». Frente a estas palabras hay que considerar dos cosas: la presencia de María en nuestras vidas personales y, segundo, el amor tierno que tiene para cada uno de sus hijos. Por el hecho que la Virgen aparezca todos los días en Medjugorie, nadie debe pensar, que solo yendo a Medjugorie es como la puede experimentar. En realidad, eso dependería de la apertura del corazón a María. Es decir: quien más le abre el corazón, más la experimenta. Quien menos cree en Ella, menos percibe su amor. Un ejemplo de ello el caso de muchos protestantes, o integrantes de otras religiones. Para muchos, María es una desconocida y no ven la importancia de su amor en sus corazones. Incluso algunos católicos. No obstante, la Madre siempre los amará igual: «Hijitos, yo estoy con ustedes y los amo con amor tierno». Esa frase es para todos. No solo para los que viven en Medjugorie o para los videntes sino para toda la humanidad. Sin embargo, sólo quienes les abren el corazón a María la perciben. No es errado abrirle el corazón a María. Al contrario, no hacerlo es desperdiciar un gran instrumento de gracia. Y para abrir el corazón a María el camino también es la oración. La oración nos permite experimentar también el amor tierno de María.

Oración:

"Señor te damos gracias por la presencia de María. Gracias porque aun está con nosotros. Nos abrimos a sus mensajes, a su amor. Sabemos que a través de Ella, estamos también contigo. Gracias por invitarnos a recibir tus dones. Abrimos de par en par nuestro corazón a los dones que tienes reservados para nosotros a través de Ella. La acojo una ves más en mi corazón como mi Madre, Señora y Maestra. Gracias porque a través suyo renuevas nuestras vidas. Manifiesta Señor tu Espíritu en mi corazón en esta Cuaresma para que la próxima Pascua sea, por la experiencia de la resurrección, un nuevo Pentecostés en mi vida personal. Llena mi corazón de tu amor, de tu paz, de tu unción. Concédeme el don de orar con el corazón y ofrecerte pequeñas renuncias cada día por las necesidades más urgentes del mundo de hoy. Gracias Señor por tu amor".


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE DEL 25 DE ENERO DE 2006

“Queridos hijos: también hoy los invito a ser portadores del Evangelio en sus familias. No olviden, hijitos, leer la Sagrada Escritura. Pónganla, en un lugar visible y testimonien con su vida que ustedes creen y viven la Palabra de Dios. Yo les estoy cerca con mi amor e intercedo delante de mi Hijo por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
 < /div>
En el primer mensaje del día 25 de mes, la Virgen nos exhorta a la centralidad de la Palabra de Dios en la vida espiritual de cada uno de su hijos. Recordemos que este mensaje lo recibimos, cuando la Iglesia, por otra parte, celebra la fiesta de la conversión de San Pablo, el más grande escritor de la Sacrada Escritura. Aquien le debemos el mayor número de libros de la Biblia y que seguramente, por lo mismo, después de Jesús, se ha constituido en el más grande evangelizador de todos los tiempos.
 
La Virgen también quiere que cada uno de sus hijos se transforme en evangelizadores con el testimonio de su propia vida a ejemplo de san Pablo. Por otra parte, debemos considerar que María santísima, después de Jesús, se ha hecho en la historia –lo que Jesús espera de cada uno de sus discípulos- evangelio viviente. Consideremos, que cuando la Virgen dio este mensaje de invitación a ser evangelios vivientes, el Papa Benedicto XVI publica su primera encíclica y en Ella se expresa de María en los siguientes términos: “El Magníficat –un retrato de su alma, por decirlo así- está completamente tejido por los hilos tomados de la Sagrada Escritura, de la Palabra de Dios. Así se pone de relieve que la Palabra de Dios es verdaderamente su propia casa, de la cual sale y entra con toda naturalidad. Habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se convierte en palabra suya, y su palabra nace de la Palabra de Dios. Así se pone de manifiesto, además, que sus pensamientos están en sintonía con el pensamiento de Dios, que su querer es un querer de Dios. Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Di os, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada” DCE 41. Entonces, María es el mejor espejo de nuestra encarnación de la Palabra de Dios.
 
En el mensaje de este mes la Virgen dice: “Queridos hijos: también hoy los invito a ser portadores del Evangelio en sus familias”.  En realidad es un reto: después de tantos años de apariciones diarias y tantos mensajes, la Madre espera que sus palabras den fruto en sus discípulos.  Portar el Evangelio con la vida no es fácil pero tampoco imposible. Cuando la Madre nos pide que llevemos el evangelio a casa, no nos está pidiendo que compremos varios ejemplares del Nuevo Testamento para que l os distribuyamos en la familia, sino para que la vida de cada uno de los que siguen sus mensajes, se haga evangelio viviente. Entonces, la pregunta que acontinuación pudiera venir sería: ¿Cómo llegar a encarnar la Palabra de Dios de manera que los que vivan en una misma casa lean el testimonio de vida?. A nuestro modo de ver ese es el reto de la conversión. Sin ella es imposible ser testigo de Cristo en el mundo, y el mayor obstáculo que la gente podrá tener para su conversión es pensar que ya están convertidos. Pienso que no puede haber una verdadera respuesta de conversión sin la gracia de Dios, pero tampoco sin la decisión del hombre.
 
Hay gente que piensa que todo lo hace es correcto. Que no tienen grandes ni pequeños pecados y que en tal caso, las inperfecciones que cometen son comunes a los demás fieles que practican la fe cristiana. En tal caso, la conversión es imposible. Si no hay humildad jamás se encontrará el pecado. Creo que cuando alguien piensa que no tiene pecado y lo mismo, cuando no saben hacer el debido examen de conciencia antes de confesarse, debería preguntarle a los que conviven con él “cuales son sus pecados e imperfecciones” y seguramente encontrará bastante de que pedirle perdón a Dios.
 
El pecado es una realidad que pocos quieren confrontar. De un lado están algunos que piensan que no tienen pecado porque hacen lo que “la mayoría hace”, no obstante su estado de ofensa a Dios, y por otra, están los que piensan que no tienen pe cado porque “no hacen lo que la mayoría”. Es decir: van a la iglesia, oran, ofrecen sacrificios, hacen obras de caridad, ejercen algún apostolado en la Iglesia, no roban, no tienen rencor en su corazón, no tienen problemas de adulterio, drogas, alcholismo, etc. Sin embargo, nunca se preguntan si “amam a los demás como Jesús lo hizo”; “si son tan humildes como Jesús”; “si en todo cumplen la voluntad de Dios como Jesús lo hizo, al punto de perder su propia vida para que los demás la tengan en abundancia”.
 
Yo pienso que si el hombre no encuentra el pecado para combatirlo, si no es conciente de las propias tentaciones de satanás que tiene y de cómo lo tienta el mundo, jamás podrá llevar el evangelioa su familia. Por algo la Virgen, cu ando comenzó a aparecer en Medjugorie dijo: que el mensaje más importante que Ella traía era la conversión. Creo que un verdadero hijo de María no se conoce por que reza muchos rosarios, por que ayuna, porque va a Mendjugorie... sino por que vence en sí mismo el pecado. La Virgen quiere que todos seamos evangelio viviente y esa decisión personal comienza y se desarrolla en uno mismo: al interno. María quiere que trabajemos “de adentro hacia afuera”. Que comencemos en el corazón. La conversión en el sentido Bíblico en un cambio de vida, de costumbres, de hábitos, de sentimientos, de actitudes... pero sobre todo, es dirigir el corazón hacia Dios en Jesucristo por el Espíritu Santo. Y todo comienza por la decisión personal.  Portar el evengelio a las familias es una invitación a la conversión. La Virgen quiere que quien vea a sus hijos vea a Su Hijo vivo. Y esto se inicia en el hogar. Ya lo dijo Jesús: “Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así su luz delante de los hombres, para que vean su buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos”,  Mt 5:14-16.
 
Seguramente, el hecho que la Virgen este mes haya invitado a llevar el evangelio a casa, obedece a que muchos de sus hijos han descuidado este aspecto de la pastoral familiar: de ir primero “ad intra” antes que “ad extra”. En suma :  todo comienza en la familia.
 
Muchos seguramente oran para que cambien algunos de la familia: maridos, hijos, esposas, padres… pero pasan por alto que quienes deben cambiar primero son ellos mismos. Jesús dirá: “Cómo es que ves la paja que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: "Deja que te saque la paja del ojo", teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la paja del ojo de tu hermano”, Mt 7:3-5 y también: “¿Podrá un ciego gui ar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el mismo hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro”, Lc 6:39. Entonces, no defraudemos a María y tomemos en serio la decisión por la conversión.
 
En el mensaje la Virgen también dice: “No olviden, hijitos, leer la Sagrada Escritura”. Obviamente,  del mensaje se deduce que algunos de sus hijos han descuidado la lectura de la Biblia. Recordemos que todo lo que la Virgen pide en Medjugorie se resume en 5 o 6 mensajes fundamentales, los cuales van siempre unidos: Quien ora, también procura ir a Misa, si es posible todo los días y se confiensa una vez al mes; ayuna a pan y agua miércoles y viernes, participa de algún grupo de oración y lee diariamente, para hacerla vida, la Palabra de Dios. No se puede tomar lo que a juicio personal comporta menos sacrificio o lo que es menos complicado hacer. Se deben poner en práctica todos los mensajes de la Virgen.
 
En cuanto a la lectura la Biblia cada día, ella en sí comporta una escuela de santidad insustuible. Cuando la Virgen nos pide que leamos la Biblia está pensando en nuestra santidad. En cada página de la Biblia Dios nos habla y a través de ese mensaje, igualmente, podemos hablarle. La Virgen nos ha recomendado muchas veces leer la Palabra de Dios. Ahora nuevamente nos lo pide. Recordemos que su mensaje se practica en tres dimens iones: debemos leer la Biblia personalmente cada día para orar con ella y a través de ella; debemos además leer la Biblia en el grupo de oración y debemos acoger la Palabra cuando se proclama en la celebración de la eucaristía. Leer la Sagrada Escritura para un cristiano no es una obligación ni siquiera un deber. Es aceptar y vivir el lenguaje del amor del Dios que nos ha dado la vida, nos ha salvado y nos redimido. Una persona que ama a otra desea escuchar su palabra, escuchar su voz, conocer sus sentimientos por medio de su palabra. Cuando el corazón ama a Dios igualmente anhela escuchar su Palabra, escuchar su voz. San Francisco de Asís decía que la Biblia es la Boca de Dios y san Agustín que desconocer la Biblia es desconocer a Dios. Luego, la Virgen no quiere que seamos ignorantes sino entendidos en la voluntad de Dios.
 
En el mensaje también dice: “Pónganla, en un lugar visible y testimonien con su vida que ustedes creen y viven la Palabra de Dios”. La Madre quiere que cada familia confeccione su altar familiar. Muchas familias cristianas reservan un espacio del hogar para un bar, para la computadora, para la televisión, etc. Y se ignora que el lugar más importante y sagrado es el ángulo donde la familia se pueda reunir, al menos, un día a la semana para orar juntos. La Virgen quiere que los padres oren juntos con sus hijos y que le den buenos consejos. Que sean ejemplo de virtud. Ella ha dicho que si los padres no oran con sus hijos fácilmente se encaminarán hacia el ateísmo. Entonces, no basta que reciban los sacramentos, que asistan a colegios católicos, que debes en cuando vayan a Misa. La fe crece y se fortalece con la oraci ón y la lectura de la Palabra de Dios en el hogar. El altar familiar debe estar al centro de todo para que estimule a la familia a orar. Luego, la misma lectura de la Biblia y la oración hará que cada miembro del hogar testimonie con su vida la fe en Cristo vivo. La Virgen dice: “Testimonien que ustedes creen y viven la Palabra de Dios”. Sin una meditación asidua de la Escritura este testimonio no será posible. Medjugorie es una invitación también, a descubrir los tesoros escondidos de la Palabra de Dios.
 
Al final la Virgen dice: “Yo les estoy cerca con mi amor e intercedo delante de mi Hijo por cada uno de ustedes”. Palabras similares las ha dicho muchas veces. Seguramente porque sabe que sus hijos necesitan esc ucharlas porque se desaniman antes las pruebas, dificultades y sufrimientos. Mucha gente piensa que ni María ni Jesús les escuchan cuando oran porque no ven respuesta a sus problemas y peticiones. Entonces, como Madre, Ella ahora aclara las cosas y nos hace ver que la realidad es otra. Una buena madre jamás se ausenta de sus hijos y siempre se presenta solícita a las necesidades de sus allegados. María nos recuerda una vez más que ninguna Madre en el mundo es como Ella. En efecto, ¿Qué madre está siempre cerca de sus hijos con todo su amor aunque sus hijos le fallen, le desobedezcan, le sean infieles? ¿Qué madre en el mundo intercede ante el trono de Dios, como efectivamente lo hace María?. Como Ella no hay dos. María además de ser madre de Cristo es madre de toda la humanidad. Así lo quizo Dios. Por eso los antiguos la llamaron la Omnipotencia suplicante. Sus oraciones, sus súplicas por sus hijos son únicas. ¿Qué nos queda? Sólo arrojarnos a sus brazos para recibir todo su am or y agradecer su intercesión. ¡Sea alabado Jesucristo!


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE DE NAVIDAD DE 2005

"Queridos Hijos: Tambièn hoy les traigo entre mis brazos al Nino Jesùs, Rey de la Paz, que los bendice con su paz. Hijitos, hoy los invito, en modo especial, a ser mis portadores de paz en este mundo sin paz. Dios los bendecirà. Hijitos, no lo olviden: Yo soy su Madre. Con el Nino Jesùs entre mis brazos, les bendigo a todos con una bendiciòn especial. Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Tambièn este ano, segùn el testimonio de los videntes Marìa y Jacov, el 25 de diciembre la Virgen apareciò con el Nino Jesùs entre sus brazos. Definitivamente, este es el icono que mejor ilustra las apariciones de Medjugorie; ya que de esta manera vieron los videntes a la Virgen el primer dìa (24 de junio de 1981) en la Colina de las Apariciones, y asì la continuan viendo en cada Navidad.


En el mensaje de este mes la Virgen dice: "Queridos Hijos: Tambièn hoy les traigo entre mis brazos al Nino Jesùs, Rey de la Paz, que los bendice con su paz."Una vez màs la Madre nos recuerda que Ella no hace otra cosa que traernos a nuestras vidas a Cristo. Marìa es la primera evangelizadora. Fue la primera evangelizada por el Arcàngel Gabriel y de inmediato, se contituyò en la primera evangelizadora llevando a Cristo a su pariente Isabel. Tambièn hoy, a nosotros, Marìa nos evangeliza. Por ser Medjugorie las apariciones màs prolongadas de Marìa, ha venido a ser su mayor centro de evangelizaciòn. Desde su gloriosa Asunciòn a los cielos, María no habìa evangelizado tanto a los hombres como, sin màs, ocurre hoy en Medjugorie. Han pasado 24 anos y seis meses de apariciones continuas e inumerables mensajes. Desde esta forma Dios Padre ha permitido que su Madre, antes de la venida de Su Hijo, se constituya en la Reina de la Evangelizaciòn. Y nos podemos preguntar: Cuàl es la misiòn de la Virgen en Medjugorie? : mostrarnos a Jesùs. Conducir, cuantos màs corazones sea posible a Cristo. Marìa quiere que la Navidad sea una verdadera conversiòn a su Hijo y una verdadera experiencia de fe. Por eso viene con el Nino Jesùs entre su brazos. Entonces, si queremos vivir la Navidad como se debe, debemos, con los ojos de Marìa, contemplar a Su Hijo que nace pobre, indefenso, humilde entre los animales y reconocido por los pequenos pastores que cuidaban al ras sus rebanos.

En el Mensaje la Virgen dice: "Hijitos, hoy los invito, en modo especial, a ser mis portadores de paz en este mundo sin paz. "Quien le abre las puertas de su corazòn a Jesùs, no tendrà dificultad en ser portador de paz. En dicho sentido, debemos recordar que Marìa y san Josè, fueron los primeros portadores de paz porque primero le habìan abierto sus corazones a Cristo. Para ellos era fàcil superar las pruebas y dificultades de la vida, no tanto porque Jesùs estaba con ellos, sino porque le habìan abierto sus corazones. Jesùs puede estar en muchas parroquias, sagrarios, santuarios, etc pero si la gente no le abre el corazòn, la paz no podrà llegar a las almas. Creo que no existe un solo hombre en la tierra que no desee la paz en su corazòn, pero pocos, seguramente, la conquistan.

La Virgen sabe que no es fàcil ser portador de paz y que, para llevarla a los demàs, la experiencia comienza y se desarrolla en el corazòn; porque, precisamente allì, es donde residen los recuerdos dolorosos y las heridas màs profundas. Pero paradòjicamente, es sòlamente allì donde se puede dar tambièn la experiencia del amor de Dios y donde se experimenta la salvaciòn otorgada por Cristo.

La Virgen nos muestra a Cristo, Rey de la Paz, para que nuestros corazones sean interpelados por El. Sean sanados por El. Sean purificados por El. Sean transformados por El. Entonces, sòlo de esta menera, se puede llevar la paz a los demàs. El mundo agoniza de paz, no porque estè en guerra sino porque no posee a Cristo como debe. Por eso dice la Gospa: „Los invito a ser mis portadores de paz en mundo sin paz‰. Entonces, vayamos a Jesùs que El nos darà la paz para llevarla a los demàs.

En el mensaje de este mes tambièn dice la Gospa: „Dios los bendecirà. Hijitos, no lo olviden: Yo soy su Madre‰. Recordemos que cuando nos hacemos portadores de paz, Dios bendice nuestra labor. Siempre un verdadero misionero de Jesùs y de Marìa, sale gratificado. Recordemos como Jesùs mismo dijo a sus discìpulos: "En la casa en que entren, digan primero: "Paz a esta casa" y se hubiere allì un hijo de paz, la paz de ustedes reposarà sobre èl; si no, se volverà a ustedes¨Lc 10:5. Entonces, llevar paz a los demàs tambièn significa recibirla. Dios bendice toda labor que se haga en beneficio de las almas. El misionero simpre es asistido por la gracia de Dios y recompesado por El mismo. La Virgen nos muestra, puès, un camino seguro para recir bendiciones especiales de Dios. Aunque, de cara al anuncio de paz, muchos corazones permanezcan cerrados. Recordemos, que lo que ha nosotros corresponde, no obstante, es siempre evangelizar. Aprender de la Virgen, que, como Madre, no se cansa de repertirnos las mismas cosas; a pesar de que muchos corazones escuchàndola, no le abren el corazòn.

En el mensaje, tambièn nos recuerda que es nuestra Madre. De manera especial quiere que la tengamos siempre presente porque nos dice: "no lo olviden" Seguro porque como Madre sabe que muchos de sus hijos, a pesar de amarla, admirarla, venerarla... , con frecuencia se olvidan de ella. En realidad no veo como un hijo pueda olvidarse de su madre. Pero sucede. Hay hijos ingratos e hijos fieles. Y lo que ocurre en el plano humano, tambièn sucede en el espiritual. Lamentablemente, no todos los cristianos aman a Marìa como debieran y no todos le rezan frecuentemente. Inclusive: hay quienes se oponen a la devociòn a Marìa pensando que esta le resta mèrito a Cristo. Por eso las palabras de la Virgen son atinadas una vez màs:"Hijitos, no lo olviden: Yo soy su Madre". Como diciendo, „no olviden que siempre estoy cerca de ustedes, que cuando lo deseen pueden venir a mi con confianza, que estoy aquì para ayudarlos. No me tengan miedo. La relaciòn que tuve con Jesùs en la tierra es la misma que tambièn tengo con ustedes ahora". Pensemos, entonces, que la Navidad tambièn es el tiempo propicio para encontrarnos con Marìa como Madre. Por otra parte, este mensaje nos està preparando para la pròxima solemnidad de Marìa Madre de Dios del primer dìa del ano; cuando la Iglesia celebra en un mismo dìa, la Jornada Mundial por la Paz y la Martenidad Divina de Marìa. Segùn el Papa PabloVI en la Marialis Cultus, dìa propicio para invocar a „Marìa Reina de la Paz".

Al finalizar el mensaje la Virgen dice: "Con el Nino Jesùs entre mis brazos, les bendigo a todos con una bendiciòn especial. Gracias por haber respondido a mi llamado!‰ La bendiciòn que trae Marìa no es sòlo para quien reside en Medjugorie, sino para toda la Iglesia y para toda la humanidad. Marìa desde el cielo nos bendice a todos en un dìa tan especial como la Navidad. En el origen de la palabra "bendecir"de"bene" "dictio", se entiende: el deseo, por la palabra que opera, hacer el bien al otro. Es decir, por la bendiciòn de Marìa recibimos el bienestar. En el sentido bìblico hebreo, la bendiciòn tambièn otorga paz, amor, salud, integridad fìsica y espiritual, etc. Todo ello lo podemos reibir de Marìa con el Nino Jesùs en su brazos maternales.

Ahora pasamos al mensaje que recibiò Jacov.

Tambièn este ano Jacov tuvo su apariciòn anual. Sucediò a las 2:45 de la tarde y durò 7 minutos. La Virgen apareciò momentos antes de la Hora de la Divina Misericordia. Su Mensaje fue: "Queridos Hijos: Hoy con Jesùs en mis brazos, de manera particular, los invito a la conversiòn. Hijos, durante todo este tiempo, que Dios me ha permitido estar con ustedes, incesantemente les he estado invitando a la conversiòn. Muchos de sus corazones han permanecido cerrados. Hijitos, Jesùs es paz, amor y gozo. Por lo tanto, decìdanse ahora por Jesùs. Comiencen a orar. Hijitos, sòlo a travès de Jesùs pueden optener la paz, el gozo y el corazòn colmado de amor. Hijitos yo los amo. Yo soy su Madre y les doy mi bendicòn materna"

En el mensaje anual por medio de Jacov, la Virgen nos recuerda que el mensaje màs importante que Ella trae desde Medjugorie a la Iglesia, es la Conversiòn. En ello se resume todo. La Conversiòn como sabemos, es decidirse por Dios. Es deciderse tambièn por la salud del alma, porque las mayores heridas del alma son causadas por la ausencia de Dios en el corazòn. Por consiguiente, decirse por la Conversiòn es decidirse por Dios. Decidirse por la salud, por el bienestar, por la paz, por el gozo. Cuando el hombre se convierte, todo ello le viene por anadidura. Celebrar la Navidad es decidirse por cambiar uno mismo. La Virgen lamenta, que, apareciendo por tantos anos, aun muchos corazones permanezcan cerrados. Indiferentes. Por eso una vez màs, como Madre, a todos nos hace la invitaciòn a la Conversiòn.

Recordemos que para Marìa, al igual que para Jesùs en el evangelio, la conversiòn es un proceso dinàmico que involucra toda la vida. No es algo de un momento sino de una batalla por conquistar la santidad. Pero en el tono que la Virgen lo dice en esta Navidad, hace referencia al inicio de un camino serio de conversiòn que las almas deben tomar. Es decir, seguramente la Virgen se da cuenta que muchos corazones siguen sus mensajes, van a Medjugorie, van a Misa, hasta se confiesan y siguen ofendiendo a Dios con pecados graves, inperfeciones continuas y apegos del corazòn. Para Marìa, las cosas comienzan a cambiar, si el hombre se decide a vivir como se debe la Coversiòn. Y para Ella convertirse significa poner la oraciòn en primer lugar. Por lo tanto, es sencillo darnos cuenta, a la luz del Inmaculado Corazòn de Marìa, quien està viviendo la conversiòn que Ella desea y quien no. No es el que peca o el que no peca, sino el que verdaderamente se decide por la oraciòn. Porque por lo general, quien no ora como debe, tampoco siente la gravedad del pecado y su vida frìvola. Cuando uno se decide por la oraciòn, por el contrario, sùbitamente se encuentra tambièn con su miseria, sus debilidades y sus falquezas. Y tambièn, como fruto de la oraciòn misma, simultaneamente, se abre a la salvaciòn que sòlo la otorga la infinita misericordia de Dios. Entonces, no es el ladròn, el usurero, el toxicodependiente, alcohòlico, etc, quienes necesitan la conversiòn, sino todos. El termòmetro para saber si caminamos o no con la Virgen, no es llevar sus insignias, rezar todos los dìas el rosario o frecuentar sus santuarios, sino poniendo siempre la oraciòn en primer lugar. Entonces, decidirse por la conversiòn es decidirse por la oraciòn. Pero en el mensaje, el camino a la oraciòn lo da en primer lugar, la experienciencia con Jesùs resucitado. Y de hecho, quien no se encuentra con El cara a cara, dificilmente podrà poner la oraciòn en primer lugar. Por eso la Virgen dice: "Hijitos, Jesùs es paz, amor y gozo. Por lo tanto, decìdanse ahora por Jesùs. Comiencen a orar. Hijitos, sòlo a travès de Jesùs pueden optener la paz, el gozo y el corazòn colmado de amor. Hijitos yo los amo. Yo soy su Madre y les doy mi bendiciòn materna"

En realidad, nadie deberìa tener temor de acercarse a Cristo porque en realidad, no nos busca para quitarnos libertad, ni complicarnos la vida, sino para brindarnos la vida abundante. La Virgen nos recuerda que todo aquello que el corazòn del hombre busca es, precisamente, lo que Jesùs, que es todo amor, ofrece a las almas. Por lo tanto, deciderse por la conversiòn, es decidirse por la verdadera vida, por la paz y por el amor. Que Jesùs haga posible la decisiòn de poner la oraciòn en primer lugar.

Feliz Navidad y las màs ricas bendiciones del Senor en el Nuevo Ano que està a las puertas!


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE DEL 25 DE NOVIEMBRE DE 2005

"Queridos hijos: También hoy los invito: oren, oren, oren hasta que la oración se convierta en vida. Hijitos, en este tiempo, de manera especial, yo oro ante Dios para que les dé el don de la fe. Sólo en la fe descubrirán el gozo del don de la vida que Dios les ha regalado; su corazón estará gozoso pensando en la eternidad. Yo estoy con ustedes y los amo con tierno amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Cuando estamos por finalizar un año civil, y al inicio del tiempo litúrgico del Adviento, la Virgen santísima nuevamente nos ha invitado a la oración. Creo que es importante considerar, antes de reflexionar sobre el último mensaje, que el mensaje más bello de Medjugorie es siempre la presencia de María. Ella, por otra parte, ha asegurado a los videntes que tienen la aparición anual (Ivanka, Jacov y Mirjana) que continuarán con este don hasta el fin de sus vidas en la tierra. Podríamos pensar entonces, que al terminar las apariciones cotidianas para Vicka, Iván y Marija, que aun la siguen viendo todos los días donde estén, que la Virgen continuará apareciéndose, al menos, cada dos meses. Entonces, el gran regalo de Dios para la Iglesia y el mundo, desde Medjugorie, es la presencia de María. ¡Que bello regalo nos da el Señor en un mundo tan secularizado y de cara a la imposición del relativismo contemporaneo!

Creo que con Medjugorie, la Iglesia y el mundo están viviendo una gran oportunidad de renovación espiritual. Tengamos presente que María fue la primera carismática y es Esposa del Espíritu Santo por excelencia. Abrirse a María hoy es abrirse a la renovación de la Iglesia por medio del Espíritu. El Espíritu Santo y María preparan la venida de Jesús. Con palabras del Apocalipsis podríamos rezar: "El Espíritu y la Novia dicen: "¡Ven!" cf. Ap 22:17

En el mensaje de este mes, nuevamente la Madre nos ha hecho su llamado habitual a la oración. No es la primera vez que oímos de sus labios: "Oren, oren, oren"pero si puede ser para muchos, el inicio de una seria decisión por la oración continua, que es lo que busca María con este llamado.

El mensaje de este mes podría ser la continuación del mes pasado cuando dijo: "Crean, oren y amen para que estén cerca de Dios". Ahora nos dice: "Oren, oren, oren, hasta que la oración se convierta en vida". En el fondo, ambos mensajes son lo mismo: La Virgen lo que desea es que nuestros corazones estén siempre cerca de Dios por medio de la oración incesante.

El tiempo de Adviento que comenzamos a celebrar como preparación a la Navidad, es tiempo propicio para acercar, cuanto más sea posible, el corazón a Dios. Sin embargo, la realidad que vive mucha gente es distinta. En muchos países cuando llegan las fiestas de fin de año, en lo que menos se piensa es en la oración, la eucaristía diaria, la Confesión, la adoración silenciosa del santísimo, etc. La Virgen sabe que muchos de sus hijos están inmersos en una sociedad que sofoca el espíritu penitencial del Adviento, y que intenta separarlos del verdadero misterio de la Navidad, con el comercio y trinar de fiestas con sabor neopagano. Por eso, desde ahora, la Madre convoca a sus hijos con la oración incesante. Precisamente, para que por medio de ella nuestros corazones se orienten, como se debe: hacia el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y su nacimiento entre nosotros.

El tiempo de Adviento que la Iglesia celebra ahora, es un tiempo fuerte de oración y ayuno. Basta recordar el testimonio de santa Clara de Asís y de san Francisco, para quienes este tiempo significaba un ayuno prolongado de cuarenta días a pan y agua. Sin embargo, la sociedad de consumo en la que estamos, sugiere cosas diversas.

La Virgen no quiere que en este tiempo dejemos las iglesias y los grupos de oración vacíos, si no que pensemos en lo que ahora cuenta más para Dios: la oración. En efecto, Ella no ha dicho: „compren, compren, compren hasta que las compras se transformen en vida‰, sino: „oren, oren, oren hasta que la oración se convierta en vida‰. Entonces, lo más importante no es dar vueltas por la calle para ver que compro para la Navidad sino orar. Habrá algunos que no vean las cosas de esta manera pero la Virgen sabe lo que más nos conviene: Orar, orar, y orar hasta que la oración llegue hacer vida. La Virgen quiere que recuperemos el sentido verdadero del Adviento y de la Navidad a través de la oración incesante.

Por otra parte, debemos recordar que en la aparición del dos de noviembre pasado, cuando la Virgen apareció a Mirjana para orar por los no creyentes apareció bastante triste y acongojada. Dijo Mirjana después de la aparición, le preguntó: "cómo podríamos ayudarla a reparar sus lágrimas", y la Virgen no dio respuesta alguna. Ahora sabemos lo que podemos hacer: Orar, orar, y orar.

A mi modo de ver, la mejor manera de vivir este mensaje hasta los próximos dos que nos dará en ocasión de la Navidad, es permitiéndole a Dios que, en este tiempo de Adviento, sea Él quien ocupe el primer lugar en nuestras vidas; y no los compromisos sociales que pudiésemos tener. Hay que recordar que estamos frente a una de las fiestas más solemnes e importantes de todo el año: la del nacimiento de Jesús. La Navidad no es la fiesta de las familias, ni la de los niños, aunque podría tener estas matizaciones. Sino la del cumpleaños de Jesús, nuestro salvador. Tan fuerte ha penetrado la sociedad de consumo en occidente que en muchas parroquias y comunidades cristianas ya no se celebra la Misa de nochebuena a media noche, como lo manda el misal romano. Sería bueno recordar a este tenor, que en una ocasión le preguntaron a la Virgen si la misa de Navidad en la parroquia de Medjugorie se podría adelantar a una hora más temprana y Ella respondió: "Que sea celebrada a media noche"; y en Medjugorie desde hace muchos años, antes de la misa de medianoche, se hacen, con todos lo peregrinos presentes, dos horas seguidas de adoración eucarística.

Tengamos presente, que la Navidad no es para pasarla en casa comiendo manjares suculentos, ingiriendo bebidas alcohólicas, bailando, etc., sino para pasarla en la Iglesia adorando a Jesús que nace en cada eucaristía de manos del sacerdote. Probablemente, la Virgen, desde ahora, quiere conducir nuestros corazones hacia la correcta espiritualidad de la Navidad: la de la adoración, cuando dice: "oren, oren, oren hasta que la oración se convierta en vida". Y por supuesto, que quienes vivieron esa espiritualidad primero, fueron Ella misma y san José. La Virgen le comentó a Jelena de Medjugorie hablándole en una ocasión acerca del misterio de la Navidad, que la noche en que Jesús nació en Belén, después del alumbramiento, Ella y san José pasaron toda la noche en adoración del niño recién nacido. Entonces, será imposible pasar la Navidad en adoración, si nuestro corazón desde ahora, no se orienta a Jesús por medio de la oración incesante.

La Virgen ha dicho que hay que orar "hasta que la oración se convierta en vida". Esto quiere decir, a mi modo de ver, dos cosas esenciales. Por una parte, que la oración debe hacerse siempre con el corazón y por otra, que el hombre está llamado ha transformarse en oración misma; al estilo Francisco y P. Pío, que eran hombres hechos oración u oración hecha hombres. Entonces, no se trata solamente de orar. Si no de orar con el corazón, de lo contrario, la oración no puede transformarse en vida. La oración puede ser para muchos algo mecánico. Recordemos que muchos, a pesar que oran aparentemente lo "suficiente", siguen siendo dominados por la tristeza, los miedos, los desánimos, traumas severos, sentimientos de culpas, etc. Y en tal caso, podríamos decir, la oración no se ha transformado en vida. Sin embargo, cuando se ora con el corazón y se persevera en ella, la oración misma se hace vida. Es cuando se cumplen las palabras de Jesús en el evangelio:"Yo he venido para que ustedes tengan vida y la tengan en abundancia"Jn 10:10. La Virgen sabe que mucha gente no tiene deseos de vivir, se sienten desalentados, desanimados, tristes"y por consiguiente, Ella aspira a que todos conquisten la vida verdadera por medio de la oración. Pero, habría que precisar, además, que para María, la oración que debemos hacer, no es sólo para salir de nuestras propias situaciones de muerte, sino que para que también le ayudemos, a realizar su plan de paz y de reconciliación entre los hombres. Cuando dice: "Oren, oren, oren, hasta que la oración se transforme en vida"debemos entender, también, que con nuestras oraciones podamos transformar la vida de los demás.

Y en cuanto a que la misma oración se hace vida, bastaría con precisar que según el evangelio, la oración es siempre un manantial de vida. Quien ora como debe experimenta ese manantial y logra que ese manantial llegue a los demás. A mi modo de ver, el llamado que la Virgen hace para este mes, está en función también de las muchas formas incorrectas de la oración, porque de lo contrario no diría „hasta que la oración se convierta en vida‰. Muchos oran para pedir algo y no precisamente porque se sientan enamorados de Dios. Y otros, cuando lo hacen, no saben cómo orar. Ahora, frente a ambas actitudes y otras similares, la Virgen, cómo Maestra de vida interior, sin hacer alusión a las diversas formas de orar o sus diversas expresiones, sencillamente dice, que "hay que orar, hasta que la oración se haga vida en nosotros". Por lo tanto, el termómetro para saber que hemos orado correctamente, es cuando la oración ha venido a ser parte de nosotros mismos. Algo esencial a nuestra "anatomía".

En el mensaje también dice: "Hijitos, en este tiempo, de manera especial, yo oro ante Dios para que les dé el don de la fe. Sólo en la fe descubrirán el gozo del don de la vida que Dios les ha regalado; su corazón estará gozoso pensando en la eternidad". Nuevamente vemos la referencia al mensaje del mes pasado, cuando dijo: "Crean"para que estén cerca de Dios". Sabemos que desde el principio de las apariciones la fe ha sido uno de los mensajes más importantes de la Virgen. Cabe destacar, que en estos tiempos de Adviento, la Madre está orando para que tengamos más fe y por medio suyo, descubramos el gozo del don de la vida que Dios nos ha dado. Yo pienso que si María ora por esta intención, nosotros no podemos hacer menos.

A cerca de la fe de la que nos habla la Virgen, habría que precisar igualmente, dos cosas: La fe es un don que Dios nos ha regalado en el bautismo y ésta se fortalece y aumenta con nuestras oraciones. Sin fe, podríamos decir, tampoco podríamos vivir el misterio de la Navidad como se debe. El hecho de que María ore para que tengamos fe, no significa en manera alguna que no la tengamos, sino que sus oraciones nos ayudarán para que la tengamos más firme y aumente más. Ello nos hace comprender cuan importante es la fe para María y para nosotros de cara al Misterio de la Navidad ya cerca.

La Virgen para celebrar el misterio de la primera Navidad creyó en las palabras del Arcángel Gabriel y por eso la felicitó Isabel: "Dichosa tú que has creído por que lo que te ha dicho el Señor se cumplirá"Lc 1:45. Cristo se hizo hombre, encarnándose en el vientre de María por medio de su fe, y del mismo modo, para que Jesús se encarne hoy en nosotros, es imprescindible tener una fe firme. Luego la recta que la Madre nos trae para este Adviento son dos: la oración continua hasta que llegue a ser vida y la fe firme. Por otra parte, nos recuerda que está intercediendo por nosotros por este fin.

Gracias Señor Jesús por el don de tu Madre entre nosotros. La Reina de la Paz y del Amor nos enseña a vivir la Navidad como Ella la vivió: en oración y con fe firme en Tu venida a la tierra.

Haznos comprender Jesús que sin oración continua y sin fe firme en tu persona, en tus palabras, no podremos celebrar la Navidad como tu Madre lo espera. Desde ahora nos abrimos a Ti para que renueves nuestra fe en la próxima Navidad. No permitas que el espíritu de consumo nos aparte de lo esencial que debemos vivir estos días.

Oh ven Espíritu Santo y llena nuestros corazones de Ti, como en el primer Pentecostés de Nazaret cuando descendiste en María para engendrar al Hijo de Dios. Ven y desciende en nosotros hoy y dispón nuestro corazón a la llegad de Jesús en esta Navidad.

María Tu eres la Estrella que nos guía a Jesús. Permite que nuestro corazón hoy permanezca abierto a Él y a Ti por medio de nuestra oración incesante, amén.


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE DEL 25 DE OCTUBRE DE 2005

“Hijitos: Crean, oren y amen y Dios estará cerca de ustedes; Él les dará las gracias que ustedes buscan. Yo soy un Don para ustedes porque Dios me permite día a día estar con ustedes y amarlos a cada uno con amor infinito. Por eso, hijitos, en oración y humildad, abran sus corazones y sean testigos de mi presencia. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Ante todo, debemos precisar que la Virgen inicia el mensaje de este mes en forma diferente. Habitualmente nos dice: “Queridos hijos: Hoy...”. Y en esta ocasión, sin embargo, comienza con la expresión “hijitos”. Lo cual evoca más ternura y dulzura. Quizá es también una advertencia ya que cambia el tono de dirigirse a nosotros. Seguramente, de esta manera, quiere llamar la atención a sus hijos. Luego, en lugar de decir “hoy los invito...” pasa de inmediato al mensaje. Y esto también es indicativo. Porque nos hace pensar que el mensaje nos es solamente para el mes. En tal caso, podría resumir los anteriores, presentándonos además, un hermoso programa espiritual en forma de síntesis.

Recordemos, por otra parte, que este mensaje se da en ocasión del mes del rosario y cuando con un esperanzador sínodo, la Iglesia concluye el Año de la Eucaristía en el día mundial de la misiones.

La Virgen dice: “Hijitos: Crean, oren y amen y Dios estará cerca de ustedes”.

En realidad, para que Dios esté cerca de nosotros, no debemos ni creer, ni orar, ni amar. Porque Dios es un buen Padre y para estar cerca de nosotros no son necesarios estos actos de piedad. Dios es amor y es omnipresente. Está en todas partes y siempre pendiente de cada una de nuestras necesidades. Seguramente, ¡mucho más de lo que la gente se imagina! Un buen padre, que vela por sus hijos, no espera que sus hijos le invoquen y acudan a Él para ayudarles. En tal caso, Él proveerá de forma anticipada y nunca dejará de acompañarlos providentemente. Entonces, el mensaje de la Virgen, no vendría ha contradecir lo que ya Su Hijo nos enseñó en el evangelio cuando dice, efectivamente, que “el Padre del cielo sabe de que cosas tenemos necesidad”. Entonces: ¿En qué sentido la Virgen nos puede decir: “Hijitos: Crean, oren y amen y Dios estará cerca de ustedes”? A mi modo de ver: es a partir del afecto que el corazón del hombre experimenta, acerca de la presencia de Dios, cuando ejercita esos tres actos de piedad. Es decir, si el hombre se abre a la fe, cree, ora y ama, el corazón, indudablemente, se sentirá más cerca de Dios. El hombre que más cree, más ora y más ama, más experimenta a Dios. Y el que menos cree, menos ora y menos ama, menos lo experimenta. No porque la presencia de Dios en el hombre esté condicionada de la fe, la oración y el amor, sino, porque el corazón se siente “cerca” de Dios cuando cree cuando ora y cuando ama. Y la Virgen quiere que sus hijos se sientan siempre cerca de su Padre. Es como cuando un enamorado quiere que su pareja se “sienta” cerca de él, aunque físicamente no lo esté.

Dios está muy cerca de nosotros y muchos no lo sienten cercano porque no oran, no aman y no creen.

Lo que la Virgen desea, es que el creyente experimente lo que ante Dios es siempre una realidad: Que Dios siempre está cerca de sus hijos. Entonces, el sentimiento de la presencia de Dios en el corazón depende del ejercicio de la fe. El hombre es lo que vive, lo que hace. Ya había escrito san Pablo casi dos mil años atrás: “que el hombre que vive en la carne desea lo carnal y quien vive en el Espíritu desea lo espiritual”. Y Jesús dijo que “la carne no sirve de nada”. Y que: “mis palabras son espíritu y son vida”. Quien escoge el mundo deseará lo que el mundo le ofrece y quien elija a Dios, y le dé, como dice la Virgen el “primer lugar en su vida” deseará lo que Dios le ofrece. El hombre es lo que vive. Por eso dice María: “Hijitos: Crean, oren y amen, y Dios estará cerca de ustedes”. Es como si dijera: “de esta manera lo sentirán, se darán cuenta que vive en ustedes”.

Hay gente que quiere experimentar a Dios y no oran lo suficiente. No aman. No tienen fe. La Virgen como madre sabe lo agitado que está el mundo en el que vivimos y es conciente del activismo en el que han caído muchos de sus hijos. Cuando una buena madre se da cuenta de los errores de sus hijos les habla con ternura y le advierte donde están las faltas. Eso es lo que hace María con nosotros.

Además, este mensaje, es como una síntesis de los anteriores. Viene como conclusión de un ciclo de “llamados”. Propio cuando concluye el “Año de la Eucaristía”. Veamos en él las “proposiciones” de la Virgen para vivir cuanto la Iglesia nos ha enseñado en este Año: Creer, orar y amar para vivir la eucaristía. Es todo un programa de vida. Es un secreto espiritual para que muchos recuperen el “primer amor” con el Señor. Para que renueven el fuego de la presencia viva de Dios en sus almas. Los tres verbos son inseparables y vienen a ser como las coordenadas principales de la vida espiritual de un hijo de María. Las tres coordenadas, por lo demás, que la misma Biblia subraya de la vida espiritual de María en la tierra: mujer por antonomasia de fe, de oración y de amor.

La Virgen también dice en el mensaje: “Él les dará las gracias que ustedes buscan”. Esta parte del mensaje también es muy importante. Porque Dios es justo y sabe recompensar a quien más se esfuerza en buscarle. La vida de los santos lo corroboran. Si no fuera si, no tendría algún mérito esforzarse en la vida espiritual y no tendría sentido lo que ya Jesús afirmó cuando dijo: “que el reino de los cielos lo arrebatan los valientes”. Y que “la puerta que conduce a la salvación es angosta y son pocos los que entran por ella”.

Muchos quieren recibir gracias especiales pero no quieren moverse. En la historia de la Iglesia hay casos de santos que llegaron hasta resucitar muertos, como san Antonio de Padua y san Martín de Porres. Y lo hicieron porque eran almas que oraban mucho, hacían penitencia, tenían una gran fe sobre todo, amaban a Dios y al prójimo.

La Virgen dijo en un mensaje: “ustedes quieren recibir gracias pero no quieren orar y por lo tanto, aunque quisiera, no los puedo ayudar porque no quieren moverse”. Entonces, es sencillo: más gracias recibe quien más cree, más ora y más ama. El problema es que estamos en un mundo materializado y el hombre se transforma, sin darse cuenta, en lo que el mundo le ofrece; aunque tenga sus convicciones cristianas. Por eso la presencia de la Virgen es un gran Don. Viene a corregir las cosas. En efecto, Ella ha dicho: “Yo soy un Don para ustedes porque Dios me permite día a día estar con ustedes y a amarlos a cada uno con amor infinito”.

María reconoce en el cielo que el amor que Ella tiene para nosotros es un don que ha recibido de Dios para nosotros. Creo que también nosotros debemos reconocerlo.

Con María apareciéndose todos los días en Medjugorje por 24 años y 4 meses, la Iglesia tiene una gran oportunidad para renovarse. Para evitar los males que el mismo hombre ha preparado con su indiferencia hacia Dios. Por otra parte, en el mensaje de este mes, la Virgen vuelve a utilizar una expresión hermosísima que en mensajes anteriores ya había puntualizado: “Yo los amo a cada uno con un amor infinito”. A mi modo de ver, esto significa dos cosas: que el amor del paraíso que Ella tiene para nosotros es infinito. La eternidad no termina. Las almas que gozan de la visión beatífica de Dios aman por la eternidad. Como Él. Por otra parte, la Virgen espera que sus hijos no se conformen pensando que ya han experimentado todo Su amor. En otras palabras, nos está invitando a acercarnos más a Ella. Recordemos como en un mensaje dijo: “Queridos hijos: ¡si ustedes supieran cuanto los amo llorarían de alegría!”


Por último dice: “Por eso, hijitos, en oración y humildad abran sus corazones y sean testigos de mi presencia”. Esta última parte, también es importante. Es un “envío”. A no quedarnos solamente en la devoción piadosa de María, sin ser sus testigos en el mundo. La Virgen quiere que la ayudemos a salvar almas. Ella dijo en una ocasión: “No pido nada para mi misma sino por la salvación de ustedes”. Luego, ayudemos a María ayudándonos a nosotros mismos. Cuando en “oración y humildad” abrimos el corazón a Dios y a su amor. Sólo de esta manera podremos ser verdaderos testigos del plan que María trae al mundo. La “evangelización” comienza por uno mismo.

Hoy día con facilidad los jóvenes aprenden a utilizar un nuevo programa de computadoras. Los niños aprenden los juegos de video. Muchos profesionales se esmeran en adquirir más títulos... y sin embargo, podríamos decir, el hombre se aleja cada vez más de Dios. Basta ver las leyes que está haciendo en perjuicio de la humanidad cuando legaliza el aborto, con el divorcio express, el matrimonio de homosexuales, etc. Como ha dicho la Virgen: “el hombre vive como si Dios no existiera”. Y en el fondo, porque no ha aprendido a abrirle el corazón a Dios. Muchos no saben mandar en su corazón.

Una vez leí que cuando uno de los tres astronautas norteamericanos fueron a la luna, uno de ellos cuando se vio en el espacio, comentó irónicamente que “no había visto el cielo”. Y por consiguiente, Dios no existía. Yo reflexione de inmediato y pensé: “a veces puede ser más fácil aprender a conducir una nave al espacio y llegar hasta luna, que a prender a dirigir el corazón hacia Dios”. El punto está, que para el hombre moderno, aprender a manejar un cohete espacial tendría más mérito que experimentar a Dios en el corazón. Pero para Dios no es así.

“¡Qué difícil”, dijo Jesús, “es que un rico entre al reino de los cielos!” No por ser rico, seguramente, porque Jesús tenía amigos ricos, sino por no abrir el corazón a Dios a causa de las riquezas. Y eso se aplicaría además hoy: a causa del trabajo, a causa de los estudios, a causa de las diversiones, etc.

Entonces, pensemos en lo que más cuenta para Dios y busquemos primero Su reino y todas las demás cosas nos vendrán por añadidura.

¡Sea alabado Jesucristo!


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE DEL 25 DE JULIO DE 2005

“Queridos hijos: También hoy los invito a llenar su jornada diaria con pequeñas y fervorosas oraciones. Cuando oran su corazón está abierto y Dios los ama con amor particular y les regala gracias especiales. Por lo tanto, utilicen este tiempo de gracia y dedíquenlo a Dios; ¡ahora más que nunca! Hagan novenas de ayuno y de renuncias para que Satanás se aleje de ustedes y la gracia permanecerá alrededor de ustedes. Yo les estoy cerca e intercedo por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
 
Luego de las celebraciones del 24? aniversario de la primera aparición de la santísima Virgen en Medjugorie, nos viene este hermoso mensaje con el cual podríamos ver, como el inicio del tiempo de preparación del próximo aniversario, cuando cumpliremos las bodas de plata de este gran evento mariano. La Virgen dice: “Queridos hijos: También hoy los invito a llenar su jornada diaria con pequeñas y fervorosas oraciones.” Todos conocemos en la tradición de la Iglesia la importancia que tienen las jaculatorias. Son pequeñas oraciones fervorosas que nos ayudan a vivir durante el día en la presencia de Dios repitiéndolas mentalmente; las denominadas oraciones de “flecha o lanza” dirigidas a Dios. De ahí su significado etimológico en latín.
 
La Virgen desde el principio de sus apariciones, además de pedirnos rezar cada día, al menos, tres partes del Rosario, recomendó también, “llenar los espacios pequeños de la jornada cotidiana con pequeñas y fervorosas oraciones”, y más adelante dijo: “Queridos hijos: que la oración sea la vida de ustedes”.
 
En la Iglesia conocemos muchas de esas jaculatorias que la Virgen nos pide rezar durante el día. Algunas de ellas están tomadas de los Salmos, de la Biblia en general o del mismo Evangelio. Otras, en cambio, las conocemos a razón de revelaciones privadas como en el caso da la Medalla Milagrosa (¡oh María sin pecado concebida…!) del Sagrado Corazón de Jesús o de la Divina Misericordia (¡Jesús en ti confío!). Lo importante es considerar que en este mes, la Madre nos pide que llenemos los espacios de nuestra jornada diaria con jaculatorias; además de los momentos principales de la oración cotidiana: media hora en la mañana y media hora en la tarde.
 
En relación a las jaculatorias que podemos rezar durante el día, recordemos que la Virgen no impone alguna en particular. Sólo nos recomienda que “se llene la jornada diaria con pequeñas y fervorosas oraciones”, lo que supone, que conocemos muchas de ellas como prolongación o preparación de la celebración de la santa Misa y para llenar los espacios de la jornada cotidiana. Cada cual, pues, buscará las jaculatorias de su preferencia para rezarlas durante el día. La Virgen lo que desea es que nuestro corazón viva siempre unido a Dios y la oración sea la cadena de amor que lo ata a su creador.
 
También dice en su mensaje de este mes: “Cuando oran su corazón está abierto y Dios los ama con amor particular y les regala gracias especiales”. La oración para María es la llave que abre el corazón del hombre a Dios. Muchos pueden tener la intención de abrir el corazón a Dios pero sin oración es imposible. Cuando el hombre se decide a orar es cuando el corazón se abre. Una cosa trae como consecuencia la otra. No hay apertura del corazón si el hombre no comienza a dirigir su mente y sus sentimientos cada día a Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica atinadamente, hablando de la oración, dice: "Que la oración es la elevación del alma a Dios o la petición de los bienes convenientes" 2559. Entonces es importante orar para que el corazón se abra a Dios. La apertura del corazón a Dios la da la oración misma. El hombre que no ora tendrá dificultad para abrir su corazón a Dios. Pero el que ora tiene siempre la puerta abierta. Y cuando esto ocurre, la Virgen dice nos dice que "Dios los ama con amor particular y nos regala gracias especiales". No porque el amor de Dios hacia nosotros esté condicionado por nuestra oración, sino por que la oración misma nos descubre su inmenso amor. Cuando el hombre ora es cuando es capas de experimentar el amor de Dios. Dios mismo le amará de un modo especial como recompensa de su búsqueda.
 
Dios que nos creo, sabe las dificultades modernas que tenemos los humanos para comunicarnos con Él. Y sabe que con frecuencia, podemos estar más en sintonía con el mundo que con Él. Y es lógico, que en un mundo donde hay tantas distracciones, Dios tenga mayor preferencia para mostrar Su amor especial, hacia a aquellos que le buscan con más empeño a través de la oración.
 
También dice la Virgen que Dios nos "regala gracias especiales". Esto coincide con el evangelio, cuando Cristo nos dice que "hay que orar hasta que la puerta se abra". Que el que busca recibe y quien llama se le abre”. Quien más ora, por consiguiente, más gracias especiales recibirá de Dios. La Virgen decía en una ocasión: “ustedes quieren recibir gracias especiales pero no quieren orar y si no oran, aunque les quiera ayudar, no les puedo conceder las gracias que necesitan” Entonces, las gracias especiales vienen de la oración misma. Cuando el hombre ora, experimenta la gracia de Dios, experimenta su paz, su amor, su alegría… en otras palabras se transforma en Él. El hombre se “diviniza” cada vez más. La mayor gracia que Dios nos puede conceder es que Él mismo viva en nosotros por medio de la oración. Entonces no hará falta nada más.
 
También en el mensaje la Virgen dice: "Por lo tanto, utilicen este tiempo de gracia y dedíquenlo a Dios, ahora más que nunca. Hagan novenas de ayuno y de renuncias para que Satanás se aleje de ustedes y la gracia permanecerá alrededor de ustedes". Quizá sea esta la parte más importante del mensaje. La Virgen nos está pidiendo una respuesta determinante de santidad. Habla en primer lugar de utilizar este “tiempo de gracia”. Ya sabemos que cuando habla de "este tiempo de gracia"es el tiempo que trascurre de sus apariciones diarias en Medjugorie. Lo que venga después dependerá de la respuesta a sus mensajes. Por consiguiente, hay que ver el presente como un tiempo de misericordia, de amor y de una privilegiada “hora de María” frente a tantos desaciertos de la humanidad. Y esta hora de María es también la de "sus hijos"porque la Madre sin sus hijos no puede lograr la paz y salvación de las almas que espera. María quiere que la ayudemos en esta hora particular de la historia. Quiere interceder por la humanidad, quizá como nunca antes en la historia y por ello, nos suplica, insistentemente, que la ayudemos con nuestras oraciones y sacrificios. Quiere que de un modo especial, este tiempo este dedicado a Dios, como nunca antes. Seguramente la Virgen ve mejor que nosotros el peligro que nos acecha. Todos escuchamos amenazas de terrorismos, guerras, de uniones de homosexuales en matrimonios con adopción de niños, de legalización del aborto, eutanasia, de "divorcio express", (como en España) pero todo eso no es más que una sombra de lo que está ocurriendo en el corazón del hombre con funestas consecuencias para la humanidad. Y lo peor, las consecuencias nefastas que puedan venir. La Virgen como madre está preocupada por nosotros y una vez más nos suplica que la ayudemos. ¿Cómo? Viviendo sus mensajes. Especialmente el de la oración con el corazón para que el corazón permanezca abierto a Dios y luego comenzar ayunar y hacer renuncias específicas a lo que pueda estar apegado el corazón.
 
En el mensaje de este mes hay una modalidad especial que la Virgen menciona: “Hagan novenas de ayuno y de renuncias para que Satanás se aleje de ustedes y la gracia permanecerá alrededor de ustedes”. Ya sabemos que cuando la Virgen ha hablado del ayuno no ha impuesto alguna forma particular. Sólo ha especificado que el mejor ayuno es el ayuno a pan y agua. Es decir: sustituir las tres habituales comidas del día por sólo pan y agua. Y si ahora nos pide que hagamos novenas de ayuno, es de suponer que alguno podrá responder con novenas de ayuno a pan y agua. Para quienes escucharon el mensaje de la Virgen el 14 de agosto de 1984 cuando pidió ayunar todos los miércoles y viernes a pan y agua, ahora nos les será difícil ayunar a pan y agua nueve días. Pero para quienes escuchan hablar de ayuno por vez primera y para aquellos que nunca lo han hecho, les será prácticamente imposible ayunar nueve días. Recordemos que la Virgen es una buena Maestra y que poco a poco está trabajando en el corazón de sus hijos con una bella y eficaz pedagogía de santidad desde hace 24 años. Ayunar nueve días de seguido no es difícil cuando se ha tenido el entrenamiento por varios años y cuando se ha estado orando tres veces al día la corona del Rosario. Pero para quien el ayuno no es más que una carga tendrá dificultad en poner en práctica este mensaje.

Conviene recordarle a aquellos que no están habituados al ayuno, que la madre no espera que hagan de salida nueve días. Para ellos, la novena podría ser solamente de renuncias. Pero para quien ya ayuna con frecuencia, podría lanzarse a los nueve días. En este caso, podría ingerir durante el día, algún alimento complementario para tener las calorías necesarias para a fin de responder a las obligaciones de estado
 
También hay que considerar, que la Virgen mencionó que la mejor forma de ayunar es siempre evitando el pecado, y es de suponer, que ofrecer una novena de ayuno en la práctica, conllevaría renunciar al pecado por ese tiempo. Como vemos, hay variadas formas de cumplir con este mensaje.
 
Ahora es importante considerar la razón del porqué la Virgen nos pide que ayunemos y renunciemos a algo que nos agrada por nueve días: para que Satanás se aleje de nosotros. Me parece que esto es importante destacarlo: el hecho que la Virgen nos hace tomar conciencia de la influencia de Satanás que todos podamos tener, y que no basta las oraciones de liberación, la confesión, la eucaristía y las demás oraciones que hagamos para que Satanás se aleje de nosotros. La Virgen, en este mensaje, insiste que para reprender a Satanás es necesario ayunar y practicar las renuncias. Entonces el mensaje de este mes es un ejercicio de discernimiento para que todos profundicemos en como el maligno no está atacando y que un arma poderosa contra el es el ayuno prolongado. En este caso conviene considerar que el ayuno no nos hace daño. En tal caso, el daño nos lo pudiéramos hacer nosotros de no ayunar. En un tiempo donde nos vemos saturados de información y publicidad del “buen comer” la Virgen promueve la “cultura del ayuno y de las renuncias”.
 
También dice: “Yo les estoy cerca e intercedo por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”. Esta última parte del mensaje también es bella. La cercanía de la persona de María y su agradecimiento por poner en práctica su mensaje, nos estimulan para llevar a la práctica cuanto nos pide. La Madre no sólo nos educa sino que además, con da el regalo de su presencia cercana el cual es gracia para vivir los mensajes. Ahora nos toca responder confiando que María nos sostiene en sus brazos maternales.


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE DEL 24 ANIVERSARIO - 25 DE JUNIO DE 2005
Cuando celebramos 24 años de la presencia de la santísima Virgen en Medjugorie, la "Gospa"nos regala este bello mensaje. Cabe señalar, que días antes, la Virgen estaba hablando a los peregrinos durante la Novena a través del vidente Iván. Cuando él está en Medjugorie, la Virgen lo invita a subir a la Colina con su grupo de oración, para que los peregrinos también participen de la aparición. Así el día 17 de junio, la Virgen apareció en la Colina con todos los peregrinos presentes y dio el siguiente mensaje: "Queridos hijos: Con alegría, también esta noche, los invito a acoger mis mensajes. En modo particular, los invito, hijitos, en este tiempo de gracia, a orar en familia y a orar por la santidad de la familia". También el 24 de junio, víspera de su fiesta, habló a los peregrinos a través de Iván diciendo:"Queridos hijos: Con alegría esta noche los invito a aceptar y renovar mis mensajes. En modo especial, invito a esta parroquia que desde el inicio me ha acogido con tanta alegría. Deseo que esta parroquia viva mis mensajes y que continúe siguiéndome‰. Por otra parte, debemos recordar, que también este año, la Virgen le apareció a Ivanka como se lo prometió cuando recibió el 10? secreto en el‚ 85 y no tuvo más apariciones diarias. Ese día la Virgen le mencionó que la vería una vez al año, hasta el fin de su vida en la tierra. El mensaje a través de Ivanka este año fue: "Queridos hijos: Ámense los unos a los otros con el amor de mi Hijo. Paz, paz, paz". También Ivanka asegura que la Virgen en su aparición anual le habló del 6? secreto.

Todo esto nos dice, que el mensaje más bello que nuestra Madre nos da desde Medjugorie es su presencia prolongada. María está allí apareciéndose todos los días por la paz del mundo y la conversión de los hombres.

En el mensaje de este mes, nos dice a todos: „¡Queridos hijos! Hoy les agradezco por cada sacrificio que han ofrecido por mis intenciones". La "Gospa" sabe agradecer, aunque de hecho, sabe que no todos los que escuchan sus mensajes, los ponen en práctica. Como buena madre, agradece lo que cada uno pueda hacer por sus intenciones. Esto es bello. Ella sabe que todo esfuerzo no es en vano, sino que sirve al "bien y la paz"; como en otra ocasión mencionó. Ahora, con esta nueva invitación, debemos continuar ofreciendo más sacrificios por sus intenciones. Yo veo este agradecimiento, como otra manera de decirnos: "sigan sacrificándose por mis intenciones". Al agradecer lo que hacemos por Ella, nos invita a la vez, a continuar; con el mismo programa emprendido. Y lo vemos en los mensajes que estaba dando en la Colina de las Apariciones; donde dejará el signo visible al concluir sus manifestaciones diarias.

María espera, que ahora que iniciamos, la preparación para el XXV aniversario, no dejemos a un lado el programa que ya conocemos: rezar cada día tres partes del rosario, acudir a Misa, si es posible todos los días; el ayuno a pan y agua los miércoles y viernes; la confesión mensual; el grupo de oración, etc. El programa de la Virgen lleva al bien y la paz. Todo lo que hacemos por Ella nos lo recompensará en el cielo y desde ahora lo comenzamos a pregustar.

También ha dicho:"Hijitos, los invito a ser mis apóstoles de paz y de amor en sus familias y en el mundo". Al cumplirse un aniversario más de su primera aparición, la Virgen resume con pocas palabras lo que espera de todos: Ser apóstoles de paz y de amor. Quien se esfuerza en vivir sus mensajes, ha debido experimentar en carne propia lo que significa ser apóstol de „paz y de amor". Quien no toma en serio sus mensajes, lo verá como un imposible. Las palabras de la Virgen no son filosofía, ideales, abstracción "la Virgen sabe que todos podemos ser apóstoles de paz y de amor a través de la vivencia de sus mensajes. Para ser apóstoles de paz y de amor no basta la firme voluntad de serlo, sino la transformación del corazón. Y quien vive de cerca los mensajes de la Virgen, su corazón, poco a poco, se transforma. Por eso quien no ayuna, no ora como debe, no se confiesa, no acude regularmente a la eucaristía" no podrá ser, como espera María, apóstol de paz y de amor. Los santos lo lograron y la Madre de Dios sabe que todos lo podemos lograr. Si nos hacemos, como los santos lo hicieron: "violencia‰ interior. La "violencia" interior que Jesús predicó y vivió es la opción por el Reino. En un corazón dividido Cristo no puede reinar. No hay apostolado de paz y de amor. Aun para vivir los mensajes de la Virgen, lo primero es la conversión. Más aun, el mensaje más urgente de Ella es la transformación del corazón. Si el corazón no cambia no puede haber apostolado por el bien y la paz del mundo. Todo comienza en el corazón.

La Virgen quiere que seamos apóstoles de paz y de amor en la familia y en el mundo, pero si el corazón no cambia, es imposible. Por eso nos dice: "Oren para que el Espíritu Santo los ilumine y los guíe por el camino de la santidad‰. La Virgen nos trae un nuevo Pentecostés a la Iglesia con sus apariciones diarias. Pero puede ocurrir lo mismo que ocurrió en el primer Pentecostés: Muchos se quedaron como curiosos y no llegaron a entrar al Cenáculo donde el Espíritu Santo se estaba manifestando. El Espíritu Santo se está manifestando por María en Medjugorie y muchos no entran al Cenáculo. No dejan que María con sus mensajes les trasforme sus corazones. Por ello la Madre insiste: "Oren para que el Espíritu Santo los ilumine y los guíe por el camino de la santidad". Ahora, cuando un alma se decide por la oración, entonces su vida se comienza a transformar. Ese es el secreto de Pentecostés. Los apóstoles estaban orando, llenando su corazón de Dios, de amor, de las cosas santas"y el Espíritu Santo vino a coronar un proceso de búsqueda, de entrega, de sanación" Si el hombre de hoy no ora, no llena su corazón de Dios y de las cosas santas, jamás podrá convertirse, tampoco llenará su corazón del Espíritu Santo y jamás podrá ser apóstol de paz y amor en la familia y en el mundo.

La Virgen viene a traer „fuego a la tierra y cuanto no desea que esté ya ardiendo‰. Pero, ¿Quién la escucha? ¿Quién se deja enamorar de Ella? ¿Quién la sigue como lo espera? Y fijémonos que una vez más nos llama a la oración y a la santidad. Ella quiere que todos seamos santos. Y por eso continúa apareciéndose. Hay que recordarlo de nuevo: Medjugorie más que una devoción o una nueva advocación de la Virgen es un llamado a la santidad. María espera que respondamos a su invitación para que adquiramos la santidad y la ayudemos a Ella en la transformación del mundo.

Medjugorie es una gran oportunidad para el futuro de la humanidad si respondemos a su invitación.

Al final del mensaje la Virgen nuevamente nos da su bendición como para hacernos ver que no estamos solos. Que Ella camina con nosotros.

Sea alabado Jesucristo!


COMENTARIO DEL PADRE FRANCISCO VERAR SOBRE EL MENSAJE DEL 25 DE MAYO DE 2005

“¡Queridos hijos!: Nuevamente los invito  a vivir mis mensajes con humildad. Especialmente, den testimonio de ellos ahora que nos acercamos al aniversario de mis apariciones. Hijitos, sean un signo para quienes que están lejos de Dios y de su amor. Yo estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
 
Con alegría, y en la expectación del XXIV Aniversario de la primera aparición de la Santísima Virgen María en Medjugorie, hemos recibido nuevamente el mensaje del 25 de mes a través de la vidente María Pavlovic-Lunetti,  residente en Monza, Milán.
 
La Virgen Santísima comienza en su Mensaje de este mes que la Iglesia le ha consagrado, haciéndonos un nuevo llamado a vivir en humildad sus mensajes. Recordemos que los mensajes de la Virgen no son algo separado del evangelio, sino corazón del mismo. Diríamos más: son un resumen del evangelio. Y cuando mencionamos la expresión “resumen del evangelio”, no nos referimos únicamente a los mensajes principales que Ella da, sino a todo lo que nos recuerda cada mes en su cita habitual. Y en este sentido, creemos, también que va su nueva exhortación cuando dice: “Nuevamente los invito  a vivir mis mensajes con humildad”. Por que, fijémonos bien, no dice: los invito a vivir mis principales mensajes (oración, conversión, ayuno, eucaristía, Biblia, confesión) sino, “los invito a vivir mis mensajes”, en general. Es decir: cuanto nos está diciendo mes a mes. Aunque de hecho, con frecuencia pueda repetir algunas cosas. Hay gente que piensa que cuando la Virgen dice: “los invito a vivir mensajes”, nos está recordando siempre lo mismo: rezar el rosario, ayunar, ir a misa, asistir al grupo de oración… Por supuesto, que todo eso Ella espera que lo hagamos, pero su exhortación va más allá. Se trata de estar atentos a lo que nos ha dicho en el pasado, y nos está diciendo hoy: ambas cosas juntas. Por eso va más allá del sólo hecho de rezar el Rosario, confesarnos, ir a misa, ayunar, etc. Cuando la Virgen habla de “vivir sus mensajes” espera que tomemos en serio cuanto nos dice y todo lo que nos dice. Por consiguiente, habría que ir al “archivo” de sus mensajes mensuales y orar y meditar con ellos; si en realidad somos hijos suyos. La ocasión del XXIV aniversario de la primera aparición es la ocasión propicia para hacerlo. Yo exhorto a todos los discípulos de la Virgen, a que en previsión del XXIV aniversario de las primeras apariciones, comiencen a leer y meditar los mensajes que la Virgen ha dado, al menos, en los últimos tres años.
 
 En este mes también la Gospa puntualiza la palabra “humildad”. Y para nosotros  esto debe ser clave. Porque cualquiera se puede vanagloriar de rezar el rosario tres veces al día, de tener un grupo de oración, de ayunar… y eso sería grave. A mi modo de ver, esta nueva exhortación de la Virgen de vivir sus mensajes en “humildad” va en parangón con el discurso inaugural de Jesús (denominado Sermón de la Montaña Mt 5-7), cuando Jesús hablando de la oración, del ayuno y de la limosna menciona que habría que hacerlo “en secreto” y no “trompeteando para ser vistos delante de la gente”. En dicho sentido, la Virgen también cuida y protege a sus hijos de la vanagloria espiritual y no quiere que alguno hable si vive o no sus mensajes; que ello permanezca en “lo secreto”.
 
Lo segundo, en relación a la “humildad”, es que la Virgen espera que al vivir nosotros sus mensajes, nadie olvide que la piedra fundamental de donde emerge toda la vida espiritual en el alma del justo, es la virtud de la “humildad”. Los discípulos de María Reina de la Paz deben caracterizarse por ser humildes ya que siguen a la mujer más humilde que ha vivido en la tierra. De Ella el Concilio Vaticano II afirma (en la Constitución sobre la Iglesia Lumen Gentium) que María “sobresalió entre los humildes y pobres del Señor” y por tanto, “la verdadera devoción a la santísima Virgen no se queda en un sentimentalismo estéril sino en la imitación de sus virtudes” (LG 55 y 65). Por consiguiente, ser mariano es sinónimo de ser humilde como María.
 
 En el mensaje de este mes también dice la Virgen: “Especialmente, den testimonio de ellos ahora que nos acercamos al aniversario de mis apariciones”. Para María -y también lo debe ser para cada hijo suyo- la fecha del aniversario, 25 de junio, es clave. No es un día más en el calendario litúrgico, es el día de la Reina de la Paz. De la Mujer vestida de sol que vence al Dragón feroz (cf. Ap 12) . Por consiguiente, es el día también del gran ejército mariano del tercer milenio del cristianismo. Por eso desde ahora, a razón de este mensaje, debemos estar preparando con entusiasmo la fiesta de la Reina de la Paz. Sería óptimo que todos los grupos del mundo consagrados a Ella, se esforzaran en preparar debidamente: novenas, triduos, procesiones, encuentros de oración, adoraciones eucarísticas, manifestaciones públicas de fe, retiros, Conferencias, etc. en ocasión del aniversario, pero sobre todo –y es lo que más cuenta para la Virgen- vivir en humildad cuanto nos está pidiendo.
 
Recordemos, que también en el mensaje de este mes nos dice: “den testimonio de ellos ahora que nos acercamos al aniversario de mis apariciones”. Y no es que sólo en ocasión del aniversario que debemos dar testimonio de ellos. El sentido de la expresión es para que, ya que nos aproximamos a un aniversario más, tengamos en cuenta, la urgencia de Su invitación. La razón de Su venida. Del porqué aun sigue con nosotros; y la razón del porqué le ha prometido a Jacov, Ivanka y Mirjana que se les seguirá apareciendo una vez al año hasta el fin de sus vidas en la tierra.
 
 Tengamos en cuanta que estas apariciones de la Virgen en Medjugorie no son para los videntes, sino para la Iglesia del tercer milenio, que en parte se ha dejado enfriar en algo tan fundamental como lo es la vida interior. Y entonces la Virgen nos viene a refrescar con sus invitaciones continuas a la oración perseverante, la fe ferviente, el ayuno, los grupos de oración, la Confesión, la Lectio Divina y la Eucaristía como centro de la vida cristiana.
 
Voy a decir algo que espero no se mal interprete: quienes creemos en las apariciones de la Virgen en Medjugorie, nos debería avergonzar un tanto, que Ella apareciera. Porque si en la Iglesia estaríamos viviendo como debiéramos el evangelio, Ella, en realidad, no tendría necesidad de estarse apareciendo por 24 años. Creo que la mayor razón del porqué la Virgen aparece aun, es porque los cristianos hemos dejado a un lado, en parte, el Evangelio y la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús no es ya el centro de la vida cristiana.  Hay que ser humildes y reconocer que en muchas iglesias locales, el fuego del Espíritu se ha apagado y muchas comunidades e institutos de vida consagrada han pasado a la cultura religiosa “light” y “baja en calorías del espíritu” que rechaza la vida seria de comunión con Dios, la penitencia, el ayuno. La mortificación de los sentidos, la oración continua, etc. Y por eso la Virgen como Madre, viene al rescate de la fe de sus hijos: que en muchos, como el hijo pródigo, se da el abandono de la Casa del Padre refugiándose en los falsos ideales de la sociedad de consumo, marcada -como decía Benedicto XVI en ocasión del funeral del querido Juan Pablo II- por la “dictadura del relativismo”. La cual agregaría yo, no sólo impera en el mundo, sino también dentro de la misma Iglesia, cuando, por ejemplo, se deja de oír la voz del Papa y no se sigue el Magisterio de los Obispos en comunión con él. Incluso, hay hasta una cierta tendencia, en algunos, de ir afanosamente tras cualquiera manifestación extraordinaria, sin discernir el “árbol por sus frutos”. En dicho sentido, las apariciones de Medjugorie, para este grupo, forma parte del “cóctel relativismo carismático” de la moda, el cual peca de sincretista por estar mezclado de profecías apocalípticas, seudos videntes, “apariciones”, “mensajes”, colocando así en el mismo plano el Mensaje y la seriedad de la invitación de la Madre de Dios en Medjugorie.
 
También la Virgen dice: “Hijitos, sean un signo para quienes que están lejos de Dios y de su amor”. El mensaje es una nueva exhortación a ser luz donde hay tinieblas. Creo que cada cual sabe dónde y cuándo ser signo de conversión para los demás. Esta exhortación es un nuevo llamado a tomar conciencia de la responsabilidad frente a la  conversión personal de cara a los alejados de Dios. La Virgen quiere que evangelicemos más con nuestras vidas que con palabras. Y al final nos deja su bendición maternal: “Yo estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”. Es importante saber que quien trabaja para María no queda nunca con las manos vacías. La Virgen siempre ora por sus hijos y los bendice con especial afecto. También agradece a todo aquel que ponga en práctica sus mensajes. ¡Sean alabados Jesucristo y María Reina de la Paz!
® Copyright 2005 | Todos los derechos reservados.
 JUAN CARLOS ESCUDERO | jescudero@vamosamedjugorje.com.ar
 Teléfono celular: desde Argentina  011 15-4471-4876 | desde el exterior (+54) 9 11 4471-4876